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PSICONEWS

lunes, 1 de diciembre de 2008

En La Soledad creativa

Puerta de la discordia con su bolsa para las cervezas
Korás, el de la dercha es el nuestro
Pared de la habitación en K.Moussa

Visitante de nuestra casita en K.Moussa
Keur Moussa 23 noviembre2008
Recomendación táctica: venir a África con fotocopias a color del permiso de conducir, en caso de urgencia siempre se puede huir del policía extorsionador a cuya exigencia de dárselo te hayas doblegado para quitarte pasta o regalos. Segunda recomendación reforzar el parabrisas por si no hay otro remedio que atropellarlo. ¿Apología de la violencia? No, ninguna, libertad de movimiento, Todo este comentario queda en un jeje para dejarlo con la mayor dote de ironía posible. Que cada cual elija el pedal correspondiente ante el asaltante armado de diligencias, el de freno o el del acelerador. Ter una compañera de Mesinia[1], que sigue un poco el blog me dijo en uno de esos ratos de cobertura de wifi y que me saludó con sus saludos variados que habría que ver lo que decían los africanos de lo que decíamos. No entendí a que se refería. Decimos muchas cosas y no existe un ellos unitario haciendo un congreso para ponerse de acuerdo en un dictamen sobre lo que decimos. Unos meses antes ya me dijo que si quería ligar debía deshacerme de mi barba porque con ella no me jamaría un rosco. No me consta que los europeos vengan a África a ligar tanto, ni las titis africanas que buscan toubabs para casarse (deseo del que nos han informado bastantes) se corresponda a una táctica plan de flirt o disposición amorosa. Es una propuesta tan fría como preguntar qué hora es. ¿Buscas un blanco para casarte? Luego entonces no te interesa en absoluto la persona que encierra este blanco. Es lo mismo que desear que te toque el número de la lotería o algo parecido.
En Keur Moussa nos sentimos a salvo. A falta de sociedad recreativa nos queda la soledad creativa. Pasamos una noche en el callejón de chez Mimí. Sentimiento de seguridad absoluto. Por la mañana a una chica del vecindario, Anastasia, 26 años y 6 críos, le pedí usar su ducha, es decir, un reservado de cañas, sin ningún sumidero y con un balde de agua. Ningún problema. Pura ducha africana. Las localidades más pequeñas son más seguras. Nos reconoció gente y saludamos a quienes conocíamos: A Benoit, a Maxime, a Raymond, a una de las empleadas de Chez Mimí, a Marie André, e incluso a Jean Paul, el encargado de puertas, de la tienda y de la venta de korás del monasterio. En los monasterios la división de trabajo es estricta y no parece que sea rotatoria con fluidez. No hizo falta llegar a la revolución industrial y al boom de las manufacturas para comprobar la eficacia de la división del trabajo. La especialidad o el especialismo lleva siglos instalado en los haceres humanos. El caso es que los monjes la tienen muy consolidada. Compramos el Korá que habíamos apalabrado desde verano. Por aquel entonces habíamos acordado 850e. Despues de una sesión de regateo inflexible en uno de los paillotes de les parloir. Jean Paul nos había dicho que nos mantendría el precio a nuestro regreso pero al llegar ahora dijo que el precio había variado por exigencias del mercado. Me enfadé. (Últimamente me dejo enfadar más fácilmente). El incremento no era poca cosa: unos 150euros más. Si los 850 ya nos parecían mucho los casi 1000 nos supo a puñalada con cuchillo embadurnado de sal alquitranada. Le dije que no era honesto de su parte no mantener el precio y que solo Teníamos ese capital para la compra. La denominación de no honesto lo recolocó en su lugar. Aceptó la venta al precio pre acordado.
Fuimos al refectoire a compartir la comida para visitantes. Máxime, alguien especial, enseguida punteó en las cuerdas el sonido de Bienvenida Lola. Conocimos en un rato a Emmanuel Desiré Zeng Nzeng, un monje congolés que esa misma semana abandonaba, para regresar a su país, su vida de hombre sagrado por un antagonismo entre su preciosa voz de soprano, a pesar de ser hombre, y la no aceptación de la comunidad por su amor a la música. Increíble e inexplicable. Ese Emmanuel, en el video auto promocional de la abadía, ya se hacía eco de las dificultades convivenciales por sus distintas procedencias de varios países. El caso es que el hombre renunciaba a la vida monacal para dedicarse a la vida musical Nos dio a escuchar una composición de voz suya grabada en la memoria de su móvil: una voz aguda, altísima, perfectamente confundible con la de una voz femenina. Nos habría encantado conocerlo más y tratar de grabársela, pero eso quedó en un tal vez. Raymond nos ubicó en un emplazamiento de le bois des Manguiers para pasar el resto de la semana y trabajar. Nos abrió una de las habitaciones para usar la ducha y la toma eléctrica, Estuvimos de residentes solitarios y la puerta exterior del recinto cerrada y sin que nos diera la llave. Como que con Máxime convinimos en que nos ayudara a hacer el afinamiento de la Korá y este pidió una segunda kora para trabajar juntos, eso creo una discusión con Raymond el cual decía que teníamos la autorización de tocar la kora en el lugar donde nos alojábamos y que el permiso de eso tenia que pasar por el abad. La jerarquía monacal no tiene nada que envidiar a la de un ejército armado ¡Quién lo diría con la beatitud de sus cantos gregorianos y la dulzura de sus músicas cantadas! Les dejamos en su discusión no precisamente bajada de tono. Después Maxime dijo que a los senegaleses –él es de Benin- había que tratarles con dureza para que se mantuvieran dentro de su rol y no se inmiscuyeran en el de los demás.
Una vez ubicados y con la perspectiva de estar 6 días encerrados en el recinto, Raymond me facilitó el contacto a través de la linde de su terreno con Marie Helene, la mujer de una buvette más cercana. Convine con ella que nos trajera cada dia dos flags frías al anochecer hasta nuestro autoencierro voluntario.
A media tarde Vic y yo retomábamos nuestro quehacer con nuestro pequeño estudio de grabación ambulante. Por mi parte no paraba de asombrarme de su proverbial capacidad para musicar mis letras, casi nunca rimadas y con combinaciones de palabras no fáciles. Muy lentamente íbamos introduciendo formas expresivas: rap o declamaciones airadas, incluso empecé a confiar tímidamente en mi voz. Yo creí que nuestro proyecto en marcha de grabación había quitado a Vic de su afición a los solitarios pero descubrí que seguía jugando a esa cosa. El tiempo dedicado para la elaboración escrita nunca lo remontó a pesar de insistirle durante todo el año. Una nueva temporada de reclusión iría bien para ponernos al dia de nuestros trabajos pendientes. No tener la conexión a internet también tenía sus ventajas adicionales: poderte concentrar todo el día en lo tuyo sin tener que compartir tu tiempo de creatividad con saludos y conversaciones por el Messenger. Quedaba Baffour sin concretar. Mathilde se había puesto enferma y no pudo venir el findesemana que le propusimos. Tal como pintaban las cosas y las dificultades burocráticas para los permisos de entrada en España para los africanos, cruzaríamos el desierto el mes próximo sin él a bordo.
Al amohecer, una curiosa fauna venia a alojarse a nuestra habitación: amantis, orugas voladoras, otros bichos con alados. Esas orugas, mas que torpes y estrenando cuerpo no paraban de chocar conmigo. Para mi sorpresa, de los mosquitos missing. En Kaolack ya había llegado a una entente con ellos. Ni tela mosquitera ni repelentes, el ventilador giratorio de mesa a todo trapo los mantenía a raya. Si ellos no me pinchaban yo no hablaría mal de ellos en nuestro blog. Parece que aceptaron la propuesta. De todos modos Kaolack es una ciudad insalubre, Keur Moussa era más limpia y el clima ya parecía incompatible como moscas y mosquitas. Una amantis vino a morir a nuestra habitación. Las observé un rato, me pareció que esta clase de animales tienen algún tipo de lenguaje. No solo eso, no tienen el menor miedo ante monstruos de tamaño humano. Me pareció que se hizo la toilette al estilo de los gatos mojando con la boca sus patas delanteras y pasándoselas por la cara. También se ocupó de sus antenas. No se si lo invento pero pienso que fue lo ultimo que dejó de mover. Si fuera un financiero al que le sobrara el dinero pagaría una investigación hasta donde fuera necesario para avanzar en la investigación de los insectos. Se algo de las abejas y de las hormigas. ¿Qué discurso deben tener las amantis al respecto de las comilonas de sus partners? No me extrañaría que dijeran que eso sí es un acto de amor y no lo que hacemos los humanos los unos con los otros mintiéndonos constantemente. El problema de uan investigación de este tipo es que podria demostrar (intrigante hipótesis) que la inteligencia de los insectos podria ser mayor de la hasta ahora considerada y si no la han desarrollado en forma de ciencia aplicada es para no complicarse tanto la vida.
Me acosté tarde, un par de horas despues de que Vic estuviera empiltrada. La tranquilidad en les bois des manguiers, en medio de la extrema oscuridad, era absoluta. Por la mañana vino Máxime a despertarnos. Había dado un mensaje a Raymond para que fuéramos a una clase de korá con él al monasterio, mensaje que no recibimos (las pequeñas trifurcas entre los monjes se traducen en pequeños sabotajes mutuos. Ni me creeré que eso no deje secuelas en sus relaciones posteriores.) Quedamos para hacer esa práctica por la tarde. La complicación del traslado, con las dos korás, la lentitud de nuestros movimientos por subir y bajar de la furgo, tener que cambiar un autobús atravesado bloqueando el camino, con las llaves puestas, ningún conductor a la vista sin modo de poner la marcha atrás. Luego el cambio del refectoire a una de las paillotes del jardin des parloirs, el cambio de la furgo de un parking a otro fuera del recinto por orden de Jean Paul, nos dio la medida de la organización monacal, bastante más complicada de lo que a primera vista parecía. (No tengo la menor duda de que tanto exceso de oración disfunciona las sinapsis. Tampoco que esos espacios de oración sirven para congregar a los freres ante su máxima: dios, pero no ante sus contradicciones concretas para discutirlas y arreglarlas). A pesar de perder más de dos horas en los traslados conseguimos una útil en la que Máxime nos enseñó como afinar las cuerdas con la ayuda de un afinador electrónico. Vic está mas puesta en esto por las clases recibidas, yo tuve que hacer un sobre esfuerzo por hacer la traducción de las 7 notas de la escala diatónica a las 7 letras de abecedario dela forma internacional –en realidad anglosajona- de interpretarlas. (La regla mnemotécnica para acordarse de la equivalencia es muy sencilla. Las siete notas van de la A a la G empezando por La. Eso significa que un Do es un C. por tanto Do Re Mi Fa Sol la Si, se representan respectiva y correlativamente por C D E F G A B). Aprendimos que en la época de calor las cuerdas se tensan mas elevándose hasta un semitono y en las de frío ocurre al revés. Pusimos las cuerdas del nuestro a un semitono por debajo del que venía. Luego, en nuestra habitación, mientras yo estaba enganchado al ordenador, Vic acompañaba a la noche punteando acordes.
Íbamos a pasar el resto del mes en Keur Moussá, eso nos permitiría recuperar lo que sabíamos, lo poco que sabíamos del instrumento, y seguir con nuestro exuberante programa de creatividad. Teníamos los pies puestos en Senegal pero el ojo puesto en nuestro retorno. Escribimos una carta para Montse Castellví, la amiga de Vic y nuestra inquilina de casa, para conocer sus planes para el año próximo y poder ajustar así los nuestros a nuestro retorno. No teníamos una prisa especial para volver a nuestra localidad en Barnápolis. Podíamos quedarnos en Barcelona (Ramón nos había ofrecido su apartamento cerca de la calle Mandri), en Blanes (Paco Balcells, capitán náutico y amigo de Vic nos había ofrecido uno suyo en Blanes) o buscar otro sitio. Además, Vic y yo íbamos a pasar una temporada separados para descansar mutuamente de nuestra omnipresencialidad. Quizás temíamos que de volver inmediatamente a casa se nos pasaran otros varios años sin retomar nuestro proyecto de buscar un espacio más grande, que desde luego necesitábamos.
A la hora acordada para el día siguiente con Marie Helena, no vino con las cervezas ni nadie vino con ninguna noticia de porque. O al menos no vino hasta nuestro alojamiento No nos sorprendió, cualquier acuerdo con un africano, la muchas veces, es la hipótesis de la hipótesis de la hipótesis. Lo más normal es que no se cumpla nada según lo previsto. Eso es peligroso porque la informalidad puede ser contagiosa. Mientras los africanos no aprendan el valor de un acuerdo por simple que sea, África no saldrá jamás de su infradesarrollo. Bueno, menos cerveza, menos gasto y menos alcohol en el cuerpo. En última instancia, un incumplimiento de algo o de alguien siempre puede ser reciclado positivamente. De todos modos, al otro día dando una vuelta por el interior del recinto sí vi a la mujer al otro lado de la candela haciendo ruido para llamar mi atención. El día anterior sí había venido para cumplir con su encargo pero no pudo entrar por esa obsesión de los monjes de someterlo todo bajo llave. Me había precipitado en mi juicio de ella. Convine una manera para que no tuviera que esperar dejando las botellas dentro de uan bolsa colgada de la cuerda, la misma en la que yo dejaría los cascos vacíos. Le di 5000 cefas por adelantado.
Los días en el recinto discurrieron tranquilos. Por las mañanas los obreros asalariados de la abadía nos saludaban eufóricos. Nosotros trabajábamos en lo nuestro productivamente. ¿Vida rutinaria? Nada de eso, el aislamiento está lleno de acontecimientos: te permite observar al vida de las hormigas y de los insectos en general, (si alguien quiere hacer un curso de cooperativismo que empiece la primera clase observando la vida de las hormigas), la transformación de las imágenes con las distintas intensidades de luz a lo largo del día, el cambio de los olores desprendidos de la naturaleza. Por la noche los solos de algún chiflado voceando a Alá por megafonía nos proporcionaba algunas notas curiosas que bien podríamos trasladar a nuestra poética. Nos lamentamos de no haber registrado sonidos de folclores étnicos.
Nos quedamos instalados con las dos korás en la habitación pero una mañana vino Raymond a decirnos que Jean Paul no quería que se tocaran en el bois des manguiers. ¿Alguna explicación? Ninguna. Allá ellos con sus complicaciones y poca claridad. Probablemente la razón criptoesotérica de tal actitud es la de pensar que un instrumento tan diaconizado creado para la loanza de dios, dejarlo en manos de apóstatas puede molestar a la seigneuer y hacer que este se venga diluviando la zona con azufre ardiente. (¡No, azufre no!, ¿no lo podríamos dejar con un caldero de agua hirviendo?) Me acuerdo de Agustín Cabral, uno de lo compañeros de curso de la semana corta que hicimos de korá en el mismo lugar por verano, cuando decía que ellos se reunían para tocarlo para loar al señor, y eso lo decía con absoluta convicción, un hombre hecho y derecho. En cuantos a los cds de la casa que hemos escuchado su música bonita y sosegante no quita el contenido irracional de sus textos. Todo pasa por la obediencia incondicional a ese señor de la totalidad y a su único hijo, Jesús el crucificado, algo que ya puso en duda la misericordia de un padre todo poderoso que permitiera la atrocidad de tal sacrificio, punto de vista adelantado, por cierto, de MicheleAngelo, en una época en que los distintos papas al cargo del sillón de Pedro que le encargaran sus trabajos artísticos, censurarían.
Por la noche acompañados por una fauna de insectos que no molestaban tanto, nos dejábamos llevar por los planes como si fuéramos aún adolescentes ensoñados pensando en futuros estupendos. No sé como combiné unas cuantas notas con el clarinete que a ratos me parecía original y a ratos evocaba alguna otra canción conocida. Luego le añadí letras. Estrofas cortas de versos cortos, cinco o seis sílabas. La experiencia de acompañar a la música con letras creadas ad hoc para ella no tiene nada que ver con la poesía pre-escrita y cantada o musicada después. En aquella el texto se mete con calzador para qué encaje y el texto resultante es poco brillante. El caso es que al día siguiente Vic puso su voz a las estrofitas de Soy tú hombre (¿eso es un título? Pues sí). Habla de un hombre alejado de su mujer, entre solitario y posesivo reclamándole volverse a reunir. Fue un dia laborioso, Vic intentó un tango, que quedó en semitango para otro poema. Escuchamos a José Cano, a Martirio, a Rosario Flores y hasta Tomasa la Macanita (¡quién me lo iba a decir! yo que no fui mas allá de Gerena y de Loles y Manuel ¡olé, gitana!,…) –este último cd, regalado por Nani- para afinar el oído ante maestrías ajenas y rememorizar entonaciones. De Tomasa hay que decir, supongo que de todo el flamenco, el valor de sus poderosas voces con apenas acompañamiento musical y con la espontaneidad de introducir frases no cantadas, secas, cortas, directas a ventrículo derecho dando una vuelta por el centro del esternón. El flamenco es un lamento y el lamento de por sí ya es una música.
Nuestros compañeros de recinto, los empleados de los monjes dedicados a la agricultura estaban contentos con nuestra presencia, a pesar de aguantar una y otra vez las tentativas con el clarinete para librar la música de falsos pitidos. Uno de ellos nos trajo espontáneamente pepinos del huerto que nos regaló. Gesto que repetiría. El encargo a Raymond de los microquesos a 1000 cefas, excelentes, tardaría en llegar pero cuando lo hizo a pesar de la patina enmohecida, pura penicilina, todo fue para deslizarse por el paladar cuya finura aumenta considerable cuando sumas días eremíticos. La bolsa con las dos birras frías, casi heladas, de Marie Helene en la puerta de la verja las recogí según lo convenido. El pito de plástico que colgué para que nos avisara al dejarlas o no sonó o no lo oíamos. Ese ritual no duró mucho pero lo suficiente como para integrarlo en nuestra memoria. (definición de felicidad: dos flags frías tomadas al anochecer despues de un día cumplido y completo sin que el ordenador te haya saboteado y haya guardado de forma recuperable todo lo que le hayas confiado),
Llegó el frío. Los mosquitos desaparecieron o disminuyeron considerablemente no por el farol del pacto antedicho sino por razones de clima. Ya no dejábamos las dos ventanas correderas de la suite-furgo abiertas, por la noche nos empezamos a tapar con la sabana o con la colcha y a dormir con camiseta, era cuestión de ya sacar el edredón de uno de los bidones. No puedo decir que notara frio, antes lo advertí en las piernas de Vic y en el candado de cable acerado que usamos para la puerta que a menor temperatura se hace rígido, también, claro está, en el agua de la ducha.
Los días en el bois des manguiers pasaron apacibles. Al atardecer el monje encargado de los obreros agrícolas venía a supervisar lo que habían hecho durante la jornada. El domingo por la mañana tras la misa, cuatro beatas vinieron 4 minutos mal contados a decirle o pedirle algo a la virgen, es decir a la estatua de madera con oratorio junto a nuestro bungalow. El mejor espectáculo del recinto lo proporcionaban las hormigas con sus largas autopistas de varias docenas de metros con una actividad acompasada (aybo, aybó, al campo a trabajar, aybó, aybó, nana, naná, nana, naná, nana, naná…). Me encantaría estudiar su modo de comunicarse, tal vez aprendiera más que lo que llevo aprendiendo hasta ahora con el lenguaje humano.
Como que tuvimos bastantes horas libres y durante el fin de semana no vino –afortunadamente- un grupo de juvenilescos tal como estaba anunciado (los golpes de pito y los sucedáneos de ar de los scout del week end anterior en Kaolack todavía nos resonaban) me entretuve en inventar una letra tonta para una composición musical a armónica que Vic tildó de cursi y estúpida y que no era propia de mi poesía. Me defendí diciendo que la dramatización poética de la que hago gala bien puede ser compensada con letras tontas. El caso es que inventé La Primera Vez/Picardía Púber. El siguiente paso sería que Vic quisiera cantarla al día siguiente. Aceptó a regañadientes, al final nos repartimos las estrofas y debuté como cantante amuñecado ante la pantalla del ordenador.

Cuando estoy en un monasterio pienso en Umberto Eco y en su fértil imaginación. También pienso en Sean Connery. No puedo evitar imaginar a minutos perdidos las trifurcas internas que tienen. A fuerza de taparlo todo con la oración deben arrastrar las mismas contradicciones desde siglos, pero ¿quién es un viajero, además un viajero fatigado, para cuestionar las contradicciones ajenas? Bastante tiene con las propias. Dejar les bois des Manguiers y volver a la hotellerie sainte scholastique, donde ya estuvimos en la anterior ocasión, es como dejar una barriada pobre aunque tranquila para ascender a la clase media aún más tranquila. En la hotellerie dispusimos de un salón comedor y de una cocina y ocupamos una sola habitación, como la otra vez. Marie André nos dio las llaves sin acompañarnos. Política completamente diferente de este frere hotelliere, con respecto a las puertas del exterior cerradas o abiertas dejándolo a la responsabilidad de los usuarios. Saltamos de una ubicación a otra, de una habitación a otra, de una mesa a otra, de un ordenador al mismo ordenador. Por el camino me detuve en el dispensario contiguo, fundado por uno de los monjes benedictino fallecido hace pocas semanas y gestionado por las monjas de otra orden. Consulté a una por mis tres manchas en la parte baja de las piernas que Vic me había descubierto en Kaolack hacía semana y media y que me auto diagnostiqué como hongos. Desde entonces el auto tratamiento que había seguido primero con Clotrimazol (el famoso Canestén) y después con: Ketoconazole (Micozal) no minimizó su superficie. Soeur Marie Vincenne, no me aclaró si se trataba realmente de hongos. Me dio un par de pomadas de su propia fabricación: una de ellas con un compuesto de cortisona. Puesto que cruzo las piernas para dormir eso explicaría que la zona afectada de una pierna hubiera contaminado a la otra. Fue mi conjetura. Como siempre, el personal sanitario que no sabe de lo que le hablas, sonríe.
Durante todo el viaje no bajamos la guardia por lo que hacía a prevención sanitaria pero desde Lamin bebíamos el agua corriente del grifo sin filtrar, algo que combinábamos con la compra de bidones de agua de 10litros, mas barata que una botella de litro y medio tomada en un restaurant, pero que no siempre era fácil conseguir. Al establecimiento que íbamos a Kaolack a suministrarnos, el guardés le explicó su condición de viudo a Vic y le propuso sin más rodeos casarse con ella.(¡qué mono!). A pesar de nuestras precauciones higiénicas los dormitorios que venimos usando no siempre son excelentes. Toda clase de residentes de la naturaleza toman posesión de ellos con más derecho que nosotros. En el bois des Manguiers, una enorme araña, una sprinter, nos asustó a los dos. No tan grande como una tarántula pero con aspecto de más feroz. El mismo día una abeja chocó conmigo y antes de que advirtiera que lo era la chafé entre mis dos manos. A menudo se me ve, -como si se me estuviera mirando- dando palmas sonoras mientras escribo, generalmente con mala suerte: las moscas y los mosquitos son los seres alados más ágiles que existen. La abeja iba curioseando con las defensas bajadas. Ante su agonía tumbada en el suelo me sentí un estúpido. Pura ley de la selva. De hecho una abeja no ataca si no le haces daño, además todas las abejas son como la Abeja Maya y me caen simpáticas. Otro punto más en el temario de reflexión. ¿Por qué hay unos insectos de los que instintivamente te proteges y emocionalmente odias y otros te caen simpáticos? Jamás mataría intencionalmente a una amantis, a pesar de saber que es una maltratadora de cónyuge y una fratricida y en cambio no tengo el menor remordimiento en aplastar una araña con cara de pocos amigos, no digamos a los mosquis y a las moscas. No todas las arañas producen esa inquietud en su contra, las que están en su rincón de techo, en su telaraña, zampándose otros insectos, esas que tienen un microabdomen y unas largas partas, esas son sagradas y con ellas se puede coexistir pacíficamente. No creo ni siquiera que la aracnofobia sea considerada una patología pero en cambio la fobia a mascotas como perros o gatos sí. Lo dejo aquí. Que cada cual se pregunte y se responda por que hay animales que te caen tan mal de entrada y otros no. Lo mismo, si hace o no hace, que los seres humanos.
En la hotellerie Scholastique sospechamos que durante la semana que estuvimos en les bois, no había sido usado. El agua corriente en la cocina seguía sin funcionar tal como ya pasaba unos meses atrás. De los monjes no sacábamos las cosas muy en claro aunque creímos que no les apetecía tener huéspedes como nosotros, inequívocamente no practicantes religiosos y dedicados a su programa separado de quehaceres. Solo que esa presunción no fue confirmada ni nos fue declarada. No dudamos que pudieran sentirse utilizados por nuestra presencia o la de gente como nosotros que valoraba sus espacios como espacios de tranquilidad y de trabajo, no como puertas o encuentros con ningún misterio ni revelación.
Bien marido recorrer tantos miles de kilómetros para recluirse en sitios de los que salir poco y trabajar en lo nuestro carecía de toda lógica, aunque no me extrañaría que lo volviéramos a repetir. La lectura no era que habíamos venido a África para encontrar una vocación creativa sino que esa no la dejábamos de lado, fuera cual fueran las coordenadas en las que estuviéramos. No dudo que Vic y yo, como náufragos en el mar de las Antillas, en una balsa esperando un rescate hipotético, lo primero que haríamos al despertar sería dedicarnos a la poesía, recitarla o memorizarla, mientras con el dedo gordo de un pie y un hilo de pescar tratáramos de conseguir el desayuno. Pero eso sería una hipótesis más remota porque ella no dejaría de ser vegetariana aunque le fuera la vida al no renunciar a sus principios. Siempre nos quedaría la oportunidad de las huevas de esturión ¿alguien sabe si hay esturiones en aquella zona? Sospecho que no si son los rusos y las iraníes que se ocupan de su comercialización.
[1] El país de Msn, Messenger de mensajería isntantanea que se obtiene desde una cuenta de Hotmail o msn, y permite mantener conversaciones por escrito, verse envideo imagen y escuchar la voz.

El Mundo Nuestro de Cada día (ampliado)

Nuestra aula-despacho en la Maison d'Oevres en Kaolak
Con el francés Mnuma y la griega Vileta, dos Erasmus afincados en BCN, hablan un castellano casi perfecto. Becarios y de 23 y 22 añitos respectivamente. Hubo mucho feeling entre los cuatro.
Thiess 17 noviembre 2008

Cogimos cariño a Numa y Violeta. Besos con los dos a la despedida. Me quedé con su imagen ligera, poco equipaje, casi de pájaros levantando el vuelo, saliendo por el patio de la Maison des Oeuvres. Durante los días de convivencia se encontraron nuestras dos clases de discursos: los suyos, con la ilusión inmaculada aunque con anécdotas de las primeras adversidades biográficas (¿quién no las tiene?) en su modo de subsistencia en una comunidad convivencial dentro de un edificio ocupado en Barcelona, con la idea de que la gente de la generación nuestra a la hora de hacer balances histórico-sociales nos encontramos con las manos vacios; y los nuestros, con la ilusión nunca del todo perdida pero con la poesía, la mía, poniendo a parir cielos e infiernos y a los humanos y a sus tragedias e hipocresías navegando entre ellos, con el saber adelantándolos seguros de que no hay generación actual que esté superando los límites de la utopía de las generaciones precedentes. Compartimos varias horas de conversación y las mesas de un par de restaurants además de la del aula grande. Recogieron nuestras opiniones en una entrevista videográfica para alguna clase de reportaje o trabajo de curso de facultad. Iban para Bissau, interesados en la participación política popular en su perspectiva de futuro. Descerrajamos opiniones radicales: no, no hay participación política. Los marcos electorales suelen ser manipulados, la vida política callejera es nula o imperceptible. Por lo que se refería a las ongs nos posicionamos claramente en su contra como empresas que no ayudaban al desarrollo sino a la dependencia y que cada euro solidario iba en contra de África en lugar de ayudarla.
Seguimos con el ritmo de trabajar durante el dia y salir como gatos pardos por la noche para lo que terminó siendo nuestro rito de gatos nocturnos: una Flag, cuatro huevos duros y micro bolsitas de cacahuetes que consumíamos en la calle. Alguna de las veces Vic estaba ya acostada y yo hablaba desde la calle a través de la pace, la cortina, con ella. Eh ahí otro majadero, solitario redomado, hablándole a una furgoneta.
Para el sábado noche, dada la fiesta baile de la muchachada en el recinto católico, decidimos volverla a pasar ante l’ Alliance Franco Senegaleses donde los guardeses nos echaban a faltar. A la mañana siguiente
Mendo nuestro mecánico de la primera vez que vinimos a Kaolack, también Thierno, nos reconocieron y vinieron a saludarnos. Nos identifican y recuerdan más de lo que hacemos nosotros al revés. No hay duda de que somos nosotros: soy un blanco autoafirmado con barba blanca y pelos, cada día un poco más largos y no siempre peinados, Vic va con cuatro piernas y solemos estar cerca de la furgo. Moussa Colli, siempre tan apacible, sin ningún no en su oralidad. Le di una receta para su pequeña enferma mientras veíamos que la barra del pan malo, el pan de aire, pero mas apreciado que el otro denso, el tapalapa, desaparecía en nuestros dedos nada mas tocarlo. Propongo una redefinición o ampliación de la palabra espejismo: un pan que engaña a la vista por su tamaño, se reduce a una lámina fina al tocarlo y desaparece en la boca sin llegar al esófago con la primera saliva.
Julienne, la monitora de acción católica de la muchachada, tan pronto me tuvo ubicado no reapareció, cuando lo hizo para devolverme el único rotulador para escribir que me funcionaba nos redujo nuestras existencias de despensa con las que pasábamos el dia hasta la hora de la cena. Después de cuatro días tomamos una habitación desalojada en la planta baja del mismo recinto de la Maison des oeuvres de una sola cama habitada por algunas docenas de mosquitos. Estuvimos un rato acariciándonos en ella en la posición habitual de zigzag (los pies de uno junto a la cabeza de otro) que tomamos en camas pequeñas (también lo hacemos en la de la furgo). Me advirtió de unas manchas en la piel un poco más arriba de mis tobillos. Ya me había hablado de ello unos días atrás sin que yo me enterara. Ella dice que no la escucho cuando me habla. Sí, hay cosas que se me pasan por alto. Cuando estoy escribiendo al ordenador el mundo no existe. Podrían estar llegando los Hunos trotando a caballo o sufriendo un terremoto ligero de la escala 5 de Richter que no me enteraría, lo mismo que Pitágoras estaba enfrascado en algo mientras los soldados romanos lo asesinaban (tal vez no sea cierta exactamente esta versión de su muerte y en realidad no quiso huir ante su belicosa llegada para no atravesar un campo de habas, legumbre contra la que los pitagóricos se mostraron especialmente maníacos, pero no deja de ser un relato bonito). Bien, tengo otro problema añadido a la lista. En África no puedes dejar de autoobservarte continuamente. La humedad ambiental es tal que ataca por todos lados. Cuando desplegué unos taburetes de tres pies para nuestros invitados a té después de algunas semanas ya estaban completamente enmohecidos, cuando lo hice con los posaplatos, también. Tengo ganas de poder volver con la furgo-suite a España y dedicar unos días a limpiarla a fondo. La furgo es nuestro otro cuerpo. Cualquier detalle que le pase nos afecta: en el panel de los iconos, (el tablero de instrumentos) el candado de color calabaza es quien nos sigue dando paso al encendido. El otro icono en rojo que representa un motor y que indica una avería en el sistema de inyección ha vuelto a encenderse. Esos iconos son nuestros tótemes. La otra ocasión que dio la señal de alarma, lo resolvimos cambiando el filtro de aceite pero ahora parece que es debido a otra cosa. No descarto problemas mecánicos en la última etapa de nuestro viaje. No he recuperado la confianza a nuestra Fiat-ducato.

En nuestro alojamiento la cobertura wifi fue intermitente. No era una gentileza de la casa para los que estábamos en ella sino que operaba o no según las conveniencias de sus responsables. En los ratos en que funcionaba pude intercambiar unas cuantas notas de email a falta de poder hacer un dialogo por msn con el monje Máxime Montchebi para concretar otra visita al monasterio de Keur Moussa. Los emails anteriores enviados y recados dados a Jean Paul, el vendedor de korás y el encargado de la tienda, y al hotelier no fueron respondidos. Su fuga del mundo es tal que ni siquiera, al menos estos, contestan a las notas. Pude tener conversaciones por msn con gente querida del otro lado del Mediterráneo: Isaac, Misse, Isaac, Fina O y Almu. Mi universo confidencial se reduce a una pequeña lista. También con Ferhat de Akpinar, Turkia, con quien coincido a menudo y que tiene todos mis respetos como emigrante valiente (ha trabajado en Irlanda, ahora está en Argel en la construcción). El skype no lo uso. El msn tiene la ventaja de que puedes saludarte con gente, incluso mantener una conversación de horas, compaginándolo con el trabajo de tu escritorio digital, aunque, claro está, a un ritmo muy inferior.
Fuimos a cenar a chez Maty, donde ya habíamos ido con Violeta y Numa. Toda clase de agasajos de los empleados. Es un restaurant en el que todos van uniformados y con enormes tarjetas de plástico duro transparente colgando de sus camisas con el nombre y la ocupación: serveur, cuisinier,… Su modo de atendernos era apoyándose en nuestra mesa, prácticamente subiéndose encima. Nos hizo gracia la manera que tuvo un camarero al preguntarnos por ellos: et les enfants? Como si fueran nuestros hijos. A chez Maty fuimos otras veces al comprobar que superaba, sin lugar a dudas, los dos restaurants libaneses y era más barato. Sus empleados también eran más simpáticos (todo detalle cuenta). Uno de sus misterios era que la tortilla persillée era mas barata que la tortilla natural. (no todos los grandes misterios se quedan con el de la trinidad) .Es la misma clase de plato con el mismo acompañamiento (frites et salade) pero que en el caso de sin es 800cefas mas cara. Increíble pero cierto. Debería ser al revés. La tortilla con perejil es una ocurrencia excelente que te soborna y te hace olvidar los malos momentos del día. Biográficamente la descubrí en una de las primeras salidas de varios días fuera del hogar paterna en mi adolescencia. Por aquél entonces supe de los diseños más sencillos como este se pueden conseguir placeres extras. Al preguntarle a uno de los camareros si tenía la otra clase de pan en lugar del de aire se tronchó de risa. Nos dijo que oficialmente fabricar tapalapa estaba prohibido ya que todos los hornos de la ciudad son eléctricos y pueden fabricar el otro, ese que llamamos de aire. Las barras mas densas, y para mí verdadero pan, son propias de Bissau y Gambia o la Casamance, indicativos de otros atrasos. La comparación de las dos clases de pan es la que hay entre lo que se llama progreso y lo que se llama infradesarrollo. Si quieres comer pan bueno (no olvidemos que el pan es una de las primeras manufacturas que demostró el control del ser humano sobre los recursos alimentarios desde que descubrió el fuego) ninguna de las boulangeries de las metrópolis francesas te lo suministrará. Tienes que buscarlo en los lugares menos desarrollados. El hobs marroquí supera sobradamente a los europeos. La sana carcajada del camarero que se llevó hasta otra sala del establecimiento me había sumido en esa consideración ligada a los fracasos del desarrollo, mientras por la tele volvían a darnos cuenta del fervor popular de los luchadores de caxabal sobre la arena. Las gradas de los estadios se llenan de clientelas fervorosas, algunas franjas que deben implicar a cientos de espectadores con el mismo color de camiseta se mueven frenéticas y botan extasiadas ante la victoria del ídolo equis del que sean fans. Antes de empezar esos combates de 60 segundos escasos, cuyo vencedor es el que derriba al contrincante nada mas tocar el suelo con la espalda o con el pecho, hombres voluminosos bailan la danza preparatoria casi pretoriana. La forma de los dos combatientes sondeándose acechándose y tocándose mutuamente con las dos puntas de las manos antes de que uno decida atacar al otro es una curiosidad bioantropológica: tan pronto parecen amantis como primates. Sus cuerpos descomunales contrastan con los pequeños bultos que tiene en entrepiernas y se supone encierran sus penes envueltos (la famosa polla senegalesa queda en entredicho ante esos microbultos muy por debajo de los de los toreros ibéricos cuya excentricidad, la de los bultos me refiero no a la de ellos, -que también- prometen noches locas de pasión entre cornada y cornada), A propósito de la estética corporal africana, más la masculina que la femenina –aunque la opinión de al lado podrá opinar lo contrario- pone en entredicho todo el discurso del hambre y del subdesarrollo. Raramente se ve africanos practicando deporte o apuntándose a gimnasios o haciendo footing. Sí los hay desde luego y nos ha parecido encontrar una cierta conexión entre notas de desarrollo de un país e incorporaciones de esas imágenes de calle a la cultura corporal, pero no es lo más sobresaliente. De las dos o tres veces que hemos visto gente practicando footing por la calle, una fue en Toubacouta, y eran tres blancos (slips apretados y torsos desnudos, zapatillas tipo las de nike con destellos y marchas), raramente los africanos se ocupan de desarrollar sus bíceps, de hacer flexiones o de practicar atletismo, aunque en alguna parte deben hacer todo esto ya que todos los países compiten por los colores nacionales en estadios. A pesar de eso el cuerpo del africano es escultural. Incomprensible ya que con su dieta monoobsesiva e infra proteica los tiene en mejor forma que a los blancos supercargados de leches (en el sentido literal de la palabra) y sus derivados, carnes enlatadas y manjares muchos. He aquí un interesante tema de reflexión comparativa entre estéticas corporales: las de por un lado los cuerpos recargados y superproteicos y la de otros: los uni o minialimentados capaces de subirse a los podios de las olimpiadas puños en alto (fue en la de México) demostrando ya no recuerdo si pretendían el poder negro o la superioridad negra. No nos consta todavía que a las bellezas africanas masculinas les corresponda gran aventuras sexuales. Eso de las competiciones eróticas quedó en la Venecia de Casanova. En África el tradicional ocio africano debe incluir el de la sexualidad ociosa, básicamente dedicada a la reproducción de la especie (¡a follar que hay que repoblar el planeta antes de la inminente extinción de los dinosaurios, perdón de los humanoides) más que al placer por el placer.

En el patio de La maison des oeuvres una cuadrilla de mujeres barría las hojas caídas de los árboles y barría la arena. Job, el hombre de la puerta, acompañó hasta nuestra habitación a un chico o pariente de Thierno enviado por éste. Nos pidió si podíamos ayudarle porque quería ir a España. Yo le invité a pasar y a tomar té a pesar de que estábamos ocupados y no teníamos tiempo para él (quien sabe de lo lejos que venía para tentarnos como esperanza). Vic fue más radical que yo: no, no podemos ayudarte. Ella juzga que intercambiar direcciones y el solo hecho de hablar del tema es generar falsas expectativas. Es cierto. Cada vez que alguien expresa su deseo de ir a Europa está delirando. Ninguno de los países que hemos visitado está tan mal, es tan pobre o miserable (otro asunto es la mentira de las estadísticas comparativas que lo digan) como para que no pueda sobrevivir con una cierta holgura dentro. Quien quiere organizarse una vida de calidad en África, siendo nativo, puede hacerlo. A fuerza de ser vistos y encajados en nuestros hábitos cotidianos de monjes –monjes exentos de ritos y oraciones- el personal nos deja tranquilos. Es completamente distinto el extranjero de primer dia en un lugar que en los siguientes días en que se ha convertido en una figura incrustada. Por si alguien se equivoca con nosotros le descerrajamos el guión sobre la lucha por la vida desde los lugares origen y no para ir a trabajar esclavitudes no resueltas en los países ricos (entiéndase: ricos en productos industriales, pobres en salud y en otros valores humanos). En Kaolack nos fuimos quedando más de lo previsto. El hecho de hacer vida de habitación durante el dia en lo nuestro y salir de gatos pardos por la noche, camino del restaurant y de las flags (premios merecidos para el bohemio más lerdo), repetir nuestro itinerario, detenernos ante el carricoche del vendedor de plátanos (400cefas el kilo los senegaleses, 700 los de cote d Ivoire, más espectaculares pero no más sabrosos o nutritivos) y comprarle dos kilos sin descender de la cabina (única comida diurna junto al te), saludar a nuestro paso por delante de l’ Alliance a los guardeses y esquivar motoristas imprudentes, eso sí, pidiéndonos perdón, fuimos descubriendo que nosotros somos los más sedentarios de todos. El tiempo que estuvimos con la habitación de una sola cama para los dos en ese alojamiento vimos desfilar a mucha gente, la mayor parte de la cual pasaba una sola noche y seguía su camino. Parecía que habíamos dejado de ser viajeros para pasarles el testigo de serlo a otros. Estábamos preocupados por Baffour y el modo de localizarnos para ir a hacer las gestiones de embajada de su visado. Esto también nos hizo permanecer más tiempo de lo debido.
Yo, paulatinamente, dedicaba más tiempo al ordenador que a los libros de lectura. Vic me contaba las historia de Miguel Angel Buonarroti, la relación con su tiempo, los desprecios que recibiera de Leonardo y Rafael, resumiéndome dia a dia el libro
[1] de Irving Stone, su biógrafo, que estaba zampándose. Nuestros ratos de restaurant donde en poco más de una semana pasamos a ser los clientes del año (merecedores sin duda de una placa en el recibidor que diga: aquí vinieron a comer y beber fulanito y fulanita, para comer y beber lo mismo durante 7 noches seguidas en un año en que todavía la calle no estaba asfaltada. Nunca antes se vivió tanta fidelidad).Vale. Ningún problema. Las noches en chez Maty nos encontramos con una flota de personal a la espera. Las mismas caras, las mismas ubicaciones (la mujer de la caja detrás de un puestito con tarima en un rincón, la mujer de la silla de ruedas, con polio, con un tocado que nos recordó a Angela Davis, los camareros con sus nombres exhibidos y su simpatía el guardés de la puerta, longuilíneo, interminable, aguantando la puerta del auto aunque sigue aguantándose sola.
Con toda seguridad la cobertura wifi, a pesa de ser muy deficiente, nos tuvo clavados en ese alojamiento tanto tiempo. El contacto por email con parentela y amigos, también por msn, era un poderoso atractivo. Con Almu, fue con quien más hablé, una mujer orálica y exquisita con sus chats, culta y muy atractiva. Con Misse, poniéndome al día de los mimos recibidos de su nuevo amante. Con Isaac, que me dejaba con las conversaciones cortadas a pesar de tener todo el dia de oficina con internet conectado. Con Fina O, recién estrenada al planeta digital que la acompañé con algunas lecciones básicas de navegación soportándola en ese inminentismo en los chateros que se estrenan como tales. Puntualmente con Inma y Esther, nuestras sobrinas de Cádiz, y Manoli SanJuan su mamá.
Debíamos hacer gestiones con Orange, la empresa con la que teníamos contratado un pack de tarifa plana (internet 24 horas mas llamadas a un precio fijo muy aceptable) ya que muchas de las ultimas facturas venían con unos montos impresionantes muy por encima del contrato pagado pero navegar por internet no significa siempre poder entrar en todas las páginas y las de esta compañía se resistían a ser abiertos para presentar nuestra reclamación respectiva,
A éstas alturas del año teníamos muy claro que las fugas y perdidas de dinero las teníamos desde España más que por pérdidas o timos durante el viaje. Pero ese es otro capítulo para no dormir. En el mundo nuestro de cada día te comes los sapos a pelo, sin salsas ni aderezos, (no lo digo por la tortilla persillée, cuya propuesta gastronómica defenderé hasta la muerte) que no vienen siempre dados por la realidad inmediata de los días sino por las noticias de afuera o las alegrías de ver números rojos en tu cuenta bancaria gracias a ese mundo tan comercial en el que toser, exudar y otras necesidades fisiológicas está pasando ya por una factura domiciliada. Mientras nos quede humor para contarlo haremos de todo anécdota y de los obstáculos en nuestras ruedas humo.
Hemos hecho convivencias colaterales con hordas juvenilescas de acción católica y de scouts, estos últimos nos sorprendieron con su manu militari en la formación de sus círculos, el silbato continuo, las posiciones de firmes, y los golpes de voz unitarios de afirmación a las consignas dadas por los mandos.¡Uf! En suma, los futuros paramilitares. Estábamos ahí no los elegimos por compañía. La noticia que tenia del escultismo ya no era muy entusiasta. Cuando me tocó hacer el servicio militar obligatorio (subrayado lo de obligatorio, si no lo hubiera sido jamás se me hubiera ocurrido ir a perder el tiempo en hacerlo) coincidí con reclutas que procedían de esa niñez o pubertad llena de instrucciones, pues bien, formaban parte de los más fanáticos. Las COEs atraían dos clases de sujetos: los hispanos más patriotas y los que aun confiábamos en alguna clase de guerrillerismo para vencer una dictadura corrupta. Era el lugar donde aprovechar el tiempo aprendiendo escafandrismo, escalada y manejo de armas disparando a dianas(¡qué barbaridad! ¡En qué capulladas se llega a pensar a los veinte años!) Afortundamente ni aquellos tuvieron la oportunidad de vencer en sus reversiones de alzamientos nacionales posteriores ni nosotros tuvimos que pasar por ninguna experiencia de violencia armada. El pacifismo fue y sigue siendo la mejor solución para todos, al menos la que permite dejarte de historias y dejar la gran historia para los que hacen de la política carrera y tienen prisa para verse en titulares o cosas parecidas. Cuando veo a muchachadas que antes de lso 20 están ya haciendo saludos unitarios, gritos unitarios, cierres de filas, sloganes compactos, me aterra su perspectiva. Arrastrarán sus cerebros amasados puestos en la colada comunitaria -la de hacer de individuos-altavoces- hasta más allá de los 60.La libertad o la tolerancia incluye la de aceptar lo que otros hacen aunque no lo entiendas. En contrapartida Vic y yo vamos a nuestra bola, ensayando voces y sonidos, creyéndonos- como ilusioanarios que somos- que tenemos un gran legado que dejar y dando el aspecto de una pareja de excéntricos ajenos a los paramilitarismos circundantes. A uno de los muchachos que lo vimos cantando y bailando solo le grabamos la voz de una canción de su propia cosecha al ritmo hip hop. Actualmente me basta una muchachada espumosa, moviéndose dentro de un aula con las sillas de patas de hierro, sin amortiguar con tapones de goma, (¿tanto cuesta poner eso?) para que eso me ponga frenético, no digamos poniendo sus caras al sol y obedeciendo órdenes. Quedo completamente aterrorizado.
Mientras con la voz de Vic íbamos explorando el Rap, una aproximación al cante jondo, una saeta (en realidad una antisaeta a juzgar por su contenido) y yo acompañándola al clarinete en una de sus canciones, el mundo de afuera seguía sin asfaltar, seguía sin hacer. Apareció una chica francesa con top de tirantitos y con prisas, apenas intercambiamos dos frases nos dejó con la tercera en la boca, supusimos que vino a por alojamiento pero luego no volvimos a verla. Después de pasar una semana y media en Maison des Oeuvres (lugar de múltiples actividades y con un poco de comunicación con el abbé Ernest, vecino y cómplice, trabajador ambulante que iba a dar misas a localidades lejanas, según nos contó, afable, nada a ver con el otro, tocaba cambiar de lugar. Pasé por el cajero del CBAO otra vez. Le pedí 150mil cefas más. En el papelito-recibo no hubo ninguna nota junto al monto impreso algo así como: gastas demasiado tío, o podrías sacar más, contigo no hacemos negocio. Pagamos un total de 43mil cefas por usar un espacio en condiciones bastante limitadas. A la hora de hacerlo en el libro de registros de una clientela, de hecho numerosa, nuestra llegada estaba consigna con deux blanches. Job el encargado de esto ni siquiera se le ocurrió poner nuestros nombres a pesar de habérselos dicho. (todo un detalle de catolicismo de la gestión). A Rafael solo le dije que queríamos pagar para irnos pero no nos despedimos de él. Nos fuimos de Kaolack sin pasar de nuevo por el espacio artesanal a pesar de haber sacado dinero de más para comprar una pulsera de plata y más awalés. Tampoco por el estudio de grabación de Bass para ir a probar nuestras últimas grabaciones. Saltar de Kaolack a KeurMoussa pasando por Fatick y Thies y por una pista de 20 kms que podíamos habernos evitado tomando la ruta directa asfaltada no puede dejar de consignarse. Como si fueran resortes de plomo cada poli que nos veía hacia el gesto de pararnos o de hecho nos paraba. Tuvimos que sobornar a dos controles. Nos quedamos sin una armónica (no la que suelo usar sino una china, chafada y que no conseguía altos y que ya había decido desprenderme de ella) y sin varias gomas de borrar y bolis para el segundo extorsionador. Este, una masa de 120 kilos de ignorancia estaba parando coches en el carrefour más importante de Thiess, donde hay un cuadrilátero de plaza. El lugar está mal señalizado (como tantos otros sitios en África, en los que de pronto te encuentras un disco de limitador de velocidad de 30 en medio de una recta y de una carretera nacional sin edificios al lado) con dos stops tanto en el sentido de nuestra marcha como de la calle de nuestra derecha. Ese solo detalle ya sería motivo suficiente para desbancar a los inútiles del consistorio local. Puesto que no había manera de cruzar por la densidad de traficar estuvimos más de 5 minutos parados hasta cruzar, a pesar de eso, la masa de ignorancia nos paró alegando que no habíamos hecho el stop. El mismo tipo de actitud de otras veces: primero retención del permiso y despues amenaza de la multa. Cuando vi que otros conductores que les decía lo mismo a pesar de hacer el stop le daba algo bajo manga, le propuse regalarle algo que teníamos prisa. Cada vez que soborno a un pasma (no hay otro remedio a pesar de toda la critica radical de la que participo para hacerlo) se me cae el mundo encima. Ya no es porque rinda mi vulnerabilidad a la bota del poder del hijodeputa que nos ha tocado en disuerte sino por la vergüenza que siento por la especie humana al comprobar que siguen existiendo tipos de esta clase tan sin escrúpulos que si me das a elegir prefiero antes una tonelada de excrementos que al menos usaré para mi huerto que no un malnacido de estos. Es imposible venir a África en vehículo y no sufrir las cabronadas de todo este ejército de extorsionadores y de destructores de países. Estoy tan enfadado con ellos que me han hecho replantear la cuestión de que hacer con los malos, ¿facilitarles un estage de 10 o 20 años de presidio con las 3 comidas pagadas y con una hipótesis más que por demostrar de su reeducación? No, no con mis impuestos. Una mayor sentencia (vale, ¡que sean 25 años, uno tras otro y sin reducción!) no garantiza una mayor recuperación. Queda una sola solución excluir a los antisociales de la sociedad, ¿sencillo no? Si alguien se comporta en contra de sus congéneres ¿qué otra cosa pueden hacer estos que encapsularlo e impedir que haga daño? Un simple panel de abejas comprende esto inmovilizando a un intruso que se coló en su medio para aprovecharse de ellas. No es que el ser humano no lo entienda. La larga carrera del derecho penal como marco referencial teórico y de las instalaciones como presidios para cumplir penas indica que el concepto de exclusión está más que desarrollado. El problema, el gran problema, es que las cárceles no reeducan a nadie (aunque sí cumplen la función de descargar de culpa a los culpables. Venga a la calle, ya puedes asesinar a otra personar y volver a venir aquí a pasar una temporada de 10 años) y los gastos que genera a una sociedad son considerables. ¿Solución? (¡venga atrévete socio analista de mierda!, ¡menos crítica y más soluciones! Por supuesto liquidar a los malos típicos que solo sirven y están puestos en circulaciones para crearnos infelicidad y problemas a los demás. Liquidar es un verbo perfectamente utilizable para la situación: quitarlos de en medio. Su desaparición no generará ninguna pérdida a la sociedad antes bien le permitirá recuperar la confianza en sí misma. Enviarlos al lado oscuro de la luna que ya estoy harto de citarlo como evocación poética, ¡qué sirva para algo más práctico! Puesto que de momento no tenemos los medios para eso, los franceses ya hicieron algo parecido enviando su chusma a la isla del Diablo en medio del mar cerca de la Guyanne. El problema es que mezcló en el mismo islote a asesinos confesos con disidentes del estado que criminalizaron convenientemente para hacerlos pasar como los otros. Ese es el gran problema de la jurídica que no está resuelto a escala internacional: la misma definición de malo. Hay quien confunde extorsionadores y asaltadores a mano armada, violadores de vírgenes y prdofílicos de bebés con críticos del sistema, filósofos y cantantes de reggae. Ni podemos hacer nada por transmitir nuestro punto de vista a estos pero sí a los que saben la diferencia entre los unos y los otros. Pues bien les propongo que tomen muy en serio lo de la exclusión social de la chusma no importa en qué cantidad sean. Seguramente encontraríamos una zona en Tejas o en Arizona, o en medio del Sahara donde reunirlos a todos y que se buscaran la vida entre ellos. Se podria demarcar la zona como Jauría City. Una franja convenientemente minada los mantendría ahí de por vida sin poder salir. Por supuesto el estado no concedería ni comedores ni alojamientos, a lo mucho materiales para que se los construyeran esos individuos indeseables, Si en lugar de optar por su autoroganizacion optaran por comerse los unos a los otros, tanto mejor para el resto de la sociedad, El origen de Australia ya fue algo parecido. La propuesta de la exclusión es vieja y ha demostrado no ser una solución a escala mundial ni de metrópolis, Por si fuera poco hay que contar con los hijos de los presidiarios que pueden heredar un discurso de la venganza (bueno eso es fácil, una colonia de hombres separada de una de mujeres (¡qué horror! Se puede condenar a una persona a lo que sea, a la privacidad de su libertad pero no de su imaginario, ni de sus fantasías sexuales ni de su sexualidad efectiva). ¿Por qué no matarlos? La pena capital. ¿qué pasa con la pena capital? Si la sociedad llega a la convicción absoluta de la irrecuperabilidad de una persona y queda demostrado su atuoría en actos execrables contra sus compañeros de especie o contra la naturaleza ¿por qué mantenerlo en vida?. Me asusto a mi mismo metiéndome en esta disertividad. No decías Jes que todo el mundo tenia un infinito positivo y que si la gente tiene un comportamiento criminal era porque la sociedad la había hecho así. Bueno, yo,,, ¡Titubeas! ¡cállate! El hecho es que has aprendido que los malos son malos a rabiar, lo son un año y al siguiente, lo empezaron a ser no se sabe cuando pero no tienen la menor vergüenza en continuar siéndolo. Hacen el daño por repetido: la historia de ellos es abundante en casuística: hacen de torturadores en Argentina o en Irak, de pelotones de fusilamiento en todas las guerras, de pilotos de bombarderos, de agentes de tráfico extorsionadores, de asesinos de sus esposas, de mal tratadores de niños, de maltratadores de educandos en sus escuelas, de ladrones a domicilio, de ladrones por las calles,… ¿qué hacer con todos ellos? La guillotina de Guillotin se oxidaría antes de cortarles a todos sus cabezas. No es que no merezcan la pena capital. La merecen (si alguien me hubiera dicho que llegaría a escribir eso un año atrás le hubiera dicho que se equivocaba que no lo haría), el problema es que los errores procedimentales y lso procesos judiciales están tan plagados de equivocaciones, que la sola perspectiva de condenar a la muerte a un solo inocente invalida la pena capital como un recurso civilizado, pero entendámonos no por que los malos no se la merezcan. A fin de cuentas un malo posiblemente propondría al estado que lo matara a que lo condenara de por vida a cultivar su terruño, como los residentes de la isla referida, para sacar sus verduras y alimentarse. El estado en contrapartida le podría decir, matarse es sencillo, basta que dejes de comer y te morirás o que dejes de respirar y te morirás antes. ¿Puedo estar diciendo todo esto? ¿Soy yo quien lo dice? Pues si, aquí estoy en medio de la oscuridad llorándole a mi ordenador todo esto. Hemos fracasado, no por no conseguir los grandes sueños si no ni siquiera por conseguir los pequeños sueños. Europa es el paraíso en comparación a África por lo que hace a la libertad de movimiento (aunque un africano en Europa me discutirá eso). Cambia el registro. Esa África de los paraísos aun no corrompidos noes creíble, no lo es porque los africanos no hacen sus revoluciones, no depuran a sus explotadores y extorsionados, no cambian el mundo a escala de sus países y mucho meno a escala continental. Cambian los gobiernos pero se olvidan de depurar las policías y los sistemas de funcionariado de sus países. ¿He dicho depurar? No ¡por favor! No hay un solo policía reciclable en África. La sola hipótesis de su reciclado hace pensar que eran buenas personas mientras sus colegas extorsionaban a viajeros transfronterizos o sus policías de tráfico se cobraban salarios extras con los conductores. África no tiene futuro, eso ya ha sido afirmado antes. Dentro de cincuenta años volveremos y volveremos a llorar por comprobar la veracidad de tal afirmación. De todos modos los años seguirán pasando, unos extorsionadores se sucederán a otros, se irán a quemar a algún infierno según se vayan meriendo de muerte natural, no porque los vecinos les ajusten las cuentas y les degüellen -como corresponde a los cerdos- a la medida de sus fechorías, por muchos inch Allah con los que se hayan engañado y hayan engañado a los demás en los miles de veces que hayan ido a las mezquitas y África seguirá con su mojiganga del subdesarrollo y todo esto, Cada vez que me encuentro con este tipo de anécdotas (es imposible un viaje por carretera con vehículo propio por África sin amasarlas) colonizando mi espacio de la crónica me declaro fracasado. Yo quería hablar de la poesía, de las noches africanas, de los ritmos, de la música y me encuentro perdiendo el tiempo al máximo contando un culebrón como este. No puedo valorar un país por lo que me dicen por sus canales televisivos, sus campañas publicitarias sobre lavarse las manos, sino por lo que veo en sus calles: sus manadas de comensales en torno a sus pucheros sirviéndose con sus manos no lavadas o mal lavadas, sus policías en centros de ciudades sin alevosía pero con toda la premeditación siendo los primeros que incumplen las leyes mas básicas. Lloro por el ser humano. Al tipo del carrefour de Thies le atravesaría el cráneo del frontal al occipital sin el menor problema de conciencia. Ya lo he dicho. O esto o el envío a su zona de reclusión para no salir nunca jamás. No, no, la tesis de la rehabilitación para pensarla otro día. Vic, que es una humanista demodé sigue creyendo en que la esperanza de la recuperación no se puede descartar. Yo creo en otra clase de reciclaje humano pero no en el de la reeducación. Lo siento, lo siento más que nadie. ¿Luego entonces he venido a África para dejar de creer un poco más en el ser humano a causa de sus policías corruptas? Pues sí. Este libro podria ser un best seller si a mis valoraciones de todo este tema se le añadieran el reportaje de mi asesinato en uno de estos encuentros, es decir desencuentros, con uno de estos extorsionadores. Espero que no: sigo prefiriendo ser un cobarde vivo que un héroe muerto. Es una frase razonable que no hace si no ocultar mi precio, No cabe la menor duda de que odio la policía. De todas las profesiones odiosas, la de los polis es la peor (por supuesto mucho peor que la de los mismos ladrones), supera a la de jueces y fiscales, supera a los psiquiatras y banqueros, supera a los taxistas que te llevan a dar vueltas extras y se creen los amos de la carretera, supera a los abogados, supera a los inspectores de hacienda, supera a los violadores incluso, a los maltratadores. Bueno un policía es un extorsionador en funciones. Al menos en Europa puedes cruzar un montón de países sin que te detengan sin causa justificada para verlo que te sonsacan. Se deben a la ley. En Africa son la ley. ¡Tienes que distinguir entre unas policías y otras, entre unos países y otros! Ya lo hago, Hay sutiles diferencias pero el común denominador de su prepotencia pesa tanto que quien sigue apuntándose a ser policía es alguien funesto. Por lo que hace a las europeas no es que sean una joya pero al menos su corruptibilidad está bajo control. Volvamos a la colonia de penitenciarios dejados a su suerte. Unos morirían, surgirían clanes y guerras entre ellos, unos se matarían a otros. Los más fuertes sobrevivirían, los más débiles sucumbirían, ¿Y los que pidieran perdón? ¿y los que se arrepintieran realmente? Bueno, vale, podria concedérseles una oportunidad para reparar socialmente el daño que hicieran. 10, 20,30 o 40 años de cárcel de un presidiario no repara los daños que ocasionara, incluso en un mal momento de su vida, matando o creando problemas voluntariamente a los demás. En cambio la reparación de esos problemas sí, solo que hay problemas que por muchos años que se dedique a su solución no se resuelven. El asesino deliberado, confeso y arrepentido, no devuelve a la vida a quien mató. ¿Qué hacer con un criminal como el del carrefour? ¿Ponerlo en la calle y pedir perdón a todos los ciudadanos de Thies, uno a uno, por su conducta? Tal vez, no sé. Es un tema para pensarlo, pero Kafka ya habló de la colonia penitenciaria en otra versión. Habría que retomar la idea para hacerla en la versión de la penitenciaria justificada.
Nos fuimos de Kaolack sin pasar por el recinto artesanal donde un joyero había amplia su expositor con alguna otra pulsera de plata que tal vez me gustara, tampoco sin pasar por el estudio de Grabación de Bass, tampoco sin despedirnos de los guardeses de l Alliance que a nuestro paso por delante no había ninguno y, en dia lunes, su biblioteca está cerrada. Llegamos lo antes que pudimos a Keur Moussa, y a tomar una mesa en chez Mimí, para conectar nuestros ordenadores y contarle yo al mío las penalidades del día, Los otros comensales bajo la paillote semioscura bebían sus cervezas en silencio, otra tanda de ellos, compartió conversación y mesa con nosotros. La camarera, hermana de Mimí, que no etaba, no entendía lo del consumo de electricidad. La lucha contra la ignorancia en África es una batalla de minuto a minuto, milímetro a milímetro. Estaba tan enfadado que alcé mi tono de voz con algunos parroquianos declarando que África estaba como estaba porque quería. Como tantas otras veces, cuando te enfadas los africanos te dan la razón, tampoco hace falta elevar el tono de voz, basta no silenciarles verdades. A suivre.
[1] La Agonía del Éxtasis.ed. el país.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Eritis Mihi Testes

Jean Louis y Christine. Jovenzuelos abuelos trotamundos de más de sesenta años
Centro l'Aliance: jambés y tam-tams
Kaolack 8 noviembre 2008
El dia de todos los muertos, el siguiente es el de todos los santos (`primero se muere, despues se hace una selección –alguien debe hacerla- para los santificables) dejamos el patio de los teófilos para ir a un cyber. Como muchos cybers no tenían el office 2007 con lo cual no pude abrir documentos guardados con la versión posterior. Mientras Vic se quedaba una hora más (1000cefas 5 horas entre los dos) fui a reparar mis desgracias comprando un mouse en un establecimiento del mercado próximo, ya que desde el día anterior no era reconocido el que usaba por mi hp. También compré un pack de 50 cds grabables olvidándome de que los últimos que compré en Tenerife, dejados en un estante que les daba el sol se echaron a perder en su mayor parte. Ese pack tiene la curiosidad de tener una tapa y una base simulando ser una caja cilíndrica que los contiene. Cuando abres el celofán te los encuentras todos desbaratos porque eso, el envoltorio, era la única pared que los sostenía. ¡Chapeau por los comerciales, cada vez consiguen golear más al público! Seguro que a mí sí, que soy un tonto de campeonato y no dejo de sorprenderme con qué facilidad me dejo enredar. Al menos conseguí un mouse de reposición. Despues de caérseme de la mesa cincuenta o cien veces el que traje de España y estropearse, y caérseme otras tantas o más el de Vic (a ella le basta el cuadro magnético desde el que mueve el puntero con los dedos y me prestó el suyo) hasta, lógicamente, estropearse también, voy por el tercero. No iba a poner en el oscilatorio mi felicidad por no tener uno.
Despues de cuatro consultas bancarias, un envío postal, un par de tentativas fracasadas enviando emails a la embajada española que tiene publicadas direcciones de email erróneas –lo mismo en su delegación para Senegal que para otros países africanos- , enviarle un par de notas a Baffour, una carta pendiente a Almu, una inserción de un capítulo en este blog y poco más, nos instalamos en l’ Alliance Franco Senegalaise donde Moussa Colli, un amigo ya, nos facilitó la entrada a pesar de estar cerrada para el público. Moussa estaba saliendo de una de sus dos o tres recaídas palúdicas por año que trata con raíces e hierbas y formas tradicionales. Su semblante de filósofo de baobab le dan una patina de dignidad que supera la de otros muchos guardeses que hemos conocido. Un guardés es una figura africana épica. A través de sus ojos se conoce la realidad africana desde el punto de vista del que ve mirar los acontecimientos sin sorprenderse por ninguno.
Ese dia, en l’ Alliance, había una puesta en escena de los grupos de danza, un casting de cuya selección uno debería reunirse unas semanas despues en el mismo sitio con los de otras regiones del país. No hubo corriente eléctrica durante toda la tarde y no pudimos hacer nuestros trabajos, pero estuvimos entretenidos con los trasiegos de las bandas de percusión y baile. Conocimos a Bass, el jefe de una troupe de Salsa, encargado además del sistema de sonido musical de ese centro cultural y con una actuación esa misma noche en un bar. Tiene su propio pequeño estudio de grabación. También tiene un pequeño restaurant que lo lleva su nurse o su hija mayor. En África todo el mundo o mucha gente tiene empleados. No necesita más de 50/70 euros mensuales para pagar su sueldo.
Nos reconocieron y dieron la bienvenida los otros guardeses de noche. Quedamos en irla a pasar dentro de nuestra furgo delante de su establecimiento y a la mañana siguiente repetir otro desayuno con nuestro té tal como lo hiciéramos en la última ocasión. No negaremos que el hecho de ser reconocidos nos congratula. A nosotros nos cuesta más reconocer a gente de color negro. Por otra parte nuestras pintas (Vic embastonada y yo con barba blanca y cabello ahora largo) y nuestro vehículo, con los dos bidones azules, no dejan lugar a dudas de quiénes somos.
Nos fuimos a otro restaurant libanés despues de un dia no muy rentable. Las flags nos esperaban. El sabor de la flag de 66cl es volver a los viejos tiempos. 5,2% de puro spirit. De aquí a la levitación espacial. Un 1% más que la Gazelle. Es una ironía que con lo poco patriota que soy me haya hecho fiel de marca de uan cerveza que tiene por nombre uno de los conceptos claves de las patrias. Todo lo que hecho en mi vida por una bandera fue enredarme un dia llamado de la jura de la susodicha, un dia de viento, con palcos para familiares y todo para ver como sus niños se hacían hombres en ese acto simbólico en un campamento zaragozano bajo un sol tórrido. Creo recordar remotamente las rojigualdas de España y Catalunya. La que conservamos de Pace en la furgo como visillo no cuenta. Eso es justamente lo contrario, es una antibandera que no está para lo diferencialismos nacionales y está por una paz mundana para beneficio de todos sus residentes: humanos y no humanos. (nota del redactor: los no humanos incluyen los ex inhumanos y otros animales de las faunas existentes)
Anouar, su mánager, otro libanés nacido en el país, nos facilitó una toma eléctrica despues de la cena, antes nos había dicho que no tenía ninguna en todo el local, algo sorprendente e increíble que nos dejó descolocados, especialmente por la pronto respuesta del no (nadie sabe a voz de pronto cuantos enchufes tiene en una habitación suele haberlo olvidado). Anuar tenia de invitados un grupo numeroso de monjes carmelitas, que al principio confundimos con los benedictinos de Keur Moussa. Con uno de ellos, Jean Sebastien, hablé. La mejor opción es la fuga mundi dado el mundo existente pero no deja deser agradable encontrarse con unos cuantos fugados de esa fuga en un local público como éste, le dije más o menos.
Vic y yo nos sumergimos en nuestros respectivos monitores. A cada rato, ella, para su propio diario existencial o crónica me preguntaba el nombre de algunas personas que habíamos conocido o como se escribía handicapé o aval. Le Brassero, el local de Anouar, cierra temprano, hacia las 22h. Volvimos a la calle sin las tareas terminadas, medio cenados y descargados del peso de otros 9mil cefas. En la calle, la voz solista de unos de esos fanáticos pro marabú que tienen cabellos rastas, bajo una carpa, con un micro junto a un enorme bafle impedía que la gente durmiera en sus casas. Admiramos la voz del chico aunque no entendíamos nada de su cántico. La figura de estos promarabunianos es un tópico senegalés. Suelen vestir bien, con sus melenazos recogidos dentro de gorros de colores que parecen de lana y con un bolsito de cuero colgando al cuello con la foto de su ídolo. Un tipo que en la foto tiene pinta más bien de pordiosero. Son unos idólatras jeta que alimentan a su pope y su infraestructura desde todos los puntos del país. Suelen ser puschers, presionadores. A los extranjeros no nos molestan, seguramente porque en eso no encuentran blancos tan tontos como para alimentar fabulaciones religiosas. Si les preguntas qué caramba están haciendo molestando a la gente pidiéndoles dinero ponen cara de enfado y toman lo que dices como un agravio. Me recuerdan las primeras juventudes hitlerianas. En cuánto puedan desembarcarán en distintos puntos del mediterráneo en la orilla norte y nos comerán crudos o nos reciclarán como adobe (lo de hacer jabón con grasa de judíos ya no se lleva) para levantar más mezquitas.
En l’ Alliance compartíamos nuestro té turco, miel hispánica, incomparablemente superior a la burkinabé, y aceite de oliva con pan y sal, explicando esa tradición con los empleados de la casa, que en nuestro honor montaron una mesa con varios trozos de tela achinchetados para simular un mantel entero. Lo propio es la mantequilla y la confitura pero eso tiene dificultades mayores para el transporte. Además, desde que estoy con Vic su ritual de pan con aceite me ha ido calando como algo propio de nuestra gremialidad. Tómese nota: el aceite no se vierte sobre el pan, algo más propio de racanerías o economías bajas, o para escolares de 12 años en su merienda de las cinco de la tarde, sino que se vierte generosamente en un plato plano (desestimar bol, vaso o plato sopero) en el que los comensales enjuguen el mendrugo de pan, del que se han dotado previamente, en gesto cofrade y guiño de complicidad para luego sazonarlo con el salero. El rato permite referir los orígenes de esa tradición propia de mesa puesta para mesías y discípulos, a los tiempos de la postguerra incivil española en que las clases menos afortunadas no tenían grandes despensas de las que echar mano y llenaban el buche con simplicidades culinarias como ésta. En realidad eso era el acompañamiento de resistence al arenque. Actualmente el arenque aspira a competir con los precios del salmón o el bacalao y todo pedido de pan con aceite en una cafetería desmonta los planes de los profesionales de su cocina o de sus camareros, acostumbrados a una lista limitada de vocablos de parte de la demanda. Antiguamente los restaurantes, en su inmensa mayoría, tenían la aceitera y las vinagreras junto al salero y al pimentero repartidas por todas las mesas. Lo primero que servían mientras los comensales ordenaban y quedaban a la espera de sus platos era la cesta del pan. Los más hambrientos embadurnaban las rebanadas con el aceite para reponer sus calorías gastadas durante la mañana, esa operación solía poner a perder los manteles. Gradualmente ese servicio extra fue desapareciendo de la gastronomía popular. Un mismo artilugio de vinajeras pasó a servir para abastecer a varias mesas. Los mismos parroquianos debían pedírselas de una a otra. Por su parte la aceitera ya no contiene aceite de oliva sino de soja o de girasol, y la vinagrera no hace honor al de Modena. En cuanto al salero si te descuidas está vacía. Te queda el consuelo de un par de granos de pimienta para entonar la comensalía. No discutiremos que la pérdida de beneficios por ese goteo de aceite de oliva cuando los establecimientos eran mimosos con sus clientes, llevó a la famosa crisis de la restauración de los años del hambre.
Para los paladares habituados al aceite de semillas o de palma, el aceite de oliva necesita un curso de introducción (si se hacen cursos de cata de vinos por qué no iban a hacerse de aceites. En realidad las cartillas alimentarias deberían incluir la educación del paladar: quien saborea mejor lo que come le alimenta más gastando menos, algo muy catalán). Nuestra despensa todavía tiene la suerte de mantener exquisiteces de los sabores queridos. Como andamos sobrados podemos compartirlas con quienes nos caen bien. Al niñato mental, que nunca falta por los alrededores, que antes de decir su nombre dice l’ argent, por todo sonido articulado, simplemente nos reímos, o no le hacemos ni puñetero caso y no le contestamos. No suponía que de la malicia, la nuestra, se pudiera hacer arte.
Nuestro plan de día dependía en parte de la estabilidad del fluído eléctrico y de las comunicaciones. L’ Alliance siguió cerrada el domingo. Por la mañana apenas hubo gente pero por la tarde vinieron los grupos de voz acompañadas por tam tams. El equipo de grabación no pudo funcionar, tampoco los micros y altoparlantes. Hicimos de público atento y tomamos fotos. Le preguntamos al vecino de asiento unas cuantas palabras de wolof por las que nos pidió un regalo a cambio que no consiguió dada su insistencia. Las pocas palabras que hemos recogido de los idiomas nativos con los que nos hemos ido encontrando no las hemos usado. La verdad es que es lo primero que hay que hacer cuando llegas a un país. Solo lleva un rato de clase, de memorización y de ensayo y es una deferencia para contactar con la nueva gente que se va conociendo.
La suspensión eléctrica al anochecer fue en toda la ciudad. Nos fuimos a refugiar de nuevo a Le Brassero donde ya tiene varios lumigás fijos sobre torretas de madera repartidas por las salas. En el local predominaba la clientela blanca. Invitamos a compartir a nuestra mesa al único cliente negro y solitario que había posicionado en la mesa de al lado. Trabaja con oro y plata para hacer joyas. Cuando ya nos íbamos Anouar nos alarmó diciéndonos que nuestra furgo había dejado una gran mancha de aceite delante de su puerta donde lo habíamos estacionado la noche anterior. Inmediatamente observé los bajos con ayuda de la linterna sin ver ningún resto de aceite reciente. En el suelo tampoco me pareció que hubiera rastro de esa gran mancha reciente que él nos dijo. El aceite en el suelo de la calle por mucho que se limpie siempre deja una señal oscura y el alcance bien marcado de su perímetro. Anouar consiguió descolocarnos otra vez.
Los lunes l’ Alliance es dia de cierre también a pesar de que puede haber tanta actividad como el resto de los días. Amadou, el bibliotecario, también viene aunque la biblioteca está abierta a partir del martes tal como sucede en otros muchos países. Acostumbramos al personal a nuestros desayunos con pan y aceite. Descubrimos que en Senegal también hacen un pan mas consistente que el pan aéreo, es más bueno y más barato (100 francos la barra). El ritual del pan mojado en aceite y sal con el té endulzado con miel formaría parte de los sabores ligados al recuerdo de nuestro paso por el lugar.
Bass, del cyber de la misma calle, vino a saludarnos a la furgo preocupado por si era suficientemente seguro pasar la noche en la calle. Le aseguré que era el sitio más seguro de Kaolack. Mis faroles como éste deben ser creíbles porque nadie los discute pero la pregunta que se nos repite es un indicador de la desconfianza que los ciudadanos tienen con los ciudadanos.
Después de 3 días de usar distintos rincones de l’ Alliance, por fin llegó un martes en que abrieron la biblioteca. Antes, una flota de limpiadoras vino a barrer los suelos de tierra y los de los enlosados. A una de ellas, Fátima, exuberante, le propuse que se uniera a la nómina de invitados a té, en esta ocasión con melaza en lugar de miel, lo cual le da un aspecto mucho más denso y queda totalmente negro aunque de un negro diferente al del café. Repartí los vasos con un plato bandeja a cada cual en su trabajo. Vic y yo nos quedamos tomándolo en la furgo por tratarse de día laboral y no ser apropiado hacer el despliegue de la mesa de desayuno ante la puerta de entrada de la biblio.
Al otro lado de la calle de l’ Alliance descubrimos un pequeño restaurant esquinero llamado Kewelgui donde comimos, despues de varios meses, el famoso arroz con pescado. Excelente. Compartimos mesa con otros comensales nativos. A diferencia del restaurant para blancos la comida fue barata, buena y nos satisfizo.
A Bass (Pape Bachir Bèye) lo acompañamos a su estudio de grabación, que lo tiene instalado en el centro cultural regional. Sus carteles a todo color, los de su grupo Prim Jazz (ya con cds editados en el mercado y un dvd terminado financiado por el instituto francés de cultura, a punto de recoger) y los de su esposa, Adji Diana Diang, dedicada a la música tradicional, bellísima y exuberante en foto, conocida en el país, además de los artículos en prensa que hablaban de él daban la talla de su proyección artística. Se nos fueron los deseos proponiéndole que hiciera gestiones para venir a algún festival de jazz en España.
Su estudio nos puso los dientes largos para pensar montar uno nosotros cuando volvamos a España. Si queremos seguir con la idea de las grabaciones no podemos continuar haciendo el ridículo con nuestro mini micro sin base, que apoyarnos con uno de los bolsos y envolvemos con papel higiénico para neutralizar el impacto ventoso de la voz. Cuando auditamos algunas de las grabaciones que venimos haciendo, (solos de armónica, voz rapsoda y estrofas cantadas), una bofetada de realismo nos puso firmes: demasiados ruidos e interferencias no controlados. Yo a disgusto con mi voz y algunas estridencias con la armónica por, probablemente, acercarla demasiado al micro. Vic salió más contenta al escuchar la suya e incluso cree sorprendente el resultado al compararlo con otras audiciones de música de cds hechos en estudios de grabación en condiciones. Despues de tener nuestras dudas decidimos continuar con nuestra inercia diría para concedernos este tiempo de prácticas que a la postre sirve para corregir los poemas originales, algunos de ellos no revisados desde hace más de 10 años. Bass nos propuso que alquiláramos su estudio (12 horas seguidas por 50milcefas). Se lo desestimamos. No está terminado y sus bafles tienen ruidos de conectores, tampoco controla del todo la grabación y dijo que le faltaban algunos elementos técnicos. Tengo entendido que existe soft de edición de sonido para corregir sobre el espectrograma los ruidos indeseados de fondo, claro que a costa de afectar la voz o el sonido musical de nuestra mano.
La experiencia de viajar y trabajar al mismo tiempo nos ha hecho perder la poca vergüenza que nos quedaba. Cualqueir lugar lo podemos convertir en oficina. Ponemos la voz y la armónica como dos locos ajenos a sus entornos entrando en una especie de danza al alimón aproximando nuestras bocas (una despues de otra alternamente si no queremos chocar) al mini micro. Quien quiera que sea que nos vea solo puede comentar ¿y esos locos de qué locura van? Como no nos suelen trasladar la preguntar tampoco la contestamos. De acuerdo con el principio metafísico-eufórico universal de que no hay un día igual a otro aceptamos las variables de cada uno. Mientras estábamos de únicos usuarios de una de las salas en la biblioteca vino una pareja de franceses recién llegados al país. Despues de un rato de conversación y dada la proximidad de las 13h (hora de cierre al público del establecimiento) les propusimos compartir mesa en el restaurantito cercano recién descubierto. Mientras Vic les hizo de acompañante yo aproveché mi último cuarto de hora para terminar de escribir lo que tenía entre manos. Jean Louis Moy y Cristine hacen la agricultura biológica, están jubilados y se ocupan de una asociación relacionada con el turismo rural. Tienen una hija que vive en Brazil y viajan con lo puesto o equipaje usando los medios de transporte público y sometiéndose a todas las variables del mismo (horarios que no se cumplen, pernoctaciones forzadas y sin preaviso sobre la ruta).
En la conversación con ellos afirmé por primera vez la palabra racista aplicada a un argumento que empleé interpretando una africanidad sumisa. A veces no te das cuenta de lo qué eres, lo qué sabes, o en lo qué te posicionas hasta que expones tus ideas en público durante una conversación o una exposición verbal. No me esconderé de las palabras malditas por el hecho de sus connotaciones lesivas por interpretarlas sesgadamente subestimándolas en todo su valor semántico. Afirmé que no hemos conocido africanos rebeldes en todo el camino, que nunca hemos visto la escena de nadie enfrentándose a los ultrajes autoritaristas de los controles, que no hemos conocido o escuchado una sola opinión revolucionaria, mucho menos alguien implicado organizativamente para presentar una alternativa política en su país, que hay algo de la condición africana puesta en la permanente expectativa, en la ayuda exterior. Afirmé que hay algo propio de la esclavitud en el alma africana y evidente sus limitaciones. Todo eso son ideas que podrían subscribir la tesis de una raza inferior si no fuera porque hay una inteligencia demostrada y las múltiples habilidades. Esos dos extremos me mantienen en observatorio de valorar las diferencias de las razas para no impugnar a ninguna pero sí para discutir sin concesiones la negligencia y la desidia tan extendidas. Un dato proporcionado por Francisco García Omedo[1], a propósito de la revolución Verde, sostuvo que entre 1980-90 la disponibilidad de alimentos creció en todo el mundo menos en la África Subsahariana.
Al final del día cuando la biblioteca cerraba nos íbamos a beber cerveza y a cenar. La última experiencia en el establecimiento de Alex, el libanés, nos puso a militar en el químico wc de la furgo. Habíamos pedido espaghettis a la bolognesa. Nuestra encuesta previa para saber como los entendían no fue suficientemente rigurosa. Cometimos un error que un viajero no se puede permitir jamás: pedir el mismo plato que todos los de su grupo. Hay que actuar como los pilotos aeronáuticos. Tengo entendido que el piloto y el copiloto en vuelo comen comidas distintas para reducir la probabilidad de los efectos terribles en el caso de que la comida venga en mal estado. Un comensal sobre aviso no significa que sea menos vulnerable que otro. Puede hacer sus pesquisas pero una comida servida tiene dos momentos distintos: el de ser ingerida y luego su impacto intestinal. El caso es que los fideos (o espaghettis cortados) que tomamos no estaban tan mal. No sospechamos que un par de horas después las protestas de nuestros vientres los expulsarían estentórea y desagradablemente. Al otro lado de nuestra ventana abierta en la furgo, una pareja que se estaba pegando la pava a dos escasos metros no sospechó que lo estábamos pasando francamente mal. En esta ocasión no iríamos a decirle a Alex lo sucedido. La primera vez que estrenamos su local, Vic le explicó que la relación entre una hamburguesa y el sándwich que la contiene tiene que ser proporcionada y que este no tiene que ser una manera de ocultar la inexistencia de aquella. Es obvio que aunque se de una empanada de papel con salsa eso tiene su categoría comercial porque el personal se lo traga todo. No dudamos que eso que se llama experiencia de la vida incluye pasar por no pocas desagradables experiencias.
Mientras estábamos con nuestra cerveza y huevos duros, un aperitivo, estacionados frente al depósito de bebidas uno de esos vendedores de collares que antes de preguntarte si estás interesado en su mercancía ya te ha hecho todo su despliegue, lo tuvimos entretenido que nuestras contraofertas. ¿Quieres comprarme éstas bolas chinas? Le dije, enseñándole todo lo que se puede hacer con dos bolas de acero en la palma de tu mano manteniéndolas en movimiento. Pasé de ofrecérselas de 40mil cefas a 50mil al comprobar las muchas prestaciones que tenían: relax, concentración, sensualidad por el calor que acumulaban durante el día. Nuestro gesto le puso los pies en polvorosa pronto.
Al día siguiente seguimos haciendo vida normal, como si tuviera algo de normal nuestra vida. Soulimán, que significa Julio, un veterinario vecino de la calle vino a saludarnos después. Una hija en Barcelona, casada con un nativo de allá y su situación legalizada. Un hombre feliz que nos suministró terrones de azúcar para la invitada general. Fátima vino a tomar el té con nosotros y la introduje a las gustosidades del pan con azúcar. Descubrimos que al pan de aire (más caro y curiosamente más apreciado por los consumidores) hay otro pan, más del estilo gambiano o de Bissau, llamado tapalapa, que es más pequeño y denso, con más miga y con posibilidades.
En la biblioteca nos convertimos en unos usuarios privilegiados. No teníamos que deshacernos de nuestros equipajes en la recepción y consigna. Yo llegaba con mi carro de transporte (silla de ruedas) y nuestras varias bolsas y botellas de agua. Vic me alcanzaba un rato después. Aprendimos a ponernos a salvo de las variables nefastas. Tan pronto tendíamos a confiarnos nos pillábamos los dedos en el engranaje. La realidad es algo muy próximo. Es lo que está al otro lado de la calle. Basta cruzarla para que no olvides el continente en el que estás (la frase se puede extender diciendo, el mundo en el que vives). Vic hizo una tentativa de llamada telefónica en el telecentro inmediato –a ese otro lado de la calle- para contactar con la embajada Española. 100cefas el paso sin que el encargado del lugar supiera en cuanto se traducía eso en tiempo real. En el auricular una voz en idioma nativo decía que la línea estaba cortada por impago. Vale. En Senegal no hay tantos teléfonos públicos como en Togo que están en pequeños garitos. La gestión tuvo que ser pospuesta. Pasaban los días y estábamos preocupados por Baffour y nuestro compromiso de avalarlo. Las cosas no están nada fáciles para los africanos nativos. Amadou, uno de los bibliotecarios de l’ Alliance, con quien ya simpatizamos desde la primera vez que lo conocimos, que habla algo de español y que tiene su mujer hospitalizada en algun lugar cercano de Barcelona que recientemente ha dado a luz, con una enfermedad crónica, al solicitar su visado para visitarla a la embajada francesa (trabaja indirectamente para los franceses por la condición franco-senegalesa del centro) le fue negado sin razón alguna. El imperativo Sarkosi se nota. Le Monde Diplomátique lo pinta como el representante del conservadurismo europeo pro americano alistándose a la tesis de lo oriental como lo del mal. Creo que Sarkosi expresa una opinión latente muy extendida, por no decir mayoritaria, de la Europa bien posicionada, con sus clases deseosas de confort y tranquilidad y un buen nivel de vida, tres cosas que pueden verse en peligro ante las avalanchas extranjeras.
No deja de ser una curiosidad de la modernidad y más concretamente de este tercer milenio está acabando con el concepto más histórico de libertad, mucho antes de que alguna nación se planteara hacer una revolución en su nombre; la libertad del movimiento. A decir verdad nunca nadie ha podido ir a todas partes del planeta. Nuestros primeros pasaportes decían triunfalmente que se podía viajar a todas las partes del mundo menos a una pequeña lista de países. Ahora ni siquiera la incluyen. No es cierto. La teoría de las barreras está más desarrollada que nunca. Ni el mundo es una sola patria ni la humanidad un solo pueblo, aunque a nuestro pesar tengamos que quitarle la razón a Bahaullah, la fuente inspiratriz de la fé Bahai. Los marcos legales son contradichos por las directivas políticas. La inmigración se ha convertido en uno de los principales problemas de los países ricos. Sus estados lo que hacen a escala de país es lo que cualquiera de sus residentes con casa o propiedad hace frente a sus vecinos, invitarlos puntualmente pero no permitir que se instalen a vivir en sus casas. Nadie quiere pasar por la experiencia de tener la casa tomada como tan expresivamente relató Cortázar. Es así que el movimiento a favor de los sin papeles y la lucha por los derechos a la libre circulación de todos se contradice con las limitaciones territoriales de los recursos para todos en los países de destino. Esta es una ley económico-recursiva que está detrás tanto de los países ricos como de los países pobres. Es otra ironía de la historia que las generaciones que no son capaces de transformar sus países, de hacer las revoluciones en ellos o de reorganizarlas de formas más lógicas, acudan en masa a los países en los que sus auto organizaciones son mucho más adelantadas, gracias a la tenacidad y al trabajo de sus habitantes. Esta es una discusión que nos acompaña todo este año. Tenemos más argumentos para ser más radicales. Antiguamente sólo nos quedábamos en la libertad de movimiento para todas las personas como uno de sus derechos humanos fundamentales, ahora asistimos a un fenómeno creciente de selectividad de los que pueden pasar. Si la discoteca más cutre de Copenhague o de otra ciudad tiene un gorila en la puerta controlando el derecho de admisión, ¿cómo pensar que un país no va a hacer lo mismo? El criterio está ahí el problema es su aplicación injusta y que gente como Baffour o Amadou tengan que sufrir las consecuencias políticas restrictivas absolutamente ciegas para la diferenciación de los seres humanos. Lo que más falla es el concepto totalitario del todos. Derechos para todos u obligaciones para todos. No hay justicia posible sin el análisis de las excepciones.
Despues de varias noches de estacionar la furgo ante l’ Alliance fuimos a tomar una habitación en la Maison des oeuvres de la Diócesis. Puesto que la habitación privada estaba en el primer piso tomamos unas literas en una colectiva en la planta baja junto a la gran aula. Ahí nos instalamos con nuestra parafernalia. Estaba ubicada, desde el día anterior Akiko Nakamichi que lleva unos 3 meses recorriendo Africa en bici. Fue nuestra heroína por un día. Vino de Tokio a Paris y de aquí empezó a descender pedaleando. Seguía la ruta inversa a nosotros. Le dimos referencias de Kaffrine, Tambacounda y Gao. Akiko desplaza un cargamento voluminoso. Hizo su colada y tendió su ropa interior en un secador portátil de esos circulares con pinzas. El equipaje de un viaje es un psicotest de los más completos de su personalidad. Tiene contactos en la ciudad y la sonrisa permanente en el rostro. Cuando pasaba ante nuestro ordenador en el rato que estuvimos grabando lo hizo de puntillas y las formas de despedida con ese clásico vaivén del tórax de los orientales. A veces un viajero no termina de entender del todo el sentido de su viaje hasta que no se encuentra con otro igual o más loco que él, que le da las claves, digo claves que no respuestas. Al otro le puede pasar lo mismo. Sigue siendo un misterio saber por que la gente sigue viajando tal como se ha puesto el mundo. Con la sonrisa de Akiko creo que se pueden atravesar paredes no digamos barreras fronterizas. No me extrañaría que dejara como estatuas de cera a los mil y un controladores de su ruta al verla con su cuerpo pequeño a bordo de su bicicleta y sus bolsas. Ella dejó su trabajo de informática para dedicarse a la cerámica. Nos encanta. La vuelta a un tipo de pasado o a cosas del pasado sería el único futuro posible para un futuro que no existe. Le pregunté un par de palabras de japonés. Desde que he instrumentado un doc para idiomas me dedicaré a recoger palabras o sonidos de todos los que me encuentre. Es algo que el año pasado hicimos con el turco y el kurdisch y este con el bambará y el djola, ahora con el wolof, pero que no llegamos a practicar. He descubierto que estudiar un idioma no debería ser más complicado que ampliar el vocabulario del propio. Solo se trataría de reservar espacio mental para nuevos sonidos y nuevas grafías de significados de los que ya se dispone en su mayor parte.
En la maison des oeuvres detectamos la cobertura wifi (milagro) pero el inmediato corte de suministro eléctrico después de la conexión apenas me dio tiempo para que atendiera el correo y coincidiera con alguien en el msn. Al menos recibí la carta retrasada de Isaac. Con la suspensión eléctrica se suspende todo, internet y también el suministro de agua. Los países africanos son complicados en lo más básico. En el cajero automático del banco que reconoce visas por ejemplo, a determinadas horas que paralizado porque coincide con el cierre horario de la sede central en Dakar. Vale. La resignación pinta las caras de la gente y las nuestras no se sorprenden ya por nada.
En el nuevo recinto católico coincidimos con otros viajeros: Mohamed, un maliniano conduciendo un camión de 30 toneladas transportando té lipton desde Banjul, donde recogió el cargamento, para llevarlo a Kaye o Bamako. Las peripecias por las que pasaba de los controles y aduaneros estafadores superaban la peor de nuestras experiencias. Nos enfurece tanta injusticia y por eso nuestras afirmaciones crecen en radicalidad de día en día. También coincidimos con Numa Quiret y Violeta Tseli un frances y una griega estudiando en Barcelona, Antropología y Comunicación respectivamente. Pasamos una tarde de tés y de conversación mientras esperábamos la corriente eléctrica que se demoró excesivamente. Ambos son squatters y nos pusimos al día de por donde andan los contenidos ideológicos del campo de los ocupas.
La corriente vino pero no el acceso internet que se olvidaron de dejarlo encendido. Tampoco era cuestión de pedírselo al abbé Rafael, el mando del lugar. En estos recintos católicos se crea una paradoja entre los cousuarios: los católicos profesionales saben, o presumo que deben saber, que disponen de una infraestructura que solicitamos otros usurarios por razones exclusivamente táctico-viajeras sin ninguna identificación ni con sus prácticas oratorias, ni participando en sus convivencias. Es una relación de clientelismo materialista. Sospecho que deben sentirse utilizados y eso genera a veces uan coexistencia de presencias pero no de comunicantes. La cuestión es que nosotros llegamos con nuestro propio programa a un lugar, sea el que sea, de quien sea y donde sea, Y desde el primer momento se nos ve atareados con nuestras rutinas de trabajo, sin que se separa muy bien lo que son ni de qué vamos aunque a la primera oportunidad además de presentarnos con nuestros nombres lo hagamos con nuestros créditos alegando la consabida coartada de que escribimos una crónica de la solidaridad blanca en África. Todo eso no nos quita de ser unos bichos raros, últimamente mas musicados y excéntricos. Violeta y Numa aterrizaron en Dakar. Consiguieron un vuelo por 200e desde Catalunya vía Italia. Nacieron en la década de los 80, para ellos la de la niñez, para nosotros la década exhausta en la que descansamos de los ilusionismos sociológicos de la anterior. Es muy interesante hablar con gente que nació 30 o 40 años después de ti. Son conversaciones que sirven para reafirmarte en la perspectiva de la etapa senil como la mejor a la que te puedes dedicar enteramente a ti. Tal vez la biografía de una persona no sea más que un largo camino para descubrir un dia que nada importa tanto como su persona y las más compañeras. (Eso siempre está muy por debajo del número de los dedos de las manos, perdón de una sola mano. Ni siquiera los hijos o los padres o los hermanos forman parte de este pequeño núcleo.). Antes de llegar a esa magistral conclusión se entrampa con grandes objetivos solidarios, con grandes proyectos revolucionarios, con investigaciones científicas o –los más tontos- en amasar dinero sacando los hígados por la boca en el intento. En todas las historias siempre hay un hombre rico y un hombre pobre. El rico es tan esclavo de su dinero que jamás se atreve a arriesgarlo para alcanzar los goces, el pobre experimenta la libertad de la vida todo lo que puede.
En nuestro discurso (una coartada en resumen para que los blancos no sean tan pavos y una critica para que los negros no sean tan indignos ni limosneros) no hacemos sino protagonizar el acto testimonia. Esto nos cubre las espaldas o eso nos parece. Nadie nos ha encargado una misión ni nos ha dicho eritis nihit testes o somos los testigos de nadie, del mesias al que se le atribuye la frasecita, salvo de lo que experimentamos y vemos. Se podría decir que solo nos defendemos existencialmente con nuestra propia interpretación de los hechos. Ninguna verdad nos ha elegido para ser sus embajadores pero nos toca creer en alguna, en la nuestra, para imaginar que al menos existe una lógica de los acontecimientos y que vale la pena denunciar o dar cuenta de situaciones con las que nos vamos encontrando o de las que vamos formando parte.
Job, uno de los empleados de la Maison des oeuvres, vino a pedirnos que pagáramos el alojamiento a la segunda mañana de estar alojados, viernes, porque la secretaria no trabajaba en sábado y domingo. Nuestro plan era quedarnos más días. Le di un anticipo de 10mil cefas por pagar el uso de unas duchas sucias, de un wifi y una electricidad discontinua y en general unas instalaciones en no condiciones de uso o la parte peor de ellas, con escasas deferencias pero eso sí con el cantico matutino de la capilla para pedir perdón por todos sus pecados que no dejarían de cometer en ese mismo día que los pedían. (elogio esa estrategia del perdón. Lo que me sorprende es que los vendedores de exculpatorias, 3 al precio de dos, no estén repartidos por los puestos de venta en los mercados o no coticen en bolsa). En el recinto sí hay otros espacios mejores para trabajar más agradablemente. Hay una secretaria que ocupa su tiempo de trabajo oficinesco en preparar la comida para su casa. Hay ese jefe, el tal Rafael al que no traté de abbé sino de Monsieur, que revisó como unos empleados trabajaban en el techo de la cocina que usábamos sin advertirnos que iban a hacer obras ahí y que pusiéramos a salvo nuestros botes de comida. Por supuesto, los obreros al más puro estilo africano tampoco lo hicieron arriesgándonos a que se pusiera todo a perder. Vic me avisó de la cuadrilla de trabajadores y fui a retirarlo todo sin saludarlos a diferencia del par de días anteriores que andaban también trabajando por el recinto. Al dia siguiente con Rafael, que solo nos dirigía la palabra para decir que debíamos abandonar el aula o la sala de reuniones, una u otra según cual ocupara en ese momento, me enfadé diciéndole que hacia que me sintiera como una piedra o un estorbo. Yo no tenía la razón, él sí. El espacio se llena de grupos, especialmente durante los week end, nosotros estábamos de más aunque pasamos a formar parte del panorama. Conocimos a una de las monitoras de uno de esos grupos dentro del movimiento de juventudes católicas, Julienne, luego a Beneditta, primero la una y despues la otra enseguida msotraron su interés por casarse con un blanco y que las avalara para ir a España. Antes de expresar su deseo Julienne trató de ubicarme preguntándome por la relación que nos unía a Vic y a mí. Es muy curiosa esa intencionalidad utilitarista de esa peña femenina africana que hipervalora al blanco como alternativa para su futuro doméstico. Puedes apostar que cuando una mujer te pregunta si estás casado es para según la respuesta que des incluirte o descartarte en su lista de propósitos. El problema de esa clase de preguntas de tipo ficha es que ya no son de recibo en ninguna parte salvo al entrevistador del censo poblacional. De otro lado la misma respuesta tiene un valor diferente según la cultura que lo interprete. Cuando a los africanos les cuentas que se puede vivir en pareja sin estar casado y que el objetivo en la vida -si hay alguno- no es el de las obligaciones familiares, tener hijos o de rendir pleitesía a alguien sino que es el del placer, eso les produce risitas nerviosas como si fueran cómplices de un pecado mayor. La cuestión de la aproximación comunicativa en estos temas es que la conversación en lugar de ser sensual o insinuativa es un simple punto del orden del dia como un deseo especulativo o un busness para encontrar un socio-pagano. Otro factor añadido a las africanas que buscan un toubab es que suelen traer además de todo su paquete mental de una mentalidad muy distinta a la de un blanco, su carga familiar con parentela de todas clases. Los blancos o blancas que vienen a vivir a África y que se casan con mujeres les toca dejar muy claro que no se casan con toda la familia. La noción de familia africana es completamente distinta a la noción europea de familia. A falta de seguridad Social o de instituciones estatales que se ocupen de los más necesitados, las familias africanas actúan como segurizante de todo el conjunto, de tal manera que cuando un crio queda huérfano algún pariente le toca ocuparse de su custodia. No se trata de un principio de altruismo o de solidaridad sino de auto organización de clan. Hoy por ti mañana por mí. Es una organización económica funcional, no siempre claro. Los niños de la lata, son el resultado de abandonos de madres que no se interesaron por ellos. También puede suceder que las madres mueran en el parto y los niños sobrevivan pero maldecidos por sus familiares que no se quieren ocupar de ellos por responsabilizarles de aquella muerte. Un bebé también puede ser maldito por nacer con alguna deformación. Es propio de la ignorancia el ancestral animismo que está detrás de esos predicamentos pero también de los ignorantes tratar ese animismo como una cultura autóctona a la que hay que respetar en todos sus aspectos. En África la relación de causa-efecto entre culturas ancestrales y subdesarrollo es absoluta. Eso convierte las conversaciones de aproximación como la anterior en una oficina de contabilidad o de información jurídica acerca de las cuestiones para la emigración en lugar de una cita para la sexualidad potencial. Este viaje por África es/será incompleto sin una historia de intimidad con nativos. El hecho de estar todo el dia juntos Vic y yo descarta otras posibilidades. Inexplicablemente los comentarios fílicos del pesudodeseo que se puedan filtrar en estas páginas inocentes lleva a pensar a amistades de la metrópoli que estamos (o estoy) todo el dia de soberbio copulativo. Nada de eso, no ya por las alarmantes cifras del sida africano (abultadas o en todo caso exageradamente interpretadas como todos los demás datos del alarmismo) sino por las barreras ideológicas considerables. Si me acuesto con una africana para hablar del lado oscuro de la luna y de otros asuntos importantes como el placer pero no para hablar de descendencia o de visados, ya pasaré un apunte a los lectores.
Hasta ahora la persona con la que nos estamos implicando para que pueda venir a España a hacer su doctorado o un postgrado, Baffour, nos ha llevado a navegar por las pagines de los requisitos legales establecidos por el gobierno español para apalabrar a extranjeros. La cosa no es tan fácil como parece. La carta de aval tiene que ser por vía notarial. El ciudadano español que avala a un extranjero se tiene que hacer cargo de todo, es corresponsable de los delitos y fraudes que pueda cometer. Tiene, además, que hacer la invitación con una fe notarial o con unos impresos que facilitan las comisarias policiacas desde el país. La sociedad burocrática apunta cada vez más a una sociedad de temerosos de dios y de los infiernos y sobre todo con sus patrimonios vulnerables. La solidaridad humana es más complicada que nunca. Si alguien conoce un planeta mejor que este y tiene un avión de papel con plazas disponibles para ir a que nos lo diga. Iríamos a pasar nuestro retiro allí.
[1] catedrático de bioquímica y biologia molecular

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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