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PSICONEWS

martes, 3 de junio de 2008

Existir

Graneros en Níger
Cebollas listas para el mercado

Frondosidad a orillas del Níger en Niamey






El Sahel




Hacia la siembra en el Sahel














Niamey, 3 de junio de 2008

De nuevo en Niamey después de dos duras jornadas por las peores carreteras que hemos rodado hasta ahora. Sólo faltaba esta vibración permanente en nuestros cuerpos - ya castigados por el calor y el cansancio – debida a los finos raíles que las ruedas de los 4X4 dejan en las pistas, o los continuos baches de las estrechas carreteras, o los bancos de arena donde el estómago se te encoge pensando que las ruedas no van a poder agarrarse.

Por ahora vamos saliendo de estas pequeñas anécdotas propias de un periplo como el nuestro, yo las llamo anécdotas porque pienso que es lo menos grabe que nos puede pasar

Empiezo a tomarme en serio el título del blog. Realmente es una prueba a la resistencia psicológica y una permanente reflexión existencial. Los lugares, las personas tan variopintas que nos vamos encontrando y que nos enseñan tantas cosas. Nuestro existir diario dentro de las incomodidades ajenas a nuestros hábitos. Todo ello nos hace mantener una continua pugna entre lo que somos y el cómo queremos ser, entre lo que deseamos realmente y lo que tenemos en definitiva. No es que desesperemos por el camino elegido, es, probablemente, el agotamiento por percibir diariamente un continuum de sensaciones, contrastes, desengaños, impotencias y realidades llenas de injusticias. A veces parece que ves muchos documentales televisivos y que, impunemente, haces“zaping” cambiando de ciudad o de sitio.

Se puede decir que no paramos de cuestionarnos cosas interiores y exteriores a nosotros. El tiempo sin horas concretas nos hace ver al mundo desde una perspectiva más serena e incómoda, incómoda porque te agita todo tu ser. El replanteamiento es nuestro tic permanente. Las cosas, los puntos de vista, los pre-juicios sobre todo lo que te rodea desaparecen porque el contexto, el momento, la situación, lo concreto, prima sobre las creencias, las tradiciones, lo inmutable, las generalidades, los tópicos... No hay nada más aleccionador que tener tiempo para ver y escuchar y no dar la sensación de prisas. Los momentos y las relaciones, aunque sean puntuales, parecen más intensas y naturales, en general, cuando te ven disponible todos se relajan y sueltan lo que pueden, incluso hasta lo que sienten...

Ahora es el tiempo de las primeras lluvias por esta zona del noroeste africano. El inmenso sahel, casi siempre duro, arenoso y con espinos secos, empieza a verdecer y los campos se llenan de gentes que van a sembrar el maíz y el sorgo y se recogen los mangos. El sagel ya tiene infinitos brotes verdes que empiezan a salir como lunares en medio de una manta arenosa. El Sahel puede ser verde siempre, afirmo, si cuando vengan las fuertes lluvias de los sólo 3 meses al año, se canalizan las aguas para reservarlas ante la larga sequía anual. El Sahel me recuerda que existir puede ser bello siempre que conozcas sus ritmos; desesperar ante su sequedad no soluciona su futuro.

Pienso que este contacto con el ritmo del Sahel pude ayudar a reflexionar el porqué unos son conscientes de sus capacidades y les funcionan las cosas como desean y a otros les ciega la desesperación.

En el ecuador de nuestro viaje se plantea de nuevo otro dilema, ¿después de Mali qué? Guinea Conakry, es su frontera hacia el sur, pero sufre una crisis política considerada extrema, para ir a Guinea Ecuatorial has de pasar por Nigeria y Camerún, países también conflictivos. ¿Qué hacer?, en principio pasar de Mali a Senegal. De nuevo el replanteamiento y la readaptación a las circunstancias. La práctica existencial no decae en nuestras vidas.

Sebta-Mirriah

Las raíces hacen de improvisados asientos sombreados
Preciosa mezquita en Birini

Deliciosa Biblioteca de Birini


Camellos en el Sahel








Bosque de baobabs de Mirriah





palmeral ybosque de baobabs de Mirriah






Zinder 1 junio 2008
Mientras vas manejando por las calles de las ciudades se oyen pequeñas explosiones que al principio te asustan creyendo que son reventones. Las calles de tierra están llenas de bolsas de plástico de medio litro usadas para agua potabilizada, esas bolsas contienen algo de aire que al aplastarlas producen la explosión. La recurrencia de los panoramas plastificados es de tal envergadura que ya nos hemos acostumbrado a tanta inmundicia. Las cabras pastan en ellos. Cuando ingieren una bolsa de plástico tratando de detectar briznas de hierbas suelen reventarse por dentro y morir. Hay algo imperdonable de los africanos: su suciedad, no tiene nada que ver con la falta de medios sino con la desidia total. A veces es el viento el único que remueve los millones de bolsas de plástico abandonadas pegándolas a alambradas y árboles, como el que teníamos que tomamos por abalorios en el patio de Goudel. Son los árboles de navidad de estas coordenadas. Además de la suciedad en las calles está la falta de duchas corporales. A parte de otras limitaciones idiomáticas resulta difícil sostener una conversación con alguien que en la proximidad es un foco del mal olor desprendido por su sudor. Todos sudamos. El dandy mas fino metido 12 horas al sol es un despojo. Llevamos tiempo no subiendo autoestopistas por esta razón además de algún otro detalle ya mencionado. Increíble pero cierto.
La gente que nos ve en el recinto nos saluda invariablemente con su bonne arrivée o preguntándonos por nuestro viaje.
En el recinto católico de Maradi, distintos despachos se reparten distintos proyectos. Nos quedamos en la biblioteca adjunta a trabajar. Nos prestan un aula donde en la pizarra hay restos de una clase de alfabetización de haousa. Si nos quedáramos aquí acudiríamos a esas clases. Conectan las aspas de techo. Estamos como reyes. O mejor dicho lo estaríamos si todos nuestros deseos se pudieran convertir en actos automáticamente. Las limitaciones de movilidad de Vic, mi cansancio físico creciente y la reacción rojiza en mi abdomen y brazos ante el exceso del calor, que vengo teniendo desde Tanguieta, nos tienen por debajo del perfil ideal de los viajeros que les sale todo redondo. Nos toca reconocer que los parámetros de comodidad en las latitudes africanas que vamos encontrando son los que mas se parecen a las formas cómodas de los locales europeos.
Vic se siente impotente ante el agobio de la furgo por los meses acumulados y porque me rebelo contra sus exigencias de reordenar bolsas, cosas y cositas. Llevamos mas cosas de las necesarias. Al fin subimos al cofre el edredón que viene siendo una molestia y no necesitamos para nada, también guardamos el mecano que no hemos conseguido arreglar hasta el momento. Los bidones siempre molestan. Hemos empezado a desprendernos de cosas. Regalamos la cuña de madera de una sola pieza comprada en Togo (el tarugo triangular con un mango) a pesar de lo poco que frena el freno de mano y hemos dado ya la mayor parte de la ropa personal que traíamos para usar y dar. También los souvenirs y los objetos repetidos que queremos conservar para el futuro los guardamos en el mueble de cajones de atrás para cuando tengamos un estante en el que exhibir nuestros trofeos de ruta, en realidad, simples objetos recordatorio.
24h/24 con la misma persona tiene sus fricciones. Cualquier ser estupendo de la capa de la tierra a full time puede convertirse en un peso pesado tras un intensivo de convivencia de meses. Incluso sin llegar a tanto, ahí donde hay dos personas hay contradicciones y donde hay contradicciones hay conflicto. La madurez se mide por saberlo gestionar no por escapar de él a cada bronca. Claro que a fuerza de gestionarlo aprendes a distinguir las situaciones que van a crear problemas de relación y decides que lo mejor es impedir a priori que se creen, por tanto eliges cuidadosamente a la gente para evitarlos al máximo. Viajando, las cosas son distintas a cuando estas viviendo en casa. En la casa hay espacios de retirada. El mismo horario semanal los proporciona; durante el viaje es más difícil conseguir el propio espacio. En realidad yo tampoco lo necesito tanto. Raramente dejo a Vic sola (ella interpreta esto como un exceso de proteccionismo por mi parte) y nada mas pensar en el panorama con el que se quedaría si a mi me pasara algo hace que se me quiten las ganas de hacer cosas por mi cuenta. Ocasionalmente doy un paseo solo, como la otra noche en Doutchi, pero regresé antes de que pasara media hora.
Tan pronto tengamos ocasión de ubicarnos un mes seguido en alguna parte reorganizaremos nuestra casita móvil y podremos tomar alguna distancia entre los dos repartiéndonos en actividades diferentes.

No hay nada más insoportable en África que una ducha de agua caliente. El agua se calienta por la simple acción solar en las tuberías y depósitos. Lo ideal es el agua de pozo. He aprendido a no secarme despues de darme una. Me pongo mis pantalones y camiseta, asi conservo el frescor un rato más. Otra solución es empapar la camiseta de agua o tras lavarla ponérsela para que se seque sobre la piel. Soy un hombre de invierno, nacido a finales de un diciembre, amante de los fríos pirenaicos y de las brumas londinenses, no soporto el sol intenso en particular si no hay un mar cerca donde recibir los beneficios de la brisa.

Tras pasar dos noches en Maradi y abastecernos con botellas de agua helada que dejamos durante la noche en el congelador, retomamos la carretera para el Este. Antes de hacerlo nos equivocamos tomando la de Nigeria, la que va al Sur, a Kano. Llegamos hasta Dan Issa a unos 10 kms de la frontera. Alli en el puesto de peage nos sacan de nuestro error. Justificamos nuestros 80 kms de más por nuestro amor a los paisajes. Eso significa que antes de llegar a Zinder el depósito está con bastante reserva agotada. Afortunadamente siempre llevamos una garrafa de 20litros de más. Nos detenemos un rato en Takietá en la única sombra disponible para meterlos dentro. Hay una troupe de curiosos en el lugar que se duplica a nuestra llegada. Alucinan con toda la parafernalia: escalera de aluminio, bidón de metal, embudo articulado, su sostén con una goma al limpia parabrisas y el operario metiéndolo. En esta ocasión nadie mueve un dedo para ayudarnos. Vic propone que digamos al irnos merci par tout, pero prefiero optar por la elegancia del silencio.
Antes de dejar Maradi, Collado ha venido a despedirse. Se iba al palacio de justicia por una colisión que tuvo con otro coche y cuya resolución apeló. Lleva tres años con el asunto judicial, Nos cuenta un poco las manipulaciones burocráticas al respecto y el tráfico de influencias y los apaños. No me parece tan diferente de lo que ocurre en España por los recorridos por juzgados que he experimentado en protagonismo propio y por lo que cuentan conocidos que también han sido atrapados en ese laberinto de inmundicias. Collado va con una demora de dos horas a la cita judicial porque conoce que los jueces se presentan con la misma demora. Es un hombre tallado y talludo acostumbrado a luchar por la justicia.

Antes de Zinder un montón de controles seguidos, cuatro, en los que nos piden los papeles. En uno de ellos desaparecen el funcionario con los pasaportes y los del coche dentro de un garito, tarda en salir. La única justificación es que escriban los datos en algún libraco porque en ningún puesto de los cientos de puestos hasta ahora que hemos cruzado durante estos meses tienen estación de radio o conexión de internet. Mientras tanto, hablo con uno de los chicos del peage y le pido que me deje abrir la barrera (una cuerda) que en esta ocasión tiene un zapato colgando a modo de aviso de ella. Pedimos permiso para hacer la foto del adminículo. Nos lo dan pero uno que no lo ha dado viene a decirnos que ahí no se puede fotografiar nada. ¡Por favor! ¡Es una cuerda y un zapato colgando, eso no pone en peligro los intereses estratégicos de ningún estado! Solo me da tiempo a dejar pasar un vehículo (ya puedo decir que tengo el oficio añadido de controlador de barreras de peaje en Niger) el policía vuelve con la documentación y se interesa por mi foto. Me ofrece té al estilo mauritano, lo rechazo por el consabido azúcar con te. En Níger se vuelve a ver la escena de gente que toma té pero no tanto como en Mauritania o Marruecos pero sí usan los micro vasos al estilo mauritano.
Una vez en Zinder nos instalamos en el restaurante El Alí. En su patio bajo una paillote corre el aire aunque estamos obligados a perder contacto visual con la furgo. Comemos, leemos y gozamos con la escena familiar de una familia de gatos. Otro gato, uno que no es de esa familia, rechaza los restos de salsa y carne de mi couscous. ¡Glub! A la hora de pagar la nota marca un 33% más de los precios anunciados en la pizarra. Vic lo discute, a mi ya se me quitan las ganas y estoy dispuesto a que se me trate de tonto. El patrón acepta nuestro razonamiento y pagamos los precios anunciados. En esta ocasión, como tantas otras, antes de encargar algo nos hemos asegurado (¿seguro?) que se nos ha entendido bien: no picante, el precio es el marcado etc. Pero a la hora de pagar siempre hay algún detalle abusivo. A la salida una troupe de niños ha cambiado de palabra: charité. No, por Zeus! Caridad no. Un tipo con una muleta se arrodilla desde antes de llegar a su altura. No, por favor, ¡no te arrodilles! Como nuestros movimientos son superlentos a causa de los pasitos de Vic con bastones, todavía en fase de readaptación a la verticalidad pedestre, toda la escena de acoso de los críos se hace todavía mas penosa, que a ratos callan intuyendo que no somos los blancos a los que están acostumbrados y a ratos se envalentonan cuando ven que gesto a gesto nuestro momento de partida va a ser inmediato. A un púber que nos ha dicho de vigilarnos el coche tratamos de darle algo a él pero no a los demás. La escena se complica metiéndonos todas las manos por la ventanilla y peleándose entre ellos. Al final conseguimos que ese se lleve algo y también el minus. Nos escapamos del lugar una vez mas con el corazón roto bombeándonos ácido sulfúrico.
Zinder es lo mas al este que vamos a recorrer en esta etapa del viaje. Su meridiano queda un poco al oeste del de Tunez que es por la parte norte lo que mas conocemos al este del continente africano. Sebta-Zinder: unos 5 meses, unos 15mil kms (la mitad de los que llevaríamos recorridos de haber continuado con nuestro plan inicial de ruta).
En la misión católica nos acogemos a los beneficios de su perímetro. El pere Calixto Baalaboore nos sugiere el recinto escolar de al lado donde según él estaremos mas tranquilos. Abdu, el guardián, nos acompaña y nos indica donde darnos una ducha. El agua sale caliente con lo cual preparo un cubo para que se refresque un poco durante la noche. En la escuela me pongo con el ordenador en un porche aprovechando que hay una toma de corriente eléctrica. Vic protesta, dice que es excesivo el tiempo que dedico a escribir. Le replico que solo me ajusto a mis cuotas de producción de lo contrario no cobraré la prima de la vida eterna. No la convenzo, afortunadamente ella puede vivir sin mi y mis ausencias (soy un absoluto out of order cuando estoy en el ordenata) las dedica a sus muchas actividades.
Por la mañana algunos niños vienen a explorar el ovni que se encuentran en el patio. Nos saluda sor Dolores, una hermana de la comunidad de la Asunción. En una de sus escuelas de Madrid estudiaron de niñas tres hermanas de Vic.
Luego entrevistamos al pere Callistus. La diferencia entre una entrevista y una conversación espontanea es que en la primera priorizas las respuestas de tu entrevistado y te limitas a organizar unas cuantas preguntas mientras que en una conversación colocas tus propias ideas. Hacemos un repaso del catolicismo en Níger donde apenas si alcanza el 1% con el detalle de que la mayoría son procedentes de otros países aunque tengan la nacionalidad nigerina. El estado se declara laico pero sus estadistas importantes son musulmanes. Confirmamos que a diferencia del islamismo lso católicos no hacen proselitismo y aceptan colaborar con lso musulmanes. Más del 80% de la escolarización que tienen son musulmanes. El concepto de caridad islámico (sadaka) no tiene nada que ver con el de solidaridad católica que trata de invertir para dar condiciones de autonomía a los ayudados enseñándoles oficios o aprendiendo a disponer de recursos propios. Cuando repasamos los males de África todos aceptan que hay algo de la desidia que es injustificable. Mientras hablamos con Callistas una mujer que viene con su crío y que nos saluda pone a su bebe a hacer kk a unos 7 metros de donde estamos. Debe llamarle la atención para que use el wc. Hay ejemplos en Egipto y en Cote de Ivoire que a partir de decretos de estado corrigen los hábitos sucios de sus ciudadanos haciendo que los hotel de ville vigilen ese comportamiento por calles y barrios. Callistus dice que es así que el Cairo es una ciudad limpia.
Tras la entrevista nos instalamos en el patio del CCF donde los jueves por la mañana la biblioteca está cerrada al público. Varia gente usa sus mesas del patio en tono muy tranquilo con sus lecturas, papeles o juegos de damas. Nadie consume nada. El estilo del espacio nos recuerda el de Bobo o el de Niamey. Hay innumerables ejemplos de la vida cotidiana africana que supera la europea. Su posesión del tiempo y su sosiego son fundamentales para la salud psíquica, la atención de la gente es constante. Cuando volvamos a Europa estoy seguro que tendremos mono de la deferencia africana. Todas las realidades son realidades locales que están compuestas de subrealidades. Basta cambiar de calle y de local para sumergirse en subespacios diferentes. A veces las soluciones están a diez metros de donde estás y los paraísos provisionales también. Cuando estemos en la terraza de cualquier centro urbano ajetreado, en Barcelona, París o en Madrid, rememoraremos con nostalgia los muchos sitios tranquilos que estamos habitando por aquí.
Nos acercamos hasta Mirriah cuyo bosque de baobah justifica la visita. Nos instalamos en el recinto del hospital donde pasamos la noche. El ayudante del gerente viene a vernos tras un rato de esperarlo y nos autoriza a quedarnos. A la mañana siguiente pedimos hablar con el gerente para presentarnos y hacer una visita por las instalaciones. La entrevista se convierte en una reunión con buena parte del equipo profesional. Luego, durante el tour asistimos a uno de los espectáculos más deplorables. El hospital tiene como mucho unos 20 años. Los techos de todos los pabellones tienen pérdidas. Subo para inspeccionar un par de ellos: el tejado central es de plancha ondulada y los laterales tienen tela asfáltica que se ha levantado. Mucho material en cajas espera en el blog operatoire como almacén. Hubiéramos preferido no hacer esta visita: no hemos visto un solo despacho, una sola habitación, una sala de curas en condiciones higiénicas. El despacho del gerente intransitable. Los enfermos hospitalizados agobiados por sus familiares, sus habitaciones sucísimas con restos de comida, con los colchones de espuma desbaratados. Conocemos al medico adjunto Ibrah Mourtala, nos hace de guía Mussa Alkali el responsable de mantenimiento.
Me siento como hace unos años que estuve usando un despacho del hospital de st. José del Rio donde preparamos una propuesta para las comunidades libres de la selva lacandona en Chiapas, completamente convencido que no iba a servir de nada mientras la estábamos redactando. En efecto, ni siquiera la contestaron. De una parte la solidaridad internacional se debate en la polémica extenuante de facilitar medios y financiaciones para que sean los mismos damnificados o necesitados quienes lo gestionen, de otra parte las comprobaciones de campo son lamentables. Recuerdo que la directora indígena de aquel hospital no era tan competente y que había un conflicto entre la rica medicina tradicional y la nueva farmacopea importada. Al menos era un hospital en el que limpiaban cada día y estaba saneado. Moussa Alkali, nos hace los honores de acompañamiento y de pasar la mañana con nosotros. A l hora de la comida se ofrece a ir a buscar algo para nosotros pero lo declinamos. Sus formas de organizar las invitaciones más rudimentarias no es su fuerte. Tomamos la sala de reuniones como nuestro despacho y bajo el ventilador de aspas (apagamos los dos fluorescentes encendidos superfluamente durante una mañana superclara) y un cartelito muy mono que dice “il n’ y a pas d’ equipe efficace sans réunions efficaces, et pas de réunions efficaces sans discussions eficaces.” (¿No proponíamos criterios? Este seria el criterio madre de todos los criterios posibles ¿entonces por qué no funcionan las cosas?) damos otro paso de vuelta al tornillo que nos aprieta la nuca. ¿Cómo enfrentar el discurso sempiterno de que no hay medios en un superlocal como este cuando los medios de los que disponen están malbaratados? Detrás de los montones de cajas de medicamentos enviados, de los fardos de mosquiteras que ocupan toda una habitación, de los equipos de tecnología sanitaria, hay decenas de miles de personas que han puesto su granito de arena en alguna parte del mundo acomplejados por su burguesismo. Los hospitales deberían ser además de centros de curas lugares de educación sanitaria. Cuando le preguntamos a la asistenta social que se apunta a la frase de piñon fijo “n’ hi ha pas de moyans” y nos habla de su trabajo para paliar los niños malnutridos si veria útil hacer una campaña de sensibilización en la zona rural para enseñar a practicar sexo sin embarazo dice que sí, que es posible. Comparativamente puede ser más útil un video de educación sexual y explicación de profilácticos y anticonceptivos traducido al housa que no varias toneladas de leche en polvo. La gran discusión a hacer a las prácticas de intervención es que inciden en los efectos y no en las causas. Las causas tienen que ver siempre con formas culturales, disposiciones actitudinales y mentalidades. La mejor cura pasa por la prevención y no hay nada más preventivo que una educación. Educar es la clave. Curar una herida en un box de cura y permitir el hacinamiento del herido y la conversión de su habitación hospitalaria en una pocilga es un contrasentido. Claro que un hospital además de una correcta política de gestión necesita la colaboración de sus hospitalizados. En el hospital de Mirriah los enfermos son los primeros en llevarse los colchones o sus fundas. Moussa nos cuenta que si algo no funciona como el grifo la reacción habitual es la de darle golpes para que suelte el agua y que no hay día que no tenga discusiones por asuntos de este tipo. Durante nuestra estancia no tenemos en ningún momento la sensación de que se trabaje. El médico es el único que nos da prisas para volver a sus quehaceres. Todo discurre con una placidez parsimónica. Para el punto de vista del europeo kármico (el que se quiere quitar la culpa de encima por tener mas pasta que los ciudadanos de los países subdesarrollados) ya cumple enviando esas toneladas de leche en polvo o maquinaria ultimo modelo. Nuestra excursión por las salas del hospital nos ha hundido todavía más en la miseria. Un par de sillas de ruedas ultimo modelo (infinitamente mejores que las nuestras) aguantan el polvo de las décadas sin ningún uso para nadie. Todo lo que no está usado esta bajo el polvo, ni siquiera nadie ha tenido la delicadeza de cubrirlo con telas o sabanas para preservarlo. La visión dominante es que materiales modernos exportados desde los países ricos caen, mayoritariamente, en manos de inútiles que no saben que hacer con ellos o que una vez estropeados los arrinconan. África entera parece que basa su vida en una continua lista de cosas pendientes por hacer, averiadas o rotas y que esperan el bufido de un genio de lámpara para que se pongan a funcionar. Ciertamente tienen que ser los mismos nativos los que gestionen los recursos pero demuestran por repetido que no lo hacen o no saben hacerlo. Este hospital no pasaría ninguna de las normas mínimas de gestión de calidad y en comparación a otros, como el de Hombori, es infinitamente mejor por la envergadura de su infraestructura. Por lo que parece solo hay una persona encargada de la limpieza pero tampoco la vemos por ninguna parte y el pabellón que nos dice que ha limpiado en nuestro día de visita no se nota que lo haya hecho. . Lo que si vemos es un 4x4 flamante que es lavado y relavado con más de cien litros de agua por un chico en la explanada. Cada vez que oímos hablar de que no hay medios nos dan ganas de coger las manos de la persona que lo dice y llevarlas hasta la inmundicia más cercana para recogerla, reciclarla o en definitiva limpiar ese punto. Consecuentemente nos toca denunciar a todas las ONG cuyos criterios no van más allá de recoger esos supuestos medios en forma de dinero para pagar salarios a la misma estructura organizativa y para finalmente comprar tecnología o productos cuya supervisión de uso no se asegura. En nuestro discursito aclaramos que hombre blanco no es igual siempre a ONG ni igual a dinero y que nuestra condición personal es la de hablar en nombre propio y no de ningún grupo pero que podemos acreditar sus necesidades reales para vehiculizarlas a algunas ONGs aclarando de entrada que el listín de ONGs en España empieza a parecerse el del listín telefónico que varia de año en año. A pesar de las aclaraciones el de mantenimiento sigue refiriéndose a nuestra asociación. Tras nuestra visita nos llevamos una lista de demandas: desde colchones a ordenadores, a maletines de médicos a neumáticos para sus ambulancias. La añadiremos a una circular a ONGs para acreditar esa lista convencidos que su envío no resolverá los problemas: los ordenadores se estropearan si los reciben y no los arreglarán, los equipos de anestesia o incubadora otro tanto, el bisturí de laser también. Por encima de todo el material se debería enviar a alguien que supervisara su utilización y en general que introdujera una política correcta de gestión. En todas partes hace falta un mánager que no anteponga el amiguismo a los intereses de la empresa de la que se hace responsable.
Lo interesante de la visita es el nulo sentido de la vergüenza de los profesionales en su forma de estar. Parte de ellos se sentirán incómodos por ser funcionarios de una administración que los abandona a su suerte sin dedicar el presupuesto de mantenimiento o reparaciones, otra parte se dará por rendida y continuará viviendo con el salario que tiene convencida que es victima de un estado incompetente. Se trata de un hospital público donde solo por 6000 cefas se costea una hospitalización y la medicación dure el tiempo que dure. La estructura sanitaria en torno a este hospital es considerable. Hay 42 dispensarios en la región y otros 90 puntos de salud menores. Además de la trentena de trabajadores del centro hay otros cientos en la zona rural. ¿Si hay tantos profesionales cómo es que hay tan poca efectividad? La prioridad de este hospital es arreglar el tejado parcheando los puntos de la tela asfáltica que lo necesiten. Eso permitiría la rehabilitación de sus pabellones que solo son usados como almacenes o como garaje de motos averiadas tal como el de cirugía. Lo de las motos es una curiosidad, motos de trial ultimo modelo que a la primera avería no tienen donde o con quien repararla. En África lo que mas funciona son los coches de modelos antiguos cuyas piezas de recambio puedan están por todas partes en los innumerables puntos de piezas usadas. Nuestra perspectiva del hospital de Mirriah con todas las firmas flamantes de los grupos cooperantes es una muestra del fracaso solidario. A fuerza de dar respuesta a la inmediatez se pierde la perspectiva de una intervención estructural y conceptual a escala profunda. Además de lo que oímos en boca de los que trabajan solidariamente por la sociedad mas necesitada observamos las contradicciones visibles de los resultados. El otro día con Collado mientras él hablaba con una mujer y una púber, esta ostentaba las terribles escoriaciones en su cara. Es una púber no un anciano. Sigue habiendo adultos que practican atrocidades a gente de su propia sangre, a sus hijos porque no saben oponerse enérgicamente a tradiciones lastimosas, absurdas e hirientes. Estamos convencidos que ninguna ONG, ningún centro de ayuda, ningún estado europeo debería ayudar a ningún país africano sin exigir contraprestaciones garantizadas y sin una supervisión del empleo de esas ayudas. Dentro de las contraprestaciones debería haber cambios actitudinales concretos además de la responsabillización con los materiales recibidos. Yo te ayudo a cambio de que modifiques y hagas modificar tal actitud. No creo que de otro modo las ayudas sirvan de tanto. Recuerdo los cientos de arboles talados a unos metros de la carretera principal talados, en lugar de trasplantados, por su ampliación en Burkina ¿Qué tiene eso de progreso?
De vuelta a Zinder en el cruce de las dos carreteras pasamos por el rito de la revisión de nuestros papeles. No se porque le discuto en esta ocasión al chico uniformado de lo absurdo de tantas revisiones y de los millones de horas obligadas a perder a la gente. Hablamos sobre el control policial, pretende decirme que es el mismo en Europa y en los USA. Otro policía que no habla francés pero que ve los gestos de la conversación viene a molestarnos. Lee nuestra pizarra y nos preguntan cuanto tiempo l o llevamos. El policía malo nos dice que hemos de presentarnos en la gendarmerie. Lo toreamos diciéndole que tenemos otras citas. Es el retrato del absurdo. El tipo que no entiende francés husmea nuestra disidencia y quiere castigarnos por ella. Por mi parte me paso tratándole de decir al joven que su vida y la de profesionales como el esta perdida porque la dedica a algo tan improductivo como esos controles que no sirven de nada asi hasta jubilarse a los 53 años que es la edad que lo hacen en este país. Un policía nativo no puede admitir que nadie le discuta sus funciones, tampoco ningún policía de ningún otro país del mundo, son los amos y señores de sus garitos. A ratos olvido lo del rol obligado del viajero poniendo sonrisas estúpidas a policías estúpidos que te paran para preguntarte si te va bien el viaje o la salud o para pedirte un regalo, pero a los cinco minutos de haberlo olvidado confirmo que es un error. Le digo al policía que Níger es su país y pueden organizarlo como quieran aunque dentro de30 años es posible que siga tan pobre como ahora, pero que en todo caso el mundo es de todos, al que los viajeros tenemos derecho.
En Zinder en una Total recargamos el depósito con 40mil cefas. Nos quedamos con 10mil para volver a Niamey y necesitamos más de un depósito para hacerlo. En el CCfrancés le pregunto a la directora blanca si puede cambiarme euros. Se deshace de mi, también otra francesa, que al encontrármela luego no puedo contenerme de decirle que está llena de miedo. Hay algo francés que no alcanzo a conectar. Eso de que fueran los primeros en la historia moderna en hacer una revolución y en destruirla los hace pasar de todo.
Durante la noche en torno a la mesa donde hemos bebido cerveza con Carotte, un tuareg que trabaja en el bar, y compone sus canciones acompañadas con una guitarra acústica que cuelga en un blog. Luego hemos comido espaguetis mientras se iba reuniendo la gente blanca que trabaja para distintas ONGs: Save the children, Goal,..Nada a ver con el CCF de Bobo en el que predominaba cada grupito en su mesita. Todo el mundo está muy despierto y es muy agradable. Es gente de la generación siguiente a la nuestra. Las luchas de la nuestra crearon algunos de los puestos de trabajo de la suya: enviados especiales en misiones de paz y desarrollos a distintas partes del planeta. A partir de cierto momento de la noche cuando aun no pasan de la cuarta ronda de cervezas nosotros tenemos ganas de retirarnos. Tom, de Save, nos ofrece una casa que tiene para oenegeros en tránsito. Aceptamos su ofrecimiento, la otra alternativa era dormir en la misma calle del centro o ir al recinto escolar de la anterior noche. Nos acompaña hasta una fabulosa casa donde podemos quedarnos una noche o dos. Hay sofases, tele, un cuarto de baño de verdad. Por todo ello la organización paga 150mil al mes más los salarios de los dos guardeses, debe ser. Durante la velada con todos, Manzo, que nos ha invitado a dar una conferencia al día siguiente en el contexto de un seminario de economía, se interesa por nuestras opiniones. A mi me cansa hablar de un tema serio en un contexto lúdico como este, además Manzo habla tan bajo que apenas consigo entender lo que dice. Conocemos a Pilar, una española que está con Goal en el tema de saneamiento de aguas. Nos interesamos mutuamente por lo que hacemos, de donde venimos y a donde vamos. Por lo que sondeamos, los cooperantes están contentos con sus trabajos que les dan la oportunidad de ver mundo y tener nuevas experiencias. Goal es una empresa (perdón una ong) poderosa. Sus vehículos son conducidos por choferes nativos porque al parecer la mayor mortandad de cooperantes en sus países-destino son debidos a accidentes de tráfico. Me sorprende tal medida, en Níger se conduce muy bien, los conductores son muy respetuosos y en todo caso mejores que en otros países europeos. Da la sensación que esa medida es proteccionista para con sus propios colaboradores no pudiéndoles confiar la conducción por no estar a la altura de tal responsabilidad. Más que una medida de seguridad yo la tomaría como un agravio. Curioso ¿no? En caso de accidente el copiloto tiene tantas probabilidades como el piloto de accidentarse. Sea por la razón que fuere contratar choferes para proteger al hombre blanco genera puestos de trabajo locales.
Compartir un rato lúdico con todos es divertido. Las formas posturales de los blancos no tienen nada que ver con las de los negros. Su manera (nuestras maneras) de ocupar las butacas, de separar o extender las piernas, de poner los pies sobre los asientos es mucho mas desenfadada que las formas de los negros más recatadas y las pocas o nulas mezclas de chicos con chicas. Según va llegando la gente hace una ronda de saludo. En el conjunto de docena y media de personas, hay dos o tres negros. Posiblemente los cooperantes son las piezas de engranajes más complejos en los que la satisfacción de los procesos particulares en los que están metidos les impide verificar los resultados más generales. Su entusiasmo, en todo caso, es elogioso. Cambiar valores está en la clave de todas las intervenciones y es sobre todo en esto que se viene teniendo muchas dificultades tanto en Europa como en África. A nosotros nos falta la energía pero también el convencimiento para participar en un programa continuado de intervención. Claro que hacerlo con un contrato asalariado presupone un estimulo extra al de hacerlo a fondo perdido y sin cobrar nada. De dedicarnos a un proyecto, posiblemente chocaríamos con enfoques directivos tal vez más interesados en cubrir expedientes y justificar apoyos solidarios que no en obtener resultados en cambiar realidades, es decir en cambiarlas en su trasfondo cambiando mentalidades.
Como en un puzle nuestro viaje existencial nos va dando todas las piezas. Convivimos y nos comunicamos con aquellos que forman parte de nuestros materiales críticos: católicos, oenegeros y nativos que no salen del discurso de que no tienen medios. Eso nos sumerge en una gran paradoja: el de conocer y tratar con gente valiosísima y admirable dentro de marcos discursivos bastante discutibles. ¿Pero acaso nosotros no somos discutibles en nuestro modo de andar por la vida? Sutil y explícitamente también nos pasamos por la rueda de molino al repasar nuestro itinerario. Una crónica de lo propio te pone en evidencia. Una crónica es un género que se vuelve contra el autor revelándolo en sus déficits y contradicciones. En el relato o en el ensayo tiene recursos para esconderse, en la crónica se ve a si mismo transcribiendo unos protagonismos que no están a la altura de los héroes de novelas.

Nos convertimos en una presencia residente en el Centro cultural francés que aquí, en realidad, es franco-nigeriano. Asistimos a la presentación de un libro de poesía resultado de talleres poéticos, participamos del aperitivo con una bebida basada en jengibre y otra de grosella. En las horas de sol solo deseas encontrar una piedra y meterte debajo. A mediodía la gente se esfuma.
En Zinder nos hemos quedado sin cefas. Uno de los franceses, Tomas, se ofreció a cambiarnos 100euros. Como se demoró durante la cita fui al almacén de importación-exportación de un libanés Haddad Khalil, que me hizo el cambio justo por 65600. Luego vino con bastante demora Tomas que ya que se prestó a hacernos también el cambio le cambiamos otros 100e por 65000 francos, dado que había ido expresamente al banco a sacar dinero para nosotros. Si no tienes dinero local no eres nadie y si lo tienes estás salvado, al menos mientras no te lo gastes. Tomas fue el único que se le ocurrió ofrecernos el cambio de todos los que les preguntamos cómo hacerlo. Los oenegeros cobran en moneda local y tienen cuentas bancarias in situ.
Aunque el seminario de economía no salió según lo previsto, finalmente dimos una clase-conferencia ante unas quince personas (todos hombres) en una escuela del CCF. Introducimos con nuestros limitados recursos lingüísticos la combinación entre Filosofía y Management. También entre Empresa y Ética. El problema del hombre blanco al hablar de sus ideas al hombre negro es que viene con las posiciones tomadas tras las experiencias del desarrollo y del ultra consumo en sus países de origen mientras que éste va detrás del desarrollo como un perro hambriento. La alternativa no es hacer de África otra zona del planeta superdesarrollada sino de construir otra clase de relaciones humanas y con la naturaleza que no pasen por su sacrificio tal como tenemos que soportar en los países desarrollistas. Hay razones estratégicas de peso para continuar manteniendo África en su belicismo, su división y su subdesarrollo. Al imperialismo no le conviene otra zona económicamente emergente y poderosa. Ya tiene bastante con China y ahora la India y con la UE consolidando su unión. Objetivamente al mundo capitalista le ha interesado y sigue interesando tener un África pobre, por eso dentro de 30 años todo el intervencionismo solidario parcheante no habrá conseguido construir ni estructuras alternativas ni cambios de valores haciendo el comparsa de esta gran política sutil.
Luego nos visitaron un par de las personas que asistieron a la charla previa cita solicitada. Nos trajeron documentación suficiente para atestiguar que hay un movimiento social nativo reivindicativo con objetivos claros pero con llamamientos al estado y al presidente de la república para que haga las cosas mejor. A estas alturas ya sabemos el principio, desarrollo y fin de cuantiosos movimientos del mundo que esperan que cambie el equipo de gobierno para que cambien las cosas. La nueva dialéctica social es al revés. Hay que cambiar las cosas para que cambien los gobiernos. Nuestro discurso de intervenir a escala local supervisando la actividad del ayuntamiento o instalando planes concretos: reforestación, jardines, limpieza de las calles e contradice con nuestra escasa disposición de hacerlo en nuestra propia localidad residencial cuando aun ahora no hay un solo ayuntamiento de ultima hornada (¿por qué se llamarán democráticos?) en la Hispania querida que instrumente asambleas populares para la discusión presupuestaria y para la toma de decisiones de los ejes principales de la política vecinal. Moussa Maman esta superimplicado en la lucha y ha comprado un terreno extenso con un proyecto de ajardinamiento. Aquí se pueden comprar varias hectáreas de terreno por el coste del gasoil necesario en cruzar el país. Aunque no lo sabe aún las personas concienciadas como él terminan por ocuparse de aquello que es suyo y terminan por renunciar al criterio de seguir insistiendo que la gente se levante y se mueva de una puñetera vez. De quedarnos a vivir aquí, algo que no haremos por la dureza del clima, supongo que tras una temporada de tentativas de hacer algo por la comunidad volveríamos a nuestras butacas y nuestras privacías, De hecho, nuestras intervenciones puntuales (de inspectores en el hospital o de conferenciantes puntuales) son la rémora de lo que fuimos pero no de lo que ya somos: sujetos inerciales cuyas células se rebelan ante lo que ven pero que saben que el mundo es el que es porque la mayoría de su gente hace que sea así. No es solo una cuestión de unos pocos que tienen pillados por los bajos a todos los demás, sino cuestión de muchos que ya les va bien acatar el ritmo de las cosas. Los grandes enemigos públicos en todas partes son la tradición y el conformismo.

Los Héroes

  1. La furgo parece un 4X4
Encima, el camión bloquea la pista


Pista maldita desde Konni


Viejo camión cisterna compitiendo con nosotros



Sahel con camello




Graneros de la zona de Dosso





Tuareg























El padre español José Collado, un héroe anónimo









Curiosa manera de señalar el peaje










La invasión de la arena en el sahel











Maradí 26 mayo 2008
Cada día africano nos mantiene dentro de una realidad completamente distinta a la que está(ba)mos habituados en Catalunya. Tras el caos de la primera impresión existe un orden. Los espacios están divididos y subdivididos y multidivididos, todo el mundo conoce sus límites y sus posesiones. Sabe lo que es suyo y lo que no lo es. La gente vive en la calle, a veces también duerme en ella. La idea que tengo de Calcuta cuantifica eso, pero Niamey tiene su encanto callejero. Basta cualquier lugar para tomarlo como punto de observación y dejar pasar las horas, los días y las escenas y transcribirlas como un relato inacabable del enjambre humano. Recomiendo la zona del mercado. Los mercados son las almas de las civilizaciones. Ahí es donde se cuecen las verdades de los precios y de las posibilidades. Hay dos escenarios de los que no perder detalle que no pueden faltar en el bloc de notas del viajero: las fronteras y los mercados. Representan de la A a la Z las verdades resumidas de un país.
Los verdaderos héroes son millones de personas anónimas que se enfrentan al escenario cotidiano. Vemos gente sin pies que se arrastra por el suelo para conseguir su sustento, gente que anda en sus triciclos con pedales en las manos y las ruedas torcidas, gente que prepara las parrillas de carne en medio de nubes de moscas y buitres (en BF los vimos a menudo aquí no) al acecho. Hay innumerables tiendas y tienditas en las que sus comerciantes esperan a hacer una sola venta en todo el día. Continuamente hay invidentes acompañados de lazarillos que les informan de posibles dadivosos como nosotros. Y en medio de todo, los todo-terreno y los vehículos flamantes, la gente con pasta y otros registros de vida. Gente también como nosotros que sabe que está de paso, que ésta vida no es la suya, que la toma como una experiencia de temporada para regresar después a sus sofases de confort frente a una tele donde poner el video propio o donde el documental de otro repase todo esto que estará lejos y quedará atrás.
Los héroes son los que viven en bukás con paredes y techos de paja y aguantan tormentas que en las ciudades modernas europeas serian motivo para paralizar los transportes públicos y la circulación de tráfico y ocasionar enormes pérdidas. Los héroes son los que se enfrentan a la calle cada día sin tener la seguridad de lo que van a comer o de alcanzar los 50. Son los que tienen que enfrentar sus enfermedades sin tener dinero para pagar sus medicinas (como aquel muchacho que en Ouaga nos mostró su pierna con origen de gangrena y nos pidió yodo que le aplicamos en medio de la calle sabiendo que esto no lo curaría). Los héroes son los que viven sin esperanza y que sin embargo aguantan rendidos a su tragedia existencial. También son los que nos discuten con su visión fundamental que no tienen medios de vida, que no tienen nada, que no tienen trabajo, que no tienen suerte, que son los olvidados. Un antiguo discurso de los desheredaros que tantas veces nos había sensibilizado y por el que en otras ocasiones habíamos llorado y nos habíamos puesto manos a la obra para remediar alguna cosa. En nuestra actualidad madura con la piel endurecida y sosteniendo la mirada de los ojos de los más pobres les hablamos de que los medios son el trabajo, la voluntad organizada, la solidaridad mutua y la lucha por la vida. Puede ser hiriente: nosotros hablando de la lucha por la vida cuando sabemos que lo tenemos todo asegurado: que nos espera una propiedad y nos espera, si quisiéramos, un futuro de ociosos balanceándose en hamacas, que no tenemos que sudar la gota gorda para vivir, que tenemos capital suficiente con el que pagar nuestras décadas venideras y que somos unos privilegiados solo porque tuvimos la suerte de nacer mas arriba del estrecho de Gibraltar. ¿De qué estaríamos hablando si hubiéramos nacido en el África negra en un barrio miserable, con aguas infestas, hijos de padres ignorantes, bajo el imperio de tiranías desalmadas? Podemos hablar de los males de África: la corrupción sí pero la desidia también, en su lugar porque no los tenemos que vivir en el día a día ni tenemos que luchar contra esas lacras y por la dignidad. Si como extranjeros tuviéramos un problema muy serio sabemos que en caso extremo podemos ir al aeropuerto internacional más cercano y estar en unas cuantas horas de retorno a nuestras latitudes para volvernos a pegar al confort y dejar pasar las miserias del planeta como el infierno al que están condenados los otros.
Cuando hay ocasión nos metemos en discusiones que sabemos que van a dejar ninguna solución concreta pero que tal vez dejen la memoria de un criterio distinto. En el fondo sabemos que si hubiéramos nacido en el África del subdesarrollo despues de sufrir sus límites y miserias, de no haber hecho la revolución con la que poderlo reorganizar, nos la hubiéramos pirado a otros lugares del planeta donde uno se pudiera desarrollar más o al menos vivir más tranquilamente. No sin razón solemos decirnos que España es uno de los territorios mejores de los que conocemos. Dentro de sus múltiples curiosidades retrogradas se puede vivir medianamente bien con la presunción de que sus tensiones nacionales internas no la lleven a una nueva guerra civil antes de que la palmemos.
Los males del mundo son muchos, los males de África no están tan desconexos de los del resto de la humanidad. Después de participar en todas las reflexiones posibles sobre este mundo hemos terminado por dejar a cada cual a su propia suerte, ese es el criterio del pensamiento burgués que tanto nos había disgustado pero no par falta de empatía con las miserias ajenas o porque nuestra respuesta solidaria sea nula si no por estar convencidos que no puedes hacer nada por nadie que no quiera luchar por si mismo. Esa es una constante humana, no tiene nada que ver con las condiciones materiales sino con la autoestima y la dignidad. Finalmente la gente tiene todo su derecho a vivir en un mar de alienaciones con todo su alto poder adquisitivo o en un mar de agravios con toda la falta de él. El primero se elige, el segundo- aceptémoslo entrecomillas- no. Pero hay algo que no es de la elección personal que tiene al necesitado perpetuándose en sus condiciones de necesidad. ¿Qué puede hacer un ciego en el tercer mundo si no ser un menesteroso? Para contrarrestarlo no sé de ninguna iniciativa popular de gente posicionada, por sus comercios y sus trabajos, que hayan creado un fondo económico para los que no pueden trabajar o para quienes van a la ruina o para quienes no tienen brazos, ojos o piernas para hacerlo. Sin embargo poco o mucho la solidaridad de la calle existe en tanto que inexplicablemente los héroes sin voz sobreviven. Como siempre, el estado y sus negligencias están detrás de todo, pero detrás del estado está la sociedad entera y las suyas. Los héroes anónimos serian los que deberían cambiar las cosas. Son los subjetivamente mas interesados en hacerlo, sin embargo el día a día les puede mas que un plan de futuro, un plan de revolución. En algún momento en que nuestras conversaciones llegan en el que hacer, las soluciones que proponemos: cooperativismo, ocupar tierras para hacerlas fértiles al estilo del movimiento de los sin tierra brasileiros nos ponen en un aprieto: podríamos ser acusados de subversivos de insistir en esta línea, algo que no hacemos por la razón de siempre: ésta ya no es nuestra guerra. En cuanto a la clase política bastante trabajo tiene en perpetuarse a si misma. Los diputados de Níger ganan 1,5 millones de cefas al mes y se han ocupado últimamente en aprobar medidas para su beneficio como casta selecta. “Un home d’ etat pense aux generations futures, un politicien a la prochaine election” dijo James Freeman C. No parece que haya muchos políticos interesados en la historia y en los humanos más bien en su carrera y en su estatus, pero eso es un común denominador a todos los tiempos históricos y continentes.
Los héroes son los conductores de los taxi-brousse que no arrancan hasta que el pasaje esta completo y apelmazado y se meten por sitios imposibles. En el trayecto DogonDoutchi-Birni Konni, unos 150kms, la mayor parte de la carretera está degradada con enormes agujeros en el asfalto y zonas de arena. (Ha sido el tramo mas duro hasta ahora de todo el recorrido aunque los camiones y la maquinaria moderna de Razel con el logo de las estrellitas azules de la UE están trabajando para hacer una nueva carretera). Alguna la hemos atravesado buscando un paso alternativo fuera del camino tras caminar por él y evaluar las posibilidades que aguante el peso de la furgo. Los héroes son también los niños que palean tierra fina para tapar los socavones en el asfalto esperando que los conductores les den alguna cosa, que tiran sin pararse tal como hemos hecho nosotros.
A la llegada a Konni he observado otro daño en la parte de atrás de la furgo con el plástico endurecido torcido. Los héroes son esos pasajeros que ves a bordo de camiones sujetos a sus mercancías o sobre la malla de otros que llevan ganado dentro o todos los demás que aceptan la experiencia de ser ensardinados para cruzar el país o ir a otra ciudad a visitar sus familiares o vender sus mercancías. Los héroes son las personas como los Spaak que supeditan su vida privada a la gente que necesita ayuda, que por diez años con sus tratamientos consiguen que gente como un hombre que tenia una cita hospitalaria para que le serraran su pierna la continúe conservando u otros con parálisis progresivas retrasen su proceso, como el de Fati ,una chica que va a menudo a su casa sin perder nunca la sonrisa a pesar de no poder sentarse por las enormes dificultades en incorporarse o tener que balancear su brazo para poder subir su mano a una repisa y dese ahí podérselo montar para llevarse comida a la boca. Los héroes son gente como Andrea que acepta el enjambre de críos del barrio invadiéndole el porche o dispuesto a hacer la primera cura de otros que acuden en su ayuda en lugar de ir al puesto sanitario, que renuncia a las comodidades de su Italia natal para aguantar el calor, el polvo y los bochornos africanos.
En Konni pedimos alojamiento al père Pascal Jawotho de la misión católica. Nos ofrece una habitación con ducha y compartimos la mesa para comer en el porche. No dispone de cocinero y tiene la cocina desorganizada pero consigo guisar unos tortellini aunque él viene con espaguetis con pollo. Compartimos ambos platos.
Durante la noche otra tormenta de viento y lluvia, que se repite por la mañana. Antes de contactar con él nada más entrar en la ciudad uno que no le preguntamos, pero que se mete en medio de la conversación con otro que le hemos preguntado, nos indica erróneamente un corral confundiéndolo con la misión. El pastor Elies en seguida quiere sacar partido de nuestra llegada pidiéndonos que vayamos a la misa del día siguiente que es domingo, algo que los católicos hasta ahora no nos ponen nunca como premisa.
Por la mañana del domingo no salimos de la habitación hasta muy tarde. La lluvia nos clava a la cama y a las caricias. A media mañana compartimos el refectoire con Pascal y un par de visitantes mientras desayunamos. Conecta la televisión que transmite una misa homenaje desde Benin a propósito de la muerte del primer obispo africano. Es una misa y unos soliloquios interminables cuyos mensajes hablaban de los principios de la estructura social. Viene Clarisa, la cocinera de las soeurs a buscar cacharros que llenará con la comida del día. Nosotros trabajamos en nuestros ordenadores en la mesa del comedor. Luego comemos con Pascal aprovechando el tiempo de la comida para que nos cuente la intervención pastoral de la iglesia en la localidad. Su plan supone el trabajo continuo e incluye criterios de deferencia y trabajo unitario con los islámicos. El catolicismo comparativamente resulta liberador en relación al islamismo que no acepta siempre matrimonios interreligiosos y que de aceptarlos con mujeres católicas los hijos nacientes tienen que ser educados según el islam. El catolicismo es anterior al islamismo en Níger. Vino con el colonialismo y detrás de la extensión islámica en Níger está el apoyo de Libia.la intervención social de las parroquias católicas contribuyen a una evolución personal que no acepta el islam. Eso se nota en cosas tan simples como admitir que una mujer pueda ir en moto en las moto-taxi algo que puede verse en Benín sin mayor escándalo. Nos confirma la visión que ya tenemos de las mezquitas en las que el imam o marabú exigen de los niños que toman a su cargo que vuelvan con limosnas cada día. Los tienen todo el día en la calle en lugar de escolarizarlos y ellos van viviendo de eso. Es sorprendente que esto sea aceptado por la comunidad. Los niños de las latas son un ultraje a los derechos infantiles. Es inexplicable que el islamismo pueda tolerar esa atrocidad.
El establecimiento donde nos alojamos está bastante atrotinado, polvos y ramas movidas por el viento por todas partes, la cocina sin cocinero y super desorganizada pero la habitación nos permite descansar y el ventilador lo tenemos en permanente funcionamiento durante toda la noche. Colaboramos por nuestro consumo eléctrico con 5000cefas. La ruta hasta Maradi esta asfaltada pero muy bacheada. La ruta está Zinder está siendo uno de los tramos más duros de este año. Durante más de 150 kms he debido sortear los agujeros. Solo los últimos cincuenta están arreglados. Hemos tenido por compañeros del camino además de las pequeñas camionetas Toyota taxi-bus a los grandes camiones y a un montón de coches con una matricula provisional de color amarillo que la mayoría empiezan por VTFL. Muchos Honda que van a Nigeria para ser vendidos.
En Maradi, siguiendo nuestro modus operandi, pedimos ubicar nuestra furgo en el recinto de la misión católica. Empieza a agotarme la repetición. Por otro lado la alternativa a los recintos católicos no existe o es mucho peor. Sí hay un montón de iglesias protestantes, tantas que incluso existe una asociación estable para la coordinación de todas ellas. Sus medios son muy precarios. Las diferencias de medios con los católicos son notorias. No tenemos la menor idea de cómo consiguen adeptos. A fuerza de repetir nuestro itinerario por los establecimientos católicos estamos sesgando nuestro viaje. Lo lógico sería acudir a la protección de los marabú y hablar con ellos sobre islamismo. A lo más que llegamos con los musulmanes es a saludarles en árabe o contestarles al suyo también en árabe. Se sorprenden mucho con eso, pero la cosa no pasa de ahí. De catolicismo ya estábamos bastante enterados. Pero a rasgos generales el islamismo no se plantea grandes innovaciones sociales y prioriza tener el pueblo en la ignorancia, mientras que los católicos que vamos conociendo que hacen labor pastoral se implican en proyectos sociales considerables. El padre José Collado, cuyo origen familiar es de Tarifa, pero que lleva en África desde 1968 nos desborda con su personalidad radiante de solidaridad. En un poco rato que sale de su despacho para acompañarme hasta la furgo donde se ha quedado Vic, nos habla de los cuantiosos proyectos que tienen en curso. Deja muy claro que lo que menos hacen es proselitismo. Reciben a quien se les acerca pero no van a buscarlo. Es un hombre de empresa muy identificado con su misión. En el este de Níger es donde hay más densidad de población y donde hay más integrismo musulmán. Nos cuenta como enfrentó en una ocasión una horda de gente que ya estaba subiéndose a las paredes para asaltar las instalaciones siendo los mismos manifestantes los que dijeron de no tocarlas. En ese acontecimiento quemaron un templo protestante. Nos cuenta la anécdota de un robo reciente por unos bandidos de un 4x4 en una de sus parroquias al norte del país, siendo devuelto a los dos días por los mismos tuareg en armas y el potencial explosivo del país a causa de las reservas de uranio y la intervención libia en la zona a causa de un viejo sueño de Gadafi de unir toda la zona.
Hace semanas que estamos condicionados por dos impulsos contrarios: el de permanecer en lugares de descanso y el de movernos por sitios aún no visitados. Este viaje medio de ida y vuelta a Zinder confirma el cansancio. El paraíso es cualquier habitación con mesa, enchufe, ducha, cama y un ventilador. ¿La furgo?, bueno la furgo es para chicos y chicas de plastilina que se acoplen a todo.
Fuera de Niamey no hay cajeros automáticos. El Banque Atlantique los anuncia en otras ciudades, asi como otros bancos, pero en realidad no están todavía en servicio. Le muestro mi enfado a un empleado de una sucursal en Maradi por haberme detenido expresamente al ver su poste de los que se iluminan anunciándolo. Estará en funcionamiento dentro de uno o dos meses, no antes, ¿entonces porque no esperan a anunciarlo cuando ya funcione, de ese modo no estaría perdiendo el tiempo con Vd. ni Vd. conmigo por haberme detenido en balde? Raramente me enfado pero el enfado sirve para medir la reacción del interpelado, que sonríe y busca rictus de complicidad en los vigilantes que están al lado (en las puertas de todos los bancos hay) pero no me discute lo que le digo. La razón (no la histórica sino la ordinaria) está de mi parte. Tenemos el dinero justo para combustible para llegar a Zinder y volver.
Los controles policiales de Níger no son especialmente molestos aunque siempre hay alguno que nos enseña los dientes. Cuando se ponen a buscar los visados en el pasaporte no se aclaran. Es conveniente en los pasos fronterizos verificar la visa de entrada, en que pagina la ponen y que la fecha sea clara, de otro modo el siguiente policía que la revise puede sospechar que eres un intruso ilegal o un terrorista. Lo mejor es facilitarles toda la documentación con todo género de explicaciones para que vean que eres un perfecto cumplidor de la ley y siervo de los galones que se te pongan por delante. En cuanto al disco despintado de haute controle gendarmerie u haute la police sigue teniendo un doble sentido. La mayoría de policías hacen la siesta y no mueven el culo a tu paso, algunos que quieren triunfar en la vida interpretan que haute es igual a stop y significa quieto-parado nada mas veas el disco. El problema es que a menudo encuentras el disco y no ves a ningún control, tal vez porque lo olvidaron desde la última vez que tuvieron un puesto en ese sitio, en otras tienes que discriminar entre el montón de vagos echados en las sombras de alrededores y averiguar qué grupo de ellos va uniformado y si alguno mueve el esqueleto para venir a molestarte.
Nos quedamos la tarde de nuestra llegada en el recinto católico. Es lunes y su biblioteca está cerrada, J.Collado abre una habitación no usada junto a nuestro estacionamiento para poder conectar el ordenador. La habitación esta llena de polvo pero tiene un ventilador. Barro un poco y me quedo dentro a trabajar, mientras tanto Vic se echa en nuestra cama para descansar.
Cada vez que hablamos con alguien que esta implicado en proyectos de reformas reales y cambios situacionales nos corroe el gusano de otros tiempos y nuestra energia derivada para otros asuntos, generalmente testimoniales o de placer. Solo somos unos observadores dispuestos a criticarlo todo o a pasarlo por el laboratorio de los detalles pero no a quedarnos en los sitios para implicarnos en un plan de alimentación, un banco ético de microcréditos, crear una escuela o evaluar cualquier otro proyecto de intervención que justifique nuestra dedicación de tiempo y deje un saldo de resultados contables para los lugareños. Hay muchos héroes, como Collado, a los que sus iglesias deberían hacer santos pero no por su apostolado evangelista como por su capacidad de rehacer la realidad. En cuanto a nosotros, se nos disiparon las energías en otros muchos proyectos del pasado que a ratos funcionaron. Cuando Vic y yo nos decimos de buscar un lugar del mundo, quedarnos ahí para lo que nos quede de adeptos a la vida y tirar la llave, y nos preguntamos la posibilidad de hacerlo en los muchos sitios que recorremos y paramos, siempre repetimos el no por respuesta, no, aquí no, aquí tampoco. Hay algo que tampoco nos sobra que no estamos dispuestos a renunciar: el confort, la paz, la salud y la vida en nuestro santuario privado. Por otro lado sigo pensando que en cualquier lugar del mundo con las condiciones climáticas permisibles y los poderes facticos neutralizados uno se puede quedar y sentirlo como suyo.

De Cómic

Solidaridad africana:mientras jes descarga los 20 litros de gasoil en la furgo, los demás miran.
Espontáneo adorno en el árbol: trapos yplásticos que devuelve el viento

Poblado en el Sahel


Panorámica del Sahel con las primeras lluvias








Construyendo cimientos formados por seleccionadas piedras dentro de redes metálicas que crean un sólido bloque





Cama autóctona para dormir a la intemperie






Padre Andrea de la parroquia de Dosso







casa de los Spaak








Patio de los Spaak









Doutchi 27 mayo 2008
Sigue el cómic: el guarda y vecinos de la oficina de Caritas Development me indican que hay una espina clavada en el neumático de la furgo, un simple palillo, Al parecer hay muchos pinchazos debidos a eso. Al cambiar el neumático olvido poner una plancha de madera debajo del gato y cuando tengo la furgo levantada el suelo cede y el gato se hunde hasta unos 12 cms. La furgo ruge, afortunadamente el disco de la rueda no toca el suelo. A priori he considerado todo ese cromo pero la descarto. No, no es posible, me digo, el suelo parece seguro. Me valgo de un segundo gato, del Toyota break de Genoviève, para relevantarlo. Tras cambiar la rueda el volante vuelve a expresar una oscilación, no tan exagerada como los impulsos que iban tirando a un lado en Togo pero suficientemente advertibles. La rueda esta desequilibrada. El paso siguiente para la reparación del neumático tiene su propio gimkhama. Encontrar un taller de reparación no es tan sencillo. Vulcanizadores hay un montón, en todas partes se ven lugarcitos con columnas de neumáticos anunciándose. No conocen el nuevo tipo de neumáticos sin cámara interior o no los reparan desde el exterior de la cubierta sin desmontarla. Trato de repararlo yo con el kit de reparación que trajimos para esta eventualidad ayudándome del compresor de uno de los puntos de reparación que nos presenta Genoviève que es donde arregla sus pinchazos. He visto hacerlo un par de veces pero no me acuerdo muy bien como se hace. Lo intento ante una platea a rebosar de espectadores advirtiéndoles que es la primera vez que lo hago y que no tengo mucha idea. Sigo más o menos las instrucciones en inglés de la cajita tras rascar el adhesivo del precio que las tapa pero en alguna fase me equivoco y sigue habiendo una pequeña pérdida de aire. No intento arreglarlo para no hacer más estropicios. Cuando al fin encuentro un establecimiento de neumáticos en la rue de la Mairie llevado por un libanés me dice que solo trabaja con las marcas de neumáticos que él vende pero que en mi caso hará una excepción al preguntarme para que ONG colaboro y contestarle, le miento, que estoy con Caritas Development. Tratan de arreglarlo haciendo lo mismo que yo hice pero sigue habiendo una pequeña pérdida. Desmontan la cubierta y la llevan a arreglar con calor en otra parte. Finalmente solo me hacen pagar esa segunda parte. Me devuelven el neumático tras reequilibrarlo. Asisto a la operación.
Mientras dura todo esto me acerco hasta el gran carrefour delante de la Asamblea Nacional que está tomada por una concentración de protesta. La manifestación esta autorizada pero todas las calles tienen hileras de policías con las porras en la mano. Por la megafonía las voces de siempre gritando los gritos de siempre en todos los lugares del mundo. Un tipo se me acerca diciendo que me conoce de no se qué y me pide dinero que me devolverá despues, para reparar su moto. Le digo que se ha equivocado de persona y que en todo caso no se lo presto. Se enfada.
Las anécdotas son constantes. Superan la velocidad de relato. Una buena parte se quedan sin ser transcritas. El otro día al paso por delante del Hotel Términus salió de ahí alguien que trabaja con una moto conducida por otro para alcanzarnos y preguntarnos si vendíamos nuestro coche. En otra ocasión en una de las grandes calles, nos alcanzó otra moto con otros dos hombres a la altura de un semáforo para preguntarnos por cuanto la vendíamos. En esta ocasión respondí: 20millones.La cifra los ahuyentó. No hay día que al pasar con nuestro vehículo no oigamos algún grito para llamarnos la atención. En el caso de los dos motoristas del semáforo se extrañaron que no nos hubiéramos detenido ante el suyo. La visión africana del trato de los asuntos sigue sorprendiéndonos. Si pides algo a alguien antes de responderte si lo tiene te pregunta cuántos quieres. O bien va a buscar a otro establecimiento algo que supone que es lo que tú quieres. Otra curiosidad antropológica es cuando preguntas por un sitio o una calle. En lugar de darte las indicaciones inmediatas de cómo llegar se demoran un rato. La cosa va mas o menos así: Oú est x? –N’ est pas là. –Oui, je sais, que es qu’ il faut faire por hi aller? –Vous voulez hi aller? –Oui (dices sin añadir, ¿porque crees que me he detenido y te estoy preguntando?). Es entonces y solo entonces a la tercera pregunta que el aludido responde. A veces no, solo dice que esta lejos y que no sabe. En otras ocasiones haces una pregunta y te responden algo que no tiene que ver con lo esperado diciéndote el consabido pas de probleme. En el estacionamiento del Centre Culturel Français de Niamey donde fuimos a reunirnos con el hombre blanco (la florinata blanca) para ver una representación de una obra de Oscar Wilde, al preguntarles a los guardeses del parking si eran dos los guardianes, contestó con el “pas de probleme”. Un francés blanco que oyó la respuesta intervino, un tanto rebotado por haber sido sometido a esta respuesta durante más veces probablemente que nosotros, explicándoles que eso no respondía a la pregunta. Posiblemente en zarmá o haousa las cosas son distintas y nos colmarían con toda clase de detalles. A diferencia de los Spaak que hablan la lengua local nosotros nos mantenemos como podemos con nuestro francés todavía torpe.
Tuvimos nuestro bautismo de agua en Niamey. Una impresionante tromba de agua con un impresionante rugido de viento antes. Aguantamos el aguacero desde el bureau de Genoviève. Decidimos pasar la noche allí metiendo el vehículo dentro del pequeño cobertizo y no arriesgarnos a ir de noche hasta Goudel. En menos de 15 minutos la tarde dejó de ser tarde para ser noche cerrada. Los árboles se doblaban y la calle se convirtió en un rio. Mientras duró la tromba con la luz cortada jugamos nuestra partida de ajedrez a la luz de las velas, Cuando amainó un poco preparé la cena. Invitamos a Noël el guarda de noche. Genovieve y Guilén adivinaron que nos habíamos quedado en el despacho. Al día siguiente salvo algunos charcos y algunos postes tumbados la vida continuó como cada día sin mayores detalles que reseñar. Ese tipo de descarga es más propia de julio. Este año se ha anticipado. Veremos que pasará ahora con los mosquitos. Durante las dos últimas semanas nuestras noches han estado a salvo de ellos. Las guías que dicen que toda la zona adyacente al cauce del Níger es zona de mosquitos tienen que revisar la afirmación con respecto a Niamey.
Recorrí los establecimientos importantes del centro de la ciudad para tratar de conseguir un tensor, de los que se usan para cables de acero. He pensado que puede ser una solución provisional para el mecano que falla de Vic. Si bien he encontrado el modelo no he conseguido el tamaño. Los establecimientos están vacios de clientes. Venden productos de importación que vienen de Europa con precios más altos que allá.
Subo a la oficina del BIA (Banque Internacional Africane) para sacar dinero de la tarjeta visa. Piden una comisión fija de 10mil cefas a parte del porcentaje por sacar dinero en un país extranjero. Lo desestimo para ir al Banque Atlantique donde solo acepta la máster card. Desde hace décadas venimos encontrándonos que ahí donde falla la Visa es aceptada la Master Card. Para nuestro horror la mayoría de tarjetas que tenemos son Visas. Somos bastante estúpidos.
Delante del edificio el mismo tipo que vi 4 meses atrás estaba de verborràgico sigue con su discurso desgañitante. Admiro su poderosa voz. Anda perfectamente vestido y con un pliego de papeles en la mano. Pregunto a uno de los vendedores de cds de enfrente al que le he comprado uno para tratar de averiguar algo del personaje. Il est fou, es todo lo que podemos sacar. El loco verborrágico es el alter ego de la sociedad. Cada gran ciudad que se precie tiene el suyo, al menos uno. Es un tipo que trabaja a fondo perdido. Suele ser territorial y monodiscusrivo. Le da por hablar de todo o de nada, suele estar especializado sin embargo en una historia que explica incoherentemente aunque con frases entendibles. A ratos parece que te mira, pero no, simplemente pasea y baña con sus ojazos todo lo que le entre en el campo visual. Cuando te cruzas con él, puede tomarte por el responsable de no se que asunto al que le dirige su petición de no sabes que cosa. Lo intrigante del loco es cuando anda bien vestido, tiene su cuartel de apoyo detrás, una familia que le espera y que se asegura que ande aseado y aparente, cuando pone la mirada con porte de general y cuando se expresa en varios idiomas. No es pues siempre un indigente `pidiendo, con el do de su pecho, una sepultura digna. Es difícil conocérsele la historia. Es posible que los familiares al principio lo saquen de la calle para devolverlo a la casa pero un dia u otro deciden que es mejor dejarle que salga que tenerlo que aguantar cada día. No deja de ser una forma espontanea de socializar su síntoma. Un día aparece y se incrusta en la escena. El resto del personal fijo lo fagocita y acepta como el nuevo inquilino espacial. Una calle principal tiene su ajetreo: puestos ambulantes de venta, comercios con escaparates, guardias de seguridad, viandantes, talleres, gente que construye o reconstruye un edificio, taxis y coches que pasan y pitan, y –como el caso que nos ocupa- un loco de los de verdad que no para de hablar aunque nadie se pare a escuchar. Lo curioso de ese prototipo de loco es que habla para un público. Durante la noche no está, cuando no hay nadie, tampoco. Aparentemente habla para si mismo pero no, comunica su protesta al mundo aunque él mismo no sepa qué caray está haciendo ni tenga controles para dejar de hacerlo.

A la mañana siguiente Bob, el jardinero de los Spaak, no falta a su cita con el riego y aunque no lo riega todo, echa agua donde la noche anterior ha descargado una inmensa cantidad de litros por metro cuadrado. Nuestra ropa que había estado tendida en un pequeño patio interior Renn la vuelve a lavar porque el viento y el polvo la ensuciaron de nuevo. Llegar hasta este pequeño patio de sol o secadero guiado por Bob me lleva por algunas interioridades de la… ¿casa-choza, dije? Recuerdo algunos squatts visitados o habitados bastante mejores que este lugar. Luego redondeando el perímetro por fuera advierto que el solar no está tan mal, unos cien metros cuadrados. Es una casa grande de planta baja con los cantos de las gruesas paredes a un estilo que podría recordar el ibicenco si su blanco fuera repintado y las vigas cascadas de origen fueran disimuladas, Bob se mueve por la casa como si fuera la suya, cuando los Spaak van a Europa él se queda a vivir en ella para custodiarla. En la excursión de interioridades me vienen imágenes de El silencio de los Corderos y de otras películas de ese género fílmico en las escenas en que la policía al final descubre el laboratorio de cadáveres del psicópata que quiere atrapar. Estoy seguro que bajo una tonelada de polvo (varias paredes están perforadas y es inevitable que entre) rezuma el saber añejo de los sabios alquímicos que junto a su calavera de escritorio como sujetapapeles podían disertar sobre el alfa y omega de la existencia. Tanto Genoviève como Guilen son entrañables. Despues de dos semanas de vivir con ellos, de tener su total confianza, sus puertas abiertas, compartir sus mesas y sus conversaciones no solo estamos agradecidos sino que los admiramos por su implicación en este ambiente de vida tan distinto al europeo. No sabemos si su intervención en el campo educativo, él, y en el campo de la educación de la no-violencia activa y resolución de conflictos, ella, tiene saldos objetivos considerables. Lo cierto es que su dedicación abnegada cumpliendo pulcramente con sus horarios de trabajo es para decir chapeau a pesar de que él trabaja sin cobrar (no lo necesita, ya tiene una buena pensión y el trabajo puede servirle como gimnasia neuronal para retrasar su parkinson) y ella por un sueldo insuficiente dentro de una ONG con poca entente con la dirección y con escasa actividad los días que hemos ido. Es la primera vez que convivimos con gente de recursos no precisamente altos que tiene empleados domésticos fijos que vienen diariamente a ocuparse del jardín y de la casa.Nuestro cariño por ellos irá mas allá de los capítulos en los que son mencionados en nuestro viaje existencial.
Tras el ritual del desayuno con té y la ducha ronda de despedidas con Hadjo, Renn y Bob, también del guarda del vecino que alguna tarde a nuestra vuelta al barrio dejaba su puesto levantándose del suelo para venir a abrir nuestra puerta. Tomamoa la carretera del aeropuerto y después la de Dosso. Nos detenemos en Birni en la sombra ante la pequeña biblioteca. Una mujer phel le pide al que debe ser su hijo que me muestre las clapas de pelo que le caen de su cabeza. Es una constante que los enfermos en la calle nos consulten por sus dolencias. No es que piensen que todos los blancos seamos médicos pero sí que tenemos mayores accesos a la medicina que ellos. Mientras hacemos vida domestica en nuestra mesita: Vic de costurera y yo empapelándome, un monton de niños tranquilos va creciendo, curioseando. En realidad no nos molestan. Un adulto que pasa les explica que nos dejen en paz, esa es otra escena recurrente. A partir de cierto momento en que sí nos molestan especialmente uno o dos que no para de repetir la palabra superelegida en francés me levanto apra llamarle la atención y genero una desbvandada, el grupo no vuelve a formarse. Antes he tenido que marcar una línea en el suelo valiéndome de los bastones de Vic para que mantuvieran la distancia. La biblioteca abre y nosotros empleamos un par de horas dentro leyendo periódicos y escribiendo. Una placa de cobre en el exterior dice que ha sido construida con la colaboración de los USA (el edificio nos dice el bibliotecario) y Francia (el interior y los libros nos dice el mismo informador). Para nuestra sorpresa el silencio es total y su uso también.
Terminamos de llegar a Dosso, donde tras conocer el padre Andrea Tenca,de la Lombardía, insiste en que usemos una habitación en lugar de dormir en el patio de la iglesia. Para ir de la parroquia a su casa hay que pasar por una vaguada y una zona de arena donde embarrancamos. Él toma el volante: la rueda de la derecha patina y desprende el olor de caucho quemado. Uso la pala plegable por primera vez. Saco el vehiculo en marcha atrás antes de que el guardés llegue a nosotros con una pala mayor. Llego al recinto usando otra via que parece que tiene el suelo más compacto. Andrea también comparte su mesa con nosotros y a la mañana siguiente nos reunimos en la misma mesa para el desayuno. Nos proporciona información sobre la cultura nigeriana. Níger, a diferencia de otros países, la estructura jerárquica de los pueblos es respetada y usada por la estructura de estado. Existe una loi de la chefferie que estos días precisamente está en revisión. También nos actualiza sobre los datos del exiguo peso del cristianismo en sus distintas confesiones en la zona. Junto a la parroquia hay un cementerio de cruces latinas que lleva mas tiempo que la iglesia. Por su iniciativa llama a la misión católica de Dogon Doutchi donde nos esperan por la noche para cenar.
Por la mañana nos quedamos un rato a trabajar en la mesa comedor mientras él recibe sus citas de ese día en el porche. Enfrente una cama hecha con branquillones trenzados tal como los trabajan los burkinabé es la que usa para enfrentar las noches de calor. Antes de dejar Dosso visitamos el museo local. Su director habla italiano. Hizo sus estudios en Roma. En el local hay un artesano que trabaja el telar clásico con una piedra pesada al final de toda la urdimbre estirada en lugar de un tambor y con un ancho de unos 13cms. La forma de tejer es haciendo grandes tiras que luego ensamblan entre ellas. No podemos resistirnos ante el colorido de las telas. Elegimos uno con predominio de los amarillos y pagamos prácticamente el precio que nos piden. 50euros con un billete y 10mil cefas. Vamos de ricos aunque no tenemos la seguridad de cual va a ser el próximo cajero automático que nos permita seguir funcionando. El anterior impulso ante una oferta artesanal fue en la Capadocia el pasado verano cuando sucumbimos ante la alfombra y la historia de una anciana que nos dijo haber estado trabajando durante meses para hacerla.
Los africanos cuando llegan a un lugar en el que estás te saludan. Simplemente te saludan dándote la mano o haciendo ese gesto característico a distancia de llevarse la mano al pecho y contorneándose un poco. En la carretera los vehículos que vienen en dirección contraria ponen el intermitente que da a tu lado para que sean mejor vistos. Visten elegantemente con pantalones y camisolas anchas llenas de colores. Los trajes europeos de tergal de los despachos quedarían en ridículo para esa región del mundo y en todo caso el clima no los permite en el continente. Los niños enseguida tratan de ayudar llevándote cosas cuando te ven muy cargado o empujando la silla de Vic aunque no puedan con ella. No son siempre unos angelitos como declaró uno de los embajadores (¿embajadores?) de la Unicef, así definidos por el autor de una nota periodística, Ana Duato e Imanol Arias, cuando vinieron a pasar unos días al país, pero están llenos de expectación y de interés. El problema del hombre blanco, nosotros incluidos, es que tratamos de llegar a conclusiones precipitadas sobre situaciones, costumbres y conductas que no conocemos del todo. Al hacerlo nos toca pasar por tesituras contradictorias en las que en una primera impresión afirmamos cosas que hemos de desmentir con una aproximación mas experimentada.
Pasamos por Kouré Mairoua justo a la hora de las alabanzas a alá. Es viernes. Hemos desistido de volver a Birnin Gaoure, unos kms antes de Dosso para acercarnos a Kiota uno de los sitios de peregrinación de la zona a laque viene gente de Nigeria cuya frontera está muy cerca. (toda la carretera hasta Diffa transcurre muy cerca de la línea fronteriza con Nigeria).En Mairoua no es posible conseguir una cerveza fría, tampoco una cocacola de verdad. Vic se arriesga con una limonada de polvos. Comemos arroz mezclado con haricots rojos que enriquecemos con la salsa de soja de nuestra despensa. Tomamos nota del detalle de construcción en la base de un pequeño puente para protegerlo de las trombas de agua. Construyen diques de contención con jaulas alambradas de piedras en forma de grandes bloques. Es una de las alternativas de construcción para hacer diques y suelos compactados que no se emplean a menudo y que son ideales para lugares con piedra de no muy buena calidad.
En Doutchi conocemos a Pascal, el cocinero y Nicaise, el seminarista que aun no ha sido ordenado. El titular de la parroquia está ausente. Estaban al corriente de nuestra llegada y nos acogen estupendamente. Nos prestan un bungalow con unos techos en forma de arcos. Las paredes están rebozadas con tierra. Pasamos toda la noche con un ventilador de pie de giro, casi lo prefiero al de techo. Dejamos la puerta abierta. Vic me despierta con gritos angustiosos de tono infantil. Desde el episodio del intruso desnudo algunas noches duerme inquieta y ha tenido al menos esta pesadilla. La verdad es que nuestra confianza en general sigue in crescendo. Hemos dormido con la puerta abierta de la habitación. En la primera semana de este viaje africano iba con el ordenador portátil a todas partes. Incluso me lo llevé a la sede de la embajada en Mauritania (el sitio mas kafquiano hasta ahora para diligencias burocráticas) en Rabat metido en una mochila de espalda para no dejarlo fuera en la furgo sin custodiar. Actualmente nos instalamos en cualquier parte y ya no miramos la furgo desde la buvette o el restaurant para ver si alguien trata de llevárselo o robar el interior. Ahí están que sea lo que dios quiera. ¿dios? Resulta menos agobiante prever eso a priori que estar todo el día de vigilante de la playa. La verdad es que puedo decirlo porque me consta la autovigilancia de la gente. Hay un tipo de cosas que no se tocan y en todo caso la seguridad aquí es mucho mayor que en otras partes, lo que no quita que nos quedara un cierto trauma sobre las manos largas a partir de aquella vez que en el viaje a Marruecos con nuestro coche minúsculo que compartimos con Galo y Paco, unos criajos nos robaran el estuche de documentos del coche del lateral de la puerta, en una aldea cerca e Marrakesch. Los recuperamos porque finalmente algún adulto hizo que nos los devolvieran.

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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