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domingo, 13 de enero de 2008

Comienzan las Emociones




Nouadhiboú 12ene2008
Observamos una pequeña línea de fractura en la parte superior del parabrisas. Por la noche suena un clec no sabiendo muy bien si nos han tirado una piedra .Cuando íbamos a acostarnos ante la mezquita de la calle de Dakhla donde pasamos varias horas: un grupo de niños que enseguida fue en aumento nos molestó a nosotros y a Roberto. A su coche le alcanzó un impacto de una piedra terrosa sin consecuencias y nosotros escuchamos ese otro ruido alarmante. No estamos muy seguros de que el roto haya sido consecuencia de eso o de la dilatación del cristal. Tampoco las temperaturas son tan extremos para esto (conviene tener la precaución de dejar las ranuras de los cristales laterales abiertas para producir una corriente de aire). No podemos descartar que la fisura la trajéramos desde España.
Consultamos a un mecánico que nos lleva a un especialista en el tema de cristales de coches. Está cerrado. Parece que se esta celebrando el primero de año de su calendario, unos 600 años atrás en relación al cristianismo y que debe coincidir con la iluminación o la inspiración de Mahoma, al parecer un analfabeto al que le soplaron el texto coránico los profetas. En la calle de la mezquita hemos pasado varias horas sin problema: cyber, compra de dátiles en un puesto ambulante, yo he pasado por el barbero y hemos comido en restaurant. En principio un adulto ha tratado de que los niños no molestaran pero luego estos se han hecho bastante pesados hasta decidir cambiar de lugar.
Hemos contactado telefónicamente con Atlantis, nuestra compañía de seguros. Les ha costado bastante rato ubicarnos en el mapa y nos han dicho que no tienen asistencia aquí, que nos ocupemos nosotros de encargar la reparación. Hemos optado por encomendarnos a la cinta americana. He puesto dos tiras en la parte exterior y otro pedazo en la interior.
Giusseppe y Alex por su cuenta tienen problemas de cash y han de esperar al día siguiente para conseguir dinero del banco. Las noticias son que en Mauritania no hay ningún cajero automático. El mecánico nos recomiendo que carguemos gasoil en PMA en lugar de Atlas, donde, al parecer, mezclan agua. Le hacemos caso a pesar de que la gasolinera es más antigua. Cargamos 5 bidones con 105l de reserva y completamos el depósito. Un total de 160. El gasolinero me pregunta si tengo algo a vender o cambiar. Le propongo cambiar gafas de plástico de sol por el combustible, unidad por 10 litros. Acepta. Esas gafas yo no las querría ni regaladas. Es una oportunidad para deshacernos de una buena parte de ellas. Nunca he hecho trueques de este tipo. Es la primera vez que salgo a viajar con una bolsa expresa preparada de chucherías para regalar o intercambiar. Hace unas décadas oí de muchísima gente que salía fuera iba con una botella de whisky y unos jeans como mínimo, para vender o abrir puertas. Nunca he dedicado espacio extra a esos asuntos. Sé que me he perdido muchas oportunidades por no hacerlo. Mi alma de comercial no está a la altura. Un comerciante funcional no puede ponerse en el lugar de la tontería de su comprador que tiene el deseo descentrado valorando cosas que no necesita. Salimos de la ciudad.
Me baño en la misma playa de ayer cuando la marea ya empieza a subir y luego nos instalamos en la explanada cercana donde paran los autocaravanieris con algunos apasionados al surf. Es uno de esos campings espontáneos que los mismos turistas crean. Los habíamos visto al lado de la costa antes de Agadir procediendo de Essaouira en anteriores viajes. En el caso de este se halla a 26 kms de Dakhla y lo llaman 25 o punto 25. Está construida una baranda de piedra ante la arena, algo de asfalto y unos bordillos. Hay además un container moderno con un policía y un par de ayudantes auxiliares dentro vestidos de caqui que ponen la guardia. En conjunto es un gheto auto-elegido. Las historias y bolas que circulan entre los caravanieris consolidan ese tipo de lugares: el goce del sol, del espacio, del librecampismo sin tener que soportar la pesadez de algunos marroquíes. El perfil de edad dominante es el de jubilados acomodados. Hay de todo. La explanada es una exhibición de todos los modelos de autocaravannas, también furgonas preparadas para dormir, camiones superpotentes y hasta hay un par de coches pintarrajeados. El que acaba de llegar y se ubica junto a nuestra furgo trae una caravana con motor de 20 años de antigüedad. Nos dicen que vienen a pasar el invierno europeo aquí y que a los tres meses saldrán para renovar la visa. El instinto territorialista lo confirma esta pareja: lo primero que han hecho al llegar es sondearnos con una excusa preguntándonos si iban a molestarnos para cuando saliéramos. Con eso han averiguado que efectivamente íbamos a salir a la mañana siguiente. Despues han clavado unas estacas de metal de encofrados haciendo un arco en torno a su vivienda. Han unido las estacas con una cinta. En este tipo de asentamientos provisionales se puede ver pronto y rápido quien es quien y de qué va. Algunas de las caravanas tienen la demarcación hecha con macetitas y otra tiene un montón de abalorios hechos de plástico con botellas recicladas que giran como molinillos de viento, además hay una gallina ostentosa sobre una veleta. Se me olvida fotografiarlos. Hay locos de todas las edades.
Vic dice que la manipulo porque ubico la furgo donde decido sin consultarla y yo le digo que estoy agotado de su ordeno-.y-mando permanente. Estuvo casi dos horas de rumiante alejada hasta que decidió volver.
Dakhla es la tercera parada con vueltas por sus alrededores en este viaje. En Dakhla hemos encontrado bastantes coches policiales patrullando con sus cristales protegidos por rejas, sin embargo obedece más a la paranoia de miedo del sistema que a una posible fuerza real de los saharauis que sigue sin manifestarse por ninguna parte. Las pancartas que vemos colgadas de las paredes tan solo son promocionales de ofertas.
La experiencia de la barbería no ha sido de las mejores. La atención de mi cabeza y mi cara tuvo que ser compartida con la que el barbero prestaba al aparato del televisor y a la calle. He sobrevivido a unos cuantos tirones de pelos y a algún corte. El acabado de las tijeras dentro de la nariz para el remate de las hebras de viejo y sobre ella para cortar la mata me liberó de la butaca y pasé a estrenar look. Nada comparable a la última sesión de barbería en Tánger en el viaje anterior cuyo maestro del peine, tijeras y hoja de afeitar ha venido ocupando un puesto de honor en mis recuerdos sensoriales. Antes de instalarnos en la explanada del kilometro 25 hemos entrado a preguntar en el camping a las afueras de la ciudad. Un hombre se ha molestado por decirle que nos parecía cara su tarifa cambiando su sonrisa y su bienvenu au Maroc –yo dale que te pego con mi bienvenu au monde, lo cual nadie enteada y me dicen, ouí, bienvenu toute le monde- por un adiós seco y estirado. Hemos entrado a preguntar porque el agorero del día anterior sobre la inminente rebelión polisaria nos informó con una tarifa que se correspondía con la tercera parte de la que nos han pedido.
La noticia de la muerte de la familia francesa sigue siendo una cuestión central de estos días. Corren datos contradictorios sobre las edades de los supuestos niños que acribillaron y con respecto al supuesto padre de familia pacífico en pleno picnic siendo, parece ser, un traficante de coches. Desde que Senegal controla el tráfico de ellos Mauritania r es ahora el principal receptor de chatarrería usada.
Cada cual viene con su aventura: Una pareja de franceses se perdió en la tierra de nadie cruzando la frontera y embarrancó en la arena. Les pidieron 100e para sacarlos. Cuando doy gente que les ha pasado de todo digo que no acaparen todas las anécdotas, de las terribles, y nos dejen alguna para los demás. No tenemos ninguna gana de llenar la agenda con adversidades pero ¿qué sería de un viaje sin un poco de emociones? Unos centímetros de raja en el cristal ya nos ponen cantando el oremus, preferimos la vida tranquila. Nos reencontramos con la parejita italo-barcelonesa en la explanada de camping libre a 26kms de Dakhla. Ubicamos nuestra furgo junto a la suya. Ellos guisan por su cuenta. Vic enseguida ha desplegado nuestros taburetes en un deje de profesional de la enseñanza tal vez para improvisar una clase de campaña. Ha dicho de guisar para todos. Su edad y registro no es el nuestro y tal vez compartamos algunos de los próximos cientos de kilómetros lo mismo que hemos hecho con Roberto que ya se ha ido, cuyas aventuras por China, América latina y otras latitudes incluyendo marcas en su piel por heridas de pelea lo ponen en el grupo de los incunables.
Los de la mercedes. La parejita con 5 franceses comen en su furgona reciclada. Vic se ha ido a consolarse con la brisa marina, yo le digo cosas al ordenador, preparo té y como solo.
El agua natural de Dakhla tiene mal sabor. En un almacén donde compro 18 litros de envasada en botellas de 1,5 litros por 40dh me han dicho que es a causa del azufre.
Mientras estamos desayunando en el km.25 nos aborda alguien en su coche que trae un pasajero y nos pregunta si podemos llevarlos hasta Mauritania. Me pongo en guardia pensando que se trata de un trafican. Su pasajero es un inglés jubilado que viaja por su cuenta y que no tiene autobús para seguir hasta Nouadhibú. Es Bob y lo aceptamos como pasajero. Colabora económicamente con el combustible. Hacemos de una tirada los más de 300kms hasta Guerguerat el último enclave marroquí. Con Giuseppe-Alex habíamos quedado en la última población para pasar la noche y proseguir camino juntos, pero se nos ha pasado creyendo que habría otra. Sin darnos cuenta hemos llegado a la frontera pensando en que ya nos reencontraríamos en Nuachkott ya que tienen intención de ir al camping de una tal Olivia, de la que ya el tipo del palillo y plumón de Guelmime, me dio noticia. Las diligencias en Guerguerat han sido sabrosas. Vic en el coche y yo de balón de un garito a otro. A uno de los policías le he cambiado su reloj de pulsera, cuya correa se me ha roto una hora después, por unas gafas de sol. Hemos recorrido los 4 kms de frontera a frontera. La turco-georgiana seria un lujo en comparación a esta. Nos hemos valido de algún coche en la distancia y de las informaciones preguntadas a los que venían en sentido opuesto. Durante todo el trayecto así como los anteriores de estos 1400 kms de Sahara ha sido muy tranquilo, con cruzamientos con otros coches, casi la mitad de europeos, viniendo en sentido opuesto, cada bastantes minutos y sin apenas ser adelantados por nadie. Estos días han representado una buena introducción al desierto. El plato fuerte de la frontera ha sido el mauritano. Un agrupamiento de chozas que a distancia no pasa de la categoría inferior del peor de los chabolismos alberga una troupe de parásitos obedeciendo órdenes. Lo mas moderno es una micro roulotte de las primeras haciendo de oficina de change. Aquí el cambio lo hacen a 300 uguía el euro. Es la cifra con la que se redondea en todas partes. Pero tenemos noticia que el oficial está a 330 y el del mercado negro hasta 380, aunque luego nos dirán que eso era hasta el año pasado. Nada más dejar Marruecos y entrar en tierra de nadie nos abordan cambistas. Nos deshacemos de los primeros pero cambiamos 20 euros a 325 cada uno a otro que nos cae más simpático y con quien hablamos de la cantidad de coches accidentados que están abandonados en el lugar. No se trata de ningún lugar de reciclar, simplemente te están abandonados para que no generen deudas de impuestos de seguir dentro de Marruecos.
Nuestra llegada al puesto mauritano saca de su modorra a los que están en el puesto. Control de pasaportes con una lentitud que pone a prueba al más santo y control visual de lo que llevamos de otro que se entretiene preguntándolo todo. No mencionamos que llevamos medicinas. Al primero le pido un mosquetón que tiene tirado por el suelo y que puede sernos de utilidad. Me lo dá. En el grupo de chozas pago con uguías: 3000 por las diligencias y casi 15 euros por 10 días de seguro. Me discuto con el de la insurance por ponernos del 11 al 20 en lugar del 21. Entramos en una discusión sobre aritmética pero me rindo como acostumbro ante la lógica aplastante del funcionario. Antes de eso los penitentes hemos pasado por la inspección del voyeur al cargo de interioridades y de otro tipo que dice ser del ministerio de turismo en cuya choza tiene preparado un librito en que los anglos y alemanes han escrito sus datos de procedencia. Yo dejo a Bob rellenando el impreso y me voy a hacer la gestión del seguro. En cuanto al chico que ha estado un buen rato mirándolo todo no paraba de insistirme que le regalara uno de nuestros sacos de dormir. Le he repetido varias veces que cuesta 100e y que en todo caso se lo vendo. Si el estilo de pedir el cadeau de los controladores marroquíes es ya material de escarnecimiento de todo un país el de los mauritanos puede ser una patente de conducta para una buena parte de África. Ante mi argumento intangible de compartir mi pan el tipo ha dejado de insistir. De haber hecho una revisión a fondo habría encontrado cervezas y un par de botellas de alcohol, una de ellas, de vodka precintada, encontrada por Bob en la tierra de nadie. El chico no paraba de decir que si le hacíamos un regalo la próxima vez que cruzáramos lo tendría en cuenta para que no fuéramos molestados. Esta proposición indecente ya indica un grado de elaboración considerable.
No sé hasta que punto están al corriente las arenas diplomáticas internacionales de los tratos en frontera. Dudo que los gobiernos al mando de tantos canallas tengan el mínimo sentido de la vergüenza. Por su parte estos se prestan a costa de su salud mental a estar empleados como delincuentes oficiales para esquilmar a los viajeros a los cuales no les puede negar el derecho de paso pero a los que les/nos saca toda la pasta que pueden.
Unos kms más allá de la frontera dirección Nuadibú nos hemos empezado a encontrar controles todavía peor señalizados que los marroquíes. No recomendamos viajar de noche nunca en lugares poco seguros que se van a conocer por primera vez. Aun así llegamos a Nuadibú tarde. Al menos tuvimos 4 controles por el camino para pedirnos, claro, si teníamos la insurance. De no tenerla son capaces de confiscarte el vehículo. Si la legalidad den todas partes es una forma de organizar los negocios, la de no pocos países es la forma de organizar la extorsión.
En Nuadhibú hemos hecho un recorrido por hoteles para buscarle alojamiento a Bob. Los precios son muchos más caros que en Europa en la mayoría de sitios. También en un camping, el Aba, un patio destartalado con las instalaciones hechas polvo. Finalmente hemos elegido un restaurantito donde comer pollo y cuscús. 2000uguia por los 3. Tras la cena y tras pagar le he preguntado al chico al cargo si Bob podía dormir en el suelo en la habitación de las catifas. Han aceptado por otros 1000 incluyendo el desayuno. Vic y yo hemos dormido en la furgo en la calle delante del local. Por la noche dimos un paseo por esta calle que llamamos de las farmacias por la cantidad que hay de ellas. Nos enteramos de algunos precios y averiguamos que la cantidad de tiendas dedicadas a la venta de ropa usada procede de Canarias. Convinimos en entregar un par de cajas nuestras a una de ellas para empezar a deshacernos de bultos. La idea primera era repartirla en el mercado de Nuachkott.
La primera impresión mauritana, pasando por alto el atraco aduanero, es muy buena. Los niños tienen un comportamiento más tranquilo. Hemos repartido ya un montón de gomas de borrar para un grupo que se nos ha acercado para llegar a la conclusión que eso no se puede hacer. Pues unos cogen más de una y otros ninguna. Antes de darlas explicamos para lo que sirven.
Durante el paseo por la calle con Bob antes de acostarnos tuvimos ocasión de ver cosas insólitas en Marruecos. Mujeres elegantemente vestidas paseando solas y hombres con sus telas blancas y azules haciendo otro tanto. No hemos tenido ninguna sensación de peligro en la primera noche aunque los hoteles suelen tener guardianes privados, los del camping justificaban sus precios altos porque protegían a los extranjeros de los peligros de la calle, y el comerciante de la dibiterie de al lado del restuarantito al abrir ha venido con una porra en la mano como, parece, instrumento de autodefensa.

Entre Ruteros

Con nuestro incondicional Bob
Dahkla 9 enero 2008
Tras comer besara, intercambiar frases de curiosidad y regalar una goma de borrar a un niño que insiste en que le demos algo, pedimos para alojar la furgo bajo la superfarola junto al cuartelito de la Gendarmerie Royal. El capo del puesto se ha puesto muy contento de acogernos a su custodia .Con eso ya queda justificada su razón de existencia por una temporada. Cette nuit nous serons voisins et vous fairà de père notre. le digo sacándole punta al lápiz de la simpatía que no me caracteriza. Después de un rato viene otro gendarme con otro hombre vestido de paisano para decirnos que sí, que nos quedemos pero en la otra acera. Vale, le digo, lo cambio luego. Antes de hacerlo vuelve a venir el de paisano para decirnos que ya estamos bien ubicados y que no nos movamos. He ido a buscar a Roberto a su hotel. Tiene una habitación formidable con tele solo por 40dh. El hotel se hace llamar GOS group otelier de service o algo parecido y está de promoción. Le propongo a Roberto reunirnos antes de acostarnos. Viene con una John Walker y le recibimos en nuestro salón. Nosotros descorchamos un orujo dulce que llevaba meses esperando esta ocasión. Tertuliamos hasta pasada media noche. Dormimos como unos benditos sin interrupciones.
Por la mañana voy a buscarlo. Los managers del hotel atienden por separado a mi explicación repetida de la conveniencia de poner una o dos habitaciones rez chaussé para handicapées y viajeros ancianos. Me invitan a un té que luego resulta ser un desayuno opíparo. Vic se enfada por mi tardanza y por haberla dejado sin desayunar.
Tomamos la carretera y no paramos hasta 100 kms despues para tomar té y ella una omelette, es decir huevos revueltos hechos sobre la misma cazuela de aluminio en los que se sirven. Lo mismo que el día anterior el sol no ha levantado la bruma hasta casi las 10. Hemos seguido por la recta descendiendo hacia Dahjla. En el último tramo hay que recorrer algo más de 30 kms que luego deberán tomarse en dirección contraria para llegar a la ciudad. Está en un dedo de tierra que se mete en el mar. Es una configuración geográfica única. En Nouadhibou se repite la misma formación. El agua es tranquila y un lugar ideal para la práctica del surfing de vela con un mar poco profundo. Antes de entrar en la ciudad, control rutinario. A Roberto le han encontrado a faltar en el visado de entrada por Tafaya una numeración tamponada. A nosotros nos han preguntado por lo que llevábamos dentro. Despues de mostrárselo la inevitable solicitud del cadeau. Le he declarado la retahíla de que ni bebemos, ni fumamos, ni pecamos pero le he propuesto compartir nuestro pan que era lo que estaba a la vista. En el rato de las diligencias he aprovechado para cambiar los rótulos de nuestras pizarras que durante estos días han movido alguna curiosidad y preguntas de su significado. Para enredar más la historia en una he escrito un texto en catalán: la pissara està buida i queda molt per escriure. Y en el otro un clásico: Trees are Life. Algo para aplicar a la región. A la aridez de este desierto hay que añadirle la desidia por no combatirlo. En lugar de regalar ropa y otros consumos perecederos podríamos hacer una campaña para regalar semillas germinadas o pequeños árboles adaptados y presionar por una política de factorías desalinizadoras. Esto seria un paraíso verde en menos de una generación.
Nada mas llegar mientras maniobrábamos para buscar un lugar donde comer pescado alguien me ha llamado por mi nombre y apellido. Es Giuseppe que nos conocíamos por teléfono: me había llamado antes de salir de Barcelona el mes pasado. Vio el anuncio de nuestro blog en el panel de anuncios de Altair y contactó conmigo porque iba a hacer parte del mismo itinerario de los primeros miles de quilómetros. Habíamos quedado con él en Sidi Ifni en la misma cita que establecimos con Barek. Viaja con Alex, su compañera. Nos hemos puesto al corriente sobre planes mutuos y más o menos hemos quedado en seguir ruta juntos para cruzar la frontera y seguir camino mauritano. Mientras hablábamos un gallego que nos ha parecido muy exaltado, que le han robado unos del Polisario, dice, y que está al corriente de los planes de levantamiento de su frente nos ha mencionado peligros múltiples. Diríase que tiene contactos con la plana mayor de Tinduf. Me ha recordado los tiempos de las manifestaciones en nuestra dictadura en que siempre había alguien que bebía (de las impresiones) más de la cuenta y funcionaba con una percepción distorsionada. En todo lo que llevábamos de Sáhara no hemos visto ninguna muestra nacionalista de ningún tipo y los controles policiacos son los habituales. Los mismos que habíamos encontrado unos 17 o 18 años antes que cuando con mi amigo Tomás, de Catalunya, lo recorrimos con los típicos taxis mercedes compartidos de 6 plazas sin contar la del conductor. Con él habíamos volado desde Canarias hasta el Aaioún. Recuerdo que en el aeropuerto me confiscaron un periódico español de tiraje legal. Dahjla fue la ciudad más al sur que había visitado de África en territorio marroquí, así como Gardhaia lo había sido en territorio argelino en otro viaje también con él como compañero de viaje.
Durante buen rato rodando por la costa sahariana hemos contactado con RNE3. Uno de los programas que hemos escuchado ha sido el de Un mundo Feliz a propósito de Senegal.

Con un pie en el Sahara

Tarfaya 7 enero 2008
En el patio de graba del camping intercambio de saludos y micro conversaciones con los vecinos de barrio. Los demás son franceses. Sus ça va?, tout va bien hacen de despliegue de resonancia matutina. El hombre del carromato con lavadora eléctrica es el más hacendoso: acarrea agua, relimpia su caravana, monta el avancé y el cerco, ajetreo continuo, pura energia incendiaria. Los mas pobres somos nosotros y los que conducen una hymemobil de las primeras, una roulotte con motor, il a 28 ans me dice el conductor. También arrastran un pequeño carromato. Ambos damos la nota de pertenecer a una clase inferior de viajeros con carros no esplendorosos. En un país en el que todavía funciona mucho la tracción animal de burros para carretas pasamos más desapercibidos. Tras las lluvias se nos ha quedado la furgo sucia de barro y polvo, no la pensamos lavar por el momento para quedar mejor mimetizados con los paisajes.
Quien ha hecho el trato de nuestro alojamiento en el camping ha sido Barek. En todo momento se comporta como nuestro anfitrión sin esperarlo y nosotros como sus invitados sin haberlo previsto. Puesto que la raza de los organizadores de vidas ajenas es enorme no nos extraña sus deferencias para con nosotros. Viene a recogernos más o menos a la hora convenida con dos nuevos bidones estancos más apropiados, de unos 100 o 120 litros. Ha conseguido devolver el más grande y reembolsar lo pagado menos 10dh. por las molestias. Insistió en llevarnos de gira por la zona y vamos hasta Sidi Ifni y a unos 20 kms de allí en lar uta a Tan Tan a un lugar llamado ArcSis a mostrarnos la casa que se está construyendo.Toda la zona costera está en una altiplanicie a unos 50 metros sobre el nivel del mar junto. Toda esa franja costera se levanta mas o menso a esta altitud con algunas playas episódica. Nos dice que ha comprado dos parcelas de 144m2 por casi 5000e. No creo que en suelo español nadie pudiera colocar un precio tan inflado en un sitio tan impracticable. La vista es panorámica y el terreno es pedregoso. Desde la planicie hay una suculenta panorámica pero es totalmente incomoda para descender a la playa, cuyo nivel aunque mas romántico no es un lugar no recomendable para los próximos tsunamis. No hay ninguna casa terminada. No hay urbanización de ningún tipo ni cartel que la anuncie. Ni llega la luz eléctrica ni tuberías de agua. Todas las construcciones empezadas tienen las cuatro paredes hechas con bloques de mortero entre columnas de hormigón poco enderezadas y los consabidos garfios apuntando mas arriba con la esperanza de hacer torreones o varias plantas. La isla de Hierro tuvo, si no sigue teniendo, esa misma clase de aspecto por décadas. Las lindes de la zona están marcadas por montículos de piedras. Todo el suelo es pedregoso de piedras que no sirven ni para piedras, de peor categoría que la piedra que es cantada por Paco Ibañez; en todo caso están despreciadas para la construcción. El estilo antiguo para levantar paredes era usándolas o bien usando el adobe. Él confía en terminarla en medio año yo imagino que dentro de 20 el barrio será más o menos parecido al que hemos visto en esta primera visita. Siempre que hemos preguntado precios marroquís por lo que hace a suelos o viviendas nos parecen absolutamente desproporcionados. Sus incrementos responden a la ambición especulativa no al valor real de los terrenos. De vuelta a Ifni comemos un tagin que ha apalabrado en uno de los bares cercanos al mercado. Antes habíamos tomado naranjadas, aquí a 6dh, en el mismo bar que lo hicimos un año atrás. Luego vamos a Abayou al camping que montó una sueca Britta Elizabeth Dancing en un valle a unos 10 kms de Guelmime. Fue una humanista que se enamoró del lugar y lo reorganizó. Despues de tomar unos tés e irnos el manager o algún organizador del lugar nos dan las gracias por haberlo visitado. Nos hemos pasado el día militando un montón de horas dentro de su coche. Nuestro ritmo espontaneo hubiera sido otro. Nos faltan horas para lecturas, para el ordenador, para las conversaciones en francés o inglés, para los paseos míos en solitario o con Vic en la silla de ruedas y para algunas reparaciones pendientes en la sala de estar de la furgo como la de la mesa. Mooktar es el conductor que no se abstiene de hacer adelantamientos indebidos o de darle al claxon. Durante todas las horas que estamos juntos apenas menciona dos palabras seguidas. Le regalamos unas gafas de sol.
De vuelta al camping, ya anochecido, nos toca quedarnos una noche más aunque en principio no fuera esta nuestra intención. La reorganización de la baca nos espera a la mañana siguiente. Unas tortillas extraplanas y unos tés minúsculos de cena cuestan cuatro veces más que en cualquier otra parte. Ahora invitamos nosotros y la conversación echados sobre la tarima con alfombras, pieles de borrego y almohadones duros vale la pena. Cuando nos despedimos de los dos hermanos nos enteramos por Barek que nos tocará saldar la deuda de las dos noches que vamos a pasar en total en el sitio: 40dh por cada una. No es mucho pero es el precio que aplican a todos los autocaravannings o furgos sean del tamaño que sean. En alguna parte alguien ha gritado gooool. Barek también me ha pedido que nuestras fotos juntos con su hermano sean de uso privado pero que no las insertemos en nuestro diario de bitácora en la web. Demanda cumplida.
Durante el dia, Barek, que tiene formación universitaria de la cual es indicativo cuando hace referencias a otros regímenes políticos del mundo, nos ha referido a Abid El Jabiri, un filósofo reconocido que ha teorizado sobre la estructura del cerebro árabe. Me gustaría leerlo. Nunca se termina de comprenderlo del todo. Su modo de funcionar tiene muy poco que ver con el del europeo. Hablamos de una posible investigación sobre las colas y las hileras humanas ordenadas o no por las geografías que crucemos. Eso me hace recordar la curiosa teoría de un tipo para el que trabajé sobre el pensamiento curvo de los árabes. Según él, un empresario con un taller de materiales, no podían cortar una plancha jamás en línea recta porque los paisajes de dunas y las curvas en general les habían modificado severamente su potencial interpretativo,
En el camping de la sueca hablamos con alguien Frederick Muriez que viaja con un 4x4 , con la tienda arriba y un cofre de aluminio que el mismo fabrica. Le pedimos una forma de contacto para tal vez encargarle uno. 60e metro cuadrado de material y 250 por construirlo. Sumándolo todo luego me parece muy caro pero su modo de viajar con la tienda en el techo y una escalera telescópica es atractiva.
De regreso al nuestro una perra del establecimiento se insinúa a Vic. Vic está de buen ver a juzgar por los pretendientes que le salen: uno de los autostopistas jóvenes que subimos días atrás le propuso, según ella entendió, hacer manitas o acostarse juntos. Preguntarle que da a cambio, le dije. Hay que aprovechar estas edades en las que el pene está superduro algo que no se puede decir el de otras como la mía en las que está ya aburrido.
Antes de dejar Tighert hemos dedicado un buen rato a reorganizar parte del portaequipajes. Hemos eliminado 4 de las cajas de cartón y colocado su contenido en los dos bidones. Andreas, el vecino superactivo de al lado me ha ayudado a cargarlos y además nos ha regalado una cincha con tensador metálico incorporado. Eso ha evitado complicaciones con la idea inicial que tenia de perforar el plástico y sujetarlo con tornillos en forma de brida a los travesaños de la baca.
Antes de dejar la zona he dado un paseo por el oasis mientras Vic terminaba de desayunar. Los caminitos formados por las lindes de las propiedades privadas con grandes bloques de tierra y espacios en la sombra por las palmeras hacen de permanente invitación poética. El agua está reconducida por un canal de obra. De haber encontrado este lugar por nuestra cuenta nos hubiéramos instalado en cualquier sombra junto a cualquier vecino comunicándole nuestra intención de pasar un par de días, en vez de ir al camping. Es un lugar para volver. El problema de los campings recintados es que son extensiones europeas con una representación comercial de los nativos en forma de managers del espacio que han dejado de representar realimente la realidad local. Los turistas hablan con los turistas y se benefician del clima y aquí acaba un poco todo. Preferimos hacer vida pública y más tirada, es decir mezclada con la gente.
Para retomar la ruta hemos de volver a Guelmin. Antes paramos ante una jaima de unos licenciados universitarios que protestan por la falta de trabajo para sus especialidades. Tomamos fotos y nos dan a leer su pancarta en francés. Están instalados junto a una alcaldía o algo parecido. Allí mismo recogemos un autostopista hasta la ciudad. Luego continuamos para Tan Tan. Unos 60 kms antes recogemos otro hombre que nos pide con gestos que lo llevemos. Desde la entrada de Tan Tan empiezan los controles policiales de manera distinta pidiendo ya los pasaportes. Antes de continuar ruta comemos –es un decir- un plato de huesos tapados con una fritada de cebolla al que insolentemente el tipo del bar tiene la barra de llamar tagín, dos platitos de frites, dos micro platitos de salada y un cuarto de pechuga de pollo seca. Me enfado con él y aguanta mi descarga crítica. No dice nada. Cuando nos vamos llegan 3 furgonas de unos británicos, dos de ellas son ambulancias usadas que llevan a Gambia para dejar in situ y les recomendamos que no coman ahí. El problema de Marruecos es que resulta agotador tener que preguntar siempre por cada precio. No hacerlo significa que te arriesgas a que te cobren más y hacerlo significa que si olvidas tamaños de lo que estas pidiendo te pueden clavar como a un tonto. Paradójicamente es un país comparativamente mas pobre que los de Sur Europa donde se puede llegar a pagar mas por comida mala y como hemos visto también más por terrenos desérticos.
Desde Guelmim hemos entrado realmente en otro país. Aunque sigamos en territorio controlado por Marruecos. El temor gubernamental a un posible alzamiento saharaui es evidente. Los controles ya no son tan simpáticos. De camino para Tarfaya en uno nos piden los pasaportes y los desaparecen dentro de un garito insalubre. Ahí apuntan en cualquier hoja de papel nuestros nombres. Algo que les preocupar es preguntar por nuestras profesiones. Al declarar la mía uno de los guardias me consulta por su insomnio. Le recomiendo orphidal y valeriana. El tipo insiste. Le recomiendo que haga yoga y le explico algo de lo que es la relajación, Sigue insistiendo, me dice que tiene tensión en los brazos y piernas cuando se acuesta. Le propongo que tome un alto en su empleo. No me extraña que con la edad que tiene, me dice que 30 años aunque podría tener 58, esté ya para el estercolero. Esa clase de empleados del estado pueden estar hasta 14 horas al día bajo un sol de castigo con los sesos puestos a secar. No se les puede exigir que den mucho de sí. La verdad es que los primeros esclavos de un sistema social cuanto más primitivo es son sus guardianes. A cambio de un empleo de por vida venden no solo el alma el diablo sino el cuerpo al estado-patrón. El resultado que queda es material de deshecho para una fábrica de picadillo de pienso barato para cerdos.
Al anochecer llegamos a Tarfaya donde comemos Besara y Harira. Conocemos a un francés que ha estado viviendo 35 años en África. Nos aconseja sobre los peligros que nos vamos a encontrar. Nos sugiere un segundo filtro de gasoil para prevenir la catástrofe de gasoil con agua. Desde Nouadhibou a Nouachkot, unos 450 kms, no hay ningún poste de servicio y nos informa de dos vehículos que rompieron el motor por hacer cargas fraudulentas mezcladas de agua.
Oyendo a los nativos del país anterior la perspectiva de cruzar su frontera inmediata siempre resulta disuasoria. Es algo que aprendí en Latinoamérica cuando la recorrí en transporte público y solo. Conviene ir con muchos ojos a todas partes del mundo y poder distinguir pronto y rápido quien se dirige a ti por razones de curiosidad cultural o solidaria de quien lo hace para timarte en la medida que le dejes. Ese es el criterio.
Cuanto mas vamos bajando menos compartimos la carretera. Las vistas son fantásticas y distintas. La gente del desierto es más tranquila. A pesar de no tener un idioma común se establece una empatía con dos gestos y dos sonidos. El Sahara occidental es pedregosos y tiene matojos a diferencia del central aun así a ratos se ven algunas dunas móviles y en un par de ocasiones la arena llega a tapar algo del asfaltado. En Tarfaya cenamos muy bien. La gente pobre por las noches en los bares suele cenar una sopa y se acompaña con una hogaza redonda de jobs (pan). Los que tienen mas presupuesto se acompañan de pescado (13dh el plato. La mejor alternativa a los tagines de huesos). Hemos optado por no preguntar por un lugar para comer porque invariablemente te dirigen hacia un restaurant para turistas o al sitio más caro que haya. En cuanto al nombre de los pequeños bares donde va la gente lo llaman con un anglicismo sandwich. Nos ha sorprendido lo mucho que cuesta traducirnos palabras en francés o en castellano al marroquí de las cosas más elementales.
Despues de cenar nos vamos a un cyber. Vic se queda más rato que yo. Yo me quedo el tiempo justo para consultar el correo: un saludo de una amiga de la que no sabía nada hace tiempo y la noticia de la muerte de un conocido dada por otro. El rato que estoy un chico y una chica me ayudan con las teclas distintas para encontrar el punto, los dos puntos, las comas o los acentos. Luego me instalo en la furgo justo al lado mientras Vic terminar de insertar articulos en el blog y contestar emails.
Sumando quilómetros. Boujdour 2008 ene 8
Seguimos prácticamente una recta. La huída en vertical del pensamiento rectilíneo europeo no resulta tan fácil. Vamos sumando quilómetros. Los controles a cada poco rato de las policías y sus ralentizadas diligencias añaden horas extras a cualquier cálculo que previsto, que en realidad hemos desestimado hacer. Ya llegaremos. África estaba aquí antes de nosotros y seguirá después de nosotros.
En alguna parte he leído que para agilizar los controles es mejor llevar una hoja preparada con todos los datos personales incluida la profesión (dato obsesivo que no dejan de preguntarte. Mejor no decir nunca que eres escritor o periodista). Los otros europeos del centro y del norte y los anglos que son más dados que los latinos a los perfeccionismos proporcionan la hojita con fotocopia del pasaporte incluida. Los controladores no tienen que hacer nada, tan solo comprobar que los datos del papelajo se corresponden con los del documento oficial. Son tan vagos que en algún control nos han pedido directamente esa formalidad. No creo que les ayude mucho facilitarles tanto las cosas. Una cosa es el ocio merecido del que curra y otra cosa es el que no curra nunca y se pone a secar al sol. Yo convierto la demora en los controles para otras utilidades antropológicas como observar su mal vivir de harapientos en cubículos infestos de moscas. En uno de estos colonizados por ellas les he dado una conferencia sobre una estrategia barata para reducirlas viendo que lo del papel de pegamoscas es algo completamente desconocido para ellos. Les he hablado de la botella de plástico de agua con un fondo de arena y agua y algo que las atraiga. La mosca no encuentra el camino de salida y muere. Un espectáculo para sádicos y una medida para la supervivencia. Lo he explicado hasta tres veces. El cabo, o lo que sea, del puesto, me ha asegurado que lo probaría. Si alguien se encuentra con un garito antes de llegar a Boujdour con esta mejora de ingeniería que nos informe. Mientras tomaba nota de nuestros pasaportes en una papelajo cualquiera, me he interesado por su plantel de fotos de terroristas. Me han dicho que están ya todos detenidos. ¿entonces que hacían en la pared? Nos han invitado a un culo de té que he tomado olvidando mis ascos y cuando ya han terminado de apuntar todo nos han perseguido pidiéndonos un cadeau. Les decimos que no tomamos licor, ni wiski, ni cervezas (mentira), que somos vegetarianos y que el Corán prohíbe el alcohol. A fuerza de darles regalos a estos indeseables los que no vamos de sobornadores por la vida nos toca pagar los platos rotos de ellos. En otro de los controles anteriores hemos coincidido con dos alemanes que van a bordo de pequeñas motos de 50cc arrastrando un carro de dos ruedas cada una con sus banderitas alemanas. Vienen de Hamburg. Un hombre de 62a y su hijo de 25. Dos héroes de los que ya no quedan. Sus equipajes dentro de cajas de plástico y como alforjas dos garrafas de 20litros en cada máquina. En el Aaioun antes he cambiado otros 100e. El dinero se va rápidamente. En el mostrador he coincidido con un alavés que vive en Lanzarote y que llegó el día anterior desde FuerteVentura hasta Tarfaya en una línea recién establecida de Armas que cubre el trayecto con 4 horas y por el que se paga unos 150e. Su plan de próximos trayectos no pasa de este mes. Es Roberto Ruíz de Arbulo Nos reencontramos luego en Boujdour y comemos juntos. Como que la próxima ciudad es Dahjla a unos 350 kms, decidimos pasar el resto de la tarde y noche y marchar temprano. El va a hacer lo mismo. Por la tarde visitamos el mercado del pescado y yo me ducho en la playa. Un tipo se acerca y nos pide si tenemos algo que vender. Le propongo que compre una de nuestras gafas de sol. Se las lleva por 40dh. Cuando nos dieron 4 cajas de ellas (unas 40), para regalos, sobornos o para vender, no creí que las gafas pudieran dar tanto de si. Tras mi baño uno de los niños que nos pide que le demos algo le doy mi camiseta previa consulta si la quiere. En una de las ocasiones que paramos en la cuneta para ajustar una cuerda del maldito embalaje del portaequipajes (puestos a poner un toldo hay que poner una red encima, nunca jamás de los jamases cuerdas y cuerdecitas -las de nylon se deshilachan en sus extremos si no se han quemado las puntas-) viene una niña que nos pidió algo. Le di el jerse3y que llevaba desde el principio de este viaje. Fue una de las pocas prendas de vestir que heredé de mi padre al morir hace unos años. Su mejor traje se lo había llevado con él a la tumba. No me lo había puesto hasta esta ocasión en que lo he recordado por habérselo visto puesto muchas veces.
Según el tipo de demanda que nos hacen los niños consentimos o no. Los niños marroquíes entran de una manera completamente distinta que los turcos o los hindúes. Aquí todavía se hacen pesados con la misma palabra que sus padres cuando eran niños aprendieron y se la transmitieron después: bon bon. No es con bombones que se desarrollará este país. Un grupo de críos que nos ha venido a molestar mientras hemos buscado un lugar alejado para trabajar dentro de la furgo ha sido echado por un anciano que les ha avisado de que no lo hicieran. Al rato se ha detenido otro hombre con un coche elegante para decirnos en perfecto castellano si nos habían molestado. Hemos bromeado acerca de la famosa frase dejad que los niños se acerquen a mi y si el autor a quien se le atribuyó tuvo la santa paciencia de aguantarlos incondicionalmente. Hemos iniciado ya nuestra política de dar gomas de borrar. Las probablemente más de mil gomas proporcionadas por la ONG hemos empezado a repartirlas. Nos siguen faltando lápices y sacapuntas con lo que la entrega de una goma es escenificando para lo que sirve no sea que sea confundida con una pastilla alimentaria de astronauta.
En Tarfaya dormimos junto al centro. A unos metros estaba la autovivienda del francés con el que hablamos. Cuando nos hemos despertado ya se había ido. Hemos tomado te, huevos revueltos (a los que llaman tortilla) y pan. El pan suelen servirlo aunque no lo pidas y una hogaza da para mucho. Hemos tomado la costumbre de llevarnos lo que queda que suele ser más de la mitad. Nuestro perfil turístico no entra en las guías ni en la mentalidad de los lugareños.
Hemos subido a una autoestopista desde unos 5kms antes de El Aaioun. Iba indocumentada. En el control antes de entrar en la ciudad los de la Sureté Nacional (en realidad la guardia urbana) nos han pegado la brasa afirmando que es peligroso para nosotros recoger autoestopistas y además que está prohibida. En el interrogatorio en marroquí a la mujer parece que ha dicho que nos ha conocido. Nada más llegar a la ciudad la hemos desembarcado sin acompañarla al centro. Cuando viajamos solemos tener a alguien a nuestra derecha en el tercer asiento disponible de la cabina. Hay de todo. Gente que habla, gente que no habla. Aunque no sepan francés te siguen diciendo que sí a todo.
Por la carretera hemos auxiliado a una pequeña furgoneta con aspecto de ambulancia (un colchón por camilla) cuyo conductor nos ha pedido agua para el radiador. Le he llenado tres botellas de litro que se las ha zampado el agujero bajo su asiento delantero.
Antes de dejar el Aaioun hemos rehecho el portaequipajes de nuevo, bajando dos de los bidones de arriba. Luego hemos repostado gasoil. El precio es de 4,18dh. De momento hemos dejado la carga de los 4 bidones auxiliares para la última estación de servicio.
De Sebta a Guelmime hemos dedicado unos 1300kms. Hasta Al Gouira antes de Mauritania debe haber otros 1400.
Siempre que tenemos oportunidad preguntamos por la situación nacional de los Saharauis. Por ninguna parte hay muestras reivindicativas de la independencia. Anoche alguien que estuvo exiliado en territorio español por más de 10 años y que pudo volver con las medidas de gracia (una palabra insultante) del hijo de Hassan II expresaba muy bien su hastío del consumismo europeo prefiriendo volver a las miserias de sus orígenes. El hombre justificaba el fanatismo y la influencia de Al Qaeda por tantos decenios de desprecio que ha recibido la población musulmana. En su olla de ideas cabía tanto una declaración suprema comparando el hombre a cualquier bacteria como un espíritu de combatiente al contar como su hermano se había pasado 10 años de prisión en cárceles marroquíes por ser simpatizante, ni siquiera militante, del Frente Polisario. Ninguna bandera no marroquí, ningún cartel alusivo al pueblo saharaui. En cuanto a nuestra nacionalidad cuando nos preguntan nos confunden con franceses, luego les contestamos que somos, por este orden, de Catalunya, Barcelona, España.
Cuanto más al sur, más dunas y como dato pintoresco las señales triangulares de precaución por peligro tienen la silueta de un camello. En Noruega vimos la silueta del reno, lo mismo que en Galicia la de la vaca y en Australia se podrá ver la del Canguro. Nos hemos encontrado con una manada de imperturbables cruzando el asfalto. Su inmutabilidad es digna de alabanza. Generaciones de tuaregs y beduinos debieron haber aprendido mucho de ellos.

Entrando en Materia

En el patio del camping Facomtour Tighmert 5 enero 2008
Antes de dejar Tiznit pasamos un buen rato de cafetería, saludamos al tipo que nos vendió la pulsera y nos equivocamos de carretera tomando la nacional para el Aaioun en lugar de la costera para Sidi Ifni. Vic está en la interpretación del mapa y yo desobedeciendo mi criterio de consultarlo cada vez que me ponga al volante. Si las mujeres son el género que se distingue por mirar los mapas al revés desde mucho antes que un famoso título de libro mencionara eso, Vic gana el premio de las peores interpretaciones de ellos. Eso ha abastecido numerosas discusiones por equivocarnos de ruta. El apartado de este tipo de broncas es agotador. Lo de la M40 del otro día no fue pues una excepción. Aunque tengamos tiempo y dinero para seguir llenando depósitos equivocarnos de ruta perjudica a la atmosfera al hacer consumos de gasoil superfluos.
Continuamos con la convicción que en un momento dado de la carretera nos encontraremos una desviación hacia el mar. Yo confío en mi memoria y ella en su forma de entender los mapas. Durante el camino, interesados en probar la nueva cámara haciendo fotos en movimiento, se me va obturando la percepción de que no hemos tomado el itinerario correcto. La carretera no me suena de nada hasta una ciudad que reconozco, Bou Izakarm, es la misma en la que paramos para desayunar en la ultima vez que pasamos por allí en sentido contrario. Aquí recogemos un chico joven autostopista o que hace el gesto de pararnos. Como suele suceder dice que si a cuando le preguntamos si habla francés para a continuación no decir ni una palabra y no entender nada de las nuestras. En el control policial ordinario antes de entrar en Guelmime a nosotros nos dan la bienvenida y a él le piden el carnet de identidad. Antes de bajarse ofrece pagarnos 10dh. Se los aceptamos. Casi siempre nos hemos negado a hacerlo pero eso tampoco es un criterio inamovible.
En Guelmime nada más llegar me meto en una teleboutique y llamo al número de uno de los hermanos de Barek el cual le pasa el recado de que estamos en la ciudad. Con este habíamos quedado para mañana en Sidi Ifni, que para ir y volver supone unos 120kms de más. Mi propuesta es de prescindir de la visita y dejarla para otro año. Sin embargo Barek está en la ciudad con Mokhtar, otro de sus hermanos. La última vez que nos vimos fue en casa, en CdeV durante la fiesta de despedida. El dice de invitarnos a comer. Le seguimos creyendo que iremos a uno de los pequeños baretos de tagins que solemos usar para comer. En lugar de eso nos lleva a unos 10 kms al camping Facomtur en Tighmert, un lugar en medio del paraíso. El establecimiento debe estar recomendado en las guias. A llegar hay dos furgonas atrotinadas de dos parejas de francés jóvenes que se las han preparado para viajar. Luego vienen otros autocaravanings de distintas categorías económicas y sociales. Una de ellas lleva un remolque en el que hay una lavadora, una lavadora de verdad, de las de casa, junto a una moto y una especie de taller. Hablamos con la pareja que se les ve muy puestos en esto del nomadismo rodado. El nos informa que en Nouadhibou se aconseja a los franceses que no crucen la frontera por los últimos acontecimientos. El Lisboa-Dakar se ha suspendido este año como protesta por el último atentado. La verdad es que la hipótesis de que un blanco por el hecho de ser extranjero se convierta en el punto de mira de un arma para matar no es nada agradable. Llevamos la marca de los infieles en el color de la piel y somos objetos de discriminación por el hecho de no ser islámicos. Para algunas mentes retorcidas que no dudo que en estos momentos estén marcando muescas en alguna de sus estadísticas fatídicas solo somos material de propaganda matándonos. Nos consolamos creyendo que hechos aislados de los más terribles existen siempre pero en el fondo sabemos que para algunas codicias tan solo somos presas potenciales.
Barek insiste en invitarnos y en un local precioso pero desolado y algo frio nos preparan un tagin de pollo para los 3 y uno de verdura para Vic.
Luego nos vamos de gira por Guelmime donde nuestra preocupación por el deterioro del cargamento solidario y la necesidad de una alternativa de porte hace que no cesemos en la idea de conseguir unos bidones estancos. Casualmente encontramos unos, bastante parecidos a los que usa la industria química en España, azules de tapa negra. Allí se pueden conseguir gratis y se han convertido en la enseña de los hortelanos squatters ribereños de muchos ríos y territorios municipales sin usar. También se pueden comprar en lugares como Servei Estació del carrer Aragó, lugar de paso obligado para equipamientos y ultimamientos y que nosotros con las prisas dejamos de hacer. En Guelmime compramos uno de los grandes que ha sido usado por aceites a un precio bastante alto: 250dh. Despues de hacerlo encontramos otro lugar que vende los de tamaño ideal: unos 120litros que los vende a un precio inferior. Reservo dos de estos por 340 con la presunción de poder devolver y cambiar el anterior.
A partir de Guelmime cambia todo. Se anuncia como la puerta del Sahara. El antiguo Sahara español y su línea recta divisoria empieza más al sur pero la geografía y el clima empiezan a ser completamente distintos desde aquí. Hay hombres vestidos de azul y turbante negro. La gente también parece tener más tiempo para estar más atentos a la posible captura del extranjero. Nada más llegar a la ciudad un tipo vestido con un plumón blanco, un palillo entre dientes y una gorra de visera me aborda para hacer que desea ayudarme. Me acompaña al teléfono y hace de traductor con el chico al cargo que esta leyendo en árabe. Tiene todas las trazas de un guía de esos que lo ofrece todo aunque no tenga nada. En seguida me dice que conoce a Olivia de Nuachkot y no sé que otros rollos. La conversación derrapa hacia los peligros del mundo. Según él los marroquíes son la mejor gente que existe y todos los últimos problemas se deben al Frente Polisario. No sé como vuelve a salir el tema de Allah. La proto-tipicalidad me abruma. La llegada de Barek lo hace desaparecer como bajo el pañuelo de un mago. Por su parte Vic en la cabina de la furgo aguanta las sugerencias de otro chico que dice que es temporero de recogida de tomates y sugiere que compremos un cartón de tabaco para cambiarlo más al sur por una carga llena de gasoil. Desestimamos ideas de esta clase. Si no estamos de acuerdo en el tabaquismo ¿por que íbamos a traficar con tabaco? Sabemos que el gasoil cuesta unos 5dh litro más al sur parece que es por contrabando, versión de un policía, o porque lleva polvo y es menos puro.
A partir de Guelmime tenemos la sensación de estar iniciando este viaje. Los 1200 kms anteriores desde Sebta han sido un trámite obligado. La anterior vez que estuvimos aquí Vic y Misse probaron las excelencias de un hamam. Tanto las masajeadas como las masajistas, éstas provistas de manoplas, iban en bragas. Después de ello cenamos y pasamos la noche. Al día siguiente dimos la vuelta hacia el norte. En este viaje es la primera vez que con Vic viajaremos juntos más al sur.
En cada viaje, aunque tengas una ruta trazada, no es hasta determinado momento que conectas con alguna de las claves del mismo. No es que tengas mas respuestas a los por qué de hacerlo pero estás notando que empiezas a gozarlo. Es cuando te dices que no cambiarias el momento que estás viviendo por ningún otro. No es que haya sucedido nada extraordinario, lo extraordinario es que te identificas con lo que estás haciendo.

Rodando hacia el sur

Agadir 3 enero.Tiznit 4 ene 2008
Volvimos a pasar una siguiente noche en Sale, ahora en un lugar llamado Tabrek, no muy lejos de Rabat. Elegimos uno de los muchos estacionamientos sobre explanadas de tierra que hay en Marruecos con un garito autoconstruido por un chico que hace de vigilante. Junto a nuestro vehículo un perro montó guardia. Dormimos con el sentimiento de absoluta seguridad. Hablamos hasta tarde con uno de los chicos que vive al lado e inevitablemente surgió el tema de Alá cuya mención aparece en innumerables formulas lingüísticas. Durante todas las veces que he hablado con marroquíes en anteriores viajes no recuerdo de ninguno que se haya declarado ateo o se haya distanciado de las creencias predominantes pero sí que ha reconocido no ser practicante del ritual de las cinco oraciones diarias. Cuando pregunto por algún marroquí que sea ateo confeso no consigo aclarar si lo hay o no. De momento no recuerdo haber conocido a ninguno.
A la mañana siguiente cae una tromba de agua. Nos instalamos en la cafetería Deux Palmieres bajo el toldo para escribir y tomar el té ritual. El té a la menta lo sirven de distintas maneras. Cuanto más fino es un lugar más usan la célebre tetera de metal hecha a molde y los vasitos clásicos. Por preferir prefiero el vaso largo cargado de hierbabuena por 4 dh. A más sofisticación menos contenido y más caro.
Hemos empezado a regalar material del que tenemos para pequeños cadeaus: gomas de borrar, lápices, bolis y gafas de sol. La verdad es que la bolsa en el que hay cientos de unidades contándolo todo es una molestia a añadir, que hemos asumido conscientemente, en el exiguo espacio del que disponemos
Tratamos de hacer vida normal en movimiento. Vic y yo nos la pasamos juntos todo el día pero lo cierto es que hay muchos momentos en que estamos cerca pero disjuntos. Ella toma su propia mesa con su ordenador en los locales que usamos. Por mi parte, en la furgo, por las mañanas, dado que ella necesita más tiempo para vestirse que yo, mientras lo hace, aprovecho para escribir en mis libretas manuscritas para poesía. Es una propensión que aun no he decidido refrenar que suelo hacer durante los viajes.
No se ha limitado a llover. Ha diluviado. Algunas de las cajas de cartón bajo el toldo empiezan a dar señales de humedad. La hipótesis de perderlas por el camino es más que verosímil.
Nos hemos reencontrado en la plaza del Mercado Central de Rabat con Héctor G.Serrano, el chico que conocimos en la embajada Mauritana y con el que hemos de volver a ella 24 horas para recoger los visados. En este espacio literalmente se nos ha indocumentado. (misterios burocráticos). Personados de nuevo en un subsuelo mal ventilado se ha repetido la cola y el agolpamiento de la gente en torno a un minúsculo ventanuco. Se me ha ocurrido hacer una foto a las espaldas de la gente agolpada para levantar acta antropológica de uno de los muchos detalles pintorescos del caos humano. Alguien debe haber dado el soplo a los guardianes de la puerta exterior porque al rato ha venido uno a preguntarme porque había tomado una foto diciendo que a la salida me las debería entender con el. La puerta metálica de la salida no la dejan abierta ni un instante. Deben temer algo. A la salida nadie me ha preguntado nada pero sí he recordado que el mismo tipo que me ha dicho eso con cara de pocos amigos el día anterior se coló ante todo el mundo para priorizar el visado de alguien que no tuvo que pasar por el turno y yo le di un bufido.
En la cola de recogida de los pasaportes finalmente un poco de orden se ha establecido al vocear los nombres que iban gritando desde el interior por el que estaba mas cerca del agujero en la placa fina d madera haciendo de pared, Los últimos que han recogido los suyos hemos sido nosotros cuya suerte para estas cosas suele acompañarnos. El visado es por un mes contando la fecha desde el día de entrega no desde el día de cruce de la frontera. El recorrido de la capital marroquí a Nouadhibou necesita de varios días a nuestro ritmo. No creemos que nos afecte demasiado el detalle ya que queremos ir de todos modos a Mali antes de terminar el mes. Hemos consultado en la embajada de Mali muy cerca de la mauritana para tramitar el visado por un mes para febrero. En esta, a diferencia de la otra, los funcionarios van tocados con prendas elegantísimas al estilo de su cultura. En la embajada no hay nadie y el hombre que me atiende en un suntuoso despacho para darme la información parece estar impresionado por solicitársela. Hay que pagar 250dh por cada visa de un mes. Y el doble por dos meses. Puesto que el pasaporte está retenido en la otra embajada tramitar el visado de Mali en ésta significa una demora de más días en Rabat. Lo desestimamos Por otro lado dejamos para cuando estemos en Mauritania la reorientación de nuestro trayecto si va a ser hacia el este o hacia el Sur para Senegal.
En la embajada mauritana nos encontramos con Ibrahim y Andullah del Aaiún que conocimos el día anterior en el mismo lugar y a quienes, al coincidir con ellos en el episodio del cepo, les propuse llevar a cambio de gastos compartidos. Como que sigue diluviando antes de partir hacemos una reunión los cuatro dentro del vehículo para aclarar las condiciones: ellos irán a dormir por su cuenta y las comidas también correrán a cuenta de cada cual. Establecemos una cantidad baja, que les pido que paguen por adelantado, de 150dh por cada uno por llevarlos hasta Agadir, y si deciden continuar hasta el Aaioun replantearemos otra cantidad. El viaje con ellos es cómodo pero es el peor día, de todos los que he estado en anteriores ocasiones en Marruecos, para viajar. Ibrahim tiene prisa por llegar ya que tiene que trasladar un coche hasta la frontera mauritana para su reventa. En su deferencia rodamos hasta muy tarde. El fuerte vendaval tira carteles publicitarios de la carretera y toldos de locales, también induce a que los conductores sean mas frenéticos. Cruzar Casablanca de noche en tales condiciones es demencial. Vemos en varias ocasiones coches que se han pegado y cuyos conductores se discuten como si alguno pudiera reclamar su razón sobre el otro.
Llegamos a medianoche a Marrakesch donde nos instalamos en la misma calle Avda. Fatima Shoura que la anterior vez, junto al hammam, para dormir. Bajo la arcada hay un hombre pegado a una butaca de plástico mimetizado con la oscuridad. Si no me equivoco es el mismo hombre que vimos hace un año. Los dos chicos se han ido a buscar un hotel quedando para el día siguiente. Por la mañana, que desde las 7 am esta abierto el hammam, voy a tomarme una ducha de cubos que he pactado por 10dh. Declino los masajes. Posteriormente me entero que en el hamam hay tres espacios: uno para desnudarte y dejar la ropa (toda menos los slips. Al ir a mi destino con ellos me ofrecen unos que declino para ponerme los míos), otro que es intermedio de menos calor y otro ultimo que parece un vaporarium. Yo voy directamente a este y me sirvo agua con los dos cubos que me han proporcionado. Aun no entiendo que sean dos. Me desenjabono tirándome cubos por encima sin advertir que posiblemente salpique o mi agua llegue a un tipo echado al suelo que está recibiendo un masaje. En un momento dado ese tipo oscuro que estaba recibiendo las pasadas de unas manos expertas en sus glúteos se levanta enfurecido en mi contra sin entender lo que dice; me monto la película de imaginar que me está increpando por gastar demasiada agua, ¿yo? luego pienso que lo más lógico es que me haya discutido que le he mojado. Le pido disculpas,-acabo de salvar la vida- ya he terminado y me voy. A continuación, mientras V se queda en la furgo yo sigo el ritual de tomar naranjada en la famosa plaza donde hay de todo: Jame el Fna. Sigue costando 3dh el vaso grande, unos 12 el litro. Si la tomas sin preguntar te costará 10 el vaso. Después de eso me ocupo de hacer fotocopias de las caratulas de nuestros dos pasaportes por si des mouches lo cual proporciona otra curiosa anécdota de la manera de contar de los moros al doblarme el precio pactado por tratarse de dos documentos aunque compartan la misma fotocopia. Le digo al hombre -tiene una imprenta no lejos de donde hemos pernoctado- vous avez gagné 6dh de plus aujourd’ hui et moi une nouvelle anecdote. Nous sommes en paix. Antes de eso me ha dicho que para nosotros unos DHs de más no es nada, yo le he dicho par la meme raison vous pouvez prendre la moitié de ma fortune et je dois dir-vous: d’ acord. La guerra por el dírham es algo continuo en el país. Nos reunimos más o menos a la hora convenida con nuestros pasajeros y seguimos ruta hasta Agadir por Argane, epicentro de donde crece el árbol del mismo nombre con el que se hace un aceite muy apreciado.
En Agadir cambio otros 100e en 1112 dh. Los 100 cambiados en Martil han durado muy poco. Prefiero ir cambiando pequeñas cantidades según lo que vayamos necesitando sobre la marcha. En el banco la cola de espera ha arrojado otra aportación para el anecdotario. La gente llega y no se pide el turno, sin embargo hay una evidente calma y respeto. ¿como lo consiguen? Dejan una pequeña prenda sobre el mostrador: una pieza de identidad, un recibo, lo que sea, yo probé con mis gafas. La cuestión es dejar una prenda. Luego el contable la coge o su dueño está al tanto para saber que el toca. La historia de esta forma representativa de guardar turno no la averigüé pero propondré para el Nobel a quien haga averiguaciones y constante si es algo local o se lo ha encontrado en otras latitudes. Nunca lo había visto antes. Puesto que entro en dos ocasiones al mismo banco, en ésta ocasión es el BMCE, uno para perder mi tanda al desconocer el sistema anterior y salir para despedirnos de nuestros pasajeros que se van por su cuenta teniendo un enlace para llegar antes a su destino y la siguiente para conseguir mi objetivo del cambio tengo tiempo de entablar conversación con un tipo curioso que esta sentado en una butaca especial junto al mostrador. Me llama la atención porque lleva sombrero, chaqueta y zapatos conjuntados con un blanco negro. No le pregunto si es miembro de un club de protección de cebras pero sí hablamos del victimismo de los errores administrativos del cual él es una prueba porque algún administrativo copió equivocadamente su numero de pasaporte y los de la oficina se resisten a pagarle su pensión. Convenimos que la pacience est la filosophie mére de toute la vie y nos despedimos con simpatía él continuando con su resignación y yo con más dinero marroquí para los siguientes días. En principio no está tan claro que podamos repostar en gasolineras pagando con tarjeta de crédito y dinero líquido del país siempre es indispensable. Sin embargo hemos podido llenar el depósito en una estación de Afrikania pagando con tarjeta de crédito, algo que se puede hacer excepcionalmente en el país. Eso ha sido en la del gran centro comercial de Marjane (es una cadena supermoderna que está en los principales ciudades y nos han dicho que está montada por el rey como signo de los tiempos modernos). Aquí hemos entrado exclusivamente para comprar una cámara digital, ha sido una Nikon de 7,1 megapixels y pantalla de las grandes, seguramente pagándola mas cara que en España- el olvido del cargador de la nuestra, una Olimpus, nos ha tocado pagarlo caro ahora. En cuanto a la videocámara pocket, una Werlisa, que compramos en nuestro ultimo y penoso viaje comercial a Andorra,donde nos dejamos timar por cuadruplicado, también hace fotos pero de muy mala calidad. Sería imperdinable hacer este viaje sin un cámara fotográfica. Después de esto y ya de noche hemos seguido rodando hasta Tiznit, donde la última vez que estuvimos Vic se compro una pulsera hueca de plata de la artesanía bereber. Estacionamos en la calle principal de la zona comercial vieja junto a las arcadas del mercado. La calle está iluminada y pasa alguna gente por la acera. Cuando nos ubicamos en sitios céntricos como este por ratos nos parece estar dentro de un hide desde donde observar la vida callejera y el zoo humano. Casi a media noche la actividad decrece considerablemente y nos entregamos a la onírica de crucero.

Los tics marroquies

Rabat 2 enero 2007
Si Cadiz es una buena introducción a Marruecos, Marruecos lo es a Africa. Africa queda abajo para los marroquíes. No se identifican con el resto del continente y no entienden mucho que vamos a hacer allí. En un sentido inverso España no pertenecía a Europa hasta hace poco. La percepción de los españoles era que Europa empezaba al norte de los pirineos y la de los centro y nordeuropeos era que África empezaba al sur de ellos. Ciertamente para nosotros las novedades empezarán en el África negra o más exactamente desde la frontera con Mauritania.
Seguimos ruta hacia el sur. Nos detenemos en Kenitra durante un rato. Usamos un cyber por una hora. El problema de los cyber es que en su mayoría son locales exiguos con espacios estrechos para así sacarles más rendimiento ubicando una mayor cantidad de ordenadores. Aunque llevemos los textos preparados en memorys para USBs, previamente escritos en nuestros ordenadores hay dos clases de problemas: uno es que los sistemas operativos de ambos son Windows-vista, con lo cual los textos producidos en ellos no son automáticamente legibles en Windows xp. Otra es que su lentitud convierte la inserción de artículos en la red en algo penoso y lento, especialmente ralentizado por la inserción de imágenes adjuntas. Vic tiene más problemas que yo con insertar los suyos. Eso demora sus aportaciones haciendo de nuestro diario de bitácora algo mas producido por mí que por ambos.
Seguimos hasta Sale donde vamos a pasar la noche. Cenamos en uno de los baretos donde se especializan en hariras, frites, ensaladas, pescado y pollo. Pagamos 25 dh. Los precios habituales para dos suelen rondar los 50dh.Despues de eso nos estacionamos frente a un local publico de un arrondissement lleno de bloques nuevos en cuya esquina hay un guardián vestido de civil con el que hablamos. Le informo de nuestra intención pernoctante. Dice qué bueno. Cuando estamos acostándonos hace una batida visual de todos los coches aparcados incluyendo el nuestro. Al día siguiente a las 7 en punto nos viene a despertar para decírnoslo. Pues bueno, son las 7. Seguimos una hora más en la camita. Luego seguimos hasta Rabat. Nos ubicamos en el barrio de Soussi, el de las embajadas. En el subsuelo hacemos cola en un ventanuco misérrimo para la burocratada del día. Una cola para pedir los impresos y otra que nos lleva una buena parte de la mañana para entregarlos rellenados. Nos toca dejar los pasaportes y pagar 200dh por cada visa, más barata que si la hubiéramos tramitado en Madrid. Seguimos la costumbre de pagar con moneda local y no con euros cuya conversión queda redondeada a favor del que la redondea, por tanto en contra de quien la paga. 1 euro son 11 dh y no 10. En una oficina del BMCI de Martil cambié 100e por 1.112,70 dh. Los cambistas de Ceuta de la calle nos ofrecían 11 justos por 1.Los bancos no cobran comisión en la operación de Change.
Durante la espera por entregar nuestro documento hemos hechos amistades: un hombre joven saharaui del Aaiún que ha ordenado a los clientes del establecimiento en fila india con mucha simpatía y persistencia. Otro hombre que nos ha facilitado su dirección para ir a tomar té en su casa y Héctor, un catalán residente en Ripoll, que ha quedado en reunirse con otros grupo contactado por internet para viajar por un mes en camión hasta Burkina Fasso. A este le hemos ofrecido acompañarlo hasta el centro. Hemos estacionado la furgo en la rue Beirut frente al antiguo Mercat Central. Ahí hemos comido y luego hemos tomado té. Nos hemos descuidado de pagar los 2dh por hora de estacionamiento en el dispensador de tickets. A la vuelta un cepo en la rueda nos esperaba. La operación de liberación de la rueda ha sido rápida. Hemos llamado por teléfono para que vinieran a ocuparse del asunto. La silla de ruedas de Vic y la placa de minus, que ahora hemos colgado con una ventosa por dentro del parabrisas para que sea más visible, no han servido como disuasorios. Nos hemos quedado con 40dh menos pero el suculento rato de la negociación con los hombres de la llave para desatornillar el cepo y los que nos han ayudado a resolver el tema no tiene precio. El saharaui organizador y su amigo de la embajada han aparecido por ahí y han contribuido a la escena. Ellos viajan al Aaiún y he sugerido la posibilidad de llevarlos a cambio de compartir gastos.
Cuando habíamos estacionado la furgo un par de horas antes una ráfaga de viento se ha llevado una de las banderas de pace laterales de la furgo. He salido tras su búsqueda pero no la he encontrado. Enseguida distintas personas me han hecho señas a distancia hasta localizarla en las manos de uno de los aparcadores. Me la ha devuelto con una sonrisa. Cada nueva visita a Marruecos nos confirma lo que ya sabíamos de la gente del país pero no deja de sorprendernos. Se viven rápido y pronto los dos extremos: el de las trampas y timos a la vuelta de cada esquina pero también el de la amabilidad de alta intensidad y la simpatía continua. Debe ser por eso que los europeos nos seguimos dejando seducir por sus cantos de sirenas. Dentro de su incapacidad organizativa manifiesta para cosas básicas como lo de no saber lo que es una tanda y una cola en orden tienen una capacidad de movimiento colectivo y autorregulación envidiable para otras atmósferas más racionalistas. Inexplicablemente los coches no se tocan y una capital como Rabat es bastante más tranquila en la locomoción que otras europeas. Cuando hemos salido en busca de un lugar tranquilo fuera del centro hemos visto un autocaravanning con una pareja dentro de cariacontecidos con el cepo de marras. Hemos reculado para darles la bienvenue au club. Los extranjeros debemos ser la cantera de tontos perfecta para esas entradas extras de dinero. Para más inri la compañía que se ocupa de inmovilizar los vehículos desprovistos de ticket de parking es española y en su intervención contra viajeros indefensos como nosotros no interviene la policía urbana. Nos ha recordado algo que también hacen en Estados Unidos y la experiencia que nos tocó pasar para recuperar un coche alquilado que se lo llevaba una grúa de mafiosos de esta clase.
No puedes dar por supuesto nada y no ir con ninguno de los chips urbanísticos previamente aprendidos. En cada lugar al que vas no hay que olvidar que la topografía entera es una inmensa telaraña dispuesta para que caigas en su trampa.
Dentro de los tics marroquíes está el de que dicen que te entienden sin realmente entender. Te desean ayudar aunque no sepan como. Los polis nos paran habitualmente en carretera echando una mirada de reojo a nuestro sospechoso cargamento, pero nos franquean el paso en cuanto oyen nuestro acento. Deben tener órdenes centrales para que los turistas no sean molestados. También los hay que te paran para tratarte de vender un calendario de su cofradía. Lucia nos decía, en su idealismo pendiente de pulir, que había que comprender en general a los marroquíes que te vienen a ofrecer el oro y el moro, nunca mejor dicho, ya que se ganaban la vida como podían. Repuse que a mi me daba mucha pena que después de tanto tiempo continuaran utilizando las mismas trolas y que la mejor actitud que podía tenerse con ellos era la de ser claros con respecto a no inducirles a pensar que éramos posibles compradores de cosas que no nos interesaban. Cuando te dicen que te reconocen de un viaje anterior o que has llegado en el día ideal para comprar el artículo único es mejor que apagues el rollo y te largues. Marruecos es un país inmensamente rico por sus potenciales pero fatalmente organizado. Las mejores construcciones son del estado o forman parte del patrimonio de la casa real. En muchas ciudades hay palacios reales y las zonas mejor ajardinadas son las que gozan una minoría. Millones de personas viven el día a día como pueden. Es un país con un potencial impresionante que sigue demorando su evolución a pesar de lso evidentes cambios que notamos.
A cada momento toca diferenciar entre quien va de utilitarista aprovechándose de tu imagen para sonsacarte lo que sea (en honor a la verdad hay que decir que con mucha menos intensidad que una década atrás) y nada más verte te pone la mano (yo le di una palmada a la de la púber que me la puso el otro día y seguí enseñándole a su vez la palma de la mía) a quien es un indigente con unas condiciones físicas lamentables. Es así que hoy hemos dado una moneda a un hombre con un muñón a la altura del hombre y unas gafas a un chico bastante hecho polvo. Los de la ONG nos dieron cuatro cajas de gafas de sol además de unas mil gomas de borrar y unos pocos bolígrafos para que los diéramos sobre la marcha. Empezamos a tener motivos para hacerlo. Al menos pueden tratar de vender las gafas o cambiarlas por algo de comida.
Hay una parte considerable de todo viaje que se va en asuntos estúpidos o reveses innecesarios a los cuales se les puede dar la vuelta de hoja para sacarle al menos un rendimiento en cuanto a experiencia. Todo acaba pasando por la churrería de las anécdotas.
Antes de entrar en el Sáhara nos conviene hacer fotocopias de la carátula del pasaporte y antes de dejar Rabat mirar si nos conviene demorar en un día más la salida y tramitar el visado para Mali en lugar de hacerlo en Nuachkot.

lunes, 7 de enero de 2008

Rabat

RABAT, 3 DE ENERO DE 2008
Nuestro ritmo de viajeros ha comenzado, parece que el concluir con las inevitables gestiones nos permite, por fin, recrearnos en el día a día.
Ayer, en la cola para el visado de Mauritania, en su embajada, entablamos amistad con un catalán que vive en Ripoll, HECTOR. Tiene la intención de bajar hasta Mali en un camión con otros seis más, en total, un mes. Fuimos a comer con él y, a la vuelta nos encontramos con una sorpresa: el cepo en la furgo, habíamos aparcado en zona azul y aquí no funciona eso del privilegio de no pagar por ser minus, 40 dirhams costó la bromita. También conocimos a un simpático saharaui que habla correctamente: saharaui, marroquí, francés y español; es un tío listísimo y con pinta de pícaro, va con su chilaba azul y el turbante negro típico de su procedencia. Jes se emocionó tanto que quedó con él y su amigo para compartir la furgoneta hasta El Aiún, donde piensan pasar a Mauritania a vender un vehículo; yo creo que es demasiado trayecto para convivir cinco personas en un espacio preparado para dos, la propuesta es que sólo estemos juntos mientras hacemos ruta, que duerman y pasen el día fuera, veremos que acordamos hoy cuando recojamos todos el visado mauritano. Precisamente, mientras esperábamos que vinieran a quitarnos el cepo, pasaron por allí estos saharauis y nos ayudaron a negociar con el de la empresa.
El tiempo empezó a cambiar, del sol radiante y calor durante el día, a viento frío y chirimiri. Pasamos la tarde en un espacio abierto delante del cementerio. Reanudé mis prácticas de clarinete que, desde El Puerto Santa María, no había ni abierto el estuche. Por la noche, buscando lugar para pernoctar, aterrizamos en un parking vigilado por el propietario; su vecino, un chaval de 33 años, se encariñó con nosotros y hablamos largamente sobre su vida, el mundo, la religión, etc... Vive con su madre y su hermano casado con dos niños pequeños en una especie de choza que sirve para vigilar el colegio que hay aquí al lado. Le dimos gomas de la ONG para sus sobrinitos. Está bastante desesperado porque no encuentra trabajo estable y bien remunerado, le gustaría emigrar; pero nosotros le comentamos que ahora Marruecos tiene más posibilidades gracias al dinero que traen los emigrantes y que sirve para hacerse casas o montar negocios, hecho que generará puestos de trabajo.
Ha amanecido con una lluvia torrencial, fuerte viento y frío, parece que durará hasta el sábado. Nos hemos refugiado en una cafetería muy bien acondicionada y limpia, el camarero es un señor muy serio, digno y amable, ha "cambiado de emplazamiento" a un grupo de clientes para que yo me instalara cerca del enchufe y así escribir en mi ordenador mientras se carga la batería. Jes ya terminó sus escritos de hoy y está leyendo.
Desde luego, pude dar la impresión de que soy demasiado optimista, rallando al idealismo, cuando explico las experiencias, pero es que, realmente, cuando uno tiene predisposición comunicativa, los ojos y las orejas se abren como las flores en primavera y todo marcha con más o menos armonía. Por ahora, en este país, todo va funcionando favorablemente para nosotros. También hay que tener en cuenta que Marruecos ha cambiado bastante desde hace unos diez años; se nota en las infraestructuras, en la limpieza, en la actitud de la gente hacia el turista y en la vestimenta de las y los jóvenes.
He tenido muchos mensajes en el móvil felicitando la entrada de año. Lástima no poder responder. Desde aquí, mis mejores deseos para el 2008 a Isabel Domingo, mis hermanas Inés y M- Carmen, a Misse.






camino de Madrid con los dos vehiculos

Martil



Lucía la sobrinita que nos sacó del apuro en la frontera marroquí, chapurreando árabe-marroquí

Martil, Marruecos.31 de diciembre de 2007
Unos cuantos días en casa de mi hermana Rocío en Madrid haciendo gestiones. Teniendo en cuenta que teníamos que haber llegado una semana antes de las fiestas navideñas y, a pesar de tener la casa de bote en bote, nos hizo un huecazo, tan confortable que parecía todo de lo más natural. Era NOCHE BUENA y esperaban 30 invitados de la familia de su marido para cenar, además de sus hijos y nietos. Y como si nada, todo el mundo colaboró y resultó perfecto. Desde luego tengo una familia que no me la merezco…
Por fin, el día 26 de diciembre partimos para El Puerto de Santa María (Cádiz) llegando a tiempo de ver a alguno de mis sobrinos gaditanos Carlos y Paco, tenían que volver a sus trabajos y prefirieron atrasar su partida para darnos un abrazo (،،estos son sobrinos!!). Allí nos alojamos en el delicioso y soleado apartamento de mi hermana Inés, haciendo prácticamente la vida en casa de otra hermana, M. Carmen, pues su marido es un experto en electricidad y nos hizo, con dedicación casi exclusiva, la instalación de la segunda batería, de las conexiones con las placas solares y de las lamparitas para leer por la noche, ،،، todo un lujo!!!e. Casi cuatro días de trabajo desinteresado y concienzudo. Estas maneras de ser pienso que ya no existen. Mari Carmen, como siempre: solícita y divertida y ocupándose de todo sin dar la imagen de atareada.
Mientras, ultimábamos nuestras compras, comíamos con mi cuñada Manoli y sus hijos y cenábamos en casa de una de mis mejores amigas de la infancia gaditana, de cuando iba al colegio de monjas y empezábamos a tontear con los chicos, Aurora; la velada fue genial, dio la impresión de que no había pasado el tiempo entre nosotras, Jes parecía que se sentía estupendamente con su marido y la otra pareja que nos acompañaba. Terminamos a las dos de la madrugada con visita a nuestra furgo y fotos en grupo.
En El Puerto también hubo un importante encuentro, conocí en persona a Nani, una chica de nuestra edad que M. Carmen me presentó telefónicamente. Ella también tiene polio y enseguida congeniamos. Interesante, no hubo necesidad de las tópicas previas que normalmente se dan la primera vez que contactas con alguien, directamente pasamos a comentar cosas prácticas o a filosofar sobre la vida. Ahora ya somos "GRANDES AMIGAS".
Lucía, hija pequeña de mi hermana Inés nos acompaño en el periplo del Estrecho. Ella estudia: árabe marroquí, Educadora Social por la UNED y Bellas Artes presencialmente en Tetuán. Me encantó coincidir con ella porque tenemos pocas oportunidades de vernos y charlar relajadamente. Pienso que es muy valiente aunque ella todavía no se lo crea, con sus 26 años se ha enfrentado a universos muy exóticos para los mortales que nacimos en Europa: vivió en Yemen camuflada con "burca" para ver y no ser vista, esto la engrandece como persona, pues no va de occidental prepotente sino de aprendiz y de persona convencida de que la diversidad es riqueza. Gracias a ella, que distrajo al guardia hablando en marroquí, pudimos pasar los bultos de la ONG sin que nos lo hicieran desmontar todo en la aduana de Ceuta . Ahora estamos en su pueblo MARTIL, a unos 30 Kms de Tetuán. Es una gran ciudad muy cosmopolita, con todo tipo de comercios y lugar de veraneo de ricos marroquíes, eso significa que Lucía sólo pueda tener piso de alquiles hasta junio, ya que en verano los propietarios quieren hacer negocio rentando sus viviendas en verano por el doble. Tiene una inmensa playa con paseo marítimo recién hecho y un río que necesitaría algo de limpieza en sus orillas porque la gente lo utiliza de vertedero. El cielo está intensa y radiantemente azul y el sol nos abriga cuando nos sentamos en una de las cientos de terrazas al aire libre que tiene por todas partes. Hemos comido lo que aquí llaman un Sandwich y que no tiene nada que ver con lo que conocemos: es un bocadillo de pan de brioch de dos palmos de largo relleno de lo que tú quieras (tortilla o carne con patatas fritas caseras y cualquiera de los ingredientes de la ensalada mojado todo con mayonesa), es uno de los platos preferidos de Lucía. Me comentaba Lucía que no comprende cómo en Marruecos no se ponen de acuerdo con el tema de la lengua: resulta que, tanto en la universidad como en los medios de comunicación, el idioma es el árabe clásico que sólo entienden los escolarizados universitarios, ignorado oficialmente los diferentes dialectos hablados que se utilizan en las infinitas regiones del país; de tal manera que sólo pueden entender las noticias aquellos que hayan ido a la universidad, pues en las escuelas se estudian poco las asignaturas obligatoria, que son el árabe clásico y el francés.
Empezamos a sentirnos en ruta y nuestro ritmo de actividades comienza a regularizarse. Después de dormir confortablemente en la furgoneta aparcada en el paseo marítimo, Jes se ha dado un baño en el mar y luego hemos tomado un"çai" en un barecito del paseo. Hemos cambiado dinero y ahora estamos haciendo la digestión escribiendo en el restaurante de los sanwichs que tiene enchufe y nos hacen sentir como en nuestra casa. Estaba deseando que llegara este momento, el estrés de tantos preparativos más la mudanza han sido pruebas de fuego para nuestra relación: desencuentros sobre qué cosas dejamos y qué nos llevamos, olvidos opérdidas de objetos que hemos tenido que comprar dee nuevo, …Y, además, Jes se ha resentido mucho del esfuerzo físico realizado y ahora le duelen las rodillas sobre todo cuando baja y sube a la furgoneta, para una persona que nunca estuvo enfermo, sentirse menos ágil supone un duro golpe para su estabilidad emocional; yo supongo que le mejoraran de aquí a unos días pues nuestra vida será más relajada y no tendrá que subir o bajar tantas escaleras.
Comentábamos Jes y yo la sensación de liberación que supone estar un 31 de diciembre sin que nadie te invite a consumir o a "amar al prójimo". No hay un solo adorno navideño y en estas calles anchas, tanto los coches como el ruido exagerado, escasean. Esta tranquilidad en un lugar de veraneo y con un clima estival es un lujo parecido a lo que también hemos vivido en España, sólo que con muchos ceros menos para nuestros bolsillos.
Ahora nos vamos al un ciber-café a incluir este escrito en nuestro blog.

martes, 1 de enero de 2008

En Ruta

Larache 1 de enero 2008
Los más de 1600 kms que hemos hecho desde casa hasta Algeciras incluyendo un plus de vueltas por Cádiz y unos 70 de más por tomar la M40 en sentido equivocado a la llegada a Madrid para alcanzar St. Sebastián de los Reyes, no cuentan. La ruta ha empezado a partir de pisar suelo africano en Ceuta. El cuentaquilómetros a cero. A partir de ese momento suma y sigue. A partir de ahora lo que vaya a sucedernos tal vez esté ya escrito en los archivos polvorientos de algún dios. Como todavía no lo sabemos, nosotros que somos los protagonistas, nos tomamos el derecho a averiguarlo en cuerpo y mente propios. Hemos empezado este viaje con el cuentaquilómetros de la casa-rodante marcando 65mil exactos. Posiblemente tenemos una cantidad similar por delante antes de volver a la península ibérica pero lo menos que queremos hacer es correr y saca r una media diaria de 200 puede significar demasiadas horas dentro del vehículo. El caso es que necesitamos tiempo para mezclarnos en los lugares y la atención al ordenador nos pide bastante más que una o dos horas diarias. Vic y yo estamos mano a mano escribiendo cada uno en su ordenador en la misma mesa del bar donde hemos venido a tomar tea a la menta. Hemos pasado la noche junto al mercado. Antes de acostarnos hablé un rato con el guardián del establecimiento. En Marruecos hay muchos vigilantes privados no uniformados contratados por establecimientos directamente. Son algo parecido a los vigilantes de las obras que ha habido o sigue habiendo en España. El hombre al principio nos recomendaba que fuéramos a un sitio más céntrico porque habría más vigilancia y estaríamos más seguros. Insistía aunque sin parecerme que quisiera deshacernos de nosotros. Según él la noche se presentaba follonera porque la gente bebía. Nos hemos quedado en el lugar. Antes de dormirnos como unos angelitos hemos leído con la fantástica luz eléctrica de la batería independiente. La noche ha sido tranquila y únicamente fuimos despertados por llamadas al móvil con el cambio de año. Ni uvas ni campanadas. ¡Gozo total! Por los alrededores ni luces de neón ni villancicos ¡qué felicidad! En el viaje anterior al país también pasamos una noche aquí ubicados en la zona más céntrica junto al paseo del mar. Yo había iniciado aquel viaje sin haberme repuesto de una gripe y empeoré. Mientras yo pasé todo la tarde acostado con un dolor de garganta terrible que me impedía hablar Vic y Misse estuvieron de cháchara en uno de los salones de té elegantes. Me trajeron un vaso de té y me mimaron contrarrestando los efectos sulfúricos de mi infierno particular. No me recuperé hasta algunos días despues y bastantes ciudades más al sur. Actualmente en este viaje estoy más pletórico y me siento con más fuerza a pesar de que sigo cojeando.
Vinimos anoche hasta aquí. Todo el día de ayer lo pasamos en Martil: una ciudad recomendable porque es completamente llana. Compré una docena de tornillos para madera con sus correspondientes arandelas para afirmar la mesa que sirve para trabajar o desayunar dentro de la furgo con el ordenador. Esta mesa tiene más posibilidades que la que teníamos instalada antes (una de bar de pata de tubo) ya que permite guardar más cosas debajo de ella: el frigo, las dos bombonas de camping contra, una bolsa de regalitos y los dos cubos para duchas. En la ferretería hablamos un buen rato con un ceutí que me reconoció por haberle preguntado la noche anterior por el nombre de una calle. Los 12 tornillos salieron de cajas distintas y fue todo un periplo para el comerciante localizarlos.
Con Lucía y su compañera de piso, Ester, estuvimos considerando por un rato pasar la velada de fin de año en su casa. Es la idea que mentalmente nos habíamos hecho si lo celebraban, pero el humo y la cantidad de escalones seguían siendo disuasorios. Finalmente decidimos hacer ruta. Recorriendo los más de 100 kms hasta Larache, sin usar la autopista, primero tomando la carretera de Tánger y a unos 30kms antes de llegar la de Larache hacia el Sur. Los mojones van anunciando a cada km prácticamente lo que falta por llegar. En todo este rato nos encontramos con los típicos controles policiales. En el último con policías secretas u hombres con gabardina, que para el caso es lo mismo, sacados de una novela de bolsillo. En este nos indicaron que no habíamos hecho el stop. En Marruecos sabemos de siempre que hay que ir con cuidado con los puestos de control en carretera. Pueden estar en los lugares más sorprendentes, sin preaviso. Teniendo que pasar de una velocidad de carretera a obedecer una señal de 20. La forma de hacer el alto es distinta con una luz blanca de linterna de escasos lux haciendo intermitencia. Mencionar tu condición europea te franquea el paso pero para combatir su aburrimiento paran a todo el mundo. Esto también pasa durante el día. A menudo ves a los guardianes parando por parar y enzarzarse en pláticas sobre lo que sea. Antes de dejar Martil el lugar donde paramos un rato fue ante las puertas de un hotel cuco que se anuncia como muy vitamínico (aux vitamines sur mer). El mánager nos trajo un pedazo de pastel exquisito. También nos informó del asesinato de 4 franceses en Mauritania hace una semana. Con él aclaramos que la garrafa de lejía marca ACE comprada en una tienda de productos domésticos por la mañana bastaba un tapón para clorar unos 5 litros de agua. Otro amigo árabe de Lucia nos decía que era un vaso. Esperamos llegar a saber la proporción exacta en los próximos días. Traemos con nosotros una enorme cantidad de botellines de 50ml de yodo para la desinfección del agua. Vic en su afán intendente gastó más de 1000euros en productos homeopáticos y alopáticos. Posiblemente debe haber botellas de yodo para mezclar en agua de litro pero no llegamos a averiguarlo. Vicente Pastor, en la fiesta en casa de Rocío y Augusto la Nochebuena, nos recomendó también la lejía aunque tenemos noticia que no es tan eficaz como el yodo ya que aquella no elimina el peligro de la amebiasis. Rocío es una maga de la logística que se ocupa de organizar todos los detalles, los propios y los ajenos. Nos sentimos muy cómodos los dos días que estuvimos en su casa y nos preparó la comida en nuestra siguiente etapa de St. Sebastián de los Reyes a el Puerto.
Antes de cruzar el estrecho tratamos de completar mejor nuestro botiquín. Acudimos como unos ingenuos a Sanidad Exterior creyendo que podríamos conseguir un complemento de antipalúdicos, ya que al contabilizar los que nos habían dado en la de Barcelona eran insuficientes para tanto tiempo. Un hombre tras el mostrador de barba y cabello blanco puso en duda que nos los hubieran suministrado gratis en un establecimiento de Sanidad por lo caro que era especialmente el Malarone y que para comprar por nuestra cuenta el Larian, la versión barata pero peor para el organismo, necesitaba hacernos una historia clínica y que no podía darnos la primera cita hasta el 9 de enero. Seguíamos en el túnel del tiempo. Debíamos haber salido de Madrid con recetas de Augusto G.Villanueva que es médico para evitar algún posible problema. En África nos tocará conseguirlo pidiéndolos por su principio activo, no por su nombre de marca. María del Mar Baldó nos dio un resto de Resochín y suero que le sobró de su estancia en México. Tengo experiencia en tomarlo y en su impacto nefasto para la vista. No es lo más recomendable.
Rodar por Marruecos recuerda detalles de décadas atrás aunque ahora el desarrollo urbano sea mayor y la gente esté mas tranquilo en cuanto dejar en paz al europeo sacándolo de sus platos suculentos.
A los conductores tienes que avisarles repetidas veces para que cambien de luces largas a cortas, hay ralla continua en segmentos completamente rectos y con visibilidad y hay dos tipos de líneas discontinuas sobre el asfalto, una que es la equivalente a la española y otra que es una continua cortada. No suelen corresponderse con las necesidades de cuidado de la vía. A veces es posible el adelantamiento donde no corresponde y otras al revés. En medio de la noche y aparentemente en ninguna parte se encuentran viandantes que deben ir a algún poblado diseminado. Por las ciudades puedes encontrar que calles no muy usadas de tránsitos son campos de futbol para pasar el rato. Invariablemente los gorrillas aparecen con los espacios repartidos para cobrarte haciendo gesticulaciones que no te ayudan para nada en tu maniobra. A esos hombres, toda una tradición, hay que tomarlos con paciencia. De alguna manera pueden hacer de vigilantes aunque realmente su cometido no sea éste ni estén contratados por el municipio. En algunas partes como en Agadir sí recuerdo que van con ticket y con uniforme y parece que tienen un estatuto de homologación.
Aunque no queremos encorchar el ritmo del viaje por el calendario, lo cierto es que el año tiene 52 semanas y el continente más de 50 países. La división aritmética es inequívoca. Una vez aquí dedicar una semana de promedio por país no parece muy realista. Hay dos hechos que nos van a ralentizar: uno, la misma lentitud burocrática, entre otras, de los países y dos nuestro recalamiento continuo para lugar donde montar nuestro despacho. Ayer nos pasamos varias horas en el mismo bar-restaurantito con los ordenadores y hoy hacemos otro tanto en el que está en la plaza del Mercado. Hemos comido habichuelas (la harira suelen servirla por la noche) yo sardinas a la brasa y Vic una ensalada de tomate que sabe a tomate. Gentilmente nos permite usar sus enchufes y hacer nuestro surrealista despliegue de despacho. Los trabajos de ordenador llevan mucho rato. Si deseamos actualizar el blog esto supone tiempo de dedicación pudiendo crear un contrasentido: dedicar más tiempo a escribir lo que vivimos que a vivirlo más aunque sea a costa de no escribirlo tanto. Una vez preparado todo (artículos y fotos) con una pastilla que conecte con un Usb vamos a un cyber para meterlo en la red y consultar el correo. No vamos a usar el móvil si no es por caso de emergencia. Contestar las llamadas es muy caro para nosotros aunque siga siendo la misma tarifa de llamada estatal para quien la hace. Lo más laborioso es la inserción de fotos. Primero hemos de reducirlas de peso, luego renombrarlas, clasificarlas y finalmente localizarlas para publicarlas. Nos han hablado de un soft que nos puede facilitar las cosas agrupando imágenes por temas que pueden ser presentadas consecutivamente: es el movie maker y el pinacle. Todavía no hemos hecho funcionar una minúscula cámara de video y no tenemos una cámara digital de verdad aunque aquella también puede hacer fotos. Hemos empezado pues el viaje con muchos déficits. Esperamos irlos resolviendo sobre la marcha.

Una ubicacion de una docena de anos


Calendario cedido por la copisteriade nuestro barrio

Con Carmen y Rafa los fundadores de CC ONG

estatua de Vilassar de Mar
El Puerto de Sta María 26 diciembre 2007
Con 7 días de demora según lo previsto tenemos ya todo a punto. Dejamos la furgo aparcada delante de casa para a la mañana siguiente ir primero a ST Sadurní a cargar material solidario y después a Madrid. La ultima noche vamos a pasarla al apartamento de Ramón, mi cuñado, en Artesa de Segre calle, junto a Mandri. Nos hemos comprometido con Montse Castellví a dejarle la casa disponible para que pueda ya instalarse. Cuando cierro la puerta por ultima vez después de haber dardo un vistazo final a como ha quedado todo, encuentro en el vestíbulo sentadas 3 compañeras suyas del especifico sector de los profesionales de adultos dentro del gremio de los enseñantes. Han venido como escuadrilla de avanzada para ver lo que hace falta de productos de limpieza. Menos una fregona falta todo, les digo. Les abro la `puerta para que esperen al resto del equipo más cómodamente. En un principio íbamos a dejar la casa con muchas cosas: los cuadros de las paredes, más materiales de cocina pero finalmente la hemos desnudado todo lo posible para no condicionar a Montse y a su hija. Vic y yo, la misma noche llamamos a Virtus, más puesta en informática, para explicarle las curiosidades del ruter para la conexión ADSL. Lo más probable es que no haya necesidad de una conexión porque Montse no ha sido llamada por los caminos de la informática y su hija Alba parece estar castigada y no podrá usar internet por haber hecho, al parecer, una mala praxis anterior.
Unas semanas antes habían venido a comer a casa Montse y su hija Alba Petit, púber. A Alba no le gustan muchas cosas y, excepcionalmente, compramos tortillas preparadas, hicimos un puré de verduras y probamos con un resto de cus cus con pimientos de los Balcanes. Es resistente a los sabores y su mamá interviene para cuidar la organización de su plato: pelarle el palosanto de postres o apartarle las micro muestras de pimiento. Mi apología sobre la importancia que tenia el pimiento en los países balcánicos hasta el punto que tendría que salir como enseña en sus banderas nacionales no surtió efecto. Ambas vendrían a vivir a casa a partir de que nos fuéramos el mes próximo, o sea diciembre La comida-reunión sirvió para ver si su hija se encontraba a gusto con el nuevo espacio para vivir (recientemente se ha enterado que se trasladan a vivir tras la separación de sus padres) y para explicarle a Montse cuestiones concretas de funcionamiento doméstico. Fracasamos en la explicación de que un temporizador sustituye a un termostato original de nuestro termo. Eso le generó una cierta ansiedad. Quedamos en explicar las mismas cuestiones a Maria José B.y Xavi, sus amigos, que la están reparentando últimamente por el momento personal delicado que atraviesa. Efectivamente repetimos la explicación a ellos y a ella para evitar posibles peligros con el recalentamiento del termo.
Llegamos a casa de Ramón que nos colma de atenciones y nos presta su cama. La cena está preparada en el apartamento bajo el suyo, en el de Aurea Quintana, una persona exquisita. Sus paredes están llenas de cuadros originales Guinovart, J.Mompou, y Grau Garriga, su exmarido, antes tenia muchos más; se desmarcó de parte de ellos. Nos interesamos por el mundo de las subastas pensando en una amiga que está pasando una mala racha económica, que recientemente me llamó para pedirme dinero y que tiene un Guinovart embalado desde hace años con la intención de vender pero sin hacer nada al respecto. El pintor ha muerto recientemente y es posible que su obra se revalore pronto.
Durante el último día en nuestra localidad he estado haciendo los últimos preparativos con la baca sin marca. Uno de los travesaños no coincide con los anclajes de los tetones. He debido pedir prestada una broca de 7 u 8 mm a un vecino para practicar los agujeros en los soportes laterales. Ni mi broca del 6 ni la prestada del 7 u 8 están afiladas con lo cual dedico un buen rato para las dos perforaciones. El metal deja al fin cansado de aburrimiento dejarse atravesar. Tras conseguirlo queda suficientemente lista para llevar carga. Me quedo con las ganas de pasar por el establecimiento de recambios para comentarlo pero es domingo. Hacemos una foto con la furgo ante la fachada de casa. Despues de doce años de estar viviendo aquí nos vamos por tanto tiempo. Los viajes anteriores han sido comparativamente cortos, de 2 o 3 meses como máximo.
Tomamos con nuestros dos vehículos, V conduciendo el Peugeot y yo la furgo, la autopista de Tarragona pasando por el peaje de Martorell hasta la salida en St Sadurní de Noya. Allí esperamos a las 10.00 hora convenida para llamar a la puerta de Rafa y MariCarmen. Pasamos parte de la mañana cargando cajas de cartón sobre la baca con la ayuda de escaleras de tijeras. Rafa es un activista nato que no le teme al trabajo. Unas 2 horas y media despues el cargamento está listo. Nuestra furgo has sido perfectamente disfrazada de furgo marroquina. La lona azul que la envuelve a pesar de ser grande y estar doblada es de la peor calidad y a los pocos quilómetros empezará a deshilacharse en los extremos por el rozamiento con el aire. Antes de cargar, de acuerdo con lo que habíamos pedido, las cajas están abiertas para que podamos revisar su contenido, cosa que hago por encima. Esta demanda ocasionó un poco de disintonía entre nosotros. Incluso Begoña Ferreiro, la amiga a través de la cual habíamos conocido a esta ONG al poco tiempo de fundarse, nos llamó para preguntarnos qué había pasado. La primera reacción de Jariod fue la de oponerse a la revisión y que prescindía de nuestra cooperación por lo que hace al transporte. Mi protesta de que tal actitud era inaceptable porque eso perjudicaba a la solidaridad puso de nuevo en vigor el acuerdo inicial. Gracias a la colaboración de Rafa y Carmen Corrales nos fuimos tras las fotos de rigor con nuestro viento a otra parte.
Continuamos por la autopista tarraconense hasta tomar la ruta nacional despues de Fraga hasta Alfajarín. Despues por la autovía hasta Madrid. Tuvimos que parar un par de veces para reajustar las cuerdas de la lona. Desde Madrid a El Puerto compartimos la cabina de la furgo los dos. Mucho más divertido viajar acompañados que cada uno en su coche. Cruzamos Madrid por el paseo de la Castellana y nos llevamos recuerdos cariñosos. Roció se quedó con una de nuestras tarjetas de débito y su número secreto para que en caso de urgencia pudiera sacar dinero y nos enviara un giro. En el Puerto lo mismo que en Madrid llegamos de madrugada. La comprensión de la familia de Vic o mi familia política, para nuestros desajustes horarios ha sido la máxima.

Nos ha tocado demorar la salida en una semana porqué ING nos tuvo entretenidos con la gestión del aval con garantía de deposito bancario para tramitar el carnet de passage durante tres semanas. Tras las cuales decidimos suspender la confianza en su gestión porque seguían sin tener ni puñetera idea de cómo se hacia. Transferimos la mayor parte de nuestro dinero a la Caixa donde en una mañana hicieron el aval, lo llevamos al notario, pagamos una comisión menor de la que nos habían dicho los otros, y lo llevamos a RACE en mutnaner 81 donde Paloma Sales, amable y eficazmente nos aceptó con nuestras prisas y adversidades quedando en que nos seria enviada por MRW a sus oficinas en Cádiz. En Cádiz recibimos diligentemente por MRW el carnet de passage, al día siguiente las acreditaciones de colaboradores oenegeros y por vía postal un duplicado de la tarjeta de coordenadas de ese banco. Con Paloma S. se ha dado la coincidencia que intuía conocerla, sin saber su nombre, al oír su voz al teléfono las muchas veces que llamamos para la cuestión del trámite. En efecto, cuando fuimos a su oficina era la misma persona que atendió a la pasada primavera a una compañera de letras, Pamen Bringas
[1], que vino un fin de semana desde Andorra a conocerme. Recuerdo lo mucho que me impresionó en aquella ocasión por su diligencia, buen humor y atractivo.

[1] Referida en Una apuesta Comuncativa.

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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