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miércoles, 2 de julio de 2008

Vuelta a Bamako

Bamako 1 julio 2008
Desmonto la habitación, cargo los dos bidones de nuevo al portaequipajes, recogemos todo y como último acto de despedida de la casa una última ducha. Completamos el depósito de la furgo en una Total .Entro en el mismo cajero del BMD que reconoce las tarjetas visa y, ésta vez, más dinámico, me da los 160 mil cefas pedidos. El ticket en lugar de confirmarlo dice transacción no autorizada. Vale. Antes nos sacamos de encima a una lapa con su bonne arrivée-bienvenue-es que je peux vous aider? con toda la intención en su mirada de llevarnos a algún huerto. Se enfada porque declino su ayuda. Tras mi gestión en el cajero, al chico, que sigue pegado a la puerta del coche dándole la lata a Vic, le explico –y acepta- porque estamos hartos de tanto solícito que en realidad no es tal.
Vamos hasta el Mahida a despedirnos. Les ofrecemos a Fosseine i Fanta nuestra dirección y la manera de contactar con nosotros. Como otra mucha gente vive en la era preinternáutica y eso es un obstáculo para la comunicación. También les ofrecemos incluso comprarles, si lo pagaran, un coche de segunda mano en Europa, dentro de unos años cuando tuvieran su negocio más asentado, para traérselo en persona y regresar nosotros en avión. Gao es para volver a pesar de lo mal que lo hemos pasado por la temperatura. Nos damos la mano y hacemos el saludo de cabezas, cuatro toques, y con Fátima que ha venido expresamente a despedirnos, manos y besos. Fanta nos hace un regalo: un cuadrito que simula unos camellos y un tuareg que más bien parece un paje de los de los reyes magos hecho con una rebaba. Horrible. La intención es lo que cuenta. Está hecho por su amigo y vecino que se dedica a pintar, además de venir todas estas noches con bolsas de linternas o aparatología eléctrica. Nos referíamos a él como el hombre de las luces. No hemos hablado mucho con él pero lo poco que lo hice me pareció un tipo muy orgulloso de su suerte en la vida y muy en su sitio, nada plasta. Antes de irme le doy coraje para que siga en la vida de artista que, a pesar de lo dura, que es deja el mando del destino al propio usuario sin tener que rendir obediencias a nadie.
A media mañana cruzamos el Níger y retomamos la misma carretera con los mismos agujeros que había en enero. A primera hora de la tarde llegamos a Hombori. Comemos en el mismo restaurant en el que, por suerte, no hay ningún turista a diferencia de la anterior vez que estuvimos. La gente nos reconoce. Los precios son altos pero estamos entre montañas donde todo es mucho más caro. Las montañas de Hombori son un espectáculo de la naturaleza. En todos los kilómetros africanos que hemos recorrido no hay nada igual exceptuando el Atlas divisible desde Marrakesch. Una de las montañas que de lejos, viniendo desde Gao, se antoja como un enorme sombrero plano (no de australiano, ni siquiera de cow boy sino de jubilado con alas cortas y arrugadas) parece tener una enorme plataforma arriba. Los lugareños nos indican que una asociación belga se encariñó con la montaña e hizo una vía dejando un cable de acero fijo. Vic y yo hablamos de montañas. Ya nos impresionaron la otra vez que estuvimos aquí pero no tanto como esta vez llegando en sentido opuesto. Supongo que si tienes una montaña como ésta junto a tu casa tarde o temprano decides explorarla y subir para tomarle otra cata visual al mundo de tus alrededores, De entrada no es demasiado justificable el amor por el riesgo de los escaladores pero ¿qué clase de opinión es esa viniendo de un amante de los kilómetros? Todo el énfasis que aquél lo pone en altura este lo pone en longitud. En ultima instancia puede ser tan absurdo lo uno como lo oro, o tan acertado. En todo caso la distancia de un punto p1 a otro punto p2 en geometría espacial existe tanto en el plano horizontal como en el oblicuo o el vertical. Cada cual sigue sus ímpetus.
Visitamos al técnico sanitario y responsable del Hospital, Youssob, que sí recibió mi carta pero que traducida al francés no entendió nada. Mejor así, de haberla contestado me habría comprometido a venir a hacer un censo de salud mental en Hombori los quince días que hemos estado en Gao para lo que no teníamos tantas ganas. Esta es o sería una de esas actividades absolutamente estúpidas y estériles que en todo caso competería asumir a la mairie contratando a alguien para la actividad y con dominio de la lengua local para, una vez terminado, actuar en consecuencia instrumentando medios para los enfermos.
En Hombori la temperatura es aceptable. El dia que pasamos por segunda vez la tormenta está anunciada. A media tarde después de comer el espectáculo se desata. En el ultimo momento a Vic la hemos de cargar entre otro hombre y yo con cada cada brazo de ella en el cuelo de cada uno. Lo hacemos con diligencia como si lo hubiéramos hecho toda la vida. El espectáculo es impresionante. Hombori es un espectáculo por partida doble.
Hace unas semanas los niños de la localidad han recibido un donativo de 80 bicis. Se les ve arriba y abajo con ellas. Al parecer todas venían previamente asignadas para familias concretas que se habían hecho merecedoras del regalo por lo que fuera pero fueron entregadas en la Mairie y aquí s algunos nombres que estaban puestos fueron substituidos por otros que no estaban. Todo el mundo está contentísimo con el papá Noel que les ha tocado en suerte: el padrino Rafa. Nadie menciona la ONG de la que es manager ni siquiera a su compañera sino su nombre. No es la solidaridad catalana o de la de St Sadurní de Noya sino el más merecedor de las llaves de la ciudad al que le harán un monumento con el paso de los años. No deja de ser un modo personal de pagarse el cielo o de tener un lugar donde venir a pasar sus últimos años de vida como jubilado, su sombrero arrugado hará juego con el perfil de la montaña. Seguimos en nuestros 13. ONG=Capitalismo que no sirve para cambiar valores, al contrario consolida los antiguos del sistema. Por otra parte Hombori es el paraíso; pasa un coche de tarde en tarde, la temperatura es más fresca y soportable y la vida es más barata que en Europa. Si necesito un retiro prolongado ya sé donde venir. Hombori es otro lugar para venir a encerrarse una temporada si uno tiene vida propia para hacerlo y ninguna prisa en participar del mercado internacional para nada.
Un guía viene a nuestra mesa para ofrecernos su menú: visita de elefantes, cascada y otras asuntos; tras declinárselo nos suelta un alegato que me enfada: si venimos aquí tenemos que contribuir a su desarrollo. Le recito la cartilla para la ocasión. Confunde su pasta con el desarrollo, desde el momento en que viajamos gastamos y esto es una contribución. Lo inaudito de su desafortunado comentario es que nos lo dice justo en la localidad en que trajimos más de una docena de cajas de materiales gratuitos. La viva encarnación del que nunca cambiará por mucho que se le ayude a su país y verá en el extranjero solo fuente de divisas y no le importara para nada mas que eso. Todo un augurio del fracaso solidario en cuanto cambiar mentalidades. Me da la razón y las gracias por abrirle los ojos y me da la mano despidiéndose y deseándonos toda la fortuna para nuestro viaje admitiendo dejarnos de molestar despues de decirle los cuatro noes sucesivos a sus cuatro ofrecimientos.
Cuando cae la tromba de agua el lugar donde esta estacionada la fugo queda inundado, esperamos que la tierra al dia siguiente esté seca, Me refugio dentro con el ordenador. Comemos, cenamos y desayunamos en el Magou Bagni. Asistimos al espectáculo de truenos, viento y lluvia, dormimos dentro de la furgo y gozamos de la temperatura más benigna. Mi reacción epidérmica empieza a desaparecer con el descenso de grados.
Retomamos la carretera para la siguiente etapa hasta Sevaré sorteando los baches. Dejamos atrás el magnifico espectáculo de las montañas en medio de la llanura y una multitud de pequeñas aldeas que respiran la paz. En Sevaré nada mas llegar en el cruce con Mopti y su continuación para Segou y Bandiagara hay un petit point, un tarugo circular de un medio metro de alto por un metro y medio de ancho, no señalizado sin disco azul que fleche girarlo. Eta completamente excéntrico y resulta totalmente estúpido ir en su búsqueda para hacer un giro para ir a tu izquierda lo cual supone hacer no un ángulo de 90 grados sino uno de 45. Es uno de tantos otros puntos africanos que copias el objeto pero no tienen puñetera idea de la función. No lo rodeo y me pita un policía, me pide los papeles del coche y se los lleva. Para nosotros es evidente que se trata de una trampa: una forma concreta de pervertir la ley a favor de quienes se supone que la aplican. Es como esos policías que se apostan poco despues de una señal reductora de limitar la velocidad a 30 millas o tras un stop en ambos casos tapados por el ramaje de los árboles y luego cazan las presas que no lo respetan para multarlos. Al petit point el poli le llama grand point, le corrijo además esta totalmente excéntrico en relación al carrefour. Revival de lo mismo: me amenaza con una multa. Negocio con él en su escondite desde donde le propongo unas gafas de sol para él y su compañero. Acepta. Me siento avergonzado al sobornarlo de esta manera. Hay que desenfundar varias gafas para encontrar unas que no estén rotas o desmontadas. Los polis saben perfectamente que el tarugo es ilegal, un peligro en medio de la vía pública y que deberían ser ellos los castigados por la ley por hacer lo que hacen. No me empleo a fondo en la argumentística. Simplemente les digo que está en mal sitio y no se ajusta al código internacional de conducción. Me extenúa mas que nunca acudir al racionalismo ante primates que hace dos horas han descendido de lso ´árboles (perdón a los chimpancés). El tipejo lo menciona insistentemente como el gran point; no, no es un gran point es un minúsculo point que no se ve. Nos vamos deseándoles que el plástico de las gafas de sol se les rompa y se les clave en las pupilas y se queden inútiles para el servicio para siempre.
No hay encuentros con la policía, en la mayoría de los casos hay encontronazos. No deben ser los únicos: cualquiera que sabe que tiene la fuerza en la mano, por su uniforme o no, por su arma reglamentaria o ilegal, no promete ninguna relación humana interesante. En contrapartida todo policía en sus fechorías proporciona una cantidad anecdótica suficiente para potenciar literaturas de suspense. Seguramente en el futuro las capciosas Sociedades de derechos de Autor inventaran alguna clase de impuesto para pagar a cualquier actor real que sea fuente de inspiración. En Sevaré ya tuvimos la oportunidad de otro soborno descarado la otra vez que estuvimos, afortunadamente no hemos coincidido con los mismos pasmas, ridículos en sus mobylettes. En el rato que dura mi negociación otro conductor nativo con moto al que también quieren multar se deshace de dos memorias no se si de su cámara digital o móvil. Me parece indignante. Alguien debería llegar en esa ocasión y darles su escarmiento. La cuestión, es ¿cual? ¿Encarcelarlos un año la primera vez y 10 en caso de reincidencia? ¿Darles un par de patadas en los huevos y dejarlos castrados? No tengo ni idea de lo que se puede hacer con tipos así: ¿traspasar el plomo de una automática a sus estómagos o como mínimo reciclarlos para un trabajo productivo?, cualquier cosa que no sea confiarles puestos de agentes del orden porque ellos son la encarnación del desorden. Esto no es apología de la violencia es solo rabia contenida. Nada que no sepamos ya: la realidad es una telaraña de trampas en la que no paramos de ser zancadilleados. Mientras el poli nos pide los papeles los vendedores ambulantes de artesanía nos asedian. No, por favor, dejadnos respirar. ¡un poco de consideración para las víctimas! Luego en el Vía a Vía pasamos la tarde en un sitio fresco, con música interesante, gente que nos reconoce y la oportunidad de resarcirnos con nuestro análisis de la anécdota. Es nuestra forma de congelarlo digitalmente a perpetuidad y que se sepa en el futuro la enorme cantidad de malos con la que uno se encuentra por la vida, para que nadie se haga ilusiones de lo que cabe esperar. Mali es un país que ha recibido una importante cantidad de ayuda reciente del gobierno español para reforzar los sistemas de comunicación policial del país. A nosotros no nos consultaron nuestra opinión. A favor no hubiéramos votado. Mali no es tan pobre como las estadísticas comparativas internacionales pretenden demostrar. Ese es otro asunto, la manipulación de los datos para avanzar o retroceder puestos en el ranking mundial a conveniencia de las políticas exteriores de los países.
Mientras cenamos en el restaurant del camping nos enteramos que las puertas del recinto no se pueden abrir porque se tiene que fraguar el arreglo con cemento que ha hecho el albañil. Nuestro coche esta dentro y no podemos salir. Nos consideramos secuestrados y pernoctamos a la fuerza en el interior pero al menos sin tener que pagar por eso. Vía a Vía es un sitio de lujo, con precios de lujo y en todo caso mas caros que en España pero con detalles como éste que no están tan a la altura de sus precios. Este es un establecimiento nativo que medio año atrás lo gestionaba un belga con el que hablamos y por el que notamos un cierto estilo de seriedad. Al menos consigo tomar una ducha y regalo mi t-shirt usada al empleado que nos ronda. Mientras desayunamos retomamos los ordenadores. A media mañana reemprendemos el vuelo.
Tras completar el depósito de gasoil superamos el cruce principal no señalizado, con todos los intermitentes y sumo cuidado, sorteando a los policías-buitres al acecho y ponemos ruta a Segou. Atravesamos un montón de localidades con estampas preciosas: planas, con palmerales, verdes, muchas pequeñas lagunas a causa de las lluvias y animales pastando. Por el camino nos detenemos en N’ Golosso para descansar. Leemos y Vic toca el clarinete. Pronto nos rodean unas 50 personas, muchos niños, chicos en bici y las mujeres que vuelven del campo de trabajar con sus largas pértigas y un cortador en el extremo a modo de pequeño hocino de los que se usaban en los viñedos cuando yo era niño, para cosechar frutos. A cada rato Vic les enseña a aplaudir por su actuación aunque todavía no es musicalmente impecable. Nadie nos pide nada y para cambiar los esquemas por un momento pensamos en pasar la gorra por nuestro espectáculo. La amenaza de tormenta nos echa a todos. Venir a África y no vivir una tormenta en la carretera no es tener todas las experiencias. Hasta este momento las tormentas las habíamos visto refugiados en un lugar u otro. Es completamente distinto cuando la carretera desaparece bajo tus ruedas porque dejas de verla a causa de tanta lluvia o ráfagas de arena. Afortunadamente la carretera hasta Segou está menos bacheada que hasta Sevaré. El problema de los baches no reparados es que convierte el asfalto en pistas agujereadas, por mucho que los sortees siempre hay alguno en el que te metes a un exceso de velocidad y cascas los amortiguadores si con suerte no revientan los neumáticos. En Segou nos instalamos para pasar la noche frente a l’ hotel l’Explanade como la otra vez. Antes tratamos de cenar en la pizzería del mismo manager pero al consultar a priori el menú compruebo que sus precios son literalmente insultantes. Puesto que somos los únicos viajeros en esta época del año nada mas llegar vienen a nuestro encuentro artesanos y comerciantes para ofrecernos sus lo que sea, algunos tomando sus motos para alcanzarnos; por la mañana también nos esperan a que nos despertemos con sus cajas de piel de camello. No compramos nada. Resulta cansado tener que decir siempre no o mucho más tener que tomar distancia intercorporal de alguno que trata de darnos palique embriagándonos con su olor corporal o su humo de tabaco. Antes o despues a alguno terminaré por decirle: si quieres hablar conmigo primero tómate una ducha. Fuerte ¡eh! En Segou encontramos calles completamente inundadas por el agua, al dia siguiente solo quedan unos charcos.
En la explanada mientras tomamos mango y té dentro de la furgo va desfilando la gente del dia: artesanos, niños que piden, adultos que te proponen la piragua o que les compres un instrumento de música, gente y más gente. Nuestras ventanas están abiertas y la cortina corrida. Vic esta sentada en nuestro wc químico contestando a nuestros visitantes como si estuvieran en fila india. Los dos los despachamos. La situación es absolutamente surrealista. Un chico toca las cuerdas de una pequeña corá para acompañarnos. El manager del hotel nos mira. Adivinamos su pensamiento: estos han pasado la noche aquí y no han hecho ningún gasto. Quizás la vida viajera –un itinerario en realidad, el itinerario de los itinerarios- como la nuestra cuando estamos de viaje, mueve mas a fantasía que a la verdad de sus posibilidades reales. Su dia a dia termina por ser algo ordinario, repetido, previsible y la esencia de sus enseñanzas mas que en todas las anécdotas reunidas se resume a saber pasar de todo lo prescindible, souvenirs incluidos y a no tener prisa para nada. Tan pronto el viajero es atrapado por los quilómetros como suma es un observador derrotado y hace de su viaje un rallye. Hablando de rallyes, los de la ONG con la que hicimos la colaboración, despues de la entrega noelística de 80 bicis prepara un rallye, ¿para qué? ¿Para meter ruido extra en zonas paradisiacas? ¿Llenarlas de humo, poner el estimulo visual en la boca de los lugareños para que deseen tener coches? El Paris-Dakar no hizo mucho más que eso a parte de alterar los precios por el camino. Nuestro cartel de pizarra, a la que volvemos despues de unas semanas de estar en blanco, para toda clase de gustos y comentarios es ONGs=Capitalismo. La discusión está servida. A pesar de la claridad de esa ecuación habrá quien no lo entenderá. De regreso a Bamako, unos 230 kms desde Segou, nos detenemos en Tiki. Tomo una ducha cargando nuestro balde con agua del pozo. Tiro de la cuerda junto a una mujer, deben ser unos 20metros.La mujer se ríe y me da prioridad para que llene mis 8 litros, Ella carga su jofaina con unos 20 litros al a cabeza. Nunca entenderé de donde sacan tanta fuerza esas mujeres para cargar esos pesos y la habilidad para llevarlo a la cabeza sin derramarla. Llenar una de esas jofainas supone unos 5 bidones pequeños de cuerda sacada con esfuerzo muscular del pozo que para cargarlos abajo requiere toda una técnica de pericia y cuidado. Como de costumbre nuestra llegada genera expectación. Nosotros hacemos vida ordinaria. Sacamos parte de las cosas fuera de la furgo y trazo en el suelo un semicírculo para que no lo traspasen nuestros observadores. Lo respetan. Despues de un rato se cansan y se van. Ninguno, lo mismo que en la anterior parada, nos pide cadeaus aunque nos deshacemos de envases que ya no nos sirven para que los reciclen. Tras ducharme en el wc de la explanada que resulta ser de la escuela, con mi balde, sigo con el ordenador dentro de la furgo. Vic lleva fatal lo de ser mono de ferias, a mi me trae sin cuidado. Me puedo concentrar en mi discurso sin importarme la gente que mira. Si ellos me convierten en espectáculo porque no tienen otra cosa que hacer, pues bueno, si somos la novedad del dia o el motivo de observación y comentarios, del dia o del año, pues vale. No tendría o tendré el menor inconveniente en hacer lo mismo en medio de las ramblas barcelonesas o en la puerta del Sol con mi mesita y ordenador metido en una jaula de aluminio si quiero protestar contra la vida encarcelada, la falta de libertad de expresion o contra la crueldad animal con una pancarta ad hoc. Los de Anima Naturalis a quienes sigo en su ecologismo naturalista a favor de los animales hacen actos parecidos. Vivimos en un mundo más y más enfermo, toda protesta revestida de locura tiene o tendrá su justificación. Nuestra universidad callejera nos tiene más que entrenados para lo que sea.

Llegamos a Bamako. Mientras estoy repostando el agua en el pequeño depósito del limpiaparabrisas me marca un mosquito que me estaba esperando. Bamako, ciudad de los mosquitos. No recuerdo otra ciudad peor que ésta por tal fauna. Nos instalamos en la misma calle que dormimos en otra ocasión junto a la Misión Católica, la que está cerca del boulevard des Nations. Por la mañana usamos la ducha pero decidimos no ubicarnos en el patio como la otra vez por los mencionados zancudos. En lugar de eso tomamos una habitación (la peor de todas de todas las que hemos tomado hasta este momento) en la misión católica de otro barrio: el Badaloubougou. En la anterior, en el barrio de Bamako croua proponemos a varios vecinos que se lo monten para tapar las aguas estancas que es una fuente de infección para ellos y para sus hijos y un motivo para que nos los visitemos en una siguiente ocasión. Dicen que sí pero como si oyeran llover.
Con Ogovara, un dogón que se nos ofrece hacemos un recorrido de embajadas para ponernos al dia de informaciones y ver lo que finalmente vamos a hacer en cuanto a continuación de nuestro viaje. En la española, en la nueva Avda. de Mali (una avenida que no tiene nada que envidiar a la de cualquier país capitalista de alto rango) me atienden de pie una peruana, Teresa y Manolo, un español, en el recibidor, para decirme que la prolongación del carnet de conducir español y el internacional se tiene que tramitar en España y lo más que pueden hacer por mi es solicitarlo por valija, haciéndome pasar por residente, que eso además solo se hace a los residentes que solo se puede pagar con euros y que es la mayor dificultad ya que no hay modo de ingresarlos desde aquí. La última información de la burocracia española siempre da una vuelta de tuerca mas al agarrotamiento vil que sufre la nuca del ciudadano de la hermandad de los descalzos desde que nace hasta que muere. Por si fuera poco Manolo me dice que para entrar en Senegal y Gambia es preciso tener visado salvo los franceses o los británicos respectivamente por eso de la confraternización con sus excolonos. Le recuerdo que no es el mismo trato recibido el de los españoles en la Guinea ecuatorial por muy excolonia que sea y por mucho que Obiang se sacara un titulo universitario en una universidad española. Poco despues, en la embajada senegalesa me confirman la noticia contraria que yo ya tenia: que los españoles no lo necesitamos. No tengo mucha experiencia en ir a embajadas españolas en el extranjero, las veces que lo he hecho salvo practicar un rato el idioma familiar no ha servido para gran cosa más. Eso no es todo: alguna embajada como la que hay en Guinea ecuatorial es un autentico nido de mafiosos por lo que denuncia una plataforma de nativos afectados por sus burocratadas, discriminaciones y pagos bajo manga para las tramitaciones documentales.
La caducidad de mi permiso el próximo 30 de septiembre añade otro dato sombrío a nuestra hoja de ruta viajera. Teniendo en cuenta que los gendarmes del control están a la que saltan para utilizar cualquier motivo de penalización o para sacarte los cuartos he pensado en usar el permiso de conducir de Vic cuando lo piden en las fronteras. También he ensayado de conducir sin usar los pies para el embrague, freno y acelerador substituidos por una muleta. Con mucha precaución y lentitud es posible. Hemos quedado en que Vic haga alguna práctica para enfrentar una posible situación que nos amenacen con bloquearnos el vehículo por esta causa.
Suelen ser pocos funcionarios y recargados de trabajo derivado de las colonias respectivas que tienen a su cargo o de cuyos intereses se ocupan. Invariablemente el transeúnte ocasional como yo significa trabajo extra fuera de agenda. Manolo me dice que solo son 5 para ocuparse de todo y que la colonia de españoles en Mali es de un centenar de personas.
Aprovechamos el desplazamiento: en una optometría encargamos unas gafas nuevas para Vic tomando modelo de los cristales de las que tiene para certificar las dioptrías de 1:75 cada uno. La óptica que también esta en la avda. Mali muy cerca del monumento a Patricio Lumumba (uno de los nombres clave ligados a la liberación africana) es muy moderna y, en principio, fiable. Durante un rato buscamos la embajada de Guinea-Conakry sin encontrarla. Sin embargo ya no nos quedan tantas ganas ni de burocracias ni de fronteras. De alguna manera nos estamos resintiendo del cansancio del viajero, o más que eso de la crisis viajera, y aprovechamos cualquier oportunidad para hacer vida cotidiana, ordinaria incluso, tranquila, la misma que haríamos en nuestra propia casa o si estuviéramos alojados pasando una temporada de vacaciones en la costa. Lo cierto es que vamos pasando por lugares sin que dediquemos días a las visitas turísticas obligadas como el país Dogón o Toumbouctú. Será otra ocasión nos hemos dicho también esta segunda vez que pasamos por Douentza, el punto desde donde se toman los 4x4. Llevamos medio año de viaje y me asalta una sensación que ya tuve el año que viajé en solitario por Sudamérica con transportes públicos, que lo reduje a unos 8 meses por irme topando con más de lo mismo. El exceso de patatas negras ( congeladas y chafadas bolivianas) aceleró esa determinación.
Hay cosas del viaje actual que está más que cubiertas y otras como el objetivo geográfico del cabo de Buena Esperanza que pueden esperar sine die. Cuando estuvimos en el cabo Norte nos dijimos de ir al extremo mas distante del hemisferio sur, a Cap Town; pero una vez estas en la punta terrestre mas alejada te sientes tan lejos o tan cerca del mundo, eso siempre depende de tu alma y sensibilidad, como en cualquier otra punta, ondonada, pico, cueva, vaguada, atalaya, monte, colina, montañita, plaza, calle, avenida, mina, pozo, bauma, cancha, pista, autopista, puente, habitación, casa o castillo por el que puedas pasar en un momento dado. El viajero aprende en sus viajes de novel que tiene que desprenderse de excesos de equipaje que no necesita y en sus viajes de veterano que puede prescindir de recorrer grandes distancias o de recorrerlo todo. Eso puede tener que ver con la crisis del viajero pero también con la dote de la iluminación. Una persona con 180 países visitados y recogidos en sus voluminosos álbumes de fotos no tiene porque saber mas que una que haya estado en 90 u otra en 40 u otra en 10 o una que no haya salido del suyo ni siquiera de su región o ciudad.
Ogavara, nuestro acompañante por la ruta de embajadas de las que no conoce con exactitud la ubicación actual de ninguna, me cuenta el protocolo que sigue para casarse. Tiene 32años y ha pedido la mano de una chica de 15. Eso pasa por la entrega de 10mil cefas y 3 noix de cola que vienen de la Cote de Marfil al padre de la niña. Previamente un casamentero ha intercedido en su nombre ante la familia. Ese es un primer pago, luego hay otros y también el coste de los oficios del marabú, no más de 1500cefas.Entretanto la niña ha sido consultada por el padre por si conoce a su pretendiente y si está de acuerdo. La chica es del país dogón y estudia para formarse como agente turístico. Nos acompaña durante un rato después del trayecto, reinstalados en los dos restaurantes donde estamos clienteando un dia entero. Le invitamos a cerveza y compartimos nuestro plato de arroz con legumbres. Nos damos los emails etcétera. Los dogón son animistas perro hay gente como Ogovara que abraza el islamismo que, por lo que parece, va creciendo reduciendo las creencias antiguas.
Reservamos una habitación en la misión católica de Badalougou. El abé Michael Gaudiche es un hombre afable que en seguida te toca metiéndote mano en los brazos o donde sea de forma muy cordial. En seguida se te hace amigo. Tonteo con él acerca de Michel Quoist al cual leí en mi epílogo de púber, no sé a que cuenta viene hacer tal asociación de nombres, tal vez para indicarle que soy un estudiante leído en divulgadores de un cristianismo social, lo cual tampoco es tan cierto.
La habitación que nos muestra puede servir para pasar el fin de semana; el lunes, dia de ejecución de decisiones, ya veremos. Disculpa su suciedad a causa de las últimas lluvias. Al menos hay un refectoire donde poder guisar y una nevera donde poner a enfriar el agua. Es el peor lugar de todos lo que hemos usado hasta ahora, un verdadero antro pero tranquilo y con menos mosquitos que en la otra misión. Pero una cosa es la primera impresión de un lugar y otra distinta cuando llevas unos días. En el patio, un nativo con la cruz de madera al cuello viene a pedirnos pasta. Michel me dice que no la hagamos caso, que es un territorialista del recinto y que cada dia le da 400cefas y que además está loco. Nos referimos a él como el fantasma. El tipo aparece con sigilo, tras unas tentativas de pedirnos l’ argent deja de hacerlo. Debe ser el súmmum de la alternativa de la simplicidad. Solo tiene una estera, una teterita y un fornó. Cuando llueve se refugia bajo lso techos de plancha de zinc del parking. Nuestra actitud ante los limosneros asaltantes cada dia tiene algo mas de implacabilidad por no decir frialdad gélida. Tienen nuestra consideracion quienes están físicamente imposibilitados, a los demás, en general, que los zurzan o que se la machaquen. ¿Asi de malos somos? Pues lo somos. En alguna ocasión ya ni siquiera me molesto en explicar la razón de no darles nada. A una troupe de críos jugando a pedir como el deporte nacional, mientras estábamos retenidos por un semáforo simulé el ladrido de un perro y luego hice aspavientos con las manos para ahuyentarlos. Se fueron. Vic es mas contundente que yo y le pido que lea las sutilidades de cada cual. Toca diferenciar siempre entre quienes vienen a vender de quienes vienen a pedir, de quienes, los menos, vienen a intercambiar información o a pedir una cosa concreta. Nuestra prevención es tal que cuando alguien nos pregunta por alguna dirección nos sorprende. Por lo general toda la retahíla de frases protocolarias nos cansa. Claro que en sus idiomas locales los nativos no hacen preguntas directas de lo que les interesa antes se preguntan por como están su salud o como les va la vida, luego preguntan por lo que están buscando o lo que desean.
En Bamako, en todos los cruces importantes hay policía azul (la CCR) que no te quita los ojos de encima `para ver si les das algún motivo para pitarte y multarte. No sirven para otra cosa que para eso, raramente hay alguno organizando el tráfico. Están en sus garitos a la sombra con sus mobylettes. Hemos tomado nota que la mayoría no llevan pistola al cinto aunque alguno sí, por si en alguna ocasión que oímos una pitada valoramos que lo mejor sea no parar. De Bruno, el italiano que nos enredó en Lomé vendiéndonos alquitrán en lugar de grasa para la furgo, aprendimos que ante un alto de un policía local lo mejor es devolverle el saludo con una amplia sonrisa y hacer caso omiso siguiendo tu ruta.
Siguiendo nuestra política doméstica ahí donde vamos, nos quedamos a pasar la tarde escribiendo/leyendo. Despues de comer en el café Damu, que ostenta un welcome junto al nombre nos aprovechamos de las mesas y butacas de caña, del ventilador de techo y de la luz eléctrica. Esta junto a la calle Ousmane Bagayoko, muy cerca como ya ha sido mencionado de la pl. y boulevard des Nations. Como mi posición habitual es la de volcarme al ordenador la gente integra esta figura de ausente que tan bien me va y trata de no interrumpirme. Como me puedo pasar horas así canso a cualquiera que espera colocarme alguna mercancía. A pesar de eso siempre compramos alguna cosa, lo ultimo: cds de música con corá y una mascara por la que nos pedía el vendedor 25mil pero terminó aceptando 5000, ya de por sí cara. Una máscara impresionante con una nariz prominente como lo más llamativo, ideal para ponérsela un dia por la calle Pelayo de Barcelona.
Mientras pasamos la tarde en el Damu, un chico anglosajón que luego me entero que vive cerca de London pero que ha vivido 8 años en Botswana viene a alojarse a la misión de enfrente. Puesto que llega fuera de horario le recomienda que espere en el bar que estamos. Al rato vemos que en su plato de espaguetis mete los dedos un adolescente. No puedo callarme le explico que el chico al que esta alimentando a cambio de dejar él de comer, no sé si por asco, esta bien alimentado que no necesita reducirle su porción de espaguetis, que le hace un flaco favor habiéndole dicho que sí y que la imagen que da es deplorable para todos los blancos puesto que blancos somos estúpidos y presas y él lo confirma. El supuesto hambriento se va con sus dedos pringados. Le digo además que ellos saben de la existencia de tenedores y que no los usan porque no quieren y que comer con las manos sucias es una de las causas de sus enfermedades. Me da la razón en todo y aquí acaba la conversación. Cada vez está más claro el error en términos rotundos de la intervención blanca incluso de quien va de paso y de inocente como ese chico. Cuando trasladamos este punto de vista a los nativos no nos cuestionan nunca el argumento.
Mientras seguimos pasando la tarde un grupo de 5 chicas todas vestidas con el mismo tipo de ropas, tops con tirantitos y pantalones finos y también con el mismo estilo de peinados con los cabellos recogidos, que resultan ser francesas de Bordeaux, que vienen a hacer practicas de enfermeras, nos remacha todavía mas ese nuevo excursionismo social al tercer mundo para ampliar curriculums, tener pacientes en abundancia en corto tiempo y no preguntarse nada más. Vale. Cuando un rato después radicalizo mis afirmaciones a una pareja de polacos vecinos de mesa en el otro restaurant vecino diciéndoles que África tiende derecho a su subdesarrollo y que la intervención extranjera es nefasta, el chico pone muecas de protesta pero no contraargumenta nada.
Al dia siguiente tras ocupar la habitación de la misión de Badalabougou, una de las más caras y menos cuidadas de las que hemos tomado hasta ahora, (6000 por dia sin comidas a comparar a los 15000 por mes que se paga en la ciudad por alojamiento) mientras tomamos nuestros tés y equinaccea improviso una conversación con varios nativos que vienen hasta la cocina enfrente de la cual estamos ubicados. Conversación habitual centrada en la cuestión prototípica de que no tienen medios y qué podemos hacer por ellos. Una nigeriana, que en algún momento tuvo dinero y que cada lunes podía ingresar 150mil cefas en una caja de ahorros, trabajando como prostituta, explica sin ninguna vergüenza cuando abrazó el catolicismo por las ayudas que recibió. Ahora con el VIH positivo y un crío a su cargo me descerraja un largo monólogo sobre sus penalidades sin habérselas preguntado. Con otro, que esta vinculado al sitio como empleado ilegal de dia o algo parecido y otra chica más handicapé, repasamos un poco todo, repitiéndonos en los temas sabidos: Europa es un espejismo, arriesgarse a llegar pagando a mafias que ponen en riesgo las vidas de los emigrantes ilegales es un suicidio; esperar ayudas del exterior no es el mejor criterio. Concluimos que existe una ley universal aquí y en todas partes y es que el esfuerzo productivo genera condiciones de cambio. En cualquier conversación terminamos por afirmar que uno de los problemas africanos es que los africanos, especialmente los hombres, es que no trabajan. Mis zapatillas agujereadas confirman nuestras limitaciones económicas para regalar 20mil dólares como nos pide la prosti. Eso me recuerda la anécdota que me contó Janot Crusellas, un amigo barcelonáutico, que durante su visita en Cameroun se desprendió de una considerable suma en concepto de préstamo a una nativa que lo convenció para que le pagara su vuelo. Me preguntó intrigado: “¿crees que me lo devolverá?” Olvídalo, tómalo como una ayuda a fondo perdido, le dije.
Ante historiones concretos que nos cuentan estamos desarmados. A fin de cuentas nosotros no somos pobres y nuestro discurso principal pasa por otras fatigas existenciales pero no por los problemas subsistenciales. Mientras la gente se ocupa de lo que tiene que masticar ese dia y del lugar donde dormir no se dedica a filosofías de altos vuelos ni de intervenciones políticas en su realidad. La verdad es que cuando te cuentan las dificultades legales de sus ayuntamientos para poner negocios por cuenta propia o de los alojamientos de 6 meses pagados a la adelantada para ponerlos no puedes dar muchos ánimos. Hay demasiadas revoluciones pendientes que hacer en demasiados sitios para olvidar que el peso de la realidad es directamente proporcional a la negligencia acumulada por las generaciones del pasado. Eso no resuelve nada práctico pero todo lo que podemos-o estamos dispuestos a- hacer es dar ideas y seguir regalando, como muestra, nuestra ropa usada en la medida en que nos vamos desquitando de ella. En el nuevo recinto el tipo curioso de la cruz de madera al cuello se me pega cada vez que me ve junto a la furgo para pedirme dinero. ¡Uff! ¡quiero respirar! Posiblemente mi cuota de insensibilidad crece en la misma medida que mi sutilidad interpretativa. Según como nos van entrando las personas les hacemos más o menos caso. Así de simple y triste. Por lo general quienes aterrizan con el registro automatizado de pedir-a menudo pedir por pedir- nos abruman y quienes proponen una conversación por el placer de conocer y/o conocernos nos interesamos en sus opiniones y expresamos sinceramente las nuestras. Lo importante no es lo que nos hace el destino sino lo que nosotros hacemos de él dijo Florence Nighttingale. Llevarlo como una rueda de molino al cuello es propio de los esclavos mentales.
En nuestra nueva ubicación en Bamako recibimos visitas. Ya estamos acostumbrados. La voz de que hay unos blancos alojados debe correr y vienen distintas personas con distintas propuestas: hacernos la colada, hacernos de recaderos, vendernos artesanía o supuestas antigüedades, asociaciones de handicapés, de sordo-mudos, de lo que sea y otros asuntos. A veces cogemos complejo de estar detrás de una ventanilla esperando solicitantes y solicitudes. No todo el mundo viene a pedirnos. Los hay, aunque sean los menos, que vienen a entablar conversación. A un chico burkinabé que estudia literatura universal en la Universidad viene a pasar horas a nuestro lado. Le digo que no creo que las biografías de los grandes escritores atestigüen excelentes cromos de felicidad y que escribir es una forma evasiva de la realidad. Lo que no le digo es que cualquier elección constructiva también lo es: desde lo más emergente como puede ser tener la propia casa o apartamento, único lugar donde ejercer totalmente la soberanía personal, hasta dedicarse a cualquier hobby, deporte o afición artística.
Mientras hacemos vida de reposo (nuestra habitación es la única de la planta baja a causa de no poder franquear las escaleras a la planta superior, que tiene su propio patio junto a la cocina: una nevera vacía y una bombona de fuego al suelo, ambos cogidas con sendas cadenas y candados) nos acompañan los cánticos de la coral del aula de al lado y el domingo los de la celebración de la misa.
También hay quien pasa por delante nuestro sin decirnos nada y con la cara muy seria. Cuando damos con gente de facciones rígidas, los menos de los menos, respetamos su dureza incomunicativa. Cuanta más gente tratas en la vida más aceptas todo el elenco de posibilidades. Preferimos no aleccionar a nadie a pesar de las parole de algunas conferencias puntuales y de incursiones discursivas como la de la calle de las aguas estancadas. El secreto de aburrir a la gente consiste en decirlo todo, dijo Voltaire, que fue uno de los grandes que dijo o trató de decir más cosas que nadie en su época, exceptuando tal vez a Rousseau.
Bamako es como todas las capitales. Después de unos días conoces los itinerarios principales, los lugares donde comprar y donde comer o estar. Las horas punta y zonas caóticas que tienes que eludir. Aprovechamos lso embotellamientos para comprar la comida sin bajarnos de la furgo. La sección pedestre del corte inglés está en todas partes. Los melones que compramos no son gran cosa, las patatas tampoco, los huevos de gallina son minúsculos, (la mitad o menos de volumen de los que estamos acostumbrados), con todo preparamos nuestra cena y la gozamos hasta donde podemos. Guardamos todo en la nevera de la cocina: al dia siguiente la bandeja de huevos se ha reducido y uno de lso melones ha desaparecido. Preguntado el fantasma niega su autoría, también el empleado ilegal. No importa, todo acto mayor o menor de victimidad lo consideramos a priori y antes que suceda como una contribución al consumo público.
La comida realmente es un problema que ni siquiera en los restaurantes autoanunciados a todo bombo lo resuelven. En el último que hemos ido: el Martha, un hotel también como lugar de citas con prostitutas tuvieron que sudar la gota gorda para preparar unos espaguetis, que era todo lo que podían ofrecer a excepción de pollo, no gran cosa. En África con los espaguetis tienes que precisar el significado de la salsa que los acompaña aún así no tienes garantía alguna de comer bien. Durante el rato que estuvimos sentados, varios muchachos fueron pasando con sus tiendas portátiles a la cabeza o a las espaldas. Nos abastecimos de todo. En la mesa de al lado, del grupo de hombres bien vestidos y con pasta para pagar sus cervezas, un inspector de policía con dos superplacas, una de la este cargo y la otra una especie de medalla, me confundió con alguien que le había regalado un móvil para pedirme más móviles. Eso de la confusión fisiognómica es típico: no solo los blancos nos equivocamos al no reconocer a negros sino que también los negros lo hacen con los blancos a no ser que utilicen intencionadamente esa equivocación para hacerte creer que los conoces de otra ocasión y que ya son amigos tuyos porque saben que les confundes las caras. El hombre tomándose la familiaridad de tocarme me pidió móviles. Ante nuestra confesión de que no usamos móvil, lo cual es rigurosamente cierto, durante nuestro viaje, se quedan a punto de rigor mortis y nos ubican en nuestra inalcanzabilidad. Sigue sorprendiéndonos que gente, incluso con medios o más recursos que nosotros, se encaprichen con cosas nuestras a pesar de ser cosas que pueden obtener en sus países. Nuestros bidones azules –que por cierto se venden en el mercado de aquí- son un poderoso llamativo. A menudo hay alguien que nos los pide como regalo o incluso que se los vendamos.
Dando el mediocre panorama de la restauración en general, cuando podemos guisamos nuestra propia comida. Nuestra despensa se ha reducido considerablemente pero todavía nos quedan bastantes botes en conserva y pastas de distintas clases. Hemos consumido una de las dos bombonas de gas de nuestro equipo y estimamos que la segunda nos durará el resto del viaje ya que la usamos muy poco. Como resulta difícil comprar hortalizas y no tenemos todos los ingredientes a veces tenemos que valernos de platos muy sencillos, uno de ellos es el de espaguetis con lentejas. Es un plato socorrido que añade proteínas a los hidratos y le da un toque original al resultado final. La lenteja, especialmente la americana, pequeña ovoide con la piel fina a diferencia de la extraplana de piel gruesa y cuerpo duro, pone los contrapuntos exóticos a los espahettis encordados. Tomé nota de ellos hace muchos años en Pueblo Nuevo-Barna en casa de unos conocidos que a falta de salsa de tomate y otras cosas decidieron añadirle la legumbre para que tuvieran más consistencia. Luego, por mi cuenta, los he ido perfeccionando todo lo que he podido. No tienen la categoría de los espaguetis con brócoli, un feliz hallazgo en el Salvador, un dia hambriento, a falta de otras posibilidades, rematados con mayonesa, pero pueden resolver situaciones puntuales con estómagos rugientes. A diferencia de la enseñanza del huevo frito que los miembros de la PIDE, la KGB, el TOP o la BIC hubieran podido tomar como propuestas sediciosas para la emancipación de maridos y el hundimiento de las familias luso-ruso-hispánicas, los espaguetis con lentejas pasaran por platos inofensivos que los franceses meterán en la categoría de los de resistence pero sin gran mérito para participar en los concursos culinarios. Receta de campaña, tómese nota: Una picada de ajos rehogados en aceite de oliva sin escatimar, una vez dorados añadir un litro de agua previamente calentada, esperar su ebullición y añadir paquete de espaguetis de trigo, evitar que el exceso de llamas no quemen la partes salientes de los susodichos antes que la parte sumergida se reblandezca para hacer entrar el resto. Jamás de los jamases romperlos por prisas. Los espaguetis y los fideos son cosas distintas. Dedicar unos 8 minutos a la ebullición que no deberá cesar para evitar pegamientos mazacóticos. Añadir en el último minuto un bote de medio kilo de lentejas precocinadas. Retirar todo de la fuente de calor y esperar a su estado tibio para ingerir en medio de una conversación suficientemente interesante como para que quite el oremus del paladar. El plato está bueno por lo poco que contiene. Siempre se puede exotizar con los hierbajos que queden en los culos de los pequeños frascos que se tenga a mano: orégano, romero, perejil o incluso nuez moscada según gustos de los comensales coyunturales. Nada de pasar los espaguetis cocinados por agua fría para separarlos del resto del agua de cocción, fea costumbre española de paladares metidos en otros agujeros. Entiéndase, es un plato de improvisación que siempre se puede tener en casa a falta de otra cosa y con ciertos atributos para sorprender a visitantes inesperados, en lugar de someterlos a una sopa de maravilla huérfana sin ni siquiera yema de huevo flotante. Nota: los de trigo se pueden substituir por los de arroz en cuyo caso bastará un minuto de cocción pero con resultados gustativos diferentes. Una salsa de mayonesa o mejor de romesco pueden convertirlo en un plato delicioso. La lenteja ovoide también puede salvar otros momentos aciagos de la vida viajera combinándola prácticamente con todos los cereales. El mejor couscous que recuerdo haber comido fue uno artesano que las contenía, aunque a cuenta gotas, invitado por unos berebers en un recorrido por el AntiAtlas.
Como en todos los lugares donde vamos recalando, al segundo día de estar pasamos a formar parte de los personajes de estancia. Nuestra domesticidad nos hace fiables. Cuando me canso de tanto ordenata me levanto y estiro las piernas y hablo con uno y con otro. A Leon Paul que se ocupa de las habitaciones (es un decir) lo encuentro algunas veces planchando la ropa de los curas a la antigua, con una plancha de hierro caliente recargada con carbón que va quemando en el fornó que tiene al lado. Su cuidado en hacer las rallas de las camisas y pantalones es extremo. Hablamos de esos curiosos objetos para planchar que en Europa andan rifados y han caído en manos de anticuarios que los venden como reliquias para adornar estanterías y vitrinas.

Las lluvias, por fiin

Bamako, julio de 2008

Por fin las lluvias llegaron. Las temperaturas han descendido considerablemente y el polvo habitual es ahogado por las aguas que empapan la arena de las calles y campos.
Cada día, una o dos veces, las tormentas acompañadas de viento primero y luego de un fuerte torrente después, refrescan el ambiente e inundan las calles. Cada día estas lluvias parece que van a provocar una catástrofe debido a la inexistente infraestructura para canalizar o proteger a sus habitantes de infecciones o de la intemperie. Pues no, a las pocas horas de cada tromba de agua, el fango mezclado con los indescriptibles objetos que las riadas han arrastrado, no impiden que la vida continúe como si nada hubiera pasado: las aguas acuden a su cauce, las gentes a sus quehaceres y el poco asfalto está casi seco debido a su porosidad.

Todos coincidimos en que es mejor la estación lluviosa que la seca. Los campesinos porque es cuando mejor partido obtienen de sus tierras, los urbanitas porque el aire es respirable y nuestros cuerpos están hidratados.

Recuerdo que una de las cosas que más nos ha obsesionado en este viaje es que nos pillara la época húmeda en uno de estos países porque pensábamos que los caminos y calles estarían impracticables, que podíamos quedar atrapados hasta finalizar las lluvias.
Pues, por ahora, la sensación es que las lluvias nos han devuelto a la vida: la temperatura es ideal – en plena tormenta puede haber, aproximadamente, unos 18º, si hay sol, no llega a los 25º porque suele haber una brisa muy refrescante -, tenemos ganas de hacer cosas y el ventilador sólo lo utilizamos para ahuyentar a los mosquitos, incluso taparse con la sábana se agradece por las noches.

Pero todavía no podemos disfrutar de las verduras y crudos que tanto echo de menos: los tomates son minúsculos e incomibles, las patatas muy harinosas, nada sabrosas y muy difíciles de ablandar. Lo que sí son recomendables son las frutas propias de la zona como: el mango, la papaya, y los plátanos. Así, una vegetariana como yo, se tiene que conformar con tomar en los restaurantes espaguetis o arroz con salsas sin carne, o huevos que aquí son muy pequeñitos y poco fiables. El ñam y la mandioca son otras alternativas posibles, pero a veces, su manera de cocinarlos contrasta con nuestros hábitos alimenticios ( por ejemplo el GARI que es harina de mandioca hervida que ellos mezclan con alguna salsa porque es insípida, o el MAIOC PILÉ que es la mandioca machacada); sin embargo, hervir mandioca, partirla en tacos y luego freírlos envueltos en una pasta que las convierte en una especie de buñuelos, está buenísimo, este plato me lo enseñó una brasileña. Suerte de las habilidades culinarias e inventivas de Jes, maestro en contrastes gustativos, como por ejemplo: un arroz con lentejas donde le ha añadido ajos, dátiles e higos secos, todo ello reogado con cebollas; le da un gustillo dulzón-salado que resulta de lo más sabroso, y, sobre todo, muy proteínico.

De nuevo instalados en una misión católica en Bamako, con una habitación lo bastante apartada para sentirnos como en casa. La suciedad y el abandono de la cocina, los servicios y todo lo que concierne a ropa de cama, son considerables. Parece como si los religiosos responsables del recinto hubieran desistido de supervisar el trabajo encargado a unos empleados muy dados a la tertulia. Comentamos la necesidad de limpieza y vaciado del cubo de basura, e inmediatamente se ocupó de ello el encargado de ello, pero sin conseguir grandes resultados, se limitó a barrer y a eliminar la basura. El mismo individuo, también se encarga de lavar la ropa, y, por supuesto se nos ofreció a ello, dados los resultados obtenidos con las sábanas y toallas que nos entregó, decidimos lavarnos nosotros mismos lo nuestro. A pesar del desfile de ociosos y tertulianos que se nos acercan, nuestro ritmo de actividades no se interrumpe: Jes en su ordenador, yo con el mío, más las prácticas de clarinete y las lecturas de los libros que hemos traído.

De los cuatro pares de gafas que me he traído en este viaje, sólo han sobrevivido las de sol que también están graduadas. Así, he tenido la experiencia de encargar unas de miope. La óptica era de diseño, como sus precios (70.000 CFs = 100€). Después de probarme unas cuantas, me decidí por las menos aparatosas, más resistentes y ligeras y no demasiado caras. Espero que me duren, sólo cuento con ellas en cuanto se va el sol.

Una vez más, cuando pasamos un cierto tiempo en un lugar, nos integramos en su cotidianidad, de tal manera, que todo nos es familiar. Aquí, en Bamako, ya nos conocen en varios sitios y eso te da menos sensación de sentirte acosado por el mero hecho de ser blanco. Vivir el día a día de un lugar te permite mantener relaciones de tú a tú sin el miedo a que te pidan algo.

Los ninos mendigos del iman

Duna rosa de GAO
Gao, junio 2008

¿Cómo te llamas? Hassan.
¿Cuántos años tienes? No lo sé.
¿Cuánto tiempo hace que vives con el Imán? Años.
¿Cuántos niños viven también contigo? Unos 10.
¿Ves a tu familia? No
¿Te gustaría visitarlos? Estoy bien aquí.
¿Qué haces con el Imán? Rezamos y recitamos el Corán.
¿Por qué pides comida por la calle con tu cazo? Porque el Imán me lo ordena.
Si no traes dinero o no consigues comida, ¿el Imán se enfada? Sí, ¿qué hace contigo?
Me pega.
¿Vas a la escuela pública? No. ¿Por qué? Porque así lo manda mi dios.
¿Tienes obligación de volver a alguna hora concreta a la casa del Imán para dormir? No, puedo volver cuantas veces quiera y a la hora que quiera.

De menos de cinco años, de 10, de 15 años, hasta también adultos, aprenden y recitan eternamente las palabras de Corán durante casi toda su jornada, a cambio de un techo que su Imán les proporciona, y que ellos le deben de compensar con todo el dinero recogido de su mendicidad.

Su vida consiste en salir a la calle y pedir la comida que la gente les quiera meter en su recipiente y de conseguir dinero, nunca para ellos. Su única formación intelectual es recitar el Corán sin debatir ni cuestionarse nada. Son miles de niños de las escuelas coránicas que las familias, con mucha prole incapaz de alimenta, entregan gustosamente al Imán para que los “eduque”. Claro que, no todos se convertirán en ejemplares musulmanes, su falta de preparación y su nula capacidad para ser autónomos les provoca una tremenda frustración, que se puede convertir en alcoholismo y delincuencia para seguir sobreviviendo sin el mínimo esfuerzo. Son bombas de relojería sociales, carne de integrismo y de violencia callejera.

Según información dada por algunos padres católicos de Níger, actualmente se empiezan a coordinar los esfuerzos entre los cristianos y los musulmanes para la escolarización de los niños en África. Así, se está consiguiendo que, en muchas escuelas públicas cristianas, el porcentaje de profesores de una y otra religión sea casi el mismo. Los Imanes más abiertos ya aceptan que sus pupilos también vayan a aprender otras cosas u oficios en dichos centros, pensando en su futuro laboral.

Pero los gobiernos no parece que tengan programas concretos para cambiar las cosas, la mendicidad de estos niños y jóvenes no para y las familias pobres siguen alimentando de hijos varones la parte más estúpida de la religión musulmana.

En las calles se les reconce porque van harapientos, con un recipiente en la mano y pidiendo comida o dinero a todo el mundo,

estadistica

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Culos no tan inquietos

Gao 23 junio 2008
Hemos tenido nuestra experiencia de barrio, patio compartido, visitantes de varias clases, días en la sombra casera, saludos de los vecinos, duchas a cada rato, ordenador y ordenador, juegos de ajedrez, lecturas y cenas durante 10 días seguidos y algunas comidas en el restaurant de nuestros anfitriones. Nuestros culos no son tan inquietos por no decir que van de planos rotundos. De momento no hay ninguna urgencia en ninguna parte que nos quite de nuestro quietismo. El vuelo de la imaginación basta para no sufrir por el viaje geográfico contenido. Filosofamos y nos dejamos llevar por los detalles cotidianos: las bolsas de hielo a partir de agua congelada, enviar a los niños a por ellas, nuestro refugio durante las horas de sol,.. aunque no hicimos nuestro viaje pensando encontrar ninguna alternativa de ningún tipo no esta de más repasar el veredicto de un observador de la categoría de Seneca. “No existe viaje alguno que te exonere de tus pasiones, de tus enojos, de tus temores, porque si existiera alguno las gentes, en apretadas columnas, lo llevarían a cabo”[1], aunque no sabia todavía –porque tal vez era pronto- que las multitudes en acción no son precisamente un indicativo de coherencia confundió la contundencia hipotética de ellas con la verdad. Un viaje mas bien proporciona lo contrario de lo que él citaba: al hacerlo te encuentras con otras cosas, otras pasiones, proporciona el cambio de registros enojosos, estrenar+ otros miedos, te descubres en otras reacciones y sobre todo tienes mas tiempo para ver como esta el mundo y para repensar como estás tú.

Nos instalamos una tarde en el Bon Sejour, patio de graba para aparcar, comida simple y cara, habitación climatizada sublime, precios de las habitaciones desorbitados.
Fanta tiene 20 años pero es una adulta. Es una mujer madura porque tiene un planteamiento adulto de la vida y una educación por clase y origen familiar que no la han puesto en dependencia de la limosna. Husein tiene 10 años más que ella. Los dos se pasan el dia en el restaurant 7 días sobre 7. Durante el periodo del Ramadán, la dedicación será distinta. Llevan con el restaurant un mes escaso. Les espera una década o dos para consolidar el negocio y prosperar. La restauratrice es un oficio que quita mucha energia mientras la vida va pasando por la calle de enfrente. Los dos son tranquilos, elegantes y metódicos (nosotros somos unos pordioseros junto a sus vestimentas).En la casa no hay ninguna convivencia en el salón. Llegan y se meten en su habitación, nosotros hacemos lo mismo en la nuestra aunque dejamos la puerta abierta toda la noche, también la de la calle
Reunimos a un grupo de niños de la lata que ya nos conocen y cada noche vienen a ver si les damos algo de comida. Con la ayuda de Hussein les hacemos unas cuantas preguntas para confirmar lo que ya sabemos: lecturas de Corán y solo Corán, tienen que volver a casa con la lata llena sino el imán les pega. Faltaría extender la entrevista a la otra parte, a la del jefe de la troupe que a fin de cuentas se ocupa de los críos pro ser abandonados por sus padres. De alguna manera ese fenómeno podrá acabar cuando los estados penalicen por ley a los padres irresponsables. Nosotros tenemos la edad de nuestros anfitriones que a diferencia de lso europeos no hacemos ninguna clase de convivencia en la casa. Ellos se pasan todo el dia fuera, salen temprano y vuelven tarde. El salón con la tele no lo usan para nada. No nos hemos sentado una sola vez juntos para hablar. El lugar de las coincidencias es en el restaurant. Fanta habla y trabaja, Hussein se ocupa de trabajar en el aeropuerto, de venir a sentarse en el restaurante y hablar con sus dos amigos.
En el Mahida coincidencias con Said-Cristina. Said es un nigerino que fue niño abandonado, literalmente dejado en el campo por sus padres, tal como se hace en Europa con los animales domésticos. Fue un niño de la lata y ahora a los 30, es pianista que ya ha editado un cd, Sin saber por que se desencadena una conversación sobre la fe. En su forma de hablar niega las evidencias más básicas del aparato psíquico. La conversación sigue más allá de lo necesario y como suele pasar con las excursiones teológicas usurpa un momento comunicativo al gusto de todos en la mesa para hablar de temas más actuales y más interesantes. Lo interesante de Said es que afirma no tener ningún rencor por nadie ni respuestas violentas ante nada ni nadie a pesar de haber sido atacado y herido. Es mentira pero le concedo que se la crea. Cualquiera que niega la existencia de un aparato psíquico que carga con informaciones adversas y lesivas y con respuestas automatizadas reactivas que no pasan por la voluntad o el control y si por las necesidades inconscientes de manifestar emociones consecuentes es un mentiroso rotundo aunque no lo sepa. Cristina y el se han casado de acuerdo con el rito musulmán además por el civil. Una pareja de la generación siguiente a la nuestra que nos da puntazos sobre la reproducción de valores en el mundo de los que nos sobrevivirán. Les espera un interesante futuro de shock intercultural.
Fatime, comparte nuestra mesa desde hace unas noches. Es una chica estudiante de enfermería en una FP que viene siempre con su motito y su móvil y. Es una niñita encantadora, una muere emergente con sus tetas bailongas sin sostenes y al semidescubierto cuando viste sus sedas empleando toda una gestualística diré que inconsciente de la seducción.

Todo es maravilloso hasta que te salta el yacaré a la yugular. Todo el mundo es bonito y estupendo hasta que tienes un encontronazo por un interés material concreto. Para muestra, sígase en esta estrofa: en el cyber del centro de juventud, tecnología ultimo modelo pero velocidad de conexión muy baja, se nos ocurrió pagar por adelantado 10 horas discutiendo el precio de 750 cefas hora exigido a 500 (para tener una referencia en Bamako se paga hasta 250 hora). El hombre nos cayó bien porque nos pareció un tipo crítico con la realidad malinesa y además de manager de la sala de ordenadores era agente de peage (enseñándonos para apoyar su información el carnet que lo decía; muchos africanos tienen esta costumbre de enseñarte su credencial para atestiguar su nombre o lo que sea). Fuimos una primera vez y trate de trabajar conectando mi portátil a un pequeño cable en un extremo, la falta de protocolo del IP me impidió hacerlo. Nos sentimos cómodos en el lugar a pesar de no tener una conexión de haute debit. De música de fondo estaba puesto Manu Chao. La segunda vez que fuimos mientras él llegaba dejé dispuesto el ordenador en el mismo rincón para poder hacer la conexión y mientras tanto me puse a trabajar en otro ordenador de consola del establecimiento. Despues de un rato oí un estrépito: la empleada tiró al suelo –he de suponer que por accidente pero no lo puedo asegurar- el ventilador y el ordenador con la pantalla abierta. No se escacharró de milagro. Pasamos 3horas y media aquella tarde con una conexión superlenta e insufrible navegando y tratando de poner al dia el lugar donde pre publicamos este libro. (definición tecno moderna de infelicidad: sufrir una conexión mediocre o lenta de internet en que la bajada de cada página se demora y demora). Cuando, al final de la tarde, le conté al jefe lo sucedido del incidente para que alguien asumiera los desperfectos no quiso saber nada alegando que solo los empleados podían hacer tal conexión, cuando en realidad él mismo me había autorizado a ella la anterior vez haciéndola yo mismo. No fueron necesarias muchas frases para demostrar su obcecación, la chica por su lado negaba su responsabilidad. Lo peor de ella es que ni siquiera había dado la menor muestra de pedir disculpas por lo sucedido. Una incompetente más en el universo de la incompetencia. Por añadidura nos enteramos que al dia siguiente de discutir la anterior vez un precio reducido para nosotros por el pack de 10 horas, se supone que especialmente, redujo la hora a 500, es decir el que nosotros pagábamos, con lo cual en mi opinión daba la curiosa talla de este sujeto.
Me sentí absolutamente estúpido al haber confiado en él. Una verdadera lástima, porque si tipos críticos como él actúan de esta manera diré que comercial ¿que se puede esperar de quien ni siquiera tiene la menor visión de empresa? En cuanto a su empleada (al parecer tiene una concesión por parte del ayuntamiento para explotar una sala con el servicio de internet) mientras yo trabajaba en el ordenador de consola y había dejado el mío en otra mesa pensé en un par de veces si era prudente. Corté mis propias reservas diciéndome que debía confiar más en la gente. ¡¿confiar?! Durante todo el viaje africano no perdemos ojo de nuestras pertenencias ni vamos dejando las cosas por ahí confiando que la gente sabe tratarlas o asumirlas. Una vez que lo hago me pasa esto. Me disgusta tener que soportarme a mí mismo con mi exceso de desconfianza, ahora me he dado cuenta que en realidad se ha quedado corta. A pesar de todo mi llavero, que suelo llevado colgado al cuello, además de la llave de contacto tiene 3 llaves de candados de otros puntos de la furgo para bloquear el volante y la puerta corredera. Abrirlos y cerrarlos cada día es agotador. Ese manojo de llaves representa mi único talismán útil y llevarlo significa hasta donde llega la medida de mi confianza urbana.
Preferiría no vivir ningún episodio de no onda con nadie en toda mi vida, pero basta rascar a la gente un poco mas allá de los jijijajases empáticos para encontrar auténticos monstruos de la insensibilidad. Como en otras ocasiones, que nos toca probar el hierro oxidado de los atropellos en condición de victimas, decidimos al menos dejar constatación en alguna parte para contrapesar un poco el peso de los errores, pero eso supondría tiempo de gestiones generalmente estériles. ¿Una carta de protesta como consumidores no indemnizados en el registro de la Mairie local? Tal vez. Escribirla no cuesta nada otro asunto es llevarla a registro. La gran división del mundo está entre la gente que resuelve problemas y la gente que forman parte de ellos, es decir que son los problemas mismos. Durante la discusión con el patrón de internet un usuario quiso entrar en la conversación. Estaba tan enfadado que a su primera frase lo eché: ¡silence, nous sommes suficients pour cette discusión!
La noche no terminó ahí. Salí tan enfadado que fui al dancing-club a beber media castel es decir una castel de 1/3, Vic me esperó en la furgo con las luces de warning puestas. Bebí solo y rápido (recordé a Ch.Bukovski y sus desgracias). Restablecido a mis constantes (mi tensión cada vez que me la tomo con un tensiómetro eléctrico, que compramos tras la sugerencia de Rocío que por su cardiopatía lo usa bastante, es de 12-7 y mis pulsaciones no pasan de las 60 por minuto) fuimos al Mahida a cenar. Por las noches nos hemos hecho comensales de plato fijo frites+huevos fritos que le enseñado como hacerlos a Fanta. Últimamente he substituido los huevos por carne de vaca que es bastante tierna. Un minuto para reconsiderar los huevos fritos. El estilo africano de hacerlos se parece a los revueltos que tampoco lo son. Es un intermedio entre una tortilla mal hecha y un huevo frito aplastado pero que tampoco es a la americana El resultado reduce sus magnificencias para el paladar. Los marroquís todavía tienen una disculpa porque utilizan una especie de platos de aluminio donde se les pega pero con una sartén antiadherente y con aceite de palma sobrado no hay disculpa para no hacerlo bien. Tómese nota: para hacer uno o dos pares de huevos fritos no se sucumba a la tradición hispana del aceite supercalentado de churreros salidos de madre; simplemente déjese llevar por la lógica culinaria del comensal salivoso. Póngase la sartén plana y sin ralladuras con un mm de capa de aceite cubriendo su superficie interior (la sartén va al fuego y para arriba, con el mango hacia el interior de la cocina y no sobresaliendo de su superficie, para que ningún crio que ande por las cercanías se le ocurra darle un manotazo y poner su cara de ángel a perder), sin demora y sin esperar a que se caliente demasiado viértanse uno a uno y separándolos, los huevos. Inmediatamente la alquimia convertirá la baba viscosa de la clara en una figura ovoide blanca de un blanco-blanco. Con una cuchara salpíquese la parte superior con el aceite que aumenta en calor, todo con sumo cuidado para cumplir 3 condiciones: 1, que la yema no se rompa 2, que no se cueza en exceso dejándola semicruda y 3 que los rebordes de la clara no se refríen y quemen. Entretanto aderezar con sal a gusto. El peligro de hacer huevos fritos es que queden con la clara semicruda con lo cual puede recordar la ingesta de mocos o la yema completamente cocida lo cual impedirá mojar el pan. Si hay una justificación para la existencia de la baguette es para mojarlo en un huevo frito. Ambas cosas convierten uno de los platos más mágicos conocidos en una verdadera catástrofe contra el paladar. Claro que hay comensales que tienen el gusto en otra parte de sus cuerpos que prefieren el huevo refrito y la yema supercocida convertida en una pelota de golf y el resto en una alpargata. El huevo frito tiene su importancia en la historia de la liberación masculina. Muchos hombres no se atrevieron jamás a abandonar sus esposas ante la amenaza de: “¿Dónde vas a ir tú solo, perfecto inútil, si no sabes ni siquiera hacerte un par de huevos fritos?” El sentimiento de inutilidad varonil ante este grito, ha explicado históricamente la consolidación de las parejas tras sus crisis pasajeras y la continuidad de su convivencia más allá de los límites razonables. Esta receta-paliativo de la ignorancia masculina dará alas a todo hombre que quiera estrenarse en su emancipación. Espero que no se me acuse de instigador a la disolución de las familias: célula fundamental de las sociedades patrimoniales. Ah ¡se me olvidaba! Todo el proceso se puede venir abajo sien el instante preciso de rescatar cada huevo hecho no se utiliza una espumadera o, mejor, una espátula de madera plana para pescarlo y depositarlo con sumo cuidado en el plato para que no se rompa. Toda la operación si se siguen las indicaciones se puede hacer sin salpicaduras desagradables que pongan a perder la ropa o levanten ampollas en el caso de que el cocinero practique nudismo durante esta actividad. Aunque breve la experiencia, las excelencias del plato recuerdan –en nuestro caso- escenas domésticas dejadas atrás en la metrópoli mientras cruzamos los dedos para que la peste aviar de la que suele haber alarmas de tarde en tarde en las latitudes que estamos no nos elija como víctimas.

En la mesa compartida con los habituales de otras noches: Cristina, Said, Fátima la mujer emergente y Carlos Muñoz un guatemalteco también de Oxfam sometido a la pasión de Said hablamos y nos descargamos de furias y malestares. Cuando se fueron Fanta, como tras veces, se sentó a nuestra mesa para hablar pero esta vez, sin darnos, respiró retomó el turno sobre convicción religiosa. ¡Mas de lo mismo no por todos los santos! No caímos en la trampa de la otra noche con Said. Que cada cual crea en lo que sea, en un crucifijo o en una alpargata, pero que se nos deje en paz. Las cuatro cosas que dijimos: aburrimiento de la vida eterna y que es posible vivir sin moral religiosa y con ética personal debieron trastornar a Fanta porque aquella noche a diferencia de todas las demás en su habitación mantuvo una conversación larga con Hussein. Si para un católico le debe resultar difícil aceptar que existimos una cuanta gente sin dios ni dioses, para un islámico todavía le resulta más incomprensible. En todo caso en su favor siempre diremos que sus cinco plegarias (ella las hace en la trastienda del pequeño restaurant) no dejan de ser una gimnasia oportuna para no dejar que las grasas se salgan de madre –estropeen la cintura-. Es una hipótesis gratuita, de hecho las clases altas africanas ostentan una obesidad importante, no deben servir de tanto sus flexiones ni genuflexiones.
Las religiones para quienes necesiten padres santones de alguna clase y la no religiosidad o la burla de aquellos para los que ya estamos condenados a vivir bajo el mismo cielo con tanto crédulo resoluto. Para nuestro horror, en el móvil de Fanta está la cara de Jomeini y al arreglar nuestra habitación en su casa encontramos un poster enrollado del mismo personaje cuyo recuerdo todavía mancha nuestra memoria. Que cada uno crea lo que quiera, sí, pero sin ignorar que determinadas creencias hacen de sus creyentes el abono mental indispensable para convertirlos en auténticos fanáticos manipulables. El infierno de los ateos confesos (condición que no me extrañaría que fuera tipificada como delito en el futuro) es soportarlos. Tarde o temprano la telaraña del creyente te atrapa tratando de explicarte que todo pasa por el dios único, que está en todas partes, etc (consúltense catecismos en caso de necesidad de ampliación explicativa).
Lo curioso de cambiar de registro cultural o etnogeográfico es que además de cambiar de espacio cambias de tiempo histórico, no porque el calendario de los lugareños sea otro, que lo es, sino porque su nivel de crecimiento mental también es otro. De pronto te ves sumergido en discusiones bizantinas (esa palabra siempre sale al hablar de confrontaciones ideológico-religiosas) que no llevan a ninguna parte, a ninguna conclusión compartida y a ningún acuerdo mutuo, salvo el de la esterilidad del tema y la incompatibilidad de continuarlo tratando. Lo peor es que son discusiones que ya has hecho en tu vida, en la época adolescente, con algún revival puntual para recordar el absurdo de reavivarlas. Durante la noche tuve una pesadilla autosacrificial: en una colecta de curia católica con todo el boato, a Vic y a mi nos dieron un recipiente especial – a modo de cepillo personalizado- para poner nuestros billetes al enterarse de que teníamos capital. A los demás les daban cucuruchos de papel o tubos de cartón de botellas de whisky para hacer otro tanto pero a nosotros nos dieron el envoltorio de un panetone para llenarlos. La fila de los obreros y campesinas estaba exenta de toda contribución ¡No, limosnas al clero no, antes una pira ácrata para quemar todo el dinero! Mi inconsciente fue muy claro. Me dijo: eres un ateo de mierda porque no estás dispuesto a dar un duro a los cuervos de las sotanas. No, no es eso, hay tipos excelentes en el medio: los benedictinos que conocimos, las carmelitas, los curas obreros, los de la teología de la liberación y tantos otros que dejaron su cuello por sacar de la miseria a la gente.
Me gustaría resucitar dentro de 3mil años solo un par de días para ver si la humanidad de ese supuesto despues, se hubiera librado de la idiocia colectiva de creer en ese tipo de más allá deífico. Entre tanto tratamos de vivir en sociedad sin sacar con toda la prudencia temas que pongan en evidencia lo poco que tenemos que ver los unos con los otros en el campo ideológico. Sinceramente, creo que la mayoría de temas importantes no tiene sentido tratarlos con metodologías dispares. Eso explica que la comunicación superficial termine imperando.
A diferencia de otros tiempos en los que era más dado a los debates y al ejercicio de la polémica –la oratoria no deja de ser otra gimnástica bucal y gestual- ahora me basta oír un par de frases de mi interlocutor/a como que ha sido enviado/a en misión espiritual u obedece ordenes directas de su dios, para dejar de tener interés en lo que pueda decirme. Prefiero que no me ilumine y concentrarme en cualquier detalle ordinario de la coyuntura: la mesa en la que estoy, las migas de pan sobre la mesa, la mosca que atraviesa la escena, el culo de la comensala de otro lado del comedor o el pretexto de cualquier ruido ocasional para ladear la cabeza. Eso no me describe como alguien serio: solo soy un superviviente. García Márquez ya definiió la vida como una sucesión de oportunidades para la supervivencia.

Despues de 17 días en Gao –el período continuado en la misma ciudad más prolongado de este año- declaramos ser unos culos no tan inquietos como se podía suponer. ¿Los nuestros? Bien gracias. Algo plano por tanto asiento y pocos paseos. Sobre todo el de Vic que salta de la silla rodante a las sillas sin ruedas salvo algunos metros con muletas. Un ano-grama informaría mas correctamente, de lo que puedo describir, de lo planos que están.

Metemos en los dos bidones azules todo lo que podemos, confirmado: tenemos cantidad de cosas que no vamos a usar, tanto por las que trajimos (dos edredones, una colcha, ropa de invierno,…) como por las que hemos comprado (no tantas: algunas telas y cestería). Volvemos a organizar toda una nueva bolsa con ropa que vamos a dar y con el cubículo interior mas despejado volveremos a las variables de la carretera. Una de las ruedas se deshincha después de algunos días o cientos de kilómetros –debe tener alguna perdida- y despues de los 2000 kms ida y vuelta a Zinder alguna clase de calamidad, pero soportable, en los bajos de cartón que cubre la maquinaria debe haber pasado. Aprovecho para limpiar el filtro con el tubo de aire y también para sacar el polvo de todo el motor. Eso del polvo lo llevamos francamente mal. Basta una sola tormenta con las ventanas abiertas sea de la habitación o de la furgo para que todo se ponga perdido. Vic protege las cosas desplegando telas encima. Eso dificulta encontrar las cosas pero es un mal menor. Los bidones estancos protegen muy bien lo que lleven dentro. Contrariamente, lo que está dentro del cofre se ha llenado también de polvo por las rendijas.
Tras mi consulta por email con Paul Musiba de St Jean de Dieu y Anna Cirera, ambos médicos, acerca de mi reacción epidérmica, el uno me confirma el mismo diagnostico y receta las mismas cosas que el técnico sanitario del dispensaire de la paroise y la otra- con diversas temporadas como profesional en diversos puntos africanos- conjetura la posibilidad de que tenga la viruela o la sarna sin preguntarme mas detalles por el síntoma. Recuerdo que en la época en que trabajé como auxiliar sanitario en un hospital, el medico mas primerizo seguía un exigido protocolo de indagación del síntoma independientemente de las quejas del enfermo para poder apostar por un posible diagnóstico. Afortunadamente no soy aprehensivo o me sorprendo no siéndolo tanto, en caso contrario estaría perdido. Conservo las indicaciones que me da con respecto a productos alopáticos que tomar pero no me abalanzo para conseguirlos. Estoy seguro que en cuanto me aproxime a la costa atlántica mi piel podrá volver a ser tan suave como siempre y libre de alfileres. Por su parte Vic también dice experimentar sus pinchazos en determinadas partes de la espalda aunque no tiene mi granizada. Si tomas en serio la medicina estás perdido, hay que tomarlo como lo que es: un oficio probabilístico con bastante de azar que unas veces cura y otras mata. No es como la ruleta rusa pero, bueno, tiene algo de apuesta de casino. El médico recetario consciente de su papel debe ser el primero que sabe que se dedica a probar con un producto u otro para ver si acierta con alguno mientras el enfermo doliente pone la cara de pato que le corresponde a su rol. Ni Vic ni yo somos adeptos hospitalarios, ella por su caída y yo por mi reacción epidérmica no hemos hecho nada para consultar a verdaderos especialistas. Más ella que yo tiene a veces el pronto de boca de decir de ir alguno. Para mi mencionar la palabra hospital es como mencionar la bicha aunque no por eso he dejado de ir durante mi biografía varias veces cuando me he visto en las últimas. Las flores con espinas no son solo para los médicos, también las hay para los psicólogos, mi gremio. Una amiga que ha tenido que rescatar a su hija tras brotarse y ser ingresada de urgencias en una unidad psiquiátrica me cuenta por email que una psicóloga tras restablecerse la chica le cuestiona a ésta y culpabiliza por pagar un alto precio, el de su disfunción, por sostener una relación de pareja caótica. ¿Eso qué es psicoterapia o una técnica con berbiquí aprovechando el agujero del oído para rebanar el tímpano y horadar tejido neuronal sin necesidad de trepanación?

En Gao podíamos haber encargado un mecano extra en substitución del que se le estropeó la pieza de titanio, último grito. Nos pasamos un rato largo con el ortopeda midiendo las posibilidades. Necesitaba 7 días y 35mil cefas. Disponíamos de ambas cosas, Como no se podía poner inmediatamente manos a la obra por un entierro de un familiar que lo iba a tener tres días fuera del trabajo (los entierros paralizan la actividad profesional no porque los muertos lo quieran sino porque los vivos se empeñan en continuar con sus tradiciones improductivas). En el intervalo reconsideramos la posibilidad y la desestimamos. Cuando fui a informarle me sentí mal. Tal vez pensó que no queríamos arriesgarnos a confiar en su habilidad como técnico. La verdad es que el mecano de substitución sobra para los pocos pasos que da Vic al cabo del día. No sabremos si el bitutor encargado hubiera funcionado mejor que los de los ortopedas de Barcelona cuyo precio es el antedicho multiplicado por 50 (no hay un cero de más, he dicho cincuenta), evidentemente con materiales distintos.

Llevamos ya una buena temporada que vivimos sin espejos. No sufrimos tanto como la hija de Lope de Aguirre, cuando iba con sus marañones tras la alucinación del Dorado, por no tener el suyo y no nos podemos llevar sorpresas por la falta de condiciones de estatus para gente de nuestra alcurnia. Compartimos cuartos de baño con cucarachas, ratones que se han ahogado en el wc en una arriesgada maniobra para beber y con dragones o margullás. Todo está bajo control. Vic ruge algún grito ante una fiera extraña pero la verdad es que no pasa de ahí la cosa. No nos ha mordido, por ahora, ningún animal venenoso salvo el ser humano. Por si acaso llevamos la antirrábica incorporada.

En la reorganización de nuestras cosas aparecen las dos armónicas de blues que solemos llevar de viaje. Improvisamos algo a dúo. Luego Vic retoma sus ejercicios de clarinete después de un periodo depre de ausencia de ensayos. Aprecio que menos grados de temperatura y algo más de humedad nos devolverán a nuestro ímpetu robinsoniano de siempre. Mientras yo tecleo en el ordenador el clarinete pone una constante de familiaridad ahí donde estemos.
Antes de ir a cenar pasamos por TiziMizi a beber cerveza, la bebo yo, Vic ha dejado de tomar y no toma nada y he substituido la grande de 66cl por dos pequeñas de 33cl cada una para asi conservarla mas tiempo frías. Como hace unos cuantos días que no aparecíamos por allá nos saludan como si fuéramos los clientes pródigos. Uno de los parroquianos que viste una chilaba y conduce un mercedes se queda quieto-parado cuando ve que llevo en mis manos unas cuantas cajas de equinácea y otro par de medicamentos. Se queda un rato esperando a que le de alguno aunque no sabe qué es ni para qué sirve. Pedir por pedir. De niño le dirían, como a tantos otros: el hombre blanco tiene mucha pasta, cada vez que veas a uno pídele algo para ti. Una vez hombre se ha quedado fijado a ese grabado cerebral. En honor a la verdad es que muchos niños tienen la iniciativa espontánea de ayudarte en cuanto te ven aunque su ayuda sea más intencional que funcional.
En el Mahida, desde que invitamos a la mujer emergente a nuestra mesa, no hay noche que no la comparta. No habla mucho, pone su gracia sexy y punto. Suele pegar el oído al móvil para escuchar, suponemos, que mensajes o reescuchar el mismo una y otra vez. Le regalo un chaleco negro muy bonito con partes de red. Se lo prueba pero encima del top que lleva. Si hubiera habido por mi parte una posible intención subliminal para que con el pretexto de la nueva prenda sacarse la puesta para probárselo me habría llevado un chasco. Vic me recuerda que no paso de ser un blanco y además un viejo verde. Las frases hechas como ésta descolgadas de una literatura rancia pueden llegar a ser muy crueles, ¿Verde yo? No, yo no soy un alienígena de UMO. ¿Viejo? ¿Que es eso? El tiempo es algo que miden los relojes y yo no llevo reloj de pulsera ni de móvil.
Despues de la cena otro paseo por la misma calle hasta el final. Nos detenemos en una tienda que venden bebidas frescas y productos en conserva perfectamente ordenados en la estantería de la pared. Lo lleva un tuareg de piel muy clara. Está acompañado por un kurdo que ha traído un camión y una maquina de perforaciones hasta 100 metros para obtener agua. El moustache y los ojos claros del kurdo enseguida nos atrapan. Inmediatamente nos aclara su nacionalidad. Los kurdos repartidos por cuatro países siempre la aclaran, no se identifican con los países que habitan: Turkia, Irak, Iran o Siria. Su histórico conflicto con los estados que no los reconocen como pueblo seguirá acompañándonos las siguientes décadas de este siglo. Balbucea un poco de inglés y entre ellos se entienden en árabe. Se llama Amurar, e contamos un poco el recorrido que hicimos en verano pasado por Turquía y por la zona kurda jamás aceptada por el gobierno turco y que sigue bajo control de la Jandarma.
Nos gustan este tipo de paseos en los que nos detenemos en cualquier parte y apuntarnos a la conversación de los tertulianos que sea que paran la fresca. Casi ya a las 10 de la noche volvemos a casa trayendo a Kalla que representa en su silencio, una vez más, el fracaso de la intervención blanca en el continente, la nuestra. Kalla no ha aprendido a atarse el cinturón despues de una semana de subir a la cabina ni de decir hola o adiós o gracias en bambará o en francés. Es una niña que antes de ser mujer ya manifiesta toda la torpitud de un cuerpo explotado, que trabaja de sol a sol, que anda torcida y arrítmica, que nunca sonríe y que da mala imagen, en nuestra opinión al restaurant, pero que es la que se ocupa de las patatas fritas que nos comemos y de otras muchas cosas. Es la perfecta esclava, hija de esclavos y probablemente madre de esclavos, no los de los grilletes de hierro forjado sino de otros mucho peores: los esclavos de mentalidad que al poco tiempo de estar en la capa de la tierra no tienen la menor esperanza de librarse de sus yugos; aquellos otros, al menos, se rebelaban contra los esclavistas y les asistía el ansia de la libertad. El negocio en popa del restaurant de la mujer de la sonrisa permanente permite contratar a una segunda sirvienta que, siguiendo la pauta de Kalla, sin decir esta boca es mía, se nos cuela en la furgo para que también la llevemos. Blancos, tontos. Me molesta esa actitud de usuarias de autobús. Llevamos también a esta segunda pero no sin perder la conciencia de que hacemos de primos. La niña tampoco dice en sonido alguno hola, adiós o gracias o hace el menor intento de comunicación. Presuponemos sus futuros vacios, serviles y llenos de ignorancia antes de empezarlos. No dudamos que representan una parte del Mali de los años venideros. No tenemos el menor sonrojo en poder hacer esa clase de previsiones a tan largo plazo.
En un gesto de alcahuetería que no suelo tener presenté Amuar a Cristina, que se ocupa de un plan de perforaciones de agua cerca del Níger para potabilizarla, por si había la posibilidad de que aquel consiguiera un contrato con Oxfam. Una de las razones entre otras muchas de desnutriciones y enfermedades que precipitan la mortandad infantil es el uso de agua directa del rio no apta para el consumo por sus bacterias. Un agua de pozo aunque sea cerca del rio pasa por los filtros naturales de las arenas, arcillas y minerales del terreno incrementado su potabilidad.

Durante estos días en la casa que hemos estado los portazos de varias puertas del patio han sido una constante. Nadie ha tomado la precaución de ajustarlas o sujetarlas, tampoco nosotros, son puertas de chapa cuyos estruendos molestan o te despiertan en medio de la noche. Por otra parte los vecinos son encantadores, aunque nuestra comunicación no ha pasado de las sonrisas y de decirnos los nombres.
En el TiziMizi el chico de la chilaba que conduce un mercedes en realidad lo compró usado en Bélgica. Se ocupa de comprar varios y fletarlos por barco hasta África. Vive de eso, es su modo de vida. Si lo hacen los extranjeros trayendo sus viejos coches escacharrados para venderlos de ocasión ¿Por qué no pueden hacerlo los nativos adelantándose? A Vic le cae mal porque cree que es un mafioso.
Escena doméstica: Vic recicla unos pantalones de algodón verdes semioscuros sencillos de esos que llevan una cuerda como estrangulador a la cintura para que no se caigan poniéndoles pedazos de telas de colores recicladas. Los jeans son totalmente inútiles para aquí tanto por el calor como porque cuesta mas ponérselos y sacárselos, teniendo en cuenta que a cada rato me desnudo para tomar una ducha es mejor usar esos otros. Tenemos varios que vamos a convertir en pantalones de payaso. Creo que salieron de la primera bolsa de ropa para dar que he reservado para mí. Nos hacemos compañía muchas horas en la habitación donde seguimos pasando el dia y de la que no salimos, la mayoría de veces, hasta el anochecer momento en el que la luna nos autoriza a ver mundo.
Mohamed, un tuareg de una familia de artesanos, al que le compramos un par de cosas nos acompaña hasta su casa. Vemos a su madre como trabajo la piel de camello. Lo prodigioso de su taller es que con una fragua manual hecha con dos tubos de metal y dos bolsas de piel con las que producir presión de aire y un par de hierros clavados en el suelo usados en forma de yunque pueden hacer lo que hacen: cuchillos, sables, collares, anillos. Las familias comparten un espacio recintado con varios lugares para dormir. En el interior de las casas tradicionales, las bogú, no se están tan mal. Se tiene la sensación de estar dentro de una jaima, Aguantan las tormentas y no se cuela el agua. Las casas mas solidas de banco son frescas y el tejado se hace utilizando vigas de madera que ya son escogidas por su especial forma curva para que asi en forma de arcos naturales tengan mas resistencia. Mohamed nos acompaña hasta una fiesta touareg por el nacimiento de un bebé. Todas las mujeres sentadas en el centro del patio y a un lado los hombres que cubren sus caras discretamente. La música que suena por el altavoz es estridente y sus movimientos son torácicos y de brazos todo lo que permite hacerlo estando sentados. Admiten nuestra presencia sin más. Luego visitamos el Camping Tilifanso donde Arbert N’ Diaye su mánager nos acompaña un rato en la mesa.
En el Mahida una ronda de fotos con Cristina y Said, con la cámara de están no es posible porque el partido televisado de football ya ha comenzado. Nuestra cámara ha terminado por escacharrarse del todo. Vic se ducho un par de veces sentada en la silla de ruedas con mi bolsa en su respaldo, en la cual a parte de otras cosas había la cámara. Su protesta ante la humedad se ha traducido en quedarnos tirados. De todos modos ya no tenemos tanta necesidad de sacar fotos de todo como al principio de este año. Las escenas con las que nos vamos encontrando las tenemos perfectamente integradas en nuestras cabezas como ordinarias y normales.
[1] tomado de Ignacio Carrion. Alabado sea yo temas de Hoy Madrid 1998

jueves, 19 de junio de 2008

En Gao

Duna Rosa en Gao. Particularidad: està a la orilla del rio Niger
Cama para dormir al aire libre en la parroquia de Gao

La bonita iglesia de la parroquia de Gao


Habitacion de la parroquia de Gao



Calle de Gao con casa de adobe




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. Gao 15 junio 2008
Gao es un sitio para quedarse. Nombre de leyenda. Lugar de partida de caravanas. Tuaregs. Cuando estuvimos aquí por enero solo pasamos una noche y dos fragmentos de día. Nos esperaba un continente, teníamos que rodar ligeros. Ahora tenemos tiempo podemos quedarnos. Nos queda el resto del año para vivirlo al detall y sin prisas. En el mercado Washington, como en todos los mercados intrincados de callejuelas y de tiendas superpuestas, hay que vigilar cada cosa para no perderte nada. Se hablan varias lenguas: Shorei, Thamashek, Phel, Houssa, Bambará y por supuesto francés. Despues de 3 días alojados en la misión católica buscamos otras soluciones. Al final de la misa a la que ha ido Vic mientras yo he ido a hacer un recorrido de bancos, pere Maurice que la ha cooficiado con Pint la ve y mira un par de veces de reojo pero no la saluda. Ya nos había parecido esquivo durante la cena, excusa por la que introdujimos el tema de la convivencia entre sacerdotes en comunidades. Pint dijo que suele haber más problemas domésticos en las comunidades de religiosas que en las de los hombres y que en todo caso es mejor el número de 3 o 4 que no el de 2. Interesante observación.
El BMD reconoce la tarjeta visa y de la caja de los tesoros saco 150mil cefas despues de varios minutos de espera en que la tarjeta esta engullida, en la pantalla dice que tenga paciencia, y la maquina ¡al fin! hace el ruidito de contar los billetes. Salvados por el momento. Dependemos de las conexiones por internet de la banca para que podamos seguir renivelando nuestro poder adquisitivo. No somos nada sin eso. Basta que se estropee la banda magnética de la tarjeta o que el banco no trabaje con la Visa o que tenga bloqueada la comunicación para que las circunstancias nos envíen al pozo de las serpientes. El supuesto mundo del futuro sin dinero es tan utópico que no me imagino a la gente volviendo a confiar en sus tratos de palabra en todas sus transacciones y que en lugar de bancos hubieran oficinas de calculo o una especie de cajeros notariales en los que los acuerdos se documentaran al momento para la memoria recíproca de los pactantes, socios e interesados.
Hay gente que te pregunta al identificarte como blanco en qué clase de misión estás. Al principio nos resultaba curiosa la palabra. ¿Misión? Ninguna, no, no somos misioneros. Nuestra misión -si así se puede llamar- es además de escribir este libro tomar distancia del primer mundo para vivir el tercero –sin dejar de soñar en el quinto- con todos sus colores y calamidades. Todas no, en realidad eludimos todo lo que podemos aquello que nos puede complicar la vida y aun así la anécdotica de la adversidad no para de crecer. El quinto mundo es una manera de cita el otro mundo posible del que se hace apología y demagogia quedando para el desiderátum de cada cual en qué va a consistir.

Visita de Alí le magnifique, así se auto presenta, un chico que me ha acompañado por la ciudad para indicarme donde están los cybers y las bibliotecas. Le digo que venga a verme donde nos alojamos que le daré algo. Habla dos idiomas locales además del francés y algo de inglés. Quiere prosperar como guía. Nuestra paillote de barro (ni siquiera arcilla, tierra mojada con algunas briznas de hierbajos y paja) es más confortable de lo que nos pareció el primer día. Es ovalada. La cúpula produce eco y las paredes son gruesas. La casa de los Spaak también estaba construida con ese material. El barro queda a la vista en la parte exterior salvo la parte de puertas y ventanas que tiene una capa de mortero. En la cúpula hay un agujero cubierto por una chimenea de metal.

Ser Humano sí-ser Humano no, 0 a 0, esa es la discusión que nos traemos entre manos episódicamente Vic y yo. Ella cree en la humanidad, yo no, ella dice, bueno, en el ser humano, yo digo que significa lo mismo, que las dos denominaciones una abstracción, que hay que contar con personas concretas, mirarlas y valorarlas una a una. Mira como han volcado su compasión los chinos a propósito de los damnificados por el terremoto en su país, ¿por qué no lo han hecho durante décadas con los tibetanos represaliados y el Tíbet impedido como nación? Son cosas distintas. Claro, la gente ayuda en casos extremos, antes no, de haberlo hecho podía haber evitado en gran parte la dimensión de la catástrofe. La gente da el último adiós al protagonista principal de un entierro o lo visita en el hospital en caso de accidente pero antes no se preocupa del afectado ¿Qué clase de mundo es éste? En las páginas de poemas puedo escribir que somos resultado de la materia y ser hermanos de la tierra, en la práctica resulta difícil identificarse con algunos congéneres creyendo que somos hijos de la misma naturaleza.

Consulto en el dispensario que esta al lado junto a nuestra habitación de la paroise. El facultativo esta rodeado de su equipo en torno a la mesa. Me receta antiestamínicos para mis rojeces de piel. 2 por día durante tres días. Las tomo. Es la primera vez que consulto a un profesional de la medicina alopática por ello. Desde abril que lo vengo sufriendo he dado por supuesta que era una reacción de mi organismo contra el calor pero espero que no contra el viaje.

Que haga calor por encima de los 40grados significa beber agua caliente, echarse a dormir en un colchón que está caliente, ponerse las gafas de metal y sentir el calor en el puente de la nariz, hacer bocanadas de aire cuyo calor se nota en la garganta, sudar la gota gorda, tomar duchas a temperatura ambiente que significa agua caliente, perder el apetito, no poder tocar el ardiente volante, sufrir las ronchas rojas que pinchan como agujas de coser –es mi caso- si las toco y prácticamente no poder pisar la arena con las zapatillas que llevo. Tienes que pegarte al lugar más fresco como una lapa. Habíamos pensado en un itinerario eludiendo las épocas de lluvias, ahora las esperamos con ganas porque eso refrescará el ambiente. Vic sigue usando la silla de ruedas aunque el dolor a propósito de su caída ha desaparecido prácticamente del todo. El mes y medio de rehabilitación previsto se ha convertido en dos meses y medio de momento. Nos hemos deshecho de la tabla de madera reciclada en Tanguiéta y las dos planchas de aluminio para la arena las he recolocado en su lugar. Vic ya puede subir y bajar de la furgo por su lateral medio sin necesidad de la rampa.
Consultamos con un ortopeda la posibilidad de hacer un mecano alternativo de estilo clásico, como los que había usado ella. Antes de la sofisticada articulación de titanio alemana el sistema clásico iba/va con una arandela o cierre cuadrangular que hace de abrazadera para que la estructura no se doble. Necesita 7 días de trabajo hábil para hacerla. La otra posibilidad de cambiar el mecanismo del mecano antiguo, que es el que usa ahora, en el nuevo, la descartamos porque los tornillos están remachados y luego no podrían readaptarse con suficiente seguridad. Imposible encontrar unos parecidos en el mercado del lugar.
Con un sentimiento innegable de intrusión por nuestra parte dejamos la habitación y nos pasamos el día entero por Gao sondeando otras opciones. Descubrimos un restaurantito que se come bien y es limpio. Luego nos ubicamos en la biblioteca Diakosoy donde seguimos escribiendo este libro y haciendo otras cosas. Lo habitual es que distinta gente nos aborde para ofrecernos distintas cosas o pedírnoslas aunque Gao es una ciudad expuesta a distintos visitantes blancos durante distintas épocas y tienen, parece, bastante superada la presencia blanca. El famoso orgullo tuareg no quita que uno nos venga expresamente a ofrecernos cruces (¡cruces!) de ébano sin aceptar nuestra negativa de compra ni siquiera a la quinta o sexta vez de decirle no. De la gente que se nos acerca hemos de distinguir pronto y rápido en clave de qué vienen: los comerciantes y guías explícitos son muy fáciles de distinguir. El guía profesional no pierde el tiempo con el viajero que rechaza clara y explícitamente su propuesta de servicio pagado. Los comerciantes son más duros de convencer. Depende del tiempo que lleven sin haber hecho ninguna venta. Hay que distinguir también a los que se te sientan al lado y te miran, simplemente te miran. Si lees, duermes, estas compartiendo una conversación lo más probable es que despues de una hora se cansen y se vayan. Eso siempre depende de que otros estímulos alternativos tengan. Al fin y al cabo no deja de ser el espectáculo atractivo del día, a falta de circo ambulante les sirve cualquier cosa, incluidos nosotros. Hay que detectar a lso que tienen tiempo que perder y vienen a hacerte perder el tuyo. También hay que distinguir a los oportunistas y malhechores.
Localizamos un restaurante pequeño, recién abierto, llamado Mahida, en el barrio Sosso-Coüra, al que nos hacemos inmediatamente clientes. Está en la calle perpendicular a la carretera que va al aeropuerto, es la número 215, porte 507. En Gao muchas calles no tienen nombre sino número. Fanta-Wallet Al Kalifa su cocinera y mánager sonríe. Su sonrisa permanente está a la altura de su buena comida. Tiene detalles cuidadosos de higiene. Falta la cerveza fría: no la sirven porque el islam lo prohíbe, Al comentarle que estamos buscando un lugar para alquilar por dos semanas nos ofrece una habitación gratis. Al visitar su casa al día siguiente acompañado de Hussein, su marido. Las habitaciones disponibles no tienen nada salvo suciedad. Cabe la posibilidad de que usemos su salón, con tele y ventilador de aspa, pero hay un problema la furgo no entra en su garaje, además frente a la puerta olvidaron una masa de banco que se ha endurecido dificultando toda maniobra. A la salida uno de los candados andorranos que usamos de combinación se ha atorado y ha cambiado por su cuenta el orden de la numeración. Son cuatro cifras, 9999 posibilidades. Despues de varias tentativas para sacarlo bajo un sol aplastante, salvándome por los pelos con un sombrero de paja, pienso que si hay una cuarta parta de la dentadura salida eso significa que el número cambiado que bloquea la salida del resto está en la tercera columna contando por el lado derecho. Pruebo las diez posibilidades y al fin doy con el número asignado por el destino. Luego hago lo mismo con la primera columna para adivinar el siguiente que el azar ha querido concederme. Despues de un buen rato recupero el volante. ¡Uf! Hussein me lleva a un patio vecinal donde guardar el vehículo. Nada mas entrar hay un planché delgado con una malla que cubría un pozo (supongo que a modo de trampa) que está hundido, algún vehículo lo pisó. No, gracias aquí no vamos a guardar la furgo. A la salida tomo una calle distinta, calculo mal el espesor de la arena que veo en frente y la tomo con poca velocidad. Embarranco. Lo del otro dia en Dosso no fue nada en comparación a lo de ahora. Un hombre y el esfuerzo simbólico de una troupe infantil empujando, mientras yo le doy marcha atrás, sacando arena con la pala a cada pequeño tramo, hacen el milagro de recuperar suelo firme. Ronda de regalos para todos. Los niños contentísimos. Algunos que ven el revuelo de lejos se suman a las manos tendidas. Otra experiencia más, otro litro de sudor por los poros. Sudar tiene una ventaja no prevista: necesitas ir menos veces al meapunto.
Utilizamos el espacio del cyber en la casa de la cultura pero la conexión está cortada. La instalación es muy moderna, las pantallas y las torres todavía están enfundadas. Su mánager es un hombre crítico. Simpatizamos. Las continuas interrupciones eléctricas impiden el trabajo de la ciudad. Nos refugiamos en otra biblioteca donde los niños repasan cuentos en total silencio, uno de los bibliotecarios sobrevive a su jornada con los pies descalzos sobre la mesa y un saharaui nos habla en español sobre su adhesión al Polisario.
Nuestro circuito por alojamientos alternativos a los altos precios de la hostelería de poca infraestructura (recintos sin sombra) nos lleva a Save the Children. Nos acordamos de Tom. El responsable local está en Bamako. También preguntamos en Oxfam, su responsable está en Bamako. (Oxfam esta vinculado a Intermón y la antecesora de Intermón fue la primera asociación con la colaboré cuando apenas había dejado de ser un niño). Luego preguntamos en USaid, su responsable no está. Todos deben estar reunidos en alguna parte hablando de la coordinación de la solidaridad o su ejecución. El hecho de que no estén significa que los sustitutos no tienen autoridad suficiente. A nuestra solicitud en Save, llaman a no sé quien el cual dice no sé qué sobre si tenemos credenciales de miembros de Save y en caso contrario no nos puede alojar. Se da la paradoja que una década atrás, durante mi sondeo por algunas ONGs con sede en Barcelona una con la que colaboré puntualmente durante un curso fue con Save the Children. Mi nombre debe seguir en su base de datos. Me llamaron una sola vez para proponerme ocuparme de un niño con necesidades especiales dentro de un horario que no podía hacerlo. Nunca más volvieron a contactar. De las otras ni recuerdo su nombre. Mis conjeturas sobre el emporio oenegero de entonces y su acusado acriticismo en lo social no hacen sino confirmarse durante la aventura africana de ahora. Quiero repetirlo una vez más, ongs= a mundo empresarial cerrado internamente descoordinado que se ocupa de su supervivencia como empresas concurrenciales y competitivas que se reparten el beneficioso y productivo mundo de la solidaridad. Por lo pronto hacen circular capital: alquilan o compran casas y vehículos, generan puestos de trabajo (burócratas, chóferes, guardeses y contratan técnicos de los países ricos. Sabemos de casos de parejas que al separarse una opción e retirada es irse a una ong a ver mundo). No deja de ser una ironía en la nuestra -de aventura- que los especialistas en solidaridad carezcan de criterios para aplicarla a casos concretos. El nuestro es uno concreto. Claro que a sus ojos podemos pasar por viajeros que no queremos ponernos a la altura de los precios de mercado y que si no podemos hacerlo ¿qué pintamos dando vueltas por el mundo? Ya ha sido dicho que los precios de mercado real son otros, y en todo caso los precios turísticos están a una altura desorbitada prefiriendo los hoteleros tener sus habitaciones vacías que tenerlas llenas con precios mas razonables y ventajosos para todos. Luego cuando conocemos a Gilles, su mánager, nos explica las razones de los altos precios a causa de lo alta que está la electricidad.
Recuerdo que en una playa de Córcega tras pasar la noche cerca de un espolón que da a un faro, nos avisaron de que ahí mismo habían sido apedreados varios cochecampistas y autocaravannings por los lugareños, al parecer por estar en desacuerdo con los recursos autónomos de los viajeros y no hacer consumos de restaurants y hoteles o servicios ofrecidos por la localidad. Es posible que el problema de origen empieza por el lugareño que se cree amo y señor de su lugar y frunce el ceño ante cualquier otra figura forastera o solo le interesa en tanto que portadora de divisas y dividendos que sonsacarle.

En Gao nos encontramos con un edificio del mercado ennegrecido por un incendio que sufrió, al parecer por un cortocircuito en la instalación eléctrica. El gasoil se ha subido en 70 cefas de más por litro. Hay tics que siguen siendo los mismos: mocosos armados y hombres con palos gruesos arrean innecesariamente a sus asnos a bordo de las planchas de los carros que arrastran. Los frecuentes cortes de luz eléctrica impiden el trabajo fluido en el ordenador, especialmente cuando el rato que está el cable enchufado sus baterías no se recargan, sospechamos que por el calor.
La rebelión ha encarecido los precios porque la ruta comercial desde Argelia se ha visto afectada. Alimentos básicos se han subido.

Arreglamos la habitación que nos han ofrecido para guardar nuestras cosas. Vic duerme en el salón de la casa y yo, de momento, en la furgo. Fanta tiene una sirvienta que no habla para el restaurant, se llama Kalla. Es una niña a punto de ser mujer. No sabemos muy bien la relación. Parece que solo tiene lo puesto, duerme en el suelo, en cualquier rincón y acarrea una marmita con la cena que come sola. Nos da mucha pena. El niñito de 1año10 meses, todo un hombrecito que anda, nos tiene miedo y nada mas vernos berrea. Lo sobornamos con caramelos cada vez que llora. Eso lo hace callar. Condicionamiento Operante. No es la mejor pauta educativa pero el crío vuelve a la calma y de paso nos la devuelve a nosotros.

Pasamos el dia refugiados del sol en la casa, ubicada en el barrio le Plateau, dándonos duchas y en los rincones mas frescos. Luego por la noche vamos a cenar a su restaurant. Estamos completamente tirados. A todos los males africanos hay que añadir el del calor. África no solo es el continente del sol también lo es de las altas temperaturas (supongo que el desierto australiano puede ser peor). Envidiamos las temperaturas de veintitantos grados que se ven por la tele en lso informes meteo de otras ciudades o incluso la de 5 grados de La Paz. Estamos achicharrados. Entendemos un poco mas la lasitud africana viviendo bajo esas altas temperaturas. Todo sería completamente diferente con un polideportivo con piscina climatizada, un jardín público con altos árboles y más sombras por toda la ciudad. Al dia siguiente de uno de los peores días que dormimos a intervalos bajo el ventilador nos enteramos que la temperatura alcanzó los 52 grados.¡52! El calor es seco y parece que, más resistible si la misma cifra fuera en una zona húmeda. En algún tiempo hubo una piscina en la localidad. Los franceses sabían vivir. La zona no tiene problemas de agua, el Níger es su proveeduría y el agua es de mejor calidad que en Bamako. Para cuando haya un polideportivo con piscina climatizada volveremos o tomaremos uno de esos aviones semanales durante la temporada turística (diciembre-febrero) desde Francia y vendremos a recordar viejos tiempos, los de estos días. Ahora lo pasamos mal pero estoy seguro que ésta o estas semanas en Gao las recordaremos con mucho cariño.
A diferencia de Goudel, donde la arena no nos permitía transitar y no salíamos de la casa salvo en vehículo y para ir al centro, aquí sí nos mezclamos más con el barrio. La casa en la que estamos comparte patio con otros dos habitáculos menores, uno a cada lado. La forma de construcción es la típica con barro y techos-terrazas que no se usan para nada, ni siquiera como recogedores de agua de lluvia. Cuanto mas gruesas son las paredes y las terrazas mas frescor hay en el interior de las casas. Hay otros barrios que están compuestos de cabañas tradicionales de ramas y paja trenzada. Se ven masas de tierra por todas partes (bancos) con las que engrosar terrazas o hacer paredes. Frente a la puerta del garaje de donde vivimos hay una masa que se ha endurecido al no ser usada a su debido momento. Al tercer dia hemos arreglado la habitación y advertimos que la corriente de aire producida entre las dos ventanas supera incluso el ventilador del salón. Cuelgo la hamaca entre las rejas de ellas. Es el mejor punto donde darse un chute de frescor. Con las cosas de la furgo amueblamos casi todo. Los taburetes de tres patas plegables sirven de soporte para las planchas de aluminio para desatascar las ruedas que han hecho de rampa y ahora hacen de estantes. Vivimos como dios si dios supiera vivir como nosotros.
Al segundo día de estar en un lugar instintivamente adoptamos un nuevo ritmo. La frecuencia de actos y reiteraciones, el ritmo, termina por crear el rito. Es así que al atardecer vamos al auberge Tizimizi más cercano (hay 3 en la localidad) y tomamos una Castel bien fría, que por la mañana tomamos nuestro té.)(La filosofía zen apuesta por el té con toda una precisa argumentación mística). Dedicamos un rato de ordenador para textos y meditaciones. Vic, desde que los ha descubierto en el ordenador, se ha tirado a los solitarios (mejor eso que tirarse a la bebida). Juego de ajedrez casi cada día, ahora en la pantalla de su ordenador. Tiene la ventaja de no tener que volver a poner las fichas en el tablero, el soft lo hace automáticamente. No prescindiremos totalmente del manual magnético pero la pantalla es mucho mejor y se ve más. Sigo ganándola y sigue enfadándose por sus movimientos erróneos. Inexplicablemente siempre deja que mis peones lleguen hasta la penúltima línea de cuadros y mueve superfluamente su rey.
Hasta la casa viene distinta gente a ofrecernos distintas cosas. Un niño nos trae un matojo de menta para nuestro té, otra niña viene con su bandeja de mangos. Son tan monos que no podemos resistirnos a comprarles aunque realmente no lo necesitemos. Nuestro vehículo en la puerta delata que hay extranjeros dentro. Los niños desescolarizados no hablan francés pero siempre conseguimos hacernos entender en lo básico. Por la noche vamos al Restaurant Mahida donde la mujer de la sonrisa permanente, Fanta, nos da de comer. Es una forma de contribuir a sus ingresos. También coincidimos con otros parroquianos con los que intercambiamos saludos, sonrisas y charlas. Nuestros paseos con la silla de ruedas les deben resultar extraños. El concepto de paseo no existe. Hay desplazamientos pero no paseos. No hemos visto en ninguna parte durante estos meses las calles donde exhibirse tan explotadas en Europa y tan evidentes en las nuevas economías de los países de la ExYugoslavia. Otra curiosidad africana es que la mayoría de chicas emergentes y de buen ver no tienen –o no ostentan- la picardía de toda la gestualística de la insinuación. A cuenta gotas vemos a chicos y chicas que pelan la pava en algunas esquinas al atardecer a falta de plazas. La única plaza en Gao es la de Independencia. Un recinto cerrado con candados en el centro cerca del edificio de la Asamblea Regional, sin nada dentro, ni árboles ni bancos, reservada para grandes celebraciones.
En la calle del Mahida donde hay otros restaurants, algo impensable en ciudades secundarias de Níger, el momento festivo del dia es la noche. La gente se reúne frente a sus casas para charlar. Se ven pocas teles, todavía no han sucumbido a la comecocos universal.
Hay algo de la vida africana cotidiana que también tiene que ver con la simplificación. “Los europeos necesitáis muchas cosas” nos dijeron. Es cierto. Aunque la mayor parte de ellas están en el desván, en el garaje, en los cajones o en las estanterías o, incluso, en la despensa, sin ser utilizadas. El hombre blanco necesita segurizantes, cuántos más mejor: seguro de coche, seguro de vida, seguro del hogar, asegurar el pago de la hipoteca, la devolución de los créditos, tener segura la comida, la nevera llena, asegurarse que no le entren intrusos en la escalera…Seguridad-seguridad-seguridad. Muchos africanos no tienen la seguridad de si van a poder comer. Hurgando en cada uno, si aceptara teorizar su existencia cargada de limitaciones, encontraríamos un filósofo instintivo. Alguien lo hizo con los sadhus y yoghis hindúes y se encontró que su saber superaba milenios de filosofía occidental platónico-aristotélica.
Vic y yo somos hogareños. No tenemos las mejores condiciones pero disponer de una casa nos substrae del agravio climático y nos permite seguir con lo nuestro que aunque no sea lo más extraordinario es nuestra elección para este año. La gente que no tiene vínculo con las letras se pasa la mayor parte ociosa del día sumida en la parálisis o en la tumbona. Nosotros nos lo pasamos sumidos en el interminable discurso de la vida.
Vivir en Gao parece posible, incluso en esta época del año. Si no fuera por mi reacción epidérmica al calor me siento feliz. En horas de sol no me atrevo a salir fuera. Demoramos nuestra visita al cyber por esta razón. Deseo que la tecnología corra más aprisa y que en pocos años los internautas podamos conectarnos, usando nuestros móviles o pastillas de telefonía móvil a precios razonables, desde cualquier parte del mundo sin tener que ir a los ciberlocales.
Algunas noches al acostarme las zonas que toco del colchón es una tortura de agujas, es como acostarme en una cama de alfileres. El masaje de estrujamiento, esa nueva modalidad que he perfeccionado para aliviarme y mis ratos de gato junto a Vic, mi mamacita, que se ocupa de mí cuando estoy fané y descangallado, no me devuelven al esplendor a pesar de su prodigiosa técnica con un juego de muñecas proverbial que supera al de cualquier otra acariciadora que exista en el mundo. Cambiaría, sin dudarlo, cama de faquir con puntas de 3 pulgadas por mi síntoma epidérmico.

Un hombre que no nos conoce de nada nos aborda en la calle muy interesado por las dificultades de movimiento de las piernas de Vic. Es un argelino que ha vivido o tiene intereses en Hamburg y que trafica con miel comprándola a 1 euro en el país de al lado y vendiéndola a dos en Mali. Enseguida nos habla de un famoso cirujano alemán que hace elongaciones óseas y repara esqueletos humanos antes de enterarse de la dolencia real de Vic. El hombre es un entusiasta verbal que no simpatiza con los comunistas y al saber nuestro origen cultural en seguida se declara partidario de que Franco los matara. Le replico que hay un contrasentido: los comunistas fueron una minoría y el franquismo mató en masa un millón y medio de españoles: las cuentas no se ajustan. El hombre habla castellano y ha trabajado en España. No son pocas las veces que perfectos desconocidos te declaran su franquismo incondicional al saber nuestra procedencia. Es algo que nos ha venido pasando en varios países también de Europa. Resulta mas curioso que siga pasando despues de tantos años de postfranquismo y democracia hispana. La ventaja de que un desconocido declare su ideología fascista antes de sondear la nuestra te evita hacer paripés conversacionales que van a terminar inevitablemente en desplantes y puedes ventilártelo con cuatro frases mal contadas. A pesar de todo, el entusiasmo del hombre lo salva o lo hace simpático a mis ojos, no a los de Vic, aunque no tiene ni idea de historia española. Luego Hussein nos informa que el tipo está loco. A mi no me lo ha parecido. Es solo un extrovertido incontenible. Esa es otra curiosidad interpretativa: quien habla más de la cuenta o mas rápido pasa por loco, supongo que también se interpretará con el mismo registro a quien escribe más de la cuenta y lo divulga indebidamente.

Aprovechando que tenemos una habitación descargo los dos bidones-cofre que compramos en Guilguim al principio del viaje. Han sido la envidia por miles de kilómetros, mucha gente nos ha pedido que se los demos o vendamos, a pesar de que en países como Burkina se pueden encontrar. Es la primera vez que los bajo en este año. Ideales para la lluvia y para que no se filtre nada de polvo dentro (no se puede decir lo mismo del otro cofre que tenemos especial para vehículos) pero poco prácticos para abrir la tapa y meter y sacar cosas.Falta idear una manera para que las tapas queden libres, tal vez poniéndolos a lo largo del portabultos en lugar de atravesados como han venido hasta ahora. Tampoco los necesitamos para abrirlos a menudo. Vamos a embutir todo lo que podamos que no nos sirve para el resto del año y espero no tener que volverlos a descargar hasta nuestro retorno a España.
En el Mahida conocemos a Cristina que trabaja para Oxfam. Tiene un largo recorrido de contratada para ONGs. Intercambio de pareceres sobre el oenegerismo. Entendemos el hecho de que sus cooperantes asalariados pasen a formar parte de las élites locales se explica en parte por el mínimo de condiciones laborales agradables como estímulos para venir a trabajar en condiciones tan adversas (casa climatizada puesta + vehículo de desplazamiento con chófer). El Restaurant de l’Amitié, en la misma calle, una fiesta tugurial en contra de la sida, una fiesta. Echamos una ojeada en la puerta pero no entramos. Tenemos suficiente dosis de ruido verbal y de locales semioscuros en nuestras biografías.

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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