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PSICONEWS

jueves 28 de agosto de 2008

Vivir en Casamance

Gaviota en marisma insalubre
Río Casamance
Jes dentro del barco
Barco y salinas gambianas
En un barco como éste atravesamos el río Gambiacon un remolcador que hacía de propulsor
Agosto de 2008

Zinguinchor. Una preciosísima ciudad bañada por el río Casamance. Mediados de Agosto y lluvia torrencial permanente. Salir a la calle andando es empaparse seguro, por la lluvia y por los charcos. En una furgoneta como la nuestra, conducir es una aventura muy arriesgada, en casi todas las calles los baches rezuman agua y los desniveles forman mares con fondos desconocidos, de tal manera que si te atreves a poner una rueda puede ser que se cubra totalmente y alcance los bajos del vehículo. Los 4x4 están en sus anchas, y los demás coches, con aspecto de desmontarse en cualquier momento, parece que se han convertido en anfibios.

Estamos refugiados, literalmente, en un seminario católico muy bien acondicionado y con un personal de retén - mientras los demás están de vacaciones - de lo más encantador. Desde nuestra inmensa habitación oímos música y cantos sin parar con un ritmo trepidante al son de Korás y djambées. Nos imaginamos las danzas agitadísimas que les deben de acompañar. Celebran un bautizo y llevan dos días de fiesta permanente que nos ambienta magníficamente nuestra estancia.

Casamance, ya nos lo advirtieron, es el granero de Senegal. Efectivamente, aquí la naturaleza es extremadamente generosa, tanto la vegetación, como los animales y el agua de su río es abundantísima. Es donde he visto más baobabs cargados de frutos y cubiertos de hojas, tantas, que me costó distinguirlos, porque la imagen habitual es verlos con sus troncos retorcidos desnudos. Tomé mis primeras mazorcas de maíz tostadas al fuego callejero y me parecieron un manjar. El olor aquí es diferente, a tierra húmeda, a hierbas frescas recién cortadas, a defecaciones de cabras o de vacas que pasean tranquilamente por doquier. Y es que al sol no le da tiempo de secar los mojado y el moho todo lo invade. Al atardecer, entre una lluvia y otra, los mosquitos se acercan a ti con sus pitidos irónicos. Si no hay mosquetera, el ventilador los ahuyenta como si de un insecticida se tratase y es que, con tanto viento, su ligereza les impide volar. Después, el croar de las ranas sustituye al canto de los pájaros en su descanso nocturno.

Nuestras intentonas de buscar un lugar medio confortable y con enchufe, fracasaron. La lluvia y el agotamiento psicológico que supone sortear tato bache, tanta agua y encontrar un aparcamiento para la gran mole de furgo, minaron los nervios de Jes. Así que llevamos dos días contemplando la frondosidad de la fachada principal ocupada por inmensos árboles, entre los que yo reconozco, el magnolio, y la calle, desde la ventana sin cristales y con red-mosquetera. La puerta abierta de nuestra habitación invita a todo aquel que quiera visitarnos. El padre Jean Olivier, en perfecto catalán aprendido en los cuatro años que lleva de párroco en Masnou, nos comenta que hay muchos catalanes afincados por aquí y que han aprendido la lengua local. El frère Boniface nos trae naranjas de la cosecha del seminario. Nosotros nos dedicamos a teclear y a tocar el clarinete. Jes también me prepara sabrosas comidas con los ingredientes que todavía llevamos a bordo.

Afortunadamente, la temporada de lluvias en esta zona empieza en mayo y termina en septiembre. Eso significa que, si deseamos volver y asentarnos una temporadita, el resto del año nos puede favorecer el poder disfrutar mejor de esta maravilla de región. Por una parte me recuerda a Guamasa en Tenerife, por otra, a cualquier ciudad tropical.

Subcontrol de Variables

Por aquí también pasamos. Ya somos anfibios.
Por aquí pasamos copiando los movimientos de este microbús
Mezquita en Kaolak
Lluvia y ganado
Mi superchofer
Caballero inteligente
Caos hacia Gambia
Ejemplo de carretera senegalesa
Ziguinchor 23 agosto 2008
Lo que se aprende en un diseño científico es sobre todo el control de variables. Es lo que mas trabajo lleva. No hay posibilidad de éxito en un trabajo de investigación sin un método de acotamiento del campo de atención y una neutralización de todas las variables que puedan interferir en el objetivo de estudio. Al menos, esto es la teoría. Luego pasa que no es posible empezar ninguna investigación sin contar con variables extrañas de varios tipos que vengan a estropear el asunto o ensuciarlo con factores de influencia que no deberían estar ahí pero que sin embargo están. Otro aprendizaje muy conexo a este tiene que ver con los debates. Lo que se aprende en la participación en un debate es que a menudo quien no tiene recursos argumentativos directos saca el tema de si mismo para complicarlo con otros que no vienen al caso. Tanto el científico como el polemista se encuentran con problemas de acotamiento de lo que desean hacer o tratar. El viajero es un cruce de neosimio entre geoexplorador e investigador de las almas visibles hasta allí donde se dejan visualizar. A ratos es un poco científico cuando trata de hacer sus resúmenes de las circunstancias por las que va pasando tangencialmente y a ratos un poco memo victima de los roles que le toca jugar en innumerables situaciones de indefensión. Por una básica ley de supervivencia empatiza pronto con lugareños y se adapta en la medida en que la demanda cada dia de lo básico lo emplaza a estar en pie, sano, fresco y mentalmente activo. Cuanto más organizado sea más variables controlará y menos sorpresas se irá encontrando por el camino. Al iniciar este paseo africano suponíamos que en cada país nos documentaríamos del siguiente para ir suficientemente prevenidos. Si bien siempre navegamos por internet informándonos de zonas peligrosas, de los requisitos necesarios para cruzar la frontera o de las idiosincrasias de los países o de las opiniones dejadas por otros viajeros precedentes diciendo como les fue, en la práctica la mayor parte de información de los lugares la conseguimos personándonos en ellos, cruzando los dedos o encomendándonos a los misterios del cosmos para que nos echen una mano. Tras dos semanas en Dakar nos tocó volver sobre nuestros propios pasos para redireccionarnos hacia el Sur. Dakar esta triangulada dentro de un cabo, al igual que Dakhla no es una ciudad de paso, no hay otro modo que repetir carretera para y volver atrás para retomar las grandes vías de comunicación. Nos entretuvimos en el vía crucis hasta Rufisque, a paso de tortuga, mirando los pasajeros y condcuttroes de otros cochces y hablando con algunos de ellos. Practicamente se pueden hacer amsitades con los pasajeros de los buses o de otros cioches. Cuando la autopista esté arreglada esas suculencias del subdesarrollo no se podrán paladear. Antes de dejar el Sacré Coeur pasé por el despacho del director que me dio el papelito de la factura a 7000 cefas noche, que luego el gestionaire multiplicó por el número de noches que le dije. Una vez en la carretera llegamos antes del anochecer a Kaolack donde tomamos cervezas-colas y cenamos en el mismo centro cultural que la anterior vez, el centre franco-senegalais. Nos acogieron muy bien los empleados de la casa, Pierre, su director muy en la pose de director, ni nos acogió ni dejó de acogernos. Se nos hizo/nos hicimos amigo/s de Sidi Kumta, un mecánico de Toumbouctú que ostentaba un fajo de billetes y hacia de esponja absorbiendo grandes cantidades de liquido que pedía en forma de cubatas de ginebra y de wiski. Parecía que aguanta bien la bebida aunque tenia que estar muy trompa. Mecánico y fumador como un carretero. Iba de nuevo rico, todo el mundo de la clientela del Centre Senegalais le conoce .Este hombre supergenitl, llama a todos los que se van encontrando frere de grand valeur. Cada hermano de gran valor debe sospechar que no debe serlo tanto si los demás también tienen el mismo gran valor. Despues de insistir en invitarnos a las bebidas se lo aceptamos.
En esta ocasión instalamos la furgo en la calle donde pasamos la noche perfectamente. A la mañana siguiente invitamos con nuestro té preparado al estilo turco a Moussa el guardián de dia y a otro colega suyo. Nos aprovechamos de la toilette y ducha del centro. De Dakar nos trajimos la experiencia urbana de una cierta rutina y el cansancio de movernos por el centro manejando la furgo y la silla de ruedas. Mi lucha interna contra los límites propios y el espacio caótico no me da puntos en mi marcador. Nunca venceré el mundo que me ha tocado al nacer. Despues de movernos por varias tiendas de electrónica compramos una cámara digital tras el accidente con la última. 180mil cefas, por una Sony con el doble de megapixels que la anterior. La forma de comprarla nos hizo famosos en el barrio por unas cuantas horas. Mientras Vic quedó estacionado en el interior de una pequeña tienda yo fui saltando a otras para comparar precios. Cuando al fin ya teníamos apalabrada una en una tiendita, una caja de cerillas vertical en laque solo cabía el ancho de una persona (sin duda la tienda más pequeña del mundo y sino de todos los mercados que hemos visitado en nuestra vida) en el ultimo instante confirmé que le faltaba el soft y desistimos. Volví a guardar el dinero puesto que ya lo había contado y lo tenía en mano para entregárselo. Un libanés de enfrente sentado y sosegado viendo pasar las grandes experiencias del mundo por el pequeño pasillo del centro, dejo que entrara en su establecimiento en un pasillo estrecho entre ropa colgada para que preparara el dinero. Los libanes son tipos que me caen estupendamente. Siempre tienen un detalle curioso y una mirada por la que no se manifiesta las prisas. Hagan lo que hagan sus vidas están garantizadas. Otro libanés de la zona de un establecimiento de electrodomésticos el mismo dia nos había ofrecido agua fría, en dosis individuales de bolsas de plástico. Entramos un momento en su tienda buscando una cámara. Nos habló de que su mujer estaba esperando un hijo y que probablemente iría a España a dar a luz. Le apuntamos un par de referencias por si quería informarse vía internet, una de ellas la célebre Dexeus.
Con la nueva cámara hemos vuelto a probar suerte en el mundo de la imagen. La verdad es que podemos sacarle fotos a todo. Sirve para documentar a personas que has conocido te caen bien y no quieres olvidarlas. El dia antes de dejar Dakar fui al Centre Medical de la Fonction publique, único lugar donde oficializan el permiso médico para la renovación del carnet de conducir. En la embajada española me dieron una hoja de instrucciones muy precisa para poder hacer. Con respecto a este documento el medico además de firmarlo abajo debía firmarlo arribando cruzando con su firma el papel y la foto que debía llevar añadida. La visita al centro fue interesante porque fue también un modo de contactar con ese mundo del funcionariado en versión africana. Nada mas entrar en el despacho la enfermera, o vestida de tal, se estaba haciendo la manicura pasando de todo y el supuesto facultativo al preguntarle si era el médico en lugar de contestarme me indicó que me pusiera en la pared, en realidad entendí que fuera al despacho de al lado donde supuse estaría el medico. Al repreguntar-le quien era el medico o si era él se enojó no queriendo contestar. El hombre lo que me estaba indicando era que me ubicara junto a la pared para mirar el poster de letras roído que estaba en la pared contraria. Ni siquiera había advertido que aquel despacho de mugre era el consultorio, todavía estoy muy precondicionado pro las formas europeas. El hombre casi gritando siguió diciéndome que pasara por la prueba sin contestar a mi pregunta. Un minuto despues averigüé porque: sobre su despacho había un monto de certificados pre-firmados por el doctor real, el se limitaba a poner el nombre a quien venia a pedirlo sin hacerles ninguna clase de prueba. El tipo funcionario o amigo de funcionario puesto para eso. Evidentemente cuando le explique que el motivo de mi pregunta era por la exigencia de mi embajada dijo que Senegal era Senegal y ahí no hacían esas tonterías de firmar sobre una foto. Precisamente porque Senegal es Senegal le contesté un gobierno europeo no se fía fácilmente de un documento originario de aquí. En ningún momento el chico reconoció que no era el medico y que por eso no podía falsificar la firma del medico real. Este viene un solo dia a la semana. Podía haber tramitado el documento y firmarlo yo pero teniendo en cuenta lo tiquismiquis de todo el protocolo de embajada para hacer ese trámite preferí no hacerlo. Ni siquiera el plazo de tramitación lo podían garantizar. El funcionario que nos atendió incluso nos comentó que otra tramitación aparecida fue enviado el nuevo permiso a una dirección distinta de la del interesado. La anécdota tuvo su importancia y, finalmente, salí ganando, espero, al decidir no renovarme el permiso hasta mi vuelta a España. El día anterior en una intersección de la ciudad, una de las pocas donde los policías urbanos hacen aspavientos, en realidad gestos equívocos, uno secuestró por un rato largo mi carnet de conducir por cambiar de vía. Es una calle en la que efectivamente hay dos vías, pero no señalizadas en el suelo con línea alguna, por tanto no hay ralla continua, y al equivocarme pasé de una a otra con lso intermitentes, el brazo sacado por la ventanilla y todas las precauciones. Insuficiente para que el tipo no me exigiera con tono de tirano en practicas tras un curso de findesemana que estacionara la furgo tras retenerme el carnet. . Tuve que irlo a buscar con mi paraguas de parchís porque el tipo no aparecía. Cuando lo intercepté, en su mano tenia un paquete de unos 20 permisos. Me los mostró, varios de otras nacionalidades. Activé mi programa de conferencias para estos casos. Le expliqué sin darle tiempo de respiro que la doble vía debía estar marcada en el suelo de acuerdo con el código internacional y que la sabía perfectamente que yo hice mi maniobra legalmente: Le explique que en lugar de pagar la sanción, -su amenaza inicial- en comisaria el dia siguiente arregláramos este asunto entre nosotros. Aceptó encantado. Devuelto a la furgo todavía nos quedaba alguna de esas gafas de sol para estropear la vista. Se la dimos encantados con nuestros mejores deseos para que se quedara ciego y lo retiren del puesto o lo atropelle un camión que lo confunda con un insecto, cuyo valor personal no es mayor que el del bicho. El episodio fue otra fuente más de enseñanza de la psicología policial, objeto de estudio colateral de este viaje y en general de todo viaje por la vida social. Lo de menos es la condición legal del viajero blanco. Para el policía cualquier pretexto vale para la extorsión. El hecho de que mi carnet esté caducado no es especialmente algo tan grave. En África por muchas precauciones que tomes en el conducir siempre te pararán con cualquier excusa. A menudo lo hacen y al llegar a su altura y ver mi cara blancobarbada de pocos amigos dicen que sigamos. Estamos un poco hartos de que nos tomen por el pito de sereno. En pleno centro de Dakar nos paró uno, solo para saludarnos y para ver si teníamos cuadernos o lápices para sus hijos. Dan ganas de sacar tu colt del 45, la imitación a plástico con cargamento de líquido, y echarle dos disparos a la cara. Pero mejor no dar ideas. Lo que si se cumple es que lo primero que pide el policía son tus documentos, sabe que sin ellos estás perdido y nos puedes ir a ninguna parte. En lugar de pedirlos a la europea para tomar los datos in situ por si te quieren multar o hacer una comprobación se van con ellos, vete a saber donde, entre tanto la lluvia cae y los arrugan de cualquier manera. Todo parecido de un policía africano con el respeto ciudadano es pura casualidad. Mi odio hacia ellos ha ido in crescendo aunque no por eso dejo de reconocer que algunos son enrollados. Lamentablemente siguen siendo una de nuestras canteras de frecuentes contactos humanos.
La decisión de la no renovación del documento ha sido consciente y en firme, a pesar de haberle pedido el día anterior a Fina Alguersuari, nuestra amiga de Sabadell para que hiciera la gestión del pago de las tasas en la jefatura de tráfico de su ciudad, a la que se puso inmediatamente manos a la obra, cuyo ticket debía enviarse por correo físico a Dakar para desde allí reenviarlo de nuevo a Sabadell junto a los otros papelajos: fotocopias de pasaporte, del permiso a caducar, fotos, impreso de solicitud y el certificado medico susodicho. ¿Quien dijo que la burocracia española funciona? ¿no habría otro modo de arreglar estos asuntos con más lógica? Existe el fax, el email, pero de todo eso no se ha enterado la administración española. Las cosas todavía van por correo y la valija diplomática no es menos lenta que el correo ordinario para asuntos de poca monta como éstos. Conclusión: viajaremos con mi carnet caducado, que el cielo de los justos nos proteja.
Aún en Dakar, en los pasos cebra en los que no funciona el semáforo, estuvimos educando a los conductores a parar, los lugareños suelen esperar quietos a poder pasar y también les decimos que tienen su derecho a pasar, Hicimos para a un autobús con un conductor impaciente, dándonos gestos de que nos diéramos prisa en cruzar, por supuesto multiplicamos por cinco el tiempo necesario para cruzar haciendo pasitos de individuo bicentenario artrósico. Otro viandante nos felicitó. Le dijimos que los peatones deben educar a los conductores si es que quieren una ciudad más racional. Curioso el conductor profesional de taxi o bus con sus prisas. No son viajeros, no van a ninguna parte. Se pasan la vida haciendo mas kilómetros que nadie alrededor de un poste o, entiéndase, de unos cuantos grand point urbanos. ¿para qué tanta prisa? Despues de medio siglo de observaciones metropolitanas he llegado a la conclusión que el factor de mayor responsabilidad del estrés urbano lo pone el neuroticismo de los conductores.
Por la zona peatonal que recorrimos varias veces yo como empujador y Vic entronada, camino de nuestros restaurantitos, cierta noche nos rebasó, casi tocándonos, a toda pastilla un muchacho con su moto, El tipo se detuvo un poco más allá., Le increpamos diciéndole que no era modo de conducir. De su cínica sonrisa no se podía sacar gran cosa. La moto no tenia placa y la ocurrencia de cogerle las llaves, que el había dejado puestas, no se nos paso por la cabeza, un amigo suyo o hermano o lo que fuera no paró de pedir disculpas por él, cuando lo hizo el cínico alargando la mano en dos tentativas no se la aceptamos, es que somos muy, muy malos.la mitad de las motos de la ciudad funcionan ilegalmente sin placa. ¿Que le pasa a la muchachada de todas partes? Antes de cumplir los 20 parece estar en el limbo. La falta de respeto es su única bandera. El caso es que su perspectiva de futuro no mejora demasiado. Despues de cumplir los 30 parecen ser extras de entierro. Cuando se tienen hijos, o se van atener, a parte de calcular posibles síndromes de deformidad y hacer testajes prenatales oportunos habría que hacer la consideracion de su descerebramiento. Claro que para eso no hay ningún test y todo depende de la educación recibida, ¿y si salen así que se puede hacer con ellos? La flamante teoría de la evolución que tanto ayudó en los dos siglos anteriores para colocar unas cuantas verdades zoológicas no garantiza para nada la liberación mental humana. Parece que el ser humano crece, sí, pero en mediocridad. Que me perdonen los no mediocres de los que no paramos de aprender continuamente. No está tan claro que la ley de la selectividad se descarte de los más imbéciles de la especie a favor de los más inteligentes por mucho que la caja craneana siga un diseño de amplitud y más repliegues del tejido encefálico quepan dentro compartiendo serrines y otros materiales grasos.
En uno de los fast food que íbamos conocimos a Samba Balde, de Guinea Bissau, nacionalizado portugués, de la etnia Foula. Decirse Samba e identificarse de esta etnia es todo uno, lo mismo que llamarse Fanta y pertenecer a los mandinga. Ha trabajado en Catalunya y ahora vive en Gran Bretaña donde por el mismo trabajo gana más. Otro de los muchos héroes que nos vamos encontrando. Muchos africanos ya posicionados allá siguen viniendo a África cuyo contacto no pierden. Posiblemente integraran la nueva clase media emergente que se vislumbra.
Desde Kaolack hay dos posibles rutas para ir hacia Gambia. Una por Nioro que es la que tomamos y otra por Sokone, que era la que debíamos tomar pero que nos equivocamos. Si nos equivocamos tomando rutas en países donde están bastante señalizados ¿cómo no íbamos a hacerlo en África donde no hay señales indicadoras? Por no haberlas tampoco hay señales prohibidas. Una señal se cae del poste y la autoridad no la reemplaza. La gente sabe por la costumbre que es una calle prohibida y la respetan. El recién llegado tiene que llegar un sexto sentido para adivinar todo eso. En Dakar nos metimos en una prohibida en la que nada más entrar ya supusimos que lo era porque todos los coches estaban estacionados de cara. Finalmente el tercero que nos cruzamos nos hizo señales de no continuar. Eso es lo menos que te puede pasar. Hasta Nioro la carretera es de tierra y con baches, una parte de ella tiene algunas Caterpillar al lado que se suponen que hacen una pista nueva. De acuerdo con las imágenes acostumbrados por el camino varios camiones tumbado o embarrancados. Sigue siendo un misterio lo que hacen los camioneros mientras conducen. Unos quilómetros más allá entramos en Gambia por Farafenni. De Gambia ya teníamos noticias: debe ser el país del mundo con la peor red viaria. Además sus policías se dedican al oficio de la extorsión. En la aduana al exigirle el ticket de los 1000 cefas que me pedía el aduanero, enfadado por eso se puso a revisarnos el coche pero se cansó enseguida, el tamponero de los pasaportes puso el stamp por repetido porque no advertí que lo hiciera la primera vez y lo hizo una segunda. Al principio nos pedía 1000cefas por cada tamponazo, la cosa quedo en nada al pedirle el ticket. Mientras estábamos en eso, vimos sobre la mesa unos pasaportes españoles traídos por un guía, el posesionario del pasaporte apareció luego que hizo su pago sin rechistar a pesar de ser catalán según nos dijo. Como ya estamos acostumbrados a la gente que viaja haciendo maratones no nos sorprende nada. Es decir, llega a los sitios y va a la carrera. No goza con los espacios con los que se va encontrando, ni con las personas, ni con las situaciones ni tampoco con otros viajeros. En mi opinión, son individuos que están entrenados para oír y no escuchar, para mirar y no ver, para andar y no enterarse de los sitios, para correr y no llegar nunca, para hacer los quilómetros y olvidar los países. Para compensar el déficit de ellos yo tiendo a pasarme enfrentando situaciones concretas en las que, sí, pierdo miserablemente el tiempo y acabo pagando aunque no siempre. Discuto cualquier ilegalidad o infracción a la ética elemental por mínima que sea. De entrada pruebo, lo tomo como una práctica semántica a parte de una indagación de la psicología de la personalidad que en algunos casos es fascinante. Dejar Senegal y pasar a Gambia significa dejar la francofonía y pasar a la anglofonía. Para mi propio placer las dificultades fónicas del francés no las sufro con el inglés. De la frontera a Soma la carretera sigue siendo una pista bacheada. Ahí una formidable barrera natural en la que todavía no han construido un puente. Espera un ferry que amenaza naufragio y llaman bac para cruzar unos 500 metros de cauce. Por el camino ningún indicador de compra de tickets. Estos se hacen en un lugar de pesaje de camiones un par o 3 quilómetros antes. Un policía que nos dijo que era del servicio secreto de la presidencia y nos mostró su credencial para que nos los creyéramos –seguramente se perdió la clase de no revelar la identidad profesional para ser efectivo en su trabajo- nos acompañó de vuelta hasta el sitio donde los venden. Nos pidieron 6800cefas para cruzar. No acepté pagarlos sospechando que nos timaban. De vuelta a la explanada donde el ferry, alguien de ahí nos mostro la lista de precios donde salta de los 2700 de los land cruiser o land rover por cruzar a los 4500 para cruzar con vehículos de carácter comercial medidos por le numero de plazas de pasajeros. Nuestro tipo de vehículo asi como los camper ni figuraban. Total que tuvimos que pagar como si fuéramos un autobús aunque 2000cefas menos de lo que nos pedían. Volvimos de nuevo a la taquilla del taquillero tramposo para hacer el pago y de nuevo al embarcadero. Entre idas y venidas comimos galletas y nuevos duros, bebimos cocacolas e hicimos amistades con otros pasajeros. Por supuesto, gastamos mucho más en todo eso que de haber pagado el primer precio con la sirla incluida de quien nos quiso tomar el pelo.
Tras cruzar, en unos pocos minutos, al otro lado dos polis ociosos nos pararon, a nosotros y solo a nosotros, para pedir sus mil cefas. Nos negamos y nos dejaron continuar. A un land cruiser de una ONG italiana que nos cruzamos en sentido contrario le gritamos: tropo ongs in Africa. El conductor sonrió, claro. La sonrisa es lo último que pierde el cinismo.
Salir del país fue otro ejercicio. La visa de la primera frontera era de tránsito lo que significa tener que salir el mismo dia, para dos o más días hasta 30 hay que sacar una visa turística. Dado que cruzamos el país por el centro y una distancia de muy pocos quilómetros decidimos dejar Gambia para visitarlo a la vuelta. Regresar al norte significará volver a pasar por ella. La sensación que experimentamos en Gambia procedentes de Senegal ha sido básicamente la misma que la experimentada en Cote d’ Ivoire procedentes de Burkina. En Gambia no te amenazan con las culatas de sus fusiles ametralladores apoyadas en la cadera de los soldados, pero son igual de extorsionadores. Por lo que comprobamos no todos los extorsionadores insisten de la misma manera. Algunos son tan vagos que incluso dejan de insistir cuando les sueltas un rollo de que te tienen que dar un ticket. Saben, por inútiles de la vida que sean, que con un ticket y su nombre puedes denunciarlos. El criminal por definición es el que atenta y hace daño pero nunca da la cara ni deja las señas.
Volvimos a entrar en Senegal en la parte sur, de hecho la Casamance. A la Casamance se le llama así y a la parte norte del país se le llama Senegal, una característica que se repite en todas partes del mundo, creando una contradicción semántica evidente entre el país que recibe el nombre de su estado y la parte del país que recibe el nombre de su nación concreta. No está de más repetir de nuevo que los estados dividen a los pueblos y las fronteras son absolutamente artificiales por razones históricas de conquistas e invasiones en las que novamos a entrar. Lo interesante a entresacar es que a un lado y a otro de las fronteras están los mismos pueblos y las mismas lenguas. Mirando el mapa de los dos países el lector de mapas se puede sentir algo perplejo. El colonialismo ingles se quedó con las inmediaciones del río, del mismo nombre que el país, y los franceses con el resto. Llegamos prácticamente al crepúsculo a Senoba, a la primera localidad fronteriza senegalesa. Tras hacer las diligencias de entrada Moussa Bay el policía del puesto nos ofreció que estacionáramos la furgo en su patio. Aceptamos su ofrecimiento y nos fuimos a cenar al único chiringuito que tiene la localidad. Comimos tortilla y bebimos coca-colas, antes abrimos una botella de litro de lo que se llama África-cola que confundí con una coca-cola de litro. Tras el primer sorbo y casi morir en el intento repartimos la botella a todos cuantos se acercaron a la mesa que deleitaron con sumo placer entre risitas pensando que tanta amabilidad era extraña o inusual.
A la mañana siguiente repetimos la tortilla de huevo con cebolla a modo de desayuno en el mismo chiringuito mientras sondeaba la edad de alguna madre-muchacha con una criatura de un año. Tener 16 años y parir es lo menos que puede suceder con chicas que desde los 12 años son ya mujeres completas.
Hicimos los 150 kms hasta Ziguinchor con una velocidad mayor tal como hiciéramos en Burkina por los episodios de bandidos armados. El martes anterior hubo un ataque a vehículos. Alguien nos dijo que los rebeldes nacionalistas, o los bandidos que se hacen pasar por tales, asaltaban especialmente a los vehículos como el nuestro. Por la carretera, otra vez asfaltada, pero no exenta de algunas zonas con baches algunas patrullas del ejercito montando guardia, y brigadas de desforestadores con machete limpiando la maleza junto al camino para que no se enmatojaran los asaltantes. En las entradas de las ciudades 4 o cinco semilíneas de bidones para obligar a zigzaguear con el vehículo. Preguntamos en un par de ellos el peligro real. La geografía y climatología de la Casamance es completamente distinta. Es la selva, la pluviosidad y el calor aumentan. Llegamos a Ziguinchor sin mayores contratiempos. Aquí encontramos la ciudad que tiene más baches que son charcos, casi lagos, que conozco de todo el mundo. Cruzar un charco es jugarte el coche a la lotería. En Ziguinchor el indicativo de matricula es ZG como en Zagreb. Nos encontramos la ciudad con una especie de hordas en fiesta celebrando la circuncisión. Un policía que se nos hizo amigo a la salida nos dijo que la ablación aunque está prohibida sigue practicándose en la discreción. En cuanto a los circuncisos festivaleros o sus acompañantes andaban cantando un grito de guerra todos con machetes o cuchillos en la mano encabezados por una especie de sorciere, este enorme, completamente vestido y con el rostro tapado de material vegetal de color marrón rojizo y con dos machetes. Todos ocupando la carretera y con los ojos desencajados. Tenía más visos de macumba que de fiesta del goce. Desde el punto de vista higiénico la circuncisión es un acto quirúrgico inveterado, una amputación absolutamente innecesaria, unas ganas de fastidiar. No deja de ser curioso que tanto judíos como musulmanes coincidan en esta práctica. Para que un pene funcione como un pene adulto en el supuesto de tener fimosis no hace falta cercenarle la piel que cubre el glande, basta entrenarlo bajándole la piel a diario desde el primer año de vida y la operación es innecesaria, pero si eso se olvida de hacer y su crecimiento lo dificulta, la operación es mucho mas sencilla cortando un cm de la piel unida por defecto fisiológico en su parte anterior. La curiosidad antropológica de esas celebraciones es que se celebra un atentado. No es comparable la circuncisión a la ablación pero ambas prácticas tienen el común denominador de la ignorancia. Para nuestro propio cromo, cruzar por dos veces la marabunta humana nos sirvió para advertir que el grupo informe adopta una psicología alienada en la que los individuos más exaltados hacen lo que no hacen tratándoles a escala individual. Eso se concreto en algunas irrefrenables pulsiones en tocar o casi golpear nuestra furgo.
La configuración de la Casamance recuerda la del Caribe. Predominan los tejados de chapa metálica, de zinc, y el verde continuo es un estallido de vitalidad. Los sonidos de los pájaros son otros y la gente parece más abierta y amable. Como solemos hacer cuando estamos en ruta, al llegar a un nuevo sitio damos una vuelta general para orientarnos y ubicar recursos. El seminaire Saint Louis tiene un patio formidable. Entramos para preguntar si podíamos estacionar la furgo y pasar la noche dentro del recinto, cuando a eso le pere Guy Aubert dijo sí, pregunté por la posibilidad de trabajar con nuestros ordenadores a lo que dijo que también. Luego nos acompañó hasta le centre Franco Senegalais, mismo tipo de decoración, columnas pintadas a varias franjas de colores, negro, rojo,..Lo acompañé de nuevo hasta el seminario mientras Vic se quedaba ya en el centro. A mi vuelta me dijo que estaba cerrado por vacaciones. Ahí coincidió con una parejita francesa con la que ya coincidimos en el ídem de Kaolack, sumergidos en su guía y su mapa sin practicar la lengua madre de la comunicación con nadie. Como que estaba lloviendo Vic les ofreció acompañarles hasta su hotel. Les comenté que nuestro vehículo era parado cada dia por la policía y que solo podíamos llevar una tercera persona y que una cuarta no era legal lo cual podía ser motivo de sanción. Ningún problema en llevarlos si la asumían, en caso de suceder que tampoco tenia porque darse, prefirieron ir a pie y no arriesgarse. Cerré la puerta. Desde que no practico la solidaridad incondicional siempre y en todo lugar y con todo el mundo soy más feliz y me siento más libre. Cada microdetalle cuenta en la manera de tratar a los demás y aceptarlos o no aceptarlos como objetos de ayuda.
Nos ubicamos en una buvette dejando que el aguacero continuara afuera. Una parte del local tenía goteras. A pesar de todo sirvió para beber un par de gazeles (las flag son difíciles de encontrar) y trabajar. A una niña de 12 años le compramos los últimos 5 huevos duros que le quedaban en su bandeja huevera de cartón, De volver a casa con ellas su mamá la pegaría, según dijo.se quedó un rato con nosotros sonriéndonos y flipando con nosotros. Alphonse Preira, el chico de bar, lo tuve que sacar de su casa al lado para que nos atendiera. Flipó también ante nuestro discurso de ateísmo a pesar de conceder una oportunidad molecular al ama viajera ex corpórea tras el finiquito existencial en la capa de la tierra. Alphonse me había ayudado a rescatar el ordenador que escondí en el maxizulo de la furgo para cruzar la zona rebelde cubriéndome con el paraguas. Los 3 zulos de la furgo son toda una historia en ellos mismos. En este puede alojarse el tamaño de una persona, aunque no es al trafico de ilegales a lo que nos vamos a dedicar, y ahí metemos todas las cosas que no son de uso urgente. Las mascaras compradas y algunos materiales de recambio del vehículo están ahí. Luego hay otros dos más pequeños que son para guardar documentos o dinero. En uno de ellos junto a la garrafa principal de agua, una flamante garrafa de plástico de 20 litros comprada en Bauhaus descubrimos un percance en Senoba al rescatar billetes pequeños de euros para canjearlos por la moneda local gambiana. El bidón tiene dos problemas, el tapón superior para meter el agua y el grifo. El tapón no es estanco y el balanceo del agua con el vehículo en movimiento hace que pierda por arriba. En cuanto al grifito no cierra bien o no es de seguridad y también pierde agua. Eso ha significado que hemos perdido dos billetes, uno de 20 y otro de 10 completamente humedecidos y una libreta bancaria. Veremos si nuestro banco o el de España nos lo sustituyen a nuestro regreso. Fue una lástima porque el cambista, parece que no muy ducho en el oficio aceptaba hacer el cambio de 1 a 30, al dia siguiente, que le cambiamos un billete de 50e, su socio solo aceptó a hacerlo, más razonable desde luego, de 1 a 27. Aunque se lo hubiéramos cambiado a 30 la noche anterior a la mañana siguiente nos lo hubiera venido a discutir y nosotros hubiéramos aceptado la modificación devolviéndole la parte que perdiera. Durante la primera parte del viaje el grueso de los euros también lo guardábamos en este microzulo. A veces dejábamos la furgo con ellos dentro hasta que en cierto momento opté por llevarlos encima en mi bolsa dorsal algo que nunca me he atrevido a hacer en Europa estando de viaje, tampoco en Barcelona, ni en Latinoamérica.
En el seminaire Saint Louis el edificio es de la década de los 60. En el interior se presienten los discursos y materias aprendidas. En sus paredes altas cuelgan una colección de cuadros con las orlas de los terceros cursos de cada carrera. Nos abrieron un aula para que nos enchufáramos a la pared a través de nuestros ordenadores. Una vez ahí Guy Aubert nos ofreció una habitación enorme que, por supuesto, aceptamos encantados.
En Senegal el visado, según fuente informativa de la embajada hispana. Es para tres meses pero es fácil tramitarlo para un año en Asuntos Exteriores. Como se sale y se reentra del país cruzando Gambia es muy fácil doblar estos meses.
Nuestro modo de viajar nos lleva a cruzar países por repetido. Eso es una predictibilidad constante: volver atrás y repetirte. También a no poder controlar todas las variables con las que nos vamos encontrando. A diferencia del viaje supe programado el nuestro es el de estar en la hipótesis continua dentro de lo poco aventureros que somos. Ahí donde encontramos un lugar apacible, cuasi paradisiaco con nuestros amigos los pájaros piando por los forros tendemos a retozar. Cada dia nuevos contactos humanos ponen el campo de variaciones que nos completa aunque no precisemos y nuevas geografías no resultan tan nuevas cuando un particular sentimiento de estar como en casa nos posee.

jueves 21 de agosto de 2008

Info de Dakar

Pequeño repaso histórico según Wikipedia

La capital de Senegal está situada en la península de Cabo Verde. En su origen, Dakar – que significa “tamarindo” en lengua Wolf, fue un antiguo poblado de pescadores.

Entre los siglos XVI y XIX Dakar fue el mayor centro para el tráfico de esclavos de África hacia toda América. El gobierno senegalés restauró y transformó en museo el fuerte Estrées de la isla de Gorée, frente a la actual ciudad, donde los esclavos eran reunidos para ser subastados y enviados en barco al continente americano.

Los primeros habitantes de la zona del actual Dakar, de los cuales existen datos, pertenecían a la etnia de los mandingos (asentados en el sudoeste de Malí, sur de Senegal y norte de Guinea Bissau).

Los europeos colonizadores primero se instalaron en la isla de Gorea, la cual cambió de manos sucesivamente con: portugueses, ingleses, holandeses (de cuya lengua deriva el actual topónimo: del holandés Goed Reed que significa “buen puerto o buena rada” pasó a denominarse Gorea para acabar llamándose definitivamente Gorée (como dato curioso: la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad). Volviendo a sus orígenes, se cuenta que, debido a la pequeñez de la isla y al rápido aumento de la población mayoritariamente europea, estos habitantes pidieron que esta demarcación se extendiera al continente, en concreto a Dakar y así desahogar la isla y enraizarse mejor como colonos. Después de muchos esfuerzos y gestiones, la ciudad de Dakar fue finalmente fundada en 1857. Hasta que el 17 de junio de 1887 se produce un acontecimiento destacado en la historia de la ciudad, que accede a la categoría de comuna definitivamente independiente de la isla de Gorée. Rápidamente Dakar alcanzó un estatus que le hizo quedar asimilada a una comuna francesa donde sus habitantes tenían los mismos derechos que los franceses metropolitanos y la isla de Gorée paso a depender de Dakar. Con la independencia de Senegal en 1960. Dakar fue, definitivamente, la capital de este país.

Climatología

El clima dominante en Dakar es el tropical con dos estaciones:
-Una estación caliente y húmenda – de junio a octubre -, con puntas de lluvia en agosto de 179 mm y temperatura media de 27ºC.
- Una estación seca – de noviembre a mayo -, donde casi no llueve (1mm/mes). Con temperaturas un poco más frescas, la influencia del O.Atlántico dulcifica notablemente las temperaturas y convierte la ciudad en uno de los lugares más frescos y ventosos de la zona costera.
En cuanto a las precipitaciones anual, éstas concentran especialmente fuera de la temporada seca, que comprende el periodo entre diciembre y abril 600mm.

Nuestros paseos

En estos días que hemos vivido semirrecluidos en nuestra habitación con ventilador y wiffi, también nos ha dado tiempo de visitar la ciudad. En largos paseos con la furgoneta hemos apreciado la impresionante costa de esta ciudad-península ( es lo que llaman: la Route de la Corniche Oest, con las espléndidas casas de los embajadores extranjeros, acantilados, playas y pequeñas calas de pescadores llenas de piraguas (cayucos) adornadas con bonitos dibujos de mil colores. Una visita a la Villa Artesanal y al pueblo pesquero de Soumbédioune permite contemplar la llegada de los barcos a la vuelta de su jornada laboral; es una playa rodeada de chiringuitos y hoteles de lujo, con mesas de madera en la misma arena y cayucos que traen el pescado para que las mujeres monten sus puestos de venta sobre estas instalaciones. Los pocos turistas intentan buscarse un hueco (como en cualquier playa de la costa española en pleno agosto) porque entre las barcas, los puestos de pescado y los lugareños, el espacio de arena disminuye especialmente con la marea alta. En este lugar es donde los “ataca turistas” son más abundantes, no aceptan el no y te persiguen con su género hasta que tus nervios están a punto de estallar y les mandas a paseo con malos modales.

De vuelta por la misma “Corniche Oest”, encontramos una escena interesante: hombres y mujeres manipulando unas inmensas montañas de algo inmaculadamente blanco; al pararnos hablamos con ellos y resultaron ser pescadores de un alga llamada Meristotheca Senegalensis. Nos explicaron que las recogen manualmente niños y buceadores con botellas de oxígeno para luego venderlas a los japoneses. ¿Qué hacen con estas algas? Pues las utilizan como espesantes y para hacer gelatina en la alimentación industrial (helados, embutidos, pastelería en general...).

Datos turísticos

Los monumentos o edificios señalados por nuestra guía Lonley Planet como: la Gran Mezquita, el mercado de la época colonial precioso llamado Kermel (del año 1860, con vivos colores y muy bien conservado) y la gran iglesia católica, no los hemos visitado, auque sí visto por fuera.

Según el plano, la ciudad está dividida en tres partes bien diferenciadas: el "Plateau" (centro de la ciudad), la Medina (corazón popular de Dakar) y los barrios periféricos (Fass, Grand Dakar y Sicap – donde nosotros vivimos-, entre otros).
El centro neurálgico de la ciudad es la Plaza de la Independencia, a donde desembocan las principales calles de la localidad. Desde aquí parten las rutas que llevan a los lugares de interés turístico señalados en casi todas las guías sobre Dakar: La Gran Mezquita, el Palacio Presidencial de la República, el Museo de Ifan (uno de los más importantes de África), y el Parque Botánico y Zoológico, situado a seis kilómetros de distancia al norte de la ciudad. En este Parque se pueden ver ejemplares típicos de la fauna senegalesa: guepardos, hienas, panteras, leones, antílopes, chacales y numerosas especies de aves. Los alrededores de la ciudad también conservan atractivos lugares de interés histórico como la isla de Gorée. En menos de media hora en chalupa se puede acceder a esta hermosa isla.

Protestas del sector hotelero (según afro News del 3 de marzo de 2004)

“En lo que respecta al turismo, una de las principales fuentes de ingreso tradicional de DAKARS, según la COPITS - asociación de empleadores del sector del turismo en Senegal – “Senegal sigue siendo uno de los principales destinos turísticos de África Oeste, pero unas infraestructuras desmanteladas han conllevado un brusco giro en el reciente crecimiento, registrándose ahora un declive de un 25 por ciento en la actual sesión turística.
La asociación se queja de que el actual gobierno del Presidente Abdoulaye Wade ha hecho poco para promover o incluso para mantener la industria del turismo. La mayoría de los hoteles y otros complejos de turísticos de gran tamaño tienen unos 20 años de antigüedad, están en malas condiciones y "no cumplen con las expectativas de los visitantes".
Las principales atracciones de Senegal hacen frente a los mismos problemas. Saint-Louis, una antigua y encantadora ciudad colonial francesa, declarada patrimonio mundial por la UNESCO, provoca ahora una triste impresión al visitante dado su estado. La provincia meridional de Casamance todavía hace frente al malestar civil y los complejos hoteleros aquí están relativamente desmantelados. "Petite Côte", al sur de Dakar, se está transformando para dejar de ser un recurso de lujo y convertirse en un destino de prostitución infantil. El sector del turismo en Senegal ha hecho frente a una serie de artículos negativos en la prensa francesa, centrándose principalmente en el turismo sexual en Senegal. El diario 'Le Monde', en París, comparaba en enero la costa de Dakar con Bangkok. El diario de Dakar 'Wal Fadjri' se queja esta semana de lo que considera una "campaña negativa de los medios franceses" como la responsable del descenso de visitantes.”
Conclusiones
Lo verdaderamente interesante de Dakar es que es una capital de un país según los parámetros europeos. A parte, como es natural, de acoger a la sede de los organismos oficiales decisivos como: los juzgados, el gobierno, las embajadas,..., tanto su planificación urbanística como sus infraestructuras son producto de una transformación y adaptación permanentes a las necesidades de una gran metrópoli.
Su historia ya da cuenta de su evolución, una evolución que ha partido de una idiosincrasia con vistas a ser uno de los puntos de referencia y de acogida más importante del África nordoccidental. Su impresionante puerto, lleno de vida y actividad comercial, es un indicador de ello. Las líneas de autobuses municipales a parte de los coloridos microbuses privados y de los taxis todos pintados iguales (curiosamente: de negro y de amarillo, como los de Barcelona), también son parte de la excepcionalidad de esta ciudad.

Dos veces hemos ido al centro con la furgoneta, pero el caos reinante, la imposibilidad de aparcar y el desespero de Jes siempre que se sumerge en el corazón de las grandes ciudades, han impedido que comprásemos una cámara de fotos sustitutoria de la última definitivamente inservible. Hemos barajado la posibilidad de volver a intentarlo sin furgoneta, en taxi, mañana veremos si lo hacemos o no; puede resultar muy interesante experimentar con un taxista el “sálvese quien pueda” de este casco urbano.

sábado 16 de agosto de 2008

En Dakar

Aspecto de nuestra habitación, con wiffi, del Colegio Sacre Coeur de Dakar
Con el artistadelC.Cultural Leopold Senghur
Dakar 16 agosto 2008
El mismo hecho de haber demorado en un mes la llegada a Dakar desde que entramos en Senegal, por el lado Este, indica, por si misma, nuestra no-pasión por las capitales de los países. Quedan lejos los tiempos en los que viajar al extranjero era ir a sus ciudades más sonoras: El Reino Unido era London, Francia era París, Suecia era Estocolmo, Portugal era Lisboa. El criterio actual es otro: preferir los lugares de vecindarios pequeños donde los contactos humanos son más fáciles y tranquilos. Sí, las capitales son muy representativas de los países pero no los contienen, obvio, por entero. La capital es la megápolis y una gran ciudad es casi siempre un encuentro con el vía crucis: los ciudadanos dejan de ser vecinos para ir a la carrera y atropellarse los unos a los otros, las calles están repletas de trampas potenciales, la contaminación acústica es insoportable, las indicaciones de avenidas y bulevares no están en todas las esquinas o no están en ninguna. El visitante se pierde en una larga lista de etcéteras antes de ubicarse. Con todo, una ciudad no es complicada. A un urbanita le basta mentalizarse con el esquema de sus vías principales y carrefours o plazas céntricas para orientarse y no perderse. Antiguamente, recuerdo que lo primero que hacia al llegar a una ciudad era comprar un mapa, también lo hacia al plantearme visitar un país. En Atenas, la primera vez que fui, esperé a que abriera un quiosco un día festivo para hacerlo. Hace ya mucho que no necesito cargar mi archivo, ni mi coco, con tanto papelajo. Si tengo la oportunidad de ver un mapa de la ciudad trato de memorizar su forma y ya me basta, de momento, y si no, tampoco necesito pasarme media tarde leyendo una guía para adaptarme a ella por los días que vaya estar. Oigo decir de vez en cuando personas que comentan que no jamás se aventurarían a viajar sin una buena guía. Pienso que una guía y sus mapas son en este caso simplemente segurizantes psicológicos, para nada los mapas del tesoro ni de la información preferible. No tener mapas locales siempre te lleva a preguntar lo que no sabes, lo cual, bien mirado, es una ventaja si lo que te trae al lugar es comunicar con sus habitantes. Es una especie de juego de gimkhama y una manera de practicar idiomas y hacerte con los acentos. También es una forma de encuesta de campo para hacerte una idea rápida de la gente del nuevo lugar al que llegas.
En Dakar, como en otras muchas ciudades del mundo, cuando llevas un día tienes la sensación de estar viviendo ya en ella desde hace tiempo. ¡Todas se parecen tanto y se copian tanto las unas a las otras! que todo lo que queda de sus orígenes históricos tienes que buscarlo en lugares muy especializados o en museos. En New Orleans todo su sabor pintoresco estaba reunido en dos calles del quartier francés antes del huracán, despues no he ido para verificar que sigue siendo lo mismo. En Dakar hay que ir al lago Rosa, destino del famoso rallye de pijos probando máquinas desde París, o a Gorée, la isla plataforma de embarque de los esclavos. Pero ese “hay que ir” no es propio de una literatura como la nuestra. Los turistas “tienen que ir a”, no pueden perderse tales o cuales visitas, museos, monumentos y un etcétera de militancia devocional de lo mas representativo de cada sitio. En el discurso ordinario nos aconsejamos los unos a los otros visitar tales o cuales sitios (no te pierdas tal o cual cosa, decimos). La verdad es que esa clase de vocabulario nos resbala. Si a nuestros visitantes en Barnápolis no les hacemos de guías turísticos imponiéndoles una agenda de visitas a no ser de que lo pidan, no veo porque nosotros tenemos que seguir un periplos de ídems por las ciudades que pasamos. La cuestión es que en Dakar estamos como si estuviéramos en Barcelona, haciendo vida cotidiana y tranquila que es lo que más nos gusta (clarinete, ordenata, restaurants, charlas) sin seguir una lista de visitas obligadas. ¿Obligaciones? No, ¡por favor! La sola palabra significa mencionar la bicha.
Senegal tiene fama de ser cara en relación a los otros países del oeste y de hecho lo es, dadas las tasas con que abultan el precio del combustible, pero también hay otros precios mejores: 250cefas/hora internet haute debit. Es en la capital donde se ve el ritmo económico de un país. El ajetreo de ésta, atestigua gente inquieta. La policía urbana deja la mayoría de veces a los conductores en los cruces a su suerte sin que se dediquen a hacer gimnasia de brazos para dar turnos de paso. Estamos avisados que algunos aceptan sobornos o presionan a extranjeros para exigirles cosas no obligatorias, tales como la vinyette anual para los residentes y la red de cuerda para sujetar las cosas del portaequipajes que sobresalgan, tal como se inventó el policía que nos paró y nos hizo perder nuestro valioso tiempo,
Antes de aquí, las tres semanas que estuvimos en la zona de Keur Moussa- (la casa de Moisés) –keur Guilaye fue el tiempo de máximo ubicación continuada en un lugar en lo que va de año. La verdad, cada vez tenemos menos ganas de seguir quilometreando y vivimos más la tesitura del dia a día en profundidad: detenernos junto a una carpa donde muchas mujeres vestidas de fiesta celebran una ceremonia matrimonial, acompañadas de djambees, o hacer amistades con nuestros compañeros de mesa en el cyber en el que nos acuartelemos por unas horas.
Curiosos los bailes de esas mujeres con movimientos animalescos que con la espalda torsionada extienden los brazos y mueven las piernas de formas retráctiles dando la apariencia de ser aves dispuestas al ataque. Los hombres, missing. Tanto mas curioso el fenómeno en cuanto a que las mujeres son mucho menos dadas a la comunicación que ellos y se dirían que viven vidas en permanente introversión.
Del gran obelisco, uno de los ejes-pivote de la ciudad, un slogan: une foi.(Conmemora el año 1960 el de la independencia. La independencia tiene una fecha histórica otra cosa es su significado. Francia sigue omnipresente en la francofonía africana). Los viernes, especialmente, la multitud se viste con sus mejores ropas y va a la mezquita con su chapelet en la mano. Ese rosario tiene 100 cuentas divididas en varios segmentos desiguales para facilitar la contabilidad de su recitación, así ningún fiel puede regatear dejando de decir una sola vez su frase devocional.
Conducir por Dakar significa vigilar a todas partes, especialmente hacia abajo, a los socavones del suelo. Los cruces semaforizados no funcionan y los policías con aspavientos son los menos. Otros que nos paran en una de las vías principales desierta nos dice que más adelante los universitarios protestan y tiran piedras. Nos acercamos un poco para hacer una vuelta alternativa. Un antidisturbios tira desde la calle una bomba de humo dentro del recinto universitario. Parece un juego y el hombre jugando con su juguete. En eso no nos entretuvimos, conocemos las lecciones de la historia: siempre que hay protestas, las furias de los manifestantes son conducidas convenientemente por el estado para hacer un match de esgrima en la calle con los profesionales del florete, entiéndase de las porras y los disparos por un lado y las piedras, ni siquiera con honda, por otra. Después de unos días en que la lucha se mantiene en términos de ring campal, y con un saldo de heridos –o muertos-, los protestatarios vuelven a sus rediles: resignaciones o conformidades y a los responsables estatales del problema, nadie les ha tocado un pelo ni amonestado, seguirán conservando el puesto y sus pagas latrocidas a cambio de seguir ejerciendo de inmovilistas. Aloyse nos explicó que el motivo de la bronca era por el retraso en el pago de las becas estudiantiles. No son las razones justas de las manifestaciones lo que está en discusión sino su potencial de fuerza para cambiar justamente las cosas.
Aloyse nos visitó en nuestras habitaciones del colegio para seguir practicando su castellano fluido y comentarnos que ya había empezado su trabajo paralelo durante el verano como profesor de francés en un centro escolar norteamericano de los protestantes de las Asambleas de Dios. El criterio de la dirección de sus empleados de aquí es la obligación formal de asistir a sus ritos religiosos, orden que impera para los contratados que son de otras confesiones, como es su caso en tanto que católico. Su problema es conservar el puesto de trabajo eludiendo tal obligación. La exigencia de dirección llega al extremo de obligar a su profesorado a que se presente antes de su horario docente para acudir a su rito. Aloyse es un hombre que habla sin parar pero mantiene una estructura gramatical narrativa que le cuesta encajar el metalenguaje o frases reflexivas en su área de comprensión. Con toda su cultura y su fe católica nos sorprendió su temor al supuesto poder mágico de determinados marabús que tienen fama de persuadir a quien sea con un solo contacto. Afirmó conocer católicos que tras un contacto verbal habían cambiado nuevamente de fe y que él mismo n ose atrevía a dar la mano o beber agua en sitios como Touba.
En el Sacre Coeur fuimos los únicos residentes de pasaje que ocupamos una habitación en la planta inferior, en realidad el despacho de secretaría con un dormitorio con dos camas y el cuarto de baño. Supusimos que el profesional del despacho era un adicto al trabajo en que necesitaba quedarse días enteros sin poder volver a casa. Sus pertenencias informáticas continuaron in situ cubiertas por una tela sobre la mesa, nosotros nos aprovechamos de las condiciones para trabajar en lo nuestro. El ensayo de clarinete de Vic en la puerta hizo que en seguida contactara con toda la gente que entraba y salía del edificio. Constante regular del fenómeno: los negros invariablemente saludando e intercambiando frases de interés, los blancos invariablemente pasando sin saludar y no intercambiando nada. Los blancos mayoritarios son los franceses. Francia sigue presente en el país, también manu militari, con, al menos, un destacamento de marina en Bel Aire, en la zona portuaria. La independencia colonial arrastra algunos desajustes o retrasos después de tantas décadas. Preguntado algún lugareño zonal nos dijo que los franceses les ayudan mucho. La imagen de su ataque en Cote d’ Ivoire vino a mi mente. ¿Ayuda?
Desde nuestro alojamiento, junto a la puerta del exterior, nos enterábamos de las entradas y salidas de los otros residentes o visitantes. Algunos nos confundían como porteros y nos preguntaban por tal o cual del que no teníamos ninguna idea. Nuestro furgo-cama con los dos bidones y el cofre encima, llenos y vulnerables estuvo estacionada en el parking de la escuela sin que tuviéramos ningún contacto visual con ella. Es la primera vez en todo este año que nos confiamos tanto dejando el vehículo a la total custodia de otras personas, en este caso los guardeses de la puerta principal. Lo cierto es que a más meses en África hemos ido desarrollando más confiabilidad.
Un chico que conocimos, Mamadi, que nos dijo tener una korá para vender, vino a visitarnos haciéndose acompañar por otros dos amigos músicos. Nada más llegar los invitamos a pasar, a pesar de no esperar tanta gente. Se instalaron en la chaisse longue que estuvimos usando de diván durante esos días, y se pusieron a cantar con un gogoma, un bollon y la kora. ¿Como os llamáis? Nos preguntaron e incorporaron nuestros dos nombres a su canción. Un ritmo bonito, nos quedamos impresionados, pero no tanto para no adivinar de qué iba la cosa.
–Os aclaramos nuestra posición y quienes somos, les dijimos, interrumpiéndolos antes de que concluyeran esa larga canción compuesta por ellos mismos: no somos turistas, no vamos a comprar nada, pero nos interesa ver algunos instrumentos musicales para comprar algunos a nuestro regreso a Senegal más adelante, y antes de nuestro retorno a Europa. Parecieron entenderlo, reanudaron la música, bonita desde luego pero que nos incomodó un poco por la presunción de que iban a tratar de manipularnos un rato despues, como así fue. A la hora de la despedida se miraron extrañados esperando su propina
-algo para el taxi, los instrumentos son voluminosos, vivimos lejos. El choque cultural de siempre no por interpretar los detalles de distinta manera sino por ese juego de ir a la caza del blanco que tanto nos ofende y que tanto se repite en África. El africano piensa por principio que el europeo es rico y tiene dinero, en consecuencia tiende a hacer una división aritmética y repartirse el que este tenga con él. Si un africano le dice a otro que trata de colocarle un articulo a un blanco por 10 veces mas del precio real y que se está pasando, éste le dirá a aquel que lo sabotea y que es un mal hombre por impedirle ganarse la vida. El concepto de honestidad es extraño. Es difícil poder afirmar que haya uno al menos bajo el parámetro del beneficio. A fuerza de pedirle precios que pagan otros blancos, nosotros no, se ha conseguido que lugares bonitos, como en Almandines, sean prohibitivos para los autóctonos y mas caros que otros sitios similares de la costa mediterránea europea. Una característica constante es que los africanos copian –y a veces superan- los precios europeos pero no la calidad europea que salvo sonadas excepciones ni siquiera se plantean en emular. La diferencia entre un precio determinado por el proceso lógico del coste de una cosa y el determinado por la ambición es que el segundo se disocia completamente de la realidad creando una ruptura entre comerciante y cliente, o al menos, digámoslo de otra manera más precisa, entre los comerciantes abusivos y algunos clientes que no van/vamos de tontolavas. Detrás de la mentalidad del que paga todo, cualquier precio, sin discutirlo nunca, no hay alguien con un poder adquisitivo tan alto sino alguien con un poder de comprensión bastante bajo. Si los turistas y viajeros al llegar a un sitio en lugar de sentarse y pedir consumiciones sin preguntar precios lo hicieran o consultaran la carta y en función de esto tomar la decisión de qué lugar elegir o no elegir ninguno, muy probablemente los precios se resituarían a su lógica local.
De otra parte, lo que no pagamos en unos sitios los pagamos en otros porque no nos queda otro remedio que hacerlo y lo tomamos como un gasto en concepto de alojamiento. Eso es cuando necesitamos electricidad o wifi.

Hay una forma de andar a la africana: la de arrastrar los pies. Las aceras y asfaltos deberían estar relucientes si no fuera por sus agujeros, baches, salientes, hierrajos, tarugos, más agujeros, acequias, alcantarillas y otras trampas mortales que no están para estéticas ni para agradecerles a sus peatones tantas molestias. Eso no disuade a los ciudadanos cansinos para desplazarse de un punto a otro, a que lo hagan pesada y lentamente. Dime como andas y propondré un diagnostico para tu momento vital. Imagino la publicidad televisada senegalesa de dentro de unos años: ande mejor ¡caramba!, gastará menos suelas de zapatos y dará un aspecto menos deplorable dentro del panorama urbano. ¡Póngase las botas del futuro! Se montarán talleres para reaprender a andar y cosas por el estilo lo mismo que en Europa se vienen montando para reaprender a respirar. En África la gente nace cansada, tiene toda la vida por delante para descansar. La forma de andar es propia del vago y la hemos visto sobre todo en mujeres, camareras de bares, también domésticas. Su lentitud es exasperante pero tiene su encanto sensual. Podriamos reciclar sus desapresurados movimientos y ponerle un paño debajo de cada suelo para aprovecharnos de su energia y sacarle brillo al suelo sino fuera porque no hay suelos para sacarles brillo. Senegal es el primer país donde hemos visto que usan la escoba para barrer y esa forma de los dos paños en los pies para secar el suelo en algún establecimiento puntual. A ese andar de viejas prematuras en jóvenes de edades para el canto pletórico, hay que añadir un rictus de enfado constante. No, no es que estén enfadadas, tan solo lo aparentan. El prognatismo remarca esa forma un tanto desagradable, especialmente en gente que atiende al público. Si la boca de ese rostro ostenta un bastón-escobilla para los dientes y además hace escupitajos a cada rato, el programa de varietés está al completo.

En el centro cultural de Blaise Shengor, que toma el nombre de alguien que se destacó en el país en ese campo, emparentado con el ex presidente, encontramos la prolongación de nuestra oficina. La exposición colectiva artística de cuadros nos pone al día. Hablamos con Mactar Pouye, su responsable, que también se dedica a pintar y nos muestra algunos murales suyos, uno de ellos de varios pisos de altura. Vic compra una ropa más. Luego le irá demasiado holgada y no le gustará. Cuando cae la noche, dos o tres tenues bombillas de colores nos dejan ante nuestros platos en la más absoluta oscuridad, la luz de la pantalla del ordenador informa del estado real del nyamé que nos han servido. Excelente. Las lucecitas nos recuerdan esa costumbre en las buvettes de Togo.
En el centro cultural Shenghor los tam tam a todo trapo. Los chicos tocándolos, las chicas con su baile catártico. En la mesa junto a la nuestra, un grupo de música con sus instrumentos enfundado, dos de ellos con unas voces estupendas. A los músicos africanos es fácil distinguirlos, se dejan crecer el pelo y se dejan rastas. El resto de los hombres lleva el pelo muy corto o se rapa la cabeza a menudo. A las chicas, no se si más progres pero sí mas descocadas también, llevan pelucas para tirar los pelos y marcan sus senos con absoluta naturalidad.
Nuestros intercambios culturales por la vía genitálica no han ido muy lejos con lugareños no han ido muy lejos, en realidad no han ido a ninguna parte, porque no han comenzado. El hecho de ser pareja es como llevar una camisa de fuerza puesta: aunque te des la libertad –siempre teórica- de canas ventoladas aquí no vuela nadie. Cuando uno viaja solo tiende al contacto, a buscar la compañía y si se tercia a buscar el gajo aunque no pretenda la media naranja pero cuando se viaja acompañado se carga con una mochila de indicaciones implícitas.

El primer dia que visitamos el centro: avda L.Senghor y Pompidou no dejamos de ser atosigados por los ambulantes. Como no tenemos realmente necesidad de nada de lo que nos ofrecen, nuestros precios terminan por ser aceptados. El aliado mejor de un comprador es que no necesite realmente aquello que compre porque puede prescindir de ello si el precio pedido es abusivo. El problema con los ambulantes es que los unos se solapan a los otros y antes de que te des cuenta tienes a 6 hablándote todos al mismo tiempo. Son inofensivos pero son unos lapas. Te toca hacer de organizador de asamblea para darles turno. Es así que nos cargamos de compras no previstas: una cama plegable de camping, un reloj de llavero, un par de gafas para leer, pantalones de colores y unos cuadritos artesanos hechos con técnica de arena de colores pegada en soporte de madera simulando escenas populares. En Dakar no falta el policía que te para y te pida el passe van (el carnet de passage) para asegurarse que no has cruzando la frontera saltando tu y tu vehículo con una pértiga. La ventaja que te paren segundas y terceras y cuartas veces los policías urbanos es que entre todas sus intervenciones te haces una idea de por donde van sus neuras y de paso confirmas la validez de tus documentos sin necesitar otros extras como el de la vinyette o una amende provisional por no tenerla que trató de colocarnos uno de ellos que iba de extorsionador.

Fuimos a la cita acordada con Afco para revisar nuestra batería. Leye, uno de sus mecánicos, me aseguró que a nuestra batería no le pasaba nada y que antes de darle a la llave de contacto para arrancar el motor había que esperar que los iconos de color calabaza en el panel de señales de alarma dejaran de estar encendidos. Uno de estos iconos es un candado y otro es una espiral. La primera vez que supimos de su existencia fue durante los tramos agujereados de la carretera nacional senegalesa. No teníamos ninguna idea de eso y hasta donde hemos mirado no lo pone por ninguna parte en el libro de infos del vehículo. Ese icono del candado lo venimos viendo desde Tambacounda y lo atribuíamos a problemas con el código de la llave, cuya tarjeta para la recuperación se quedó en Barcelona por nuestra negligencia. Siempre tienes que llevarla contigo si vas de mundos.
Volví a reponer la batería en su receptáculo y a reconectarla (primero el borne positivo rojo y después el negativo, éste es el orden aconsejado).El mecánico hizo varias pruebas para confirmar que la batería funcionaba perfectamente tras desaparecer los iconos calabaza. Je suis un ignorant le dije pero al menos nos quitamos de encima la decisión de hacer el testaje de batería y la posible recarga de ácido.
En Afco también vino a nuestro encuentro un gestor llamado por el portero por la cuestión del trámite de la maldita vinyette o para que informara al respecto. En África cuando planteas un tema, sea el que sea, la otra parte siempre codifica que estas haciendo una demanda en firme y no simplemente una pregunta. Es así que decide por ti y en lugar de trasladar tu pregunta a alguien infiere que lo necesitas. Es así que portero del recinto llamó por móvil a un gestor de la casa y en wolof le dijo que viniera para hacer un servicio. Una vez llegado me aclaró que el carnet de passage sustituye la necesidad del impuesto anual para circulación de vehículos, información que podía habernos dicho por teléfono sin tener que perder el tiempo. La excesiva gentileza de la gente se traduce en distintas formas de malentendidos cuando interpretan tus necesidades sin consultártelas y te meten en situaciones que no has pedido. Conviene aclarar siempre que preguntas o dices algo a alguien cual es el contexto de tu demanda para no permitir que el otro crea que estas pidiéndole que haga una gestión o que te venda lo que tiene.

En Bel Air compramos cajas de metal de las usadas para munición por el ejército que emplearemos como cofres para proteger los ordenadores y asegurar algo más su custodia dentro de la furgo. Pasamos unas horas interesantes vaciando dos flags grandes en mis interioridades: esófago-estomago y otras profundidades que no hace falta mencionar, en el bar donde trabaja un horario de esclava Sofía, una chica activa que saludaba a sus clientes blancos con dos besos de mejilla, y que se cambió un top con tirantes por otro sin ellos, de esos que obligan a cada poco rato a hacer el gesto de levantar un poco la tela cuando se aproxima a los pezones. De los blancos, ejecutivos, probablemente de alguna naviera del puerto de al lado, llegaron dos que se instalaron sin decirnos nada. Luego, la agenda de letra pequeña con numeraciones de uno de ellos lo delataba no precisamente como poeta. Nuestra no simpatía por ellos de entrada fue automática. Algo nos pasa con los blancos, los franco metropolitanos en particular por su soberbia, luego llegó un tercero que hizo un ademán de saludo al que correspondimos y que inmediatamente se zambulló en su periódico, luego un cuarto parapetado con un peluquín, que hizo otro pseudo saludo y compartió la mesa del anterior sin decirse nada. Todo eso sucede con absoluta naturalidad en cualquier ciudad europea y nadie se extraña del no saludo de la gente, solo que en África es bochornoso la falta de trato caluroso en un continente de tanto calor, Sofía habló al del periódico y este no le contestó, Sofía le preguntó ¿no quiere que le hable?, y el le hizo el gesto de no. El hombre del peluquín sacó su bocadillo y con las rodillas juntas, el cuerpo enjuto y la señal de la vergüenza en su piel de pergamino, fue pasándolo del mundo exterior a ser materia prima para su aparato intestinal. Entre tanto los 8 o 10 negros que entraron en el establecimiento sincopadamente durante esa mañana, todos saludaron y nos saludaron. Contraste de colores. ¿Qué les pasa a los blancos europeos, perdón, a los franceses? ¿Por qué les cuesta tanto decir hola? Comentamos Vic y yo de proponerles una cuestión-koan para sus horas de despacho de aburridos: ¿Por qué los negros todavía tienen la deferencia de hablar y los blancos han perdido, al menos ellos, toda deferencia de trato? No se lo dijimos, claro, la mayoría de cosas que piensas no las dices, no porque no estés seguro de ellas sino porque estás seguro a priori de que no sirve de mucho comentarlas en voz alta ante quien vive la vida desde el no-descubrir.

Un mongol con mochila, un chico alto, cabello negro recogido, sonrisa diáfana, atractivo, ubicado en esa edad de la década prodigiosa que va de los 20 a los 30 nos declaró I’ m nomad. Vale. Nos preguntó que tenía que hacer para ir a Thies en autostop. ¡Un transtempóreo! ¡Qué bien! No nos hubiera importando acompañarlo hasta la salida de la ciudad para ponerlo en la cuneta apropiada y que prosiguiera su nomadismo pero la tanda de lavacoches, guardeses de parking y comerciantes que nos atosigaban hizo que lo perdiéramos de vista antes de darnos cuenta. Un mongol, ¡vaya!, Mongolia, otro destino en el que perderse en una extensa llanura, encerrarte ahí y tirar la llave.

En la embajada española, muy cerca del edificio de la Assemblee Nacional que, de lejos, parece de viviendas, con una enorme puerta de entrada, la encontramos cerrada hasta el 15 de agosto, que coincide con ser la fiesta de la Asunción y día de fiesta local. Este tipo de detalles es muy propio de la burocracia española, la de convocar a posibles necesitados de papelajos para otro dia en que también se encontrará cerrada sus puertas. A pesar de la info ya conseguida en la embajada de Bamako, el problema de la próxima caducidad de mi permiso de conducir sigue en pie. Teniendo en cuenta que la policía africana utiliza cualquier pretexto para esquilmar al viajero europeo conducir sin el permiso de conducir vigente puede ser un problema. Mucho más cuando Mauritania es un país que tenemos que cruzar de nuevo y el último golpe de estado lo ha devuelto fulminantemente a la fase anterior del tímido proceso democrático en el que se había iniciado. Si los múltiples controles que tuvimos que sufrir en enero lo eran en un país que quería ser simpático, no quiero ni pensar en lo que nos vamos a encontrar ahora que el país no tiene la menor vergüenza en mostrar su atraso político ante el mundo.
En Dakar, como en todo Senegal, se encuentran los gargotes, esos pequeños restaurantes con una mesa baja y un par de banquetas, a veces con toldo, y que suelen regentarlos chicas o mujeres especializadas en preparar arroz con pescado y huevos. Los precios son los más tirados pero es mejor ponerse las gafas de sol más negras para no advertir los detalles no higiénicos.
Nuestra habitación en la ciudad ha sido la mejor hasta la actualidad que hemos alquilado durante todo éste año y no la más cara. La cobertura wifi permanente nos ha devuelto uno de los placeres de la tecnología avanzado. Eso de vivir independientemente de los cybers es una condición de libertad crucial. La de precio más alto la tomamos en Fada, en Burkina, una país comparativamente más pobre y con los precios más baratos. Seguimos con nuestra política de hacer vida de barrio. A la hora de comer salimos con la silla de ruedas, pasando por los pasos cebra e imponiendo cruzarlos dado que espontáneamente los conductores no se paran. Elegimos un restaurant donde comer para luego volver a nuestros quehaceres cruzando conversaciones aquí y allá un poco. Abundan los pequeños restaurant de fast food, donde ya ostentan carteleras de precios fijos. Los alojamientos que vamos encontrando son de una categoría tal que la idea de alquilar una casa con patio se va desvaneciendo. Eso tendría sentido para pasar un periodo prolongado, para uno o dos meses incluso no nos resulta tan vital. En el caso de recibir visitas de Europa también podríamos alojarlas en los establecimientos que vamos eligiendo.
Vic puede seguir con sus prácticas de clarinete a pesar de que la nota Mi de la tercera tesitura no suena bien. Eso proporciona otro añadido a la definición de infelicidad (infelicidad es igual a que no te suene la nota esperada por culpa del instrumento y no de tus dedos durante una lectura musical). Ningún mono de abstinencia por ahora con la falta de Korá. Máxime nos ha enviado fotos del grupo. Un arco de todos con las koras delante nos da un aspecto de buenos chicos de casa parroquial. Del resto del grupo recibimos alguna noticia en emails colectivos que terminan con un Jesus crhist vous aime. Vale, pero ¿has pensado que lo que yo quiero es que me ames tú y no que le pases la tarea a ese tipo?
Dakar es una ciudad moderna. La vía rápida periférica que bordea el mar es de trinca, la antigua carretera costera permite encontrar rincones románticos, bastantes de los edificios coloniales atestiguan su pasado. Si el visitante tiene suficiente cuidado en no meter una rueda de neumático en un agujero o si va de peatón, no caerse dentro, todo va bien. La inmensa cantidad de vendedores de calle de toda clase atestigua el estado económico de mucha gente. Al tipo que le compramos la cama plegable de aluminio (algo que hemos comprado por repetido puesto que tenemos un par de esas camas que compramos en un país báltico hace un par de años) iba con una de ellas desplegada por la calle y otra `legada dentro de su funda. Nadie tiene vergüenza de nada, lo primero es vivir, lo segundo ya se verá. ¿Qué es lo segundo? Vivir bien, vivir con contenidos, vivir sabiendo para qué, vivir filosofando, vivir en clave de felicidad, vivir para contarla, vivir para ser, vivir para no trabajar. Los comerciantes, aunque no te dediques a comprar mucho, son otra gran fuente de información de un país. Su grado de laposidad (adherencia del lapa) es tanto mayor cuanto menos tiempo lleve sin hacer una venta. Basta que tu pupila se dirija a aquello que se te ofrece para que estés perdido. Alguno de ellos lo tuvimos arrastrándose por un par de calles. Su indignidad te coloca en una situación indigna al hacerte jugar un atributo que no tienes: el del blanco prepotente que puede mantenerse encaramado en el podio de su negativa.
Los centros urbanos y su alta densidad por quilómetro cuadrado son otro hot point que te habla de todo un país. Gente de todas clases con toda clase de necesidades atestigua la supervivencia de urgencia. Junto al gran banco en el que entro un momento para sacar cash liquido del distribuidor de billetes (ningún problema de asistencia bancaria) gente que te sonríes de distinta manera para conseguir algo de ti: seguimos preferenciando a los handicapés en nuestras atenciones y hablamos con unos y con otros mientras sorteamos los obstáculos de cada calle. A veces al no encontrar una salida siempre hay alguien que se presta a auxiliarnos con la silla de ruedas indicándonos el camino.
En el Sacré Couer una escena curiosa. Agosto es periodo de vacaciones, pero su secretaria esta abierta y la sala de profesores (prohibida la entrada a alumnos reza el cartel de su puerta) esta convertida en club social. Los profesores acuden a ella para ver látele (con antena parabólica y mas canales), sofases y cervezas. Aloyse nos indica que hay hombres senegaleses que no aman la vida hogareña y se pasan una buena parte fuera de ella. Lo curioso de esos profesionales de la docencia es que su lugar de trabajo es el elegido en horas y días libres en lugar de estar con sus familias o irse de vacaciones o visitar otros lugares.
En una ocasión, estando dentro de un Myshop no hemos sentido substraído a la realidad inmediata. Podriamos estar en cualquier país con un establecimiento familiar. Un mismo tipo de consumos y de merchandising y de precios pudiendo pagarlos con credit card. Algún detalle podria informarnos que estábamos en África, casi todo el mundo tiene la piel negra, pero ese pequeño detalle ya hemos dejado de advertirlo. Algún otro, como un tipo arrodillándose en la acera en su ruego islámico advertimos que no lo hacia para el Este. Estuvimos por salir para aclararle que la Meca no estaba hacia donde oraba pero nuestro plato era más importante. Nos sigue resultando curiosa toda esa gente que, no importa donde, para de su actividad para cumplir con su obligación diaria. Ningún sentimiento del ridículo para arrodillarse ante no importa que pared que no importa lo que contenga (incluidos escaparates) a un metro de ella, siempre que la dirección en la Meca sea la correcta (el caso referido es la excepción). Evidentemente su oración mata de un tiro dos funciones: ganarse el paraíso y mantener limpio ese pedazo de suelo además de practicar la publicidad subliminal a favor de la pared ante la que se doblegan.

sábado 9 de agosto de 2008

El relato sesgado


Actuando en la iglesia
En plena clase
Dákar 8 agosto 2008
Tras dejar el campo de las benedictinas fuimos de nuevo al de los benedictinos despues de dar una vuelta hasta Kayar, en la costa cercana. Acudimos a la hora convenida con Jean Paul para iniciar el curso de la Korá. Cualquier parecido de la realidad con lo que nos dijo el dia anterior fue pura coincidencia. No había nada preparado: ni las sillas, ni las mesas en el porche donde haríamos los ensayos y comeríamos. Simon, el profesor, que viene desde hace 10 años introduciendo a la gente al instrumento tuvo que afinarlos todos. Jean Paul tiene una parálisis en un brazo, alguien me dijo que tal vez fuera lento de reflejos por algún déficit, razón suficiente para disculparlo. No nos pareció que tuviera ninguno. Todo empezó un poco al revés con la resignación de todos los inscritos: la mitad iniciados ya al instrumento y que hicieron en años anteriores otros cursos (lo llaman sesiones) y la otra mitad, otros cuatro, que ha sido la primera vez que hacíamos uno. En la rueda de auto presentaciones fue curioso la forma de hacerlo las mujeres utilizando el madame o madeimoselle de encabezamiento para que quedara clara su condición marital o no y tras su nombre indicaron la parroquia a la que pertenecían. A nuestro turno quedó claro que no practicábamos ninguna religión y no nos verían participar de ningún rito.
La falta de condiciones se desvaneció al pasarnos un par de horas tocando las cuerdas tratando de ordenar la escala diatónica en la gama de Fa tratando de no equivocarnos. Empezando por el Fa4, el más alto hasta el Fa2 pasando por Mi4-Re4-Do4-Sib3-La3-Sol3-Fa3-Mi3-Re3-Do3-Sib2-La2-Sol2. Solo eso, usando el índice cuando tocaba o el pulgar según las cuerdas, ya nos tuvo entretenidos un buen rato. Está claro que somos unos caprichosos. Aprender algo de Korá significaba que nos estábamos dando un lingotazo de coartada para comprarnos uno. Los benedictinos llevan unos 1700 fabricados uno a uno y con notables mejoras con las clavijas con respecto al originario de Mali. El diatónico viene en Fa y el cromático permite otras 4 gamas. Tienen tres categorías cada uno, de tres estrellas de acuerdo con la estabilidad menor o mayor de su sonido. El cromático tiene una doble hilera de segundas clavijas que sirven para cambiar el tono. Su sonido es más estable. El diatónico varía el sonido según la posición de la calabaza y del conjunto del instrumento en relación al suelo y al cuerpo. Se suele tocar sentándose el instrumentista en un taburete pero se puede hacer también de pie o sentado en una silla. Ya nos estamos viendo Vic y yo haciendo el número con esta especie de arpa africana y el clarinete en cualquier lugar que estén dispuestos a aguantarnos. Tendremos que pensar detenidamente si adquirimos uno pero si no lo hacemos será desaprovechar una oportunidad. Como ocupa un volumen considerable tendremos que pensar en como coexistir con él dentro de la furgo. Ventajas de tener uno: contrarrestar las horas de ordenadoráuticos y relajarnos con sus sonidos. Desventajas: tenerlo calvado en la pared, cuando volvamos a recuperar nuestra casa, llenándose de polvo. Tenemos una colección de instrumentos musicales que ya demuestran nuestras pericias en el arte musical: guitarras, una travesera, quenas, flautas dulces, bongós, armónicas y un teclado que se pasan meses sin que los toquemos y sin que nos toquen. Otra ventaja de compra: ayudar a la historia del instrumento e incentivarlo. Desventaja: reducción no prevista de presupuesto.
Durante la comida no saltamos de alegría y ocupadas nuestras habitaciones, en realidad una, (la otra no tiene ni una funda del colchón de espuma) nos dispusimos a vivir la nueva experiencia con nuestro mejor talante y algo de la resignación cristiana. No me extraña eso de la resignación como predicado, de esa manera nunca hay que amonestar a nadie por gorda que la haga y una organización religiosa funciona como un mecanismo de relojería pero eso sí sin que sirva para dar la hora exacta. Tampoco quiero `pasarme, la verdad es que sus campanazos nunca fallan y ninguno de los cofrades olvida jamás la hora de la oración.
Raimon, el benedictino al cargo del bois des manguiers donde nos fuimos a alojar, nos dijo una frase interesante: je suis Jean Paul indicándonos que los errores de éste los asumía él para subsanarlos. Una lección interesante: el individuo no existe, el grupo lo reemplaza aunque hay otro lado épico en la tesis: la de Dumas, todos para uno y uno para todos, que bien vale su transporte a épocas de no espadachines. No pedíamos tanto de todos modos, somos fáciles de conformar, bastaba que el encargado no nos diera una cita si sabía que iba a incumplirla, pero en las agendas africanas monacales solo se cumple a rajatabla para oraciones de la clase que sean y horarios de comidas. Para un curso que lleva casi 10 años haciéndose todavía no le han cogido el tranquillo para prepararlo en condiciones,
Tras la clase, la comida de rancho no tuvo nada que ver con el refectoire del campo femenino. Felicitéeeee, ¡ven!, estuvimos a punto de telepatizarle. La de la cena seria peor. Nada de ensalada o consomés o crudités y nada de fruta o postres. Cuando alguien piensa en comida es que el paladar le puede más que la filosofía. Por la comodidad sublimamos un montón de déficits. Un país con una proporción excesiva de obesos es que por término medio a su cultura le importa un pito su destino o su sentido existencial. Basta llenar la panza para dejar que todas las frustraciones pasen por el duodeno y se expulsen unos metros después. Todo el universo personal queda encerrado entre una boca y un ano. Esa verdad de gusanos la disfrazamos con filosofías a la carta para todos los gustos: desde el más atrevido existencialismo al más rancio religiosismo. Sartre se auto satanizó deliberadamente para pasar a la posteridad, cosa que desde luego logró, a falta de tener un alma que enviar más allá de la Casiopea. Quienes no tenemos modelos que seguir de ningún tipo nos enzarzamos en las espinosas cosas de lo concreto.
Al segundo día de clase supimos lo que sabe todo estudiante de música, que estudiar significa practicar y mucho. Las pautas de Simón, , no pasan de decir: doucement, doucement y de escribir en la pizarra los acordes, que vienen en el cuadernillo de introducción. Estuvimos horas y más horas con los seis primeros: Fa, Do, Re, Sol, la y Sib cada uno con cuatro tonos en un tiempo de 2x4. Otros seis acordes de 6 tonos, más rápidos vendrían luego. Lo más difícil es saltar de uno a otro y hacer combinaciones. El progreso no sé si adecuado sí constaté que era lentísimo. Una de las compañeras, más veterana que nosotros, fue herida en combate con una ampolla en uno de sus dedos. Es lo menos que puede suceder. La experiencia fue interesante. Uno de los freres mas ancianos de la comunidad, Dominique Cata, difusor internacional de la Korá, acercaba su paseo hasta nosotros y se daba una vuelta por los estudiantes repartidos a los que daba algunas indicaciones y acompañaba con su melodía voceada. Ha hecho mucho por la korá y los libros de partituras hechos y copiados a mano son obra suya.
Nuestros compañeros de curso son unos pedorros que a cada rato rezan. En términos globales dedican más espacios a la oración que sus rivales próximos del islam. Si alguien se le olvida guardar la compostura y se sienta antes de hacerlo a la hora de comer, Agustín Cabral, uno de los seguidores del instrumento recuerda que hay que hacer la oración. Todo el grupo se encuentra en Dakar para seguir practicando. Cabral ha dejado claro para qué, para loar al señor. A ratos estoy a punto de que se me escape la risa pero ellos dicen estas cosas muy seriamente. ¿Si el señor lo es todo para que caramba querrá que un grupo de arpegistas le dediquen cuatro musiquitas? La verdad es que ganarse el cielo parece que lleva bastante esfuerzo. Los que no iremos en el supuesto de tener una eternidad por delante en algún limbo o caldera, podremos entretenerla en acabar los cursos que iniciamos en la vida terrena.
Como nos suele pasar, no pintamos nada en ese espacio; os comensales, siguiendo, parece que, consignas muy secretas y firmes durante las comidas no hablan, el único que hace de cantamañanas es el profesor que a la postre va de gracioso y reparte con la bandeja en mano los mangos a partir de la comida en que los hubo. Interesante observación ésta que se puede comprobar en un tipo de personalidades que necesitan hacer de padrinos de sus pupilos tal vez para compensar otros déficits evidentes en la misma mesa, como la falta de una botella para servirse agua a tamaño razonable y no una garrafa de 8 litros. Con todo, nuestros compañeros de curso deben ser de la clase alta para permitirse tanta la compra del 21 cuerdas como venir al curso. Por lo que hemos sondeado así es. MarieLuise una de las compañeras es esposa de un piloto de aviación. Visten mejor que nosotros y algunos se manejan con coches de gama alta. Tengo una teoría: el exceso de conductas de repetición como las plegarias desconecta áreas cerebrales de la realidad llevando a transitar a los sujetos por ideaciones maniacas que les llevan a desentenderse de los problemas concretos más inmediatos, no digamos de los más lejanos. Es así que la noticia publicada por el Walfadjri L’ Aurore sobre los disparos policiales con 10 heridos de bala, que algunos probablemente morirán o quedaran disminuidos para el resto de sus vidas, contra una manifestación pacífica, a la que denominaron de “foule” en Massassoum, en la región de Sedhiou no es ni siquiera motivo de comentario. Nunca la realidad es una sola y mientras por un lado se reza al dios que sea, harto debe estar el pobre de tanto solícito, por el otro se hace caso omiso a las desgracias humanas del propio pueblo. Tanta beatería me abochorna. Vic todavía se mantiene junto al grupo que se reúne de pie junto a la mesa para, todos listos, ¡ya!, rezar antes de cada comida. Siempre es el mismo y lacónico cántico y siempre hay uno que hace de maestro de ceremonias. Yo me voy a dar un paseo por el patio o a lavar las manos mientras hacen su agradecimiento o lo que sea. Salvo el desayuno, las otras dos comidas del dia siguen siendo deplorables, si yo fuera dios les contestaría, no a mi no me deis las gracias por esa presentación en la mesa, no lo hago tan mal, es cosa vuestra y solo vuestra.
En un cálculo mas exacto de las plegarias católicas, a las 7 en el templo hay que añadir las 6 de antes y después de cada comida mas, se supone, la de antes de acostarse (cuando éramos niños lo hacíamos) y la de levantarse. Ningún comentario a añadir a este cómputo con respecto a si se reza cada vez que uno se sienta en el wc, pero es uno de los lugares ideales para reflexiones místicas y filosóficas dado que simboliza el fin literal de las cosas o al menos el conducto de los deshechos. A esos quince momentos oracionales hay que añadir los fuera de agenda que una inquietud nocturna pueden añadir, para eso hay una virgen iluminada en el patio a unos pasos de nuestra habitación con unos banquitos delante para quienes necesiten hacer sus pedidos particulares o hablar directamente con la madre de lo divino. No deja de sorprenderme esta capacidad de comunicación con el misterio con gente más bien tirando a tímida que reduce al máximo su comunicación con la proximidad de los hablantes. Comparativamente a los islámicos los católicos se pasan en citas con la oración, lo sorprendente es que les quede tiempo para otras actividades, alguno de los benedictinos que se ha sentado a nuestra mesa ha hecho mas de una carrera universitaria y quiere ir a Lovaina a hacer otra, además de tocar la Korá y tener otros dominios memorizados.
Entretanto, la realidad del país con todas sus modernizaciones es la que es: solo una minoría se ha opuesto a la modificación constitucional por el propio parlamento para prolongar de 5 a 7 los años de la presidencia. Es curioso como las famosas constituciones –cartas magnas de los países que se proclaman ser adultos- votadas por los comicios populares entran en dinámicas de modificación de artículos debatidas solo por la cámara de diputados aprovechando las mayorías de quienes proponen esas modificaciones.
El domingo aparece un merlot en la mesa, también tetrabrikes de zumos traídos por comensales que se añaden a la mesa y por supuesto el consabido arroz blanco, insípido y carente de toda alegría no como bol de complemento según el estilo chino sino siempre, invariablemente, como materia principal. Yolanda nos dice que incluso los médicos recomiendan no tomarlo. Nosotros proponemos encuentros de exquisitez de la comida en que se pueda traer toda clase de variedades menos el arroz blanco. Yo ya ni lo pruebo y paso directamente a una minúscula pata de pollo y la salsa de cebolla. La cocinera, que nunca sale de la cocina y come por separado como en las pelis de los esclavos negros antes de la guerra de Secesión, me dice sin ningún asomo de ironía que lleve una tercera bandeja de arroz blanco a la mesa porque hay mucha gente y tenemos que comer. Raimon nos procura yogurt y mermeladas y mangos que nos salva la situación. Vic por sus adentros protesta menos que yo y se zampa el arroz lo mismo que la pasta, siempre con la misma clase de salsa siguiendo un meticuloso programa de crecimiento a lo ancho. La cocinera nos dijo que había estado en Europa y que había aprendido a guisar allá pero no da ninguna prueba que aprendiera algo de cocina europea. Pura mentira, no tiene ni puñetera idea. La caridad benedictina no pasa por exigirle un poco de esfuerzo. Por no tenerlo tampoco pone ni quita la mesa. De eso se ocupa el frere Pierre que viene de otra congregación y que no dice nunca esta boca es mía y trabaja para los demás en silencio o a falta de algún cilicio medieval, quien sabe. Un último comensal que se añadió al grupo, con un tono alto de voz, a ratos elevaba el promedio decibélico de la mesa pero por lo que pude ver era un veleidoso nato que era empujado a intervalos para que se callara. Cuando comentó que Casamance, la región que pide la independencia, es un problema para Senegal, le digo que hay otro punto de vista y es que Senegal, el estado, es un problema para la Casamance. Cuando le dije el resultado de mi suma del record propuesto para el guiness de la beatería católica, antes de que se fuera a la misa, no comentó nada. Un rato después lo vi dándole trabajo a la escultura de escayola o de lo que sea de la inmacu. Un católico no computa nada que pueda crearle disonancia ideológica, su fe justifica todo lo demás aunque no tenga nada que ver el rito a destajo con la creencia.
A los 6 acordes básicos de 2x4 nos instruimos en un passepertout que sirve de acompañamiento para todo, se nos informa. A esas alturas ya supimos que el dominio de la Korá es para dedicarle años y si no se los hemos dedicado a otros instrumentos de cuerda como la guitarra, mucho más fácil, o el violín, nada nos asegura que se lo dediquemos a este instrumento que por si mismo ocupa el espacio de una butaca. Los ratos de incertidumbre fueron contrarrestados con golpes maestros, como el de Dominique que vino el domingo tarde con su Toshiba portátil y nos pasó varias grabaciones de él y de otros con el 21 cuerdas.
Los días nos fueron pasando diluidos en un grupo con el que no teníamos nada que ver pero que nos aceptó cordialmente sin hacernos muecas raras ni someternos a interrogatorios bizantinos sobre nuestra ideología. Lo mejor es no entrar en ese campo. Si en tu propio lenguaje y con gente de la cultura nativa a menudo no hay modo de entenderse, ¿Cómo pretender hacerlo con una mentalidad tan distinta? El domingo, dia en que la gente se pone sus mejores vestidos, fuimos fulminados por imágenes que se vienen repitiendo, la de los vestidos, tanto para caballeros como para señoras, de telas directamente encargadas por parroquias para celebrar sus aniversarios con imágenes de vírgenes, santas o cristos. La tela queda desperdiciada e inutilizada para siempre. Marie, la pareja del profesor presentada por este, viene con uno de esos vestidos con la leyenda Jesuscrhist est resucité en recuadros, uno de ellos lo llevaba próximo al pubis Supongo que esta chica, o cualquiera con ese tipo de vestimenta, puesta a andar por las ramblas barcelonesas saldría en el telenoticias de la noche. Tanta fe por los cuatro costados la verdad es que da envidia, ellos rezando a lo que sea y nosotros sin fe, esperanza ni caridad a juzgar por nuestra critica radical a la solidaridad incondicional. La estatura dela virgen bajo el palio de obra habitación en domingo tiene mas trabajo aunque no es extraño que a horas avanzadas algún devoto incontinente, como un franco metropolitano con el cabello rapado al estilo mohicano y el mas reverenciador de todos los asistentes al templo, tenga que ir a hacer la ultima oración para poder dormir como un bebé esa noche. Es curiosa esa figura, la de la virgen no la del mohicano, para el catolicismo: tenemos una prueba de las semanas santas andaluzas donde la devoción a la virgen tiene un deseo erótico no tan subliminal. Para quienes tienen fe es más difícil creer en la concepción por un ángel o un ovni alado de la virgen María que por un soldado romano que dejó embarazada a María, una mujer que trabajaba tejiendo en palacio, por un soldado al servicio de un antecesor de Herodes Agripa que la violó. Esta es la versión que nos transmitió Claudio, el césar romano que se negó a ser tratado como emperador ni se creyó tan importante como Augusto, y cuyos textos dejados parecen bastante fiables a juzgar por su pasión por lo que llamaba su tarea histórica (historiografía) y critico de otros historiadores romanos clásicos por exagerados. En todo caso la versión la tomó de Herodes A. rey de los judíos, que les unió una amistad desde niños el cual fue mas preferido por la madre de él que él mismo.
La concepción de la virgen sin dejar de ser tal fue uno de los enfrentamientos que sigue habiendo entre distintos seguidores del cristianismo. La cuestión es que la imagen de María es probablemente la mas reproducida en todo el orbe católico, la de dios no porque no se sabe la que tiene o no tiene ninguna, la de Cristo es demasiado patética e indica el sufrimiento, la de María es por el contrario la dulzura, la ascensión, la vaporosidad, la beatitud, el acogimiento, además de posibles deseos inconscientes de poseer a una virgen, -algo difícil en los tiempos que corren- en todo beato que pase por un psicoanálisis. Cualquiera que haya tenido un poco de contacto con el universo genital de una fémina debe estar al corriente de que sin inseminación no hay bombo a la vista. Un ángel por definición será altivo, alado, atractivo, querubín pero no se le conoce la propiedad de sementálico ni de ir con el pene en ristre ni siquiera se tiene noticia de que lo tenga. El que se la apareció a la virgen lo debería tener muy difícil para preñarla y dejarla inmaculada. Seria interesante sondear la opinión entre todos los científicos al respecto sobre este punto. ¿Alguien quiere convertirla en una encuesta de una muestra para su tesis doctoral? Veríamos la proporción de creyentes entre biólogos y el resto de la comunidad científica sin acudir a subterfugios tales como la lectura entrelineas que hay que sacar infiriendo una inseminación artificial adelantada para la época con una probeta venida de otro planeta transportada por UPS.
Tras el curso de 6 días no tan intensivos, supuestamente habíamos aprendido 6 acordes en 2 x 4 y estábamos avisados de los mismos 6 en 3/4, estos segundos, ya lo he dicho, con 6 tonos cada uno, es decir seis puntadas de sonido. Además teníamos un par de acompañamientos. El último dia fuimos presentados en sociedad ocupando la primera línea del espacio dedicado para público en la iglesia del monasterio. 2da misa que soporté estoicamente en el mismo lugar para un par de minutos tirando a mucho de mucha repetición del Fa y poco más. A la salida el párroco, un catalán de Granollers llamado Joan, de la parroquia de los Mártires de Uganda, dijo que se oyó un ruido de fondo. Nos dijo que repensáramos la compra de la Kora por lo cara que resulta si va a ser condenada a ser objeto decorativo. A pesar de todos los considerandos unas horas después obligamos a desembalar la única cromática de la que disponía el convento ya preparada para enviar a un comprador en Francia. Despues de probarla, gustarnos el sonido y comprender el manejo de la doble segunda hilera de clavijas para los semitonos gracias a la explicación que nos dio Máxime, un frere que nos acompañó durante el curso, para pasar de la gama Fa, a la otras; la de Lab, la de Sib, la de Do y la de Mib; descubrimos un golpe recibido en el tambor de piel de vaca y un parche en el interior. Solo había este modelo. Eso, unido a la pesadez de la calabaza por ser de tamaño grande nos hizo decidir descartar la compra inminente a pesar de llevar el dinero, en euros, preparado para pagarla. El resto de la tarde nos conformamos con la sinfonía de los pájaros. En el jardín des parloirs, me encanta este nombre que encuentras dentro de los monasterios- convinimos otras fechas para enterarnos del stock de otros koras testados para venir a por uno de ellos.
Tantos días de quietud de la furgo siguió produciendo problemas en arrancar y la rueda delantera volvió a perder presión. En el taller de los monjes subieron el compresor hasta poder repasar el hinchado en particular de la recién cambiada pero también de las otras 3. En cuanto a la sacada quedó para comprobar donde está la causa de la pérdida de presión. Una última comida en el refectoire del monasterio al que de los dos iniciales que éramos pasamos a ser 9 con otro grupo de mujeres enjoyadas, su mitad obesas y todas pías. Estas solicitaron que Raimon dirigiera la oración y estuvieran sentadas, yo, siempre desacompasado, me quedé de pie y coreé amén. Comimos en silencio sin perder observación. Un par de conatos de conversación. En uno de ellos dos niñas adolescentes pero tardo-reactivas y de risitas nerviosas afirmaron que desean ser monjas, una de ellas lo tenía claro: seré carmelita. La mujer mas obesa dijo bueno, si dios lo dio todo por nosotros bien podemos sacrificarnos nosotros por el. Me pareció que sonaba una música celestial de fondo a modo de rúbrica. Y poco más. Como terminé primero y ya conocía un poco la mecánica del espacio me cargue con toda la vajilla para lavarla en el minúsculo espacio para eso. Debió ser la comida más multitudinaria de este refectoire ya que hubo falta de platos y cubertería, teniendo que complementarla trayéndola del refectoire de la zona de clausura. Una chica me ayudó con el aclarado de los objetos, momento en que aprovechó para preguntarnos de que asociación éramos al ver nuestros carteles de pizarra. Le di un nombre de los muchos en lso que hemos participados durante nuestras carreras de idealistas.
Para salir del recinto tuve que preguntar a varios hermanos en dios pero con el oremus un poco bloqueado en las cuestiones terrenas para encontrar la salida, ya que una delas puertas del perímetro estaba cerrada. Otra vez en la carretera nacional llegamos pronto a Dakar, atravesando Rufisqui con las vendedoras de anacardos poniendo las sonrisas en nuestra ventana. Nada mas llegar a la capi fuimos a Afco, empresa que tiene la representación de la Fiat junto au pont de Colombanes. En el despacho del jefe de taller, la pantalla del ordenador unafoto fija de la mezquita de Touba y fotitos de los grandes marhabous moviéndose de una esquina a otra del monitor. Se me ocurrió que en lugar de ser fotos cuadradas podrían ser redondas y en lugar de atravesarse las unas a las otras podrían rebotar como si de un tablero de carambolas se tratara. El soft podria añadir las puntas de dos tacos que salieran por uno u otro vértice y dar los toques oportunos. Mientras dedique mi imaginación a este asunto el jefe de taller actuaba como tal, atendiendo aun empleado u otro, o a las llamadas por móvil con el audífono de cable y el móvil en la mano. Cuando me tocó mi turno se presentó:Touba Fann. Quedamos para el lunes siguiente para testar la batería.
A continuación tratamos de conseguir alojamiento en la parroquia Martys de Uganda. En sus paredes interiores hay figuras abstractas con los nombres de los asesinados junto a Kisito. Nos atendió el pere Ange, de Gracia en Barcelona. Un tipo con la mas absolutamente indisposición a ayudarnos desde antes de bajar de las escaleras. Con la pierna renqueante y victima posiblemente de una hemiplejia parcial no es precisamente la alegría del huerto. Como todo vicario que se (autodes)precie dijo que a fin de cuentas él no era el responsable de la casa. Ángel (usurpador sin duda de este nombre al que puede tener derecho canónigo pero no por su significante) consiguió que rememorizara mis dos años de escolapio en la Escola Pía de Sabadell, donde ya tuve oportunidad de tratar con la ralea de ese personal. Antes de hacerme ateo al año siguiente de esos dos cursos de bachillerato elemental que metí dentro de su recinto carcelario reuní una interesante casuística de sacerdotes que supuse rotos por dentro que necesitaban el recogimiento de grupo para justificar su no sentido existencial.
En efecto el responsable de la parroquia es Joan, el del consejo sabio sobre la compra de la korá, cuya coincidencia no aprovechamos para pedirle alojamiento. Habida cuenta de la proverbial solidaridad catalana lo más probable es que hubiéramos perdido el tiempo. Además hay algo sutil ala hora de pedir algo a un católico oficiante, aunque sea por supuesto, pagando, que te hace sentir mal. Todo hay que reconocerlo, los católicos de oficio son los maestros mundiales en provocar el sentimiento de culpa. Sin resolver la cuestión elemental de logística nos metimos en un cyber donde hicimos 7 horas de internet con nuestros portátiles. Alguna gente de las Españas estaba preocupada por la demora de noticias. Mi ritmo de capítulos para este libro es de uno por semana como promedio pero sin un punto de internet puedo demorarme el doble, el triple o hasta el cuádruple en insertarlo, momento en que podemos meter varios textos que teníamos en cola. Despues de hacer este intensivo, desde las 18h hasta la 1am sin levantarnos de las sillas (máximo record histórico en nuestras biografías de permanencia en un cyber y en el caso de Vic sin hacer pis) regresamos al sector de Sicap (nombre de la empresa constructora que lo levantó) y aprovechamos que la puerta del recinto exterior de la iglesia Pierre des Baobabs estaba abierta. Ahí pasamos la noche sin ninguna interrupción. Al dia siguiente me presenté al sacerdote Martin Tine al que le propuse una entrevista y le conté nuestra situación personal. Confirmó las impresiones que ya teníamos acerca de un catolicismo riguroso y organizado preferido por los nativos islámicos a lso recursos que proporciona en cuanto a hospitales o escolarización. Gracias a él nos enteramos que en el colegio Sacré coeur, al lado podríamos alojarnos. En efecto, tras esperar bastante rato al frere responsable (aquí, todos hermanos) nos preparó una habitación especial aneja a un despacho que podemos usar en la planta baja junto a la puerta de entrada de un pabellón en el que la parte de arriba son habitaciones y la de abajo aulas y hay un salón de actos. Tuvieron que desalojar a otra persona para poderla ocupar nosotros. Mientras duraba toda esto esperando al gestionaire, hicimos amistad con algunos profesores y los bedeles (segundo poder de todo centro pedagógico). En particular estuvimos hablando con Aloyse Ndiaye profesor de español y con un castellano excelente que a diferencia de otros profesores de asignaturas de otros idiomas, ha instituido el castellano en el saludo cuando se encuentra con sus colegas de centro de un modo muy jocoso. En Senegal mucha de la gente que ha sido escolarizada sabe algo de español siendo considerado como una de las lenguas internacionales más importantes. No viviré -pero será un placer para cualquier periférico social que lo vea en directo- el futuro cuando la gente deje de elegir el inglés como la primera lengua solicitada y pase a hacerlo con el chino. Será una patada directa en los ovoides de los narcisistas norteamericanos que nadie duda que son de plomo. El caso es que dos palabras en castellano permiten la empatía instantánea.
Dakar da la medida de la expansión senegalesa. Los 500 mil millones de cefas anuales que vienen en forma de divisas de los emigrantes justifican sobradamente que el estado sea el menos interesado en combatir la emigración de su gente. Por otro lado los emigrantes en suelo hispano que vamos conociendo que ya han tenido suficientes años para posicionarse quieren volver para reinstalarse aquí con sus negocios. Ese capitalismo tiene futuro.
M.Tine llamó por su cuenta a Paul Samboo, al que me presentó como el mecánico que se ocupa de sus vehículos. Vino hasta la explanada de su parroquia y tras decirme que tenia un taller se llevó la rueda con pérdidas y la batería auxiliar que nos ha auxiliado de bastante poco durante todo este año. Confié en él. Tras concluir nuestras gestiones para asegurar una habitación para los siguientes días fuimos hasta su supuesto taller. Una vez en la zona, despues de la plaza del obelisque , en el barrio Fass, resulta que todo es un inmenso taller. Hay como 6 zonas distintas de explanadas de coches en reparación. Coches despanzurrados en medio de la calle y un montón de mecánicos por su cuenta formando un ejercito de abnegados reparadores de máquinas viejas, Paul, entre ellos. Dueño de taller, no, uno mas que trabaja por lo que le quieran dar. En realidad llevó nuestro neumático a uno de los localitos con compresor que lo tuvieron que reparar de nuevo porque seguía perdiendo y puso la batería a recargar. El me había dado el neumático por bueno. Al dia siguiente nos confirmó lo que ya sabíamos que la batería no funcionaba. Me extraña que una batería sin tusar en 3 meses quede ya inutilizada aun sabiendo la previsión de pérdida por dia de no uso. Es posible que me la regalaran estando algo tocada. Se la regalamos además de darle mil cefas e invitarlo a una bebida. Un chico callado y honesto que nos interesamos un poco por él, padre de un hijo cuya madre prefirió juntarse a otro hombre y pasar de ellos. Paul tiene 6 dedos en cada mano. Le pregunté si les llamaban con una palabra especial por esta característica que es común en su familia dijo que no, algo sorprendente que hace de indicador del respeto humano. En occidente todo el mundo antes de conocerse por el nombre se conoce por algún atributo físico. A Paul lo localizamos en su lugar preguntando por su nombre. En una zona, con cientos de personas trabajando dispersas en el gremio de talleres al aire libre, no deja de ser un detallazo. A estas alturas de nuestro viaje, empiezo a entender la psicología del mecánico. Propongo que alguien escriba un anexo a un manual de reparaciones del automóvil por lo que hace al trato con los talleres africanos. En cuanto a la batería principal la furgo ya no arranca a la primera con lo que queda como tema pendiente si no queremos llevarnos nuevos sustos por las carreteras del oeste. Estamos advertidos que Gambia, en principio, próximo país de nuestro itinerario, es mucho peor que Senegal. Aquí en la capital hay agujeros, pero agujeros donde se puede caer una persona y desaparecer para siempre, en medio del asfalto. Además hay regatas con rejillas para el agua que quedan con el agujero al descubierto. El primer dia metí dos ruedas laterales en uno de ellos. Si podemos contarlo es pura milagrería. A pesar de todos los avatares propios en un mundo por hacer, nunca falta el guripa que viene a ver lo que te saca. Desde muy lejos, es decir que no pudo advertir lo que nos faltaba, nos paro un guardia municipal. Al preguntarle porque nos detenía exigió primero los papeles y despues ya respondería. Nos faltaba la red para tapar lo del portaequipajes, ¿Una red para tapar cofres? ¡Pues sí! ¿En una competición de burradas quien puede decir la mayor?, que nos consulte, le daremos ideas. Mientras ojeaba los papeles dijo que nos faltaba la vinyette. Algo que se saca en una oficina de dêpots y que cuesta unos 6000cefas y sirve para un año y que ninguna aduanero ni policía anterior nos ha comentado. Durante un rato de conversación el tipo nos devolvió la documentación sin insinuar ningún soborno, aunque parece que también forma parte de los emolumentos de la policía senegalesa, y nos fuimos a una zona de lux, les Alamedines, donde en el pequeño puerto de pescadores estuvimos el poco rato que nos dejaron tranquilos, guardianes de coches y comerciantes.
Lidiar con comerciantes y artesanos, en realidad más comerciantes que artesanos, de las esculturas de madera, djambees, pinturas y otras cosas termina por convertirse en una pesadilla cuando te toca repetir las mismas frases a una misma psicología mercantil aunque se trate en sujetos distintos y diferenciados por miles de quilómetros. Te hacen perder un tiempo considerable y llenar el momento con impertinencias que te sobran. El tipo del balafon que me lo ofrecía por 30mil sin quererlo ni interesarme por él me lo rebajó el mismo hasta 5mil, sin entender que su primer precio lo desautorizaba como mi comerciante preferido en el supuesto de que hubiera querido comprarle algo. Decirle a la nube de moscas que te viene que vas de bohemio que no eres turista y que un bohemio necesita sus silencios para conectar con sirenas de la mar o musas de la arena es un mensaje infalible para sacártela de encima aunque no entienda ni jota.
Un rato despues la conversación con los tratadores de algas en otra zona costera, la meristotheca senegalensis, el alga que contiene carragenina, considerada cancerígena por cierto, utilizada como espesante alimentario comprada por los japoneses, que enseñaron al mundo como comer algas. Se recoge verde, es procesada en grandes recipientes, luego blanqueada al sol y conservada con sal antes de ser exportada.
Una vez instalados en nuestra habitación con despacho incluido, con cuarto de baño, lo mejor que hemos tenido de base logística hasta ahora, descubrimos tener cobertura wifi. ¿Qué más podemos pedir? Somos felices y seguimos negándonos a comer perdices.
Inevitablemente nuestro relato, que es el que es, y da de si lo que da de sí, viene sesgado por los acontecimientos que vivimos, muchos de ellos, como ese nuevo reencuentro con el catolicismo, repetidos. Podriamos dividorlo al final más que en cronología en grupos de temas: los de los policías, los de los monasterios, los de las iglesias, los de los comerciantes, los de los contactos con islamistas. El relato no es el resultado de nuestra voluntad, nosotros somos partes del relato reescritas por la dinámica en la que estamos sin ser tan directivos en elegirla. Se nos va dando. Para otro futuro, otro viaje, tal vez, podria ser al revés: partir de una lista de criterios y cumplirlos a rajatabla. Algunos de ellos podrían ser: no dedicar mucho tiempo a los blancos (bueno eso ya lo venimos haciendo en este), no entretenernos con comerciantes (eso también lo hacemos bastante), no visitar ningún espacio católico (nos quedaríamos sin la actual recursividad, pero hay otras), aprender lenguas locales. Del wolof todavía no hemos coleccionado palabras.
El relato es el que, inevitablemente sesgado, porque nosotros tampoco venimos a seguir un plan de ruta o de empresa.
Vamos a comer a un restaurantito de fast food donde hemos descubierto el atieké que es una sémola granulosa de manioc y se acompaña con salsa de verduras. Esquisito.

jueves 7 de agosto de 2008

La Kora


En el taller de Korá con el artesano frère Boris
Todos los alumnos, el profe es el primero de la izquierda
Agosto de 2008
Es un instrumento originario de Malí. Consiste en una gran calabaza de gran grosor en sus paredes (que sólo se encuentra en Malí) cubierta de piel de vaca muy pulida y tensa enganchada al borde de la calabaza con tachuela plateadas, y un agujero del tamaño de un puño - que puede ser redondo o de alguna otra forma artística – en uno de los laterales; todo ello hace la función de caja de resonancia. Un mástil de madera de vel procedente de Guinea Bissau y de la región de Casamance (sur de Senegal) llamado chevalet y especialmente resistente, sostiene 21 cuerdas de distintos grosores (diez en el lado derecho y once en el izquierdo) y material de nylon de pescar guiadas por una madera como la del violín llamada cheuate, reguladas por clavijas metálicas como las de los instrumentos de cuerda y que sirven para afinar y que se enganchan en forma de racimo en unas cuerdas sintéticas enganchadas en la base de la calabaza.

A parte hay un soporte para apoyar el Korá cuando lo tocas. Puede ser en forma de cruz de lados iguales con dos agujeros donde puedes colocarlo indistintamente; o en forma de triángulo con vértices romos: este es más pesado pero más estable que el otro.
A ambos lados del mástil hay dos antenas artísticamente torneadas de “bois rouge” que sirven para agarrar el instrumento y colocar las manos cuando tocas el instrumento. Termina con un pie largo que hace de eje y punto de reposo cuando lo colocas sobre el soporte. Se ejecuta mirando a las cuerdas posicionando las manos en las antenas, excepto los dedos índice y pulgar que son los únicos que se utilizan.

La sonoridad se confunde con la del arpa, y su gran cualidad respecto al anterior es que tiene una gran capacidad para producir ritmo.

Hay varios tipos de Korá según el diámetro de las cuerdas: korá soprano, korá alto 1/3 más bajo), korá tenor (1/5 más bajo que la soprano). Pero el más sofisticado hasta ahora es el Kora cromático, al que han añadido unas clavijas plateadas que pueden aprisionar las cuerdas rápidamente según si quieres utilizar una gama cromática u otra:
- La gama FA es la que normalmente utilizan todos los korás más simples.
- La gama SI bemol
- La gama LA
- La gama MI bemol
- La gama DO natural

En el Monasterio benedictino de Ker Mussa. El padre Dominique, por encargo de su abad, ha dedicado casi treinta años a estudiar este instrumento, a adaptar la música africana a la sacra, y a modificarlo para hacer un instrumento que puede competir con cualquier otro de los que llamamos clásicos.

Bien pues estamos tan encandilados con su dulce y rítmico sonido, que hemos asistido a un curso intensivo de una semana. Ha sido duro, pero ha valido la pena. Como no había el que queríamos, cuando volvamos a Senegal les compraremos uno cerrando los ojos al precio. Bueno, me gusta también porque es la primera vez que nos apuntamos a algo juntos, aunque lo ideal sería tener dos Korás, pero, económicamente no nos lo podemos permitir. Es un instrumento de acompañamiento perfecto.

El padre Máximo nos ha intentado enseñar algún truco para interpretar música no sacra.

La contemplación

Desde el 22 de julio.

Desde el 19 de julio estamos instalados en el monasterio Benedictino de monjas, de
KEUR GUILAYE. Como es habitual en estos centros, del lugar han hecho un oasis en un suelo lleno de arena. La variedad de plantas y árboles es digna de elogio y la fauna de aves e insectos que nos amenizan con sus sonidos, trinos, graznidos y colores, crean un espacio privilegiado para botánicos, ornitólogos o entomólogos.

Desde nuestro recinto cercado con casitas para visitantes - donde podemos elegir baño, ducha o habitación porque no hay nadie -, hasta el comedor hay unos 200m y cada día los hacemos tres veces de ida y de vuelta. Pues el placer que me produce este trayecto es indescriptible. Aprovechando la lentitud de mis andares entre arena y tierra llena de piedrecillas incómodas, la cantidad de insectos que me voy encontrando es increíble: los hay con forma de la mitad de un escarabajo pero de color rojo fluorescente que corren que se las pelan; otros, con forma de gran hormiga con cuatro alas que las van abandonando mientras caminan torpemente; una sor nos ha comentado que son los insectos que ponen los huevos de las termitas, por las noches, atraídos por la luz, hay cientos de ellos que se disputan la claridad de una bombilla, sin importarles andar por tu camiseta o por tu cabeza, al día siguiente, el suelo está lleno de alas. Las hormigas pueden ser tan largas y robustas como una uña o tan minúsculas que necesitas acercarte mucho para apreciarlas; siempre tan laboriosas y disciplinadas construyen inmensos hormigueros intercomunicados por pequeños agujeros en la arena, las procesiones que organizan no tiene nada que envidiar a las de Lourdes o lugares parecidos . Las mariposas de mil colores y las crisálidas de una especie de procesionaria también parecen querer acompañarte en tus paseos. Todos ellos se mueven con total impunidad delante de los humanos (especialmente las nerviosas moscas que te llegan a hacer insoportable la estancia, siempre decimos que hemos de consultar con un experto qué hacer para que te dejen en paz), como si nunca hubieran probado o sufrido lo que es un insecticida; aquí las justifican diciendo que es inevitable porque las atrae el calor, las lluvias y las frutas: siempre es lo mismo en la época de lluvias y en la recolecta del mango; pero yo afirmo que tiene mucho que ver el ambiente limpio de basuras incontroladas, por ejemplo, aquí en el monasterio no te las encuentras comiendo o cuando estás en el interior. Otro capítulo a parte son la variedad de arañas: pequeñas, medianas, que descansan en las esquinas o tejen en los árboles, de tal manera que te puedes llevar alguna si te despistas o es de noche, las que circulan por aquí son inofensivas y muy útiles para atrapar mosquitos, aunque nos han comentado que puede haber tarántulas. He visto que un gran insecto azul se ha llevado alguna bajando del cielo como un helicóptero. Contemplar estas escenas me produce una paz y un placer indescriptibles.

Echo de menos a las ranas en los charcos-lagunas que se forman después de una fuerte tormenta. Lo compensan los diferentes tipos de dragones que circulan en clanes y por colores. Lo de las aves es increíble. Cada mañana, al amanecer nos avisan que es de día, pero, si llueve, se callan, para luego volver a cantar el fin de la lluvia. Como no tenemos radio y los CDs los usamos poco, sus continuos diálogos nos recrean una atmósfera de un idílico y hasta cursi relax, digno de San Francisco de Asís. De vez en cuando, alguna que otra tórtola y pichón se pasea por nuestro lado, o una pequeña ardilla atraviesa como un meteoro el recinto.

En cuanto a la flora, la famosa Aloe Vera está por todas partes del monasterio, también, gran variedad de cactus, buganvillas y plantas carnosas adaptadas a conservar, en su interior, la poca agua que les llega, que reptan por la arena adornadas con flores blancas, amarillas o rojas, haciendo las delicias de los insectos. En cuanto a los árboles, los hay de especies que en mi vida he visto y tiene formas muy curiososas: hay uno que sólo son ramas que se extienden en forma de mano abierta en posición de pedir, es impresionante, parece el resultado de un desastre nuclear; otros, tienen unas raíces tan recias que sobresalen a la superficie y te puedes sentar en ellas, el que nos da sombra inmediatamente es bastante grande con hojas parecidas al helecho y flor de color lila que tiene aspecto de vaina sin grano y forma de media luna.

En mi corto paseo me imagino que soy el cámara de uno de esos documentales que ponen en la TV a la hora de la siesta: me paro, cojo un palito para levantar o mover una piedrecita o ramita y así ver con detalle lo que hacen o cómo son de cerca algunos insectos para mí raros. Jes me acompaña en el camino donde siempre mantenemos una confrontada y pasional conversación sobre nuestra visión de la anécdota vivida en el día, casi nunca coincidimos, pero los diferentes puntos de vista nos da nuevas ideas o maneras de ver la realidad; y cuando su impaciencia por escribir le reclama, acelera sus pasos hasta el ordenador mientras yo sigo escudriñando, palo a palmo, las novedades que hay por mi ruta: si el hormiguero es más grande, si tal insecto corre para refugiarse de otro más grande, o revolotea sobre las bonitas flores que nos rodean. Al final, esto de la escasez de asfalto por doquier llegará a aficionarme a la biología, y cuando vuelva a Europa me resultará extraño no encontrarme tanta pequeña fauna y flora, el grueso asfalto y los veloces vehículos los han apartado a cotos cercados llamados parques.

En esta contemplación de micro-ecosistemas, mi sobrino Paco o mi prima Rocío, nos serían de gran ayuda con sus conocimientos biológicos. Lástima de mi ignorancia porque disfrutaría aún más conociendo el por qué de ciertos comportamientos o formas que la natura nos ofrece. Y con estos detalles me doy cuenta que este continente tiene todavía el gran tesoro de convivir con la natura porque ésta todavía es superior a los humanos. En su futuro camino hacia el desarrollo podría competir económicamente con cualquier país industrializado, si se planteara explotar su gran parque sin destruirlo. El desierto, le sahel, las sabanas, las selvas...todos estos ecosistemas pueden generar beneficios económicos a sus habitantes si el modelo de desarrollo es capaz de combinar calidad con bienestar. Ayudar a ver su potencial natural y enseñarles a sacar partido de ello haría posible que los africanos de las pateras no soñaran con el falso paraíso europeo y presionaran a sus gobiernos a luchar por su identidad y no importar lo peor de la civilización.

¡¡África, no pierdas tu biodiversidad!!!, aún estás a tiempo.

Sorpresas

11 de julio, a unos 200 Km. de Dakar, Koumpentum, Senegal.

La cantidad de sorpresas que te da la vida no tiene límites. Cuando llegas a un lugar como es esta pequeña ciudad, y pides utilizar el patio de su parroquia; el joven padre, no sólo está encantado sino que te ofrece habitación con ducha y sábanas limpias, y más tarde el desayuno y la comida. Es la primera vez que vemos una casa tan limpia como cualquiera de las nuestras europeas: las paredes están recién pintadas, en el cuarto de baño y la cocina todo funciona, amén de estar libres de polvo y de suciedad acumulada durante años, el suelo se ve claramente que sólo tiene marcas de barro producto de la lluvia diaria. El refectorio es cómodo, confortable, ordenado, inmaculado y acogedor. Y el patio, además de no tener barreras arquitectónicas, está primorosamente cuidado.

Las sorpresas, y agradables, como digo, parece que son el sino de nuestro viaje. No sé a que achacarlo, si a nuestra manera de entrar a las personas que nos vamos encontrando, o a la imagen respetable e inofensiva que debemos de dar a la gente. El caso es que nos suelen aceptar rápidamente y la relación fluye como un río de aguas abundantes y profundas. A parte las circunstancias que acabo de mencionar, en nuestro paseo peatonal por los alrededores de la misión católica donde nos alojamos, nos sentamos en un pequeño restaurante callejero compuesto de tres bancos, una mesa y una oronda señora sentada que te sirve huevos duros, café americano y agua; con el asombroso detalle de ofrecerte un recipiente para colocar las cáscaras del huevo que comas. Entre los comensales se encontraba un musulmán con aspecto venerable que rápidamente entabló conversación con nosotros: se trataba del jefe de la villa, una persona que aconseja, que cura, que ayuda a quien se lo pide y hace de árbitro en los conflictos y es elegido por votación de su comunidad cuando se presenta con otros candidatos. Presumiendo de buen practicante del Corán, se apresuró a invitarnos a su casa; lástima que ya teníamos anfitrión, porque nos hubiera encantado aprovechar esta oportunidad de oro para conocer la famosa hospitalidad musulmana.

No obstante, la experiencia de recorrer la carretera desde TAMBAKUMBA hasta KUMPENTUM, es la peor sorpresa que he sufrido en mi vida, no es que haya baches, no, lo que hay son cráteres del tamaño de dos ruedas de nuestra furgoneta y de una profundidad tal que sus bordes pueden rozar los bajos del vehículo. Parece que vas en una montaña rusa de una feria o en una centrifugadora. Detrás hay un caos: el colchón y la tabla de la cama con todo lo que hay encima están totalmente fuera de sitio; en la cabina del conductor todo vibra y se desplaza a saltitos y yo tengo que reinstalarlo continuamente. Son en total unos 240 kms de tortura agotadora. Desastre vial que tiene pinta de ser consecuencia de años de abandono. La prueba es que, en algunos tramos, aparecen espontáneos grupos de mujeres con niños echando tierra a los agujeros cuando pasa un vehículo para que le des dinero, y paralelo a esta vía, hay una pista de tierra compacta que, en comparación, resulta más segura para el coche y para los ocupantes, a pesar de tener que sortear lugares enfangados o ser golpeado por ramajes. Jes, lo confirmo, es un maestro de la conducción; a pesar de la cantidad de kilómetros en tensión permanente, en ningún momento ha bajado la guardia, y eso nos ha salvado de quedarnos atrapados en un agujero o en un barrizal, como la cantidad de camiones y de pequeños buses volcados o con las ruedas destrozadas que hemos visto por el camino.




12 y 13 de julio, Kaffrine

Pero al llegar a KAFFRINE, la suerte nos ha vuelto a sonreír. En una tertulia improvisada con unos clientes en una tienda/bar (“epicerie”) de bebidas y comida envasada, pedimos una cerveza y nos unimos a su conversación; resultaron ser unos fervientes practicantes musulmanes. La conversación se transforma en apasionada intervención por parte de todos a cerca de: la libertad, el libertinaje, la permisividad o no de la homosexualidad, el respeto por las otras religiones... Estos profesores de primaria y del Lycée más un funionario del tesoro público resultan ser de lo más ortodoxos, aunque no muestren escandalizarse con nuestro ateismo, simplemente les parece inconcebible no tener un referente religioso o moral. Finalmente, terminamos compartiendo su arroz senegalés, cocinado por ellos mismos, en una gran cacerola donde todos metíamos la cuchara. Quedamos para encontrarnos al anochecer, pero una impresionante tromba de agua impidió el reencuentro. Fue la segunda vez que nos invitaban a comer en África. Senegal, como ya imaginábamos, es diferente.

En la misión católica de nuevo la acogida espontánea. El padre Aloyse, no pone ninguna objeción a que aparquemos nuestra furgo en su patio y utilicemos sus enchufes, sus duchas y los lavabos. Efectivamente, durante casi dos días hemos tecleado a nuestras anchas y tocado el clarinete sin ningún problema. Incluso la cocinera que anda cerca del “Paiote” donde nos cobijamos del sol soportando el ataque de los miles de moscas y mosquitos que abundan por doquier (dicen que debido a la época: recogida de la cosecha de mangos y “la session ivernage, de pluie” ha cocinado el consabido arroz con salsa y nos invita a comerlo con sus amigas.

Jes, con un sentido de la diplomacia hasta este momento inexistente con los blancos en su cotidianidad europea y muy perfeccionado durante este viaje africano, propone a los padres un desayuno de intercambio de ideas. Y así, el lunes 13 desayunamos con los párrocos y el sacristán manteniendo una interesantísima conversación a cerca de sus problemas como profesionales del apostolado: no tienen ayuda económica exterior, ni salario y tienen que autofinanciarse. Son críticos con todo tipo de ayuda humanitaria que no parta de las verdaderas necesidades, su idea es:”ayudar con y no a”, es decir, entre los afectados ver las necesidades y trabajar con ellos en las soluciones, no darles la solución y la ayuda porque esto crea más dependencia, etc... Terminamos intercambiando e-mails y deseándonos mucha suerte por ambas partes.

Día 15, Kaolak.
Nombre que, por fin, no olvido, porque lo asocio a la marca catalana de bebida con cacao: Cacaolat. La carretera hasta aquí ha mejorado sustancialmente y el paisaje es extraordinario. Desde kilómetros atrás ya percibimos que nos acercamos al mar. Por todas partes grandes sacos blancos puestos en hilera anuncian la venta de sal yodada e inmensas lagunas preludian el majestuoso delta de Kaolak. Lástima que no se pueda apreciar toda su belleza: el estado de abandono de sus marismas, debido a la acumulación de basuras de todo tipo, predominando plásticos, impide disfrutar de esta naturaleza salvaje y rica, tanto para los humanos, como para las aves migratorias y la fauna marina. Nada más llegar, siguiendo las indicaciones de la Lonley Planet, vamos a la calle del hotel París porque anuncian wiffi. La fortuna de nuevo, el guardián del hotel nos aconseja a su amigo en un taller a 200m. para reparar lo del filtro de gasoil de la furgo. Con sólo oír las explicaciones de Jes y ojear por encima el vehículo, el mecánico jefe es sincero, eficiente y honrado: propone probar a cambiar el filtro y, si esto no es suficiente, tendríamos que ir a la FIAT para que sus máquinas completaran el trabajo. Resultado: con el cambio de filtro ha sido suficiente y la máquina vuelve a funcionar con toda su potencia. Por 5000Cfs. volvimos a respirar tranquilidad. Lo celebramos comiendo y cenando en el carísimo hotel París donde nos saciamos de internet.

Con el homo senegalensis

Kayar 30 julio 2008
A Felicité, que la llamamos también Felicitas en latín o Felicidade, le cuento nuestra experiencia con el compost en casa a partir de su iniciativa en separar las basuras. Es la primera vez que vemos en África a alguien que se toma en serio la cuestión. El compostaje es una forma de aprovechar energia residual contenido en restos orgánicos de la comida pero también del desbrozado de los árboles para convertirlo en adobe alimentario para la agricultura o la jardinería. Hay varias teorías sobre como hacerlo: los naturistas mas exigentes preeligen cada cosa a mezclarla con las demás para homogeneizar el proceso Nosotros utilizamos en casa un bidón hermético para acelerar la descomposición con un agujero en la parte inferior para el drenaje del liquido y en él metemos todo: ramas, troncos, huesos, restos de platos, pieles de frutas, vainas, hojarasca, papel e incluso pequeños cartones. En alguna ocasión también una chapa de lata que también se ha desintegrado despues de un año de estar sometida al microclima interno. La ventaja del bidón estanqueizado es que contiene el gas metano, el mal olor y no atrae animaluchos voladores alrededor. Ciertamente hay cosas como las cáscaras de huevo que no terminan de deshacerse pero proporciona al producto final esponjosidad. Posteriormente Paul Marie también se interesa por la cuestión dado que los mangos que tienen plantadas no crecen con la fuerza esperada y querría adobarlos.
Felicité es una persona que no es una monja al completo pero que vive todo el año en el establecimiento en la zona de residencia de visitantes. Está siempre al cuidado de cualquier necesidad que tengas. Durante la comida no duda en dejar de comer ella para acercarte la bandeja o lo que sea, en levantarse para ir a por el cucharón que falta. En lugar de estar atenta a lo que come está atenta a qué necesidades tienen los demás al comer. Las mesas de los refectoires que venimos recorriendo son, como todo, campos de observación que satisfacerán al investigador más exigente. Casi cada día hay gente nueva, no siempre pasan del saludo ni llegan a las auto presentaciones. Una libreta de comentarios suele dejan el testimonio de lo agradecidos que están todos los pasantes por la acogida. En la libreta en cuestión se pide que dejemos las coordenadas por si nos hemos olvidado de devolver las llaves o nos hemos dejado objetos personales. Coordenada es la palabra mas exacta para definir la localización de una persona lo mismo que la de un naufrago en medio del océano. La dirección postal, hoy en dia, quiere decir bien poca cosa pero el teléfono, el site y el email son los datos para llegar a quien sea si efectivamente quiere dejarse localizar.
Con Jeanne Diatta nos intercambiamos las direcciones sin crearle falsas expectativas de ser sus alcahueteros para encontrarle marido. Toda su pía devoción católica contrasta con su sensualidad. Vic observa que bajo su vestido no hay sostenes ni bragas, yo no cambio de posición de asiento para confirmarlo. No creemos que haya candidato hispano dispuesto a cargar con la ideología junto al compromiso con la persona, dentro de los círculos en los que nos movemos; otro asunto es la visita exótica para conocerla con la palabra, la vista y las manos.

Nos planteamos buscar a alguien que quiera prologarnos este libro y que tenga tiempo y ganas de no solo echarle una ojeada sino leerlo. Repasamos una serie de nombres: Rafael Mz.Ales, hermano de Vic, encargado de organizar la biblioteca nacional de República Dominicana, profesor de la Menéndez Pelayo de verano y que se ha movido entre editoriales importantes del país (Anaya, Alianza, fue cofundador de Cuadernos para el diálogo, la revista en la que nos iniciamos con la lectura de artículos de categoría a finales de los 60); no, lo descartamos, debe de estar muy ocupado. Pensamos en Pedro Altares al que Vic hizo de canguro de sus críos cuando eran pequeños y al que visitamos en su casa de Segovia hace algunos años. Vic se encargará de localizarlo para decírselo. Pensamos en Miret Magdalena, no, debe estar muy mayor. Lo conocí durante una conferencia mastodóntica en un pabellón en Barcelona; en Sánchez Dragó, quien siempre nos ha caído bien por su altura intelectual, medio místico aunque en el fondo arrastrando un perfil de derechas que no ha superado pero con tal de no meterse en este punto el resto de la persona es reciclable. Siguiendo el clan Alés también hemos pensado en otro hermano victoriano: Alfonso, formado en los jesuitas y de talante crítico y en uno de sus hijos: Dani, que mostró interés en las letras al inicio de su carrera universitaria, pero luego se pasó a una actividad escénica con naipes y cuya mención no obtiene consenso en los coautores de lo presente a propósito de una trastada que nos hizo como visitante invitado la última vez que estuvo en nuestra casa por la que nunca pidió disculpas. Estamos seguros que encontraremos a alguien, aunque no es cuestión de precipitarse ni encargar el muerto a quien lo haga por deferencia, pero no por convicción. Pensamos también en gente vinculada al humanismo organizado con la que colaboré algunos años: Valentín Briz, José Luis Gasión, de un llamado movimiento de unificación de nueva era que nunca ha unificado a nadie más que la pequeña orla de los suyos; a José Tarragó, el presidente de una de las ramas de Teosofía en Barcelona. También hemos pensado en J.Vived, compañero nuestro de debates dominicales en Plurália cuando estamos en Barcelona y autor de una voluminosa biografía sobre Sender, con el cual, éste, he disfrutado recientemente con su biografía del sanguinario Lope de Aguirre. La experiencia que tengo en prólogos anteriores para otros libros me dejó un poco cabizbajo. Quisiéramos encontrar dos prologuistas: uno, ateo confeso y otro creyente practicante. Por otra parte, no somos dados a buscar nombres conocidos de gente que suenen para prestigiar un libro que, a fin de cuentas, no es un ensayo de antropología sino una colección de cromos de vivencias. Estamos abiertos a propuestas. Lo único que le pediremos a un prologuista es que se lea el texto íntegro y a cambio puede extenderse libremente en desmenuzarlo: cuestionarlo o elogiarlo, proponernos para una caldera de ácido sulfúrico o para un palco de viaje con ácido lisérgico. Un par de palmaditas en la espalda siempre vienen bien, pero podemos comernos los sapos que se nos dediquen si es lo que se nos asigna. Bueno, me los comeré yo, Vic es una ovolactovegetariana fundamentalista en el buen sentido de la palabra y no come bichos cárnicos de ninguna clase.
Cuando iniciamos este viaje africano no teníamos la más remota idea de ser utilitaristas de espacios religiosos como infraestructuras, ahora nos parece un recurso ineludible. Tienen el valor de los oasis, supera en calidad y tranquilidad a los auberges, siendo más económicos y nos ponen a salvo del agotamiento de las calles. En cierta manera, lo que hacemos en África lo podríamos estar haciendo en nuestra pequeña y muy universitaria ciudad, según reza su eslogan municipal, del entorno de Barnápolis, o en cualquier otro lugar del globo terráqueo, siempre que hubiera un mínimo de condiciones: una mesa, una butaca, una fuente de electricidad, un punto de contacto con la net, comida natural y sana,
Con el libro de nuestro viaje actual nos llevamos varios temas en paralelo con nosotros. Nunca estás exclusivamente en el lugar geográfico donde estás, te llevas puesto tu pasados o tus pasados, gente que se mueve dentro de tu cabeza, pensamientos e ideas, asuntos pendientes. David Cooper ya dijo que la parentela, por ejemplo, es lo que está más cerca de ti en tu escala sentimental y en tus imágenes mentales por años y distancias que pasen o haya con ella.
Una crónica deja, a ratos, de serlo cuando se auto considera a si misma. Entonces pasa al metalenguaje de si misma, a la ultra consideración o a una valoración a veces auto punitiva del poco sentido que pueda tener para otros salvo para quien la cronifica y en ella mete asuntos de orden interno, de la psicología de autor, de las contradicciones que puede generar hablar de una larga lista de personas que pasan por su cabeza, pasen o no por sus escenas inmediatas. De una crónica, todo lo que se puede saber a priori es la intención de hacerla no la estructura de su desarrollo. Dejarla a la libertad de su crecimiento puede generar impactos no previstos: desde su tamaño mayor al pensado a la mención de gente que viene al tiro por la fluidez de la memoria. La política diplomática aconseja no mencionar a según quien o hacerlo según como pero la escritura creativa lo es siempre que se separe de toda diplomacia preventiva. Finalmente el texto como producto terminado siempre se puede meter en una caja y prenderle fuego o dejar que aparezca en los 40 principales de algún índice del Vaticanato como le pasara a los libros de Sartre y de tantos otros hijos de Satanás. Lo que mueve la historia más substancial es durante su propia elaboración y en el caso de la nuestra la entente o no de los autores en hacerlo a medias o a partes desiguales. Vic es una celosa custodia de todo lo referente a su familia que por extensión política es la mía y en todo caso con la que mantengo mas contacto, dentro del poco que hay, que con la mía biológica de partida con la que no tengo relación alguna.
En nuestras conversaciones el tema familiar es recurrente. Ocupa un considerable espacio mental en Vic y un considerable espacio verbal entre los dos. Todo lo que yo no he vivido con la mía ella pudo y puede vivirlo con la suya. No ignoro una especie de envidia que me asalta por ese déficit que nunca resolveré en vida. Determinadas opiniones sobre la suya he tenido que silenciarlas para no herirla aun con todo mi respeto al exponer diferencias con determinadas personas del grupo. En un viaje existencial te llevas en el equipaje del alma a la gente significativa de tu vida estés o no en contacto directo con ella o intercambiando o no emails cada mes. Y en un viaje elaborativo dices lo que la cortesía, la deferencia, el protocolo y la forma culturizada predominante de cada lugar pautan para no decir. Si algo enseña la vida es que las cosas mas significativas cursan en un no decir continuo. Los libros y en general las producciones artísticas son formas para recuperar lo no dicho y poderlo decir con una cierta libertad. Esto no siempre es tan cierto porque no hay libertad, incluida la de la expresion escrita, tampoco la más clandestina de ellas, que no esté condicionada por el impacto en directo cuyo ejercicio pueda ocasionar. No es extraño que conocidos autores de celebérrimas memorias o diarios dejaran testada que no se autorizara su publicación hasta varios años después de su deceso, es decir hasta que los personajes transcritos y valorados en ellas también fallecieran. Curiosa forma de escribir verdades para que no afectaran a los implicados.
Antiguamente y aún actualmente bajo las dictaduras los escritores se las tenían/tienen que ingeniar para decir lo que piensan sin ser prohibidos o, lo que es peor, reprimidos por ello. Instintiva y criterialmente se autocensuraban para no cometer ilegalidades. Actualmente en las democracias que, supuestamente, permiten la libertad de expresión, los autores se autocensuran psicológica e instintualmente para no dañar las imágenes de sus objetos temáticos tratados y consiguientemente sus personajes transcritos. Un proverbio suizo dice que las palabras son como las abejas, tienen miel y aguijón. Claro que otro proverbio, éste árabe, dice que un libro es como un jardín que se lleva en el bolsillo. En un jardín, no se olvide que, además de las flores hay las espinas. Escribir como el llover son sucesos imposibles de satisfacer por un igual a todos. El mismo lector insatisfecho en una página puede no serlo en la siguiente y al revés, aunque lo habitual es que tan pronto quede decepcionado en un punto se desconecte del resto. Otro asunto es que a priori quede impugnado un trabajo porque le caiga la pesada etiqueta de malo o irrespetuoso o crítico o lo que sea. Eulalia de Borbón, que he terminado de leerla en su libro de memorias[1], tuvo que quemar los ejemplares del suyo por una proscripción de la corte española de Alfonso XIII, su sobrino, por su autoría de Au fil de la vie, antes de que fuera leído y difundido y en todo caso conocido el ejemplar en España. Junto a la censura tuvo que soportar una real orden de no dejarla entrar en el país. Todo un indicativo de la rancia realeza de la época frente a una Europa cuyas cortes más modernizadas estuvo visitando durante toda su vida.
La libertad de expresión queda muy bien como slogan político y como enunciado en el articulado de una carta constitucional, en la práctica la psicología social no está para tantos trotes y se castiga duramente el derroche de verdades fuera de tono. La sinceridad es mal vista tanto por castellanos como por nipones, zíngaros, chinos o anglosajones. En todas partes una razón u otra avalan callar. ¿para qué escribir si no se puedes decir lo que piensas o sientes? Vic siempre me cuestiona que hago mucho elogio de la verdad cuando no soy una excepción y también me parapeto en mis mentiras. Me defiendo: la mentira es más universal que la verdad. La verdad es algo intocable ni se pregunta frontalmente por ella ni se entrega gratuitamente a la primera de cambio a quien pasa por delante de tu puerta. La verdad se concede a quien se la ha ganado. Resulta que la mayoría de conversaciones coloquiales se mantienen en un cuadrilátero de superficie. Debajo del iceberg queda demasiado lejos para bucear hasta allí. Lo mas profundo a lo que se llega en los debates de sobremesa es a temas neutros: hay toda una gama de teorías y noticias puestas en el mercado de las palabras que permiten mantener el habla en danza sin generar enfrentamientos, cuando estos surgen –siempre por error o falta de delicadeza táctica- el grupo tiende a buscar formulas conciliatorias para el menos terminar la comida en paz. Nadie tiene potestad de la verdad y decirlo no nos quita de encima el dilema de si tratarla o esquivarla. Si te dedicas a ella eres un analítico insoportable y si no te dedicas a ella eres un superficial de baraturas. Cuanto mas hablo con quien puedo hacerlo, y Vic es una de las personas interlocutoras con las que prácticamente no hay dia que nos pasemos horas hablando, mas razones tengo para afirmar que no se puede hablar de todo con todo el mundo ni siquiera con tu pareja. La honestidad empuja a convertir esa presunción en categoría de ley científica. Dándole la vuelta seria enunciada más o menos así: el ser humano del XXI no está en forma (no ha alcanzado el grado evolutivo suficiente) para poderlo tratar todo hasta el final de sus consecuencias. Para eso hay minoritarias comunidades, supuestamente, científicas que asumen la representación del resto de la especie para ahondar en las cosas a los que la mayoría se niegan hacerlo. Como bien sabemos esas comunidades no siempre lo vanguardizan todo y en lugar de deslumbrarnos con tesis definitivas nos entretienen con interminables disertaciones inconclusas. La tragicomedia del filósofo que trata con la verdad es que su contradicción biográfica le impide vivir de acuerdo con ella. Claudio, por letra de Robert Graves[2], sostenía que en un tiempo en que las religiones se habían convertido en mercancías, los filósofos sin negar la instancia divina no hacían de esta tesis una profesión de fe ni era lo central de sus elaboraciones La tragicomedia del escritor es que puede decir cosas por escrito que no puede decir en directo a los hablantes con los que se encuentra. Esto se extiende tanto a los personajes de su libro como, pregunto, ¿también al coautor o coautores del mismo? Vic y yo escribimos esta crónica a medias, ya está mas que dicho, pero sin leernos a priori casi nunca ni censurarnos, aunque algún fragmento mío si lo ha estado a solicitud de ella, tampoco sin leernos a posteriori en todos los capítulos. Podriamos estarnos poniendo a parir el uno al otro y no enterarnos si no nos avisara un lector global de ambos: oye mira que tu coautor/a ha dicho eso de ti. Trataba de hablar de la verdad. No, no la digo toda. Tú, Vic, si dices poderla decir toda. Si no puedes decir toda tu verdad es que hay algo que no controlas de ti mismo. Mientras no te aceptes en público en todo lo que eres es que no te aceptas en privado realmente en todo tu ser. Mientras tanto la cultura hace ghimkhamas en contra de la sinceridad. La insinceridad es lo primero que aprenden los párvulos. Los hermanos a corta edad se dicen los unos a los otros: no se lo digas a papá. Crecemos con el temor permanente de no decir lo qué somos. Eso nos lleva a no saber finalmente quienes somos. ¡Estás pluralizando! Te estás escudando en el nosotros, ¡singularízate en ti! Solo estoy escribiendo una crónica no estoy trasladando mi auto psicoanálisis a este soporte. No se de ninguna criatura viviente que no se esconda. El mimetismo de los animales en al naturaleza forma parte del equipo necesario para su supervivencia. Los humanos no hemos inventado la mentira, ni siquiera nos exculpa decir que la hemos heredado de generaciones anteriores, antes de ellas esta ya en la misma naturaleza animal. Vic resalta que diga cosas de los demás que no reconozco en mi mismo. Olvida que me he hecho picadillo en otras muchas partes y que transcribo a Jes como un personaje tan objetable como los otros. Aquí no hay ningún chico de la película y en todo caso de haberlo no sería yo. Un ejercicio de sinceridad siempre es algo complicado dentro de culturas que no la admiten. Lo más sincero que hay es el amor a la comida y a la fisiología más primaria. Lo es para todos por mucho elogio que hagamos de ella. La sinceridad siempre está limitada a la cota de admisibilidad del entorno. Esta queda dictaminada tan pronto se recibe como insultante. Es así que la buena vecindad, el buen compañerismo, el amiguismo, el societismo, las camaraderías, las fraternidades, las familias y las uniones conyugales tienen que bregar con ella con sumo esmero. He llegado a plantearle a Vic de no participar en el tema de habla de su familia porque cada vez que lo hacemos, a pesar de ser ese tema de conversación al que ella es tan devota, nos crea chispas. Para ella su familia es intocable, para mi no hay nadie intocable, ni Eliot Ness y sus colegas ni la casta hindú. Todos devenimos, a nuestro pesar en objetos de comentarios, en personajes, es decir, en objetos literarios. Pero el atrevimiento de abordarlos siempre esta coartado por una razón u otra: la autocensura existe y si esa no funciona la censura recordará que debe refuncionalizarse. Es así que en todo decir, también en el nuestro, hay un no decir latente por los cuidados necesarios. En el último extremo podríamos hablar de África sin hablar de los africanos y de nuestro planeta sin hablar de los humanos. Nuestra ventana al público no es el ojo de buey completamente abierto de nuestro camarote que permite el espionaje de toda nuestra intimidad, que no hace mucho nos agradecía Alejandra Echánove, otra sobrina. Tenemos sábanas bajo las que ocultarnos y nuestra lucha mutua es hasta donde sacárnoslas de encima. En cuanto aquello y aquellos de los que hablo/hablamos soy mas propenso que Vic a mirar bajo las alfombras, también bajo las sábanas. El objeto literario no deja de serlo por mucho que no quiera aparecer en escena o no desee ser referido. Y nos guste o no, todos sino somos objetos literarios lo somos como objetos mencionados manipulados por los demás aunque la mayor parte de las veces no nos enteremos Yves Montand recordó que aunque no te ocupes de la política ella se ocupará de ti. Algo parecido se puede hacer con respecto a la literatura, aunque no te ocupes de ella siempre habrá alguien que escribirá sobre ti y no necesariamente para decir cosas con las que pagar tu atención.

Estamos en Senegal, planeta Tierra. Hace 7 meses cruzamos el estrecho de Gibraltar. Dentro de 5 tomaremos el mismo ferry para el viaje distinto. Acortarlo antes no parece tan justificado a pesar de nuestra abuelidad en perspectiva. Últimamente escuchamos más a las mujeres que son abuelas que se sientan a nuestra mesa en el refectoire. Una francesa que se ocupa de la informática en el monasterio nos contó que tras unos días de ayuda al binomio de su hijo-nuera tras el nacimiento prematuro de su nieto su propuesta de quedarse mas tiempo con ellos para vivir juntos ayudándoles fue rechazada con que eran suficientes con los que ya eran. Vic me recuerda una peli con los Fonda (Henry y Jane) y K.Hepburn acerca de unos abuelos que reciben en prenda al niñito de su hija despues de 12 años de tenerlo. El argumento me suena remotamente pero no estoy seguro de haberla visto. Hay abuelos activos y aceptados como necesarios desde el principio, otros que quedan a una cierta distancia, en particular cuando el sesgo de las familias modernas europeas significa que cada miembro puede estar viviendo en una ciudad distinta.
He empezado este capítulo con la música de Salif Keita en el reproductor del ordenata. En el porche, Vic escribe en su ordenador un texto sobre la libertad de expresión a propósito de nuestra diferencia sobre extender el decir hasta dónde y como. No creo que vayamos a terminar como esas parejas adultas que federan tanto su soledad individual que dejan de hablarse cuando están juntas, incluso en las comidas y solo interrumpen su silencio para decirse: “¿me pasas la sal?” o bien solo hablan cuando reciben visitas o van de visita, pero la convivencia exige no pocos silencios. Tampoco es tan grave si el crecimiento de los temas tabús tiene su correspondencia con la frescura de otros temas de conversación. A menudo se acude a la conversación superflua por no poder resistir el silencio cortante. En los refectoires ahora, pero de siempre en todas partes, hemos podido observar el valor de la palabra no como significante sino como operación acústica. Es así que cuando compartimos la mesa con unos cuantos desconocidos que no hablan cada comensal con la mirada fija y tal vez un secreto dialogo telepático con su plato preguntamos ¿es que tenéis la costumbre de no hablar mientras coméis? Esto pretexta empezar a hablar de cualquier cosa. En otras ocasiones si tras dos preguntas consecutivas obtenemos monosílabos secos nos callamos y tratamos de aprender telepatía con nuestros comestibles.
Personalmente me hice filósofo tan pronto descubrí que la abstracción te evita tratar de lo concreto. El problema del filósofo es que no lo entiende ni dios y se queda hablando para caras de pato sumidas en la perplejidad. Hacerse escritor es el contrapeso a aquella otra elección: te hace aterrizar en los rings concretos de la vida, ponerle nombre a las cosas y hablar de los demás también citándolo por sus nombres. No hay nada más hipócrita que el artefacto lingüístico que empieza diciendo: sé de alguien cuyo nombre no voy a citar….Es curioso que en la más famosa y gran denuncia del defensor de los indígenas: Bartolomé de las Casas, no citara un solo nombre de homicida de los crímenes que refiere. En lugar de legar un instrumento jurídicamente eficaz dejó un testimonio incompleto. El compromiso con la palabra pasa por la denominación de las características y los nombres de las personas vinculadas a ellas. Su referencia, la del misionero, es más importante por las ausencias de su legado que no por el legado mismo ya que eso es todo lo que pudo dar aquel momento histórico para tomar conciencia de sí mismo.
Despues de unos días de recluidos en el recinto para grupos o parejas de las benedictinas decidimos salir para informarnos del curso de Cora que proponen sus colegas los monjes y para tal vez inscribirnos si no yo al menos Vic que es mas dada a apuntarse a mas cosas que yo. Antes de salir estreno el micro compresor que, con una lentitud pasmosa, hincha la rueda que siempre se deshincha pasándola de menos de kilos por cm2 a 4 con una lentitud pasmosa. Mantengo el motor encendido porque no se lo que chupa a la batería. A continuación, felices y radiantes, salimos marcha atrás cruzando el recinto a una cierta velocidad para no quedarnos clavados. Ante la puerta me detengo por un instante, suficiente rato de vacilación para quedarnos hundidos –en la más absoluta miseria claro- al tratar de remontar la velocidad. A continuación operaciones de pontoneros que nos duran un buen rato. Finalmente despues de ir dejando parte del patio llenos de socavones y admitir que estamos en arenas movedizas desistimos de salir. Un par de monjas a lo lejos advierten que pasa algo extraño pero no vienen a preguntar si necesitamos ayuda. Lo que ha ocurrido es que la arena bastante más reblandecida que el dia de nuestra llegada por las últimas lluvias, -esas lluvias que tanto gozo espectacular nos proporcionan- ha, engullido nuestras ruedas delanteras como si rodáramos por dentro de un tarro de mantequilla fuera de la nevera. Tenemos como opciones hipotéticas pedir la ayuda a un tractor que hemos visto que trabaja para el monasterio o proponerles hacer a sus residentes un pavimento provisional de dos franjas endurecidas si tienen a algún empleado para ayudarnos y materiales sólidos. Con lo que nos encanta el ejercicio físico y el empleo de peones camineros eso no sería complicado. Todo el contratiempo no genera más de un parágrafo para referirlo. Tendré que buscarme anécdotas mas retorcidas para levantar un torno elaborativo que contribuya al suspense y a la novela negra. Nuestras pequeñas adversidades no son nada relevantes en comparación a las odiseas de las que cada dia se hacen eco las plataformas de noticias, solo que son las nuestras y de las que podemos hablar. Sabíamos que en época de lluvias todo cambia, podemos dar fe de eso. Despues de castigarme varias veces con el vocablo pertinente para esta ocasión por haber hecho caso a Felicité a propósito de que en el patio habían entrado coches y era seguro. Después de haber pisado el suelo con mis botas antes de hacerlo con la furgo y haberme arriesgado calibrando su suficiente dureza. Después de haberme reconocido de no seguir las pautas del manual viajero en el articulo no recuerdo cual, subapartado no sé tampoco cual, que hace referencia a dejar encarado siempre el vehículo en el sentido de la salida para cualquier eventualidad, he venido a darme una ducha y a decirme que mañana será otro dia. Vic ha asistido a todo el proceso de los hoyos, las palas, las planchas y mi enfurecimiento como el de un loco enjaulado con la tranquilidad que le caracteriza.
En el refectoire la mujer más animada es una especie de cooperante benevolente de Versalles que se llama Michelle, a no confundir con la otra Michelle del primer refectoire de nuestro primer dia en Keur Moussa, (¿Por qué será que los europeos siguen dando el nombre que no acompañan del apellido? un atraso en comparación a los africanos que dan los dos) que se ocupa de un programa informatico para organizar la biblioteca de la comunidad. Viene tres días por semana no cobra nada pero tiene la comida gratis. Su dinamismo contrasta con las chicas jóvenes que van pasando por la mesa. A fuerza de conocer adolescentes africanas en los refectoires he teorizado un nuevo tipo de autismo en esa edad. Son chicas cansadas antes de vivir. Miran a ningún sitio en concreto, si por equivocación emiten algún sonido es tan bajo que resulta incodificable y si cruzan su mirada por error con la tuya la desvían. He llegado a pensar que los intensivos de plegaria les seca el tejido neuronal o produce cortocircuitos en las sinapsis. En Europa unas décadas atrás cuando éramos adolescentes nos quejábamos del poco caso que nos hacían los adultos, tal vez durante la nuestra también adoptábamos poses evanescentes sin ser conscientes de ellas. Con quienes están dos generaciones atrás de la nuestra llegan al mundo adulto, al menos a juzgar por sus fisiologías, autoexcluyéndose. Nos da la impresión de dar con encefalogramas planos en la mayoría de ocasiones. Después de encontrarnos con no pocos rostros impávidos nos tememos que el exceso de comunicación con el mas allá quita de la necesidad con la comunicación en el más aquí. La ley debe ser bidireccional porque los que nos ocupamos de comunicarnos por las proximidades terráqueas perdemos bastante interés en el misticismo reglado por las iglesias. No dudo en absoluto que para las nuevas criaturas en torno a los 16/17 años y una vida por delante, como suele decirse, los representantes del futuro que les espera no somos gran cosa ni podemos declamar grandes virguerías. La cuestión es que al revés los chicos y chicas llenas de sabia parece que tampoco tienen grandes aportaciones que hacer durante los espacios sociales de reunión. Eso sí, el slogan sobreimpreso en una camiseta recuerda a la juventud como una esperanza. Eso se lo había inventado un tipo tan calculador como Trotski que defraudado por los proletarios internacionales, los del mundo uníos, puso sus esperanzas en la gente mas joven de la especie creyendo ilusamente que juventud era igual a revolución o a capacidad de inventiva. No erael primero que quería sorprender a la historia con esa alusión repleta de idealismo biológico. No parece que la juventud por el hecho de serlo esté para esos trotes, bastante tiene con sus actividades deportivas, con lugar y deshacerse de sus complejos iniciales o caminando mas rápido que los ancianos para llegar a los sitios antes, eso sí, para tomar asiento pero no para mejores iniciativas que estos. Afortunadamente cuando ellos tengan nuestra edad nosotros no tendremos ninguna para asistir a su decadencia, bastante habremos bregado con la nuestra.

Maripo, la soeur, nos dice una mañana que por la tarde nos esperan a su recreación. Vale. No nos ilusiona mucho pero a la hora prevista nos presentamos con la silla rodante y el clarinete preparado. Yo me reinvento mi propio personaje: un cruce entre chamberlain, sherpa y secretario y hago la presentación de quienes somos y que pintamos en territorio monacal. La reunión es una habitación contigua ala iglesia y queda directamente a la calle con un mostrador que la divide por la mitad. En la parte que da al interior ellas, en la que da al exterior nosotros. Tonteamos sobre la forma tribunalesca de la cuestión. Se interesan por nosotros, nuestro origen, nuestro itinerario y las 5 piezas interpretadas por la diva las reciben con gozo. Explicamos el origen del don Giovanni y la desgracia infantil de Amadeus por tener el padre padrone que tuvo y la ultima pieza, hatikvah, una anónima hebraica, que ellas conocen, la tatarean. Luego con Marie Gabrielle que ha acompañado con la Cora el clarinete hablamos un poco sobre ese prodigioso instrumento de cuerdas que te espiritualiza y te hace brotar alas a los costados con solo escucharlo. Satisfechos con nuestro bolo salimos a dar una vuelta a pie (a pie significa yo a pie y Vic sentada en el trono de la reina) hasta el siguiente Keur, keur Sega. Ahí nos juntamos a un par de hombres que están dejando pasar las horas, los días y los años sentados en su acera. Llevábamos 6 días enteros sin salir de nuestra última ubicación. Pronto volvemos a recordar que basta dar unos pasos para encontrarte con nuevas historias. En el sitio más recóndito las anécdotas más inverosímiles esperan. Abdoullay Sall nos vende una cocacola de litro a falta de otra bebida y nos enseña su pasaporte con una visa de entrada en Arabia Saudi. Fue para 8 dias en su viaje vital a la Meca pagado por el presidente del PDS en el quemilita y que esel presidente del país. En la pared enfrente de su boliche una gran pintada dice Wade solamente. No quiere oír hablar que a los presidentes de gobierno hay que cambiarlos cada 4 o 5 años. Es un joven consejero rural que nos cuenta la tragedia tópica: tiene las condiciones legales para salir del país pero a la embajada italiana no le da el visado mientras no muestre el contante suficiente de su depósito bancario. Por tener, tiene una carta de invitación de una empresa italiana. Le explicamos algunos trucos para gestionar el visado en cuestión, abriendo cuentas bancarias y tratando de conseguir credit cards. No hace tanto los españoles tenían tratos vejatorios parecidos en países como GB o la Suiza de los remilgos, muy preocupados para que latinos indeseables se instalaran en sus capitales.
En el refectoire antes de que terminemos nuestras comidas, del refectoire contiguo de las monjas salen una pequeña delegación con la mesa de ruedas y la vajilla para ir al lavadero que usamos en común para limpiarla. El poco rato que está abierta la puerta entre los dos refectorios vemos una extraña cuerda que cruza la sala. En nuestra ignorancia pensamos que sirve para pasarse la sal o el pan de un lado a otro a modo que lo vi en una ocasión en Duvlien en una especie de local pseudo octogonal que elviaba desde cada lado los mensajes a la barra en esa especie de microteléficos. No, no tiene nada que ver con eso, nos indican que la cuerda es un separador a un tipo de monjas de otras, suponemos que las novicias o las visitantes.
Cuando coincidimos con algunas de éstas, están en absoluto silencio. Si coinciden un pequeño grupo de unas cuatro en nuestro refectorio esperando entrar en el suyo como no hablan da la impresión que son zombies enjaulados moviéndose de un lado al oro de la sala con la mirada perdida. Seguramente el voto de silencio debe ser el más difícil de llevar. Se pueden hacer ayunos prolongados de comida, abstinencias sexuales, pero abstenerse de hablar es como sufrir la condena de la lengua amputada a reos de antaño. Simbólicamente callar es otra clase de amputación. Claro que dado un mundo comprobado de vasos incomunicantes, callar es a menudo lo único que se puede hacer con no pocos hablantes incomprensivos que nos condenan a los demás a nuestra infrautilización verbal. Una de las características africanas sorprendentes y que, desde luego, en los monasterios se confirma, es el poco amor que hay por las sobremesas. Todos los comensales tienen prisa por levantarse y llegar cuanto antes al lavadero para limpiar los cacharros y saltar rápido a sus habitaciones para esconderse del mundo cruel. Como nosotros retozamos un poco con la digestión tanto de los alimentos sólidos como de las palabras etéreas parece que seamos unos vagos que nos escaqueamos de limpiar la vajilla. En realidad para una africana un blanco jugando a las cocinitas es una imagen insólito y a la primera opción te apartan del puesto de vajillero mayor del reino. Dada mi poca vocación de chacho no me importa demasiado aunque alguna vez he defendido mi puesto de trabajo haciendo que la desplazadora rebotara contra mi costado al querer apartarme, Eso me ha especializado en reponer el agua a las botellas de mesa y ordenar las cosas en el mueble que guarda vasos, platos y cubiertos. Comparativamente al puesto de estropajero el de secar platos y vasos etcétera es considerado como el de menor responsabilidad. Hay todo un cuadro de la psicología femenina interétnica al microcospear tales detalles.
Aunque cada día desfila alguna cara nueva, el fin de semana todavía hay más visitantes. A pesar de ser unos intrusos en terreno católico, tampoco digo que sea terreno enemigo, nos la pasamos bien tratando de hablar con unos y con otros aunque predomine un ensimismamiento de los cuerpos que tampoco queda coronado por ningún halo dorado entorno a la cabeza de nadie. Con quienes peor lo llevamos es con los franceses cuyo refinamiento lingüístico nos acongoja a los inútiles del acento y de la u nasálica, como yo. Tan pronto un franco hablante pone cara de no entender te en nada frunciendo el ceño, arrugando la nariz y apretando los labios, todo al mismo tiempo en un entrenado acto circense que hará las delicias de fisigonomistas, una vocecita interior me susurra: apaga y vámonos. Claro que el oui en tic fijo de los africanos no mejora las cosas pero al menos permite la empatía inmediata.
A Leticia le comentamos un par de ideas para que no despilfarren tanta agua como poner una botella de agua dentro de sus cisternas de wc. Luego cuando hacemos la prueba con una en nuestro recinto Vic me pregunta si esto tiene que ver con el principio de Arquímedes. Trato de definir la botella llena que sumerjo en una como un objeto sólido cuyo volumen desplaza permanentemente otro volumen de agua y asi la economiza. Vic se enfada por tratarla de pequeña saltamontes al preguntarle que me defina el objeto –la botella- que tengo en la mano. La operación de descarga multiplicada por varios litros al dia regalaría un metro cubico de agua disponible al año por lo bajo por cada cisterna.
Toda pregunta que tiene el siguiente enunciado ¿qué es esto? no es tan vulgar como a primera vista puede suponer. Tiene toda la capciosidad que le quepa. El pronto respondedor morderá el anzuelo y dirá que la respuesta es lo evidente. Esto es una botella de vidrio dirá el espabilado, si el que respondiera fuera Manolito el gafotas, el de Quino, diría que es un envase de un sirope que cuesta tanto. Los dos no dirán la verdad sin decir ninguna mentira. En términos reduccionistas una botella es un objeto sólido que ocupa un volumen, en ese sentido no se diferencia de un ladrillo, una piedra o una pieza de metal (gracias a ese relativismo elemental el pensamiento humano todavía tiene en nómina aventureros que piensan por cuenta propia y sin prima salarial que los incentive) y en términos químicos es un objeto voluminoso que desplaza del lugar que ocupa el mismo volumen de agua o de otro líquido, pero también de otros elementos como el aire y otros objetos. Ahí donde hay una botella no hay otra interseccionándose con ella (salvo en las representaciones de los dibujos biplanos y las digitales tridimensionales).
Tarde o temprano filosofar te lleva a hablar de botellas y de recipientes tanto por lo que hace a continentes como a contenidos. El casco de una botella es la viva representación de un continente que contiene un vacío una vez que su interior ha pasado a formar parte de un estómago, otro interior. Despues de tantas Flag africanas puedo dar fe notarial de lo que digo. Es un ejemplo cotidiano que te permite teorizar el vacío sin suicidarte por ello. Te demuestra de paso que todo vacio se puede llenar con cualquier otra cosa: agua, petróleo, ácido sulfúrico para reponer las calderas de castigo o aceite de ricino para purgar a los malhablados. Por si fuera poco el vacio se puede llenar con literatura como la de las ultimas líneas que no lleva a ninguna parte salvo a la siguiente anécdota que la circunstancialidad orteguiana tenga a bien proporcionarnos y descargarse, en su diletancia, de seguidores cansinos de puro hastío.
Vic y yo pasamos los días de sosiego que corresponde a una pareja tranquila así pontificada por las letras. Nuestra farándula cotidiana no está exenta de estocadas incisivas por discrepancias que nos disgustan al uno o al otro pero parece que de momento estamos propuestos para pareja superviviente de temporada. Cuando yo me quedo colgado de algún limbo ella me llama perrito de coche porque hago sí con la cabeza sin enterarme de lo que dice como esos perros de plástico que tienen la cabeza unida con un muelle al resto del cuerpo y se llevan por el tráfico rodado,(por cierto los perritos se saludan los unos a los otros, los conductores no) pero raramente no hay dia en que a cada hora cuando estoy en el ordenador o con horas de actividad, no vaya hasta ella para darle un beso anunciándolo siempre como “es la hora del beso” que- tampoco hay que exagerar- no es un beso de una hora.
He descubierto que el sirope de jengibre mezclado con el de bissap o el de naranja u otro dulce y luego el resto de vaso de agua (recomiendo 1 parte de sirope y 5 de agua) tiene mas futuro dentro de nuestras cavidades que el jengibre solo. No olvido que los placeres están en los más pequeños detalles. También los placeres literarios son a costa de detalles curiosísimos. En la mesa, una de las comensalas ultimas viene con su rosario en la mano que deja amontonado junto al plato (ay que será de mí, el diablo me comerá, parece decir la cara preocupada de la chica), otra deja su móvil encendido con una música pía (Jesús nos salvará, sí nos salvará, nos salvará, aleluya). Con Felicité, figura estable en las horas de las comidas, simpatizamos cada dia un poco más. Está en la lista de espera de solicitante de monja, tal vez en dos años lleve el hábito puesto. Cuando hay visitantes comparte el refectoire con los que vienen de afuera, cuando no hay nadie pasa al refectoire de las monjas en el lado que marca la cuerda que separa la sala. Desde nuestra mirada sociológica el trato que ella recibe es el de esclava al servicio de cualquier necesidad, eso la hace saltar como una saltimbanqui continuamente. A este paso su úlcera estomacal, según le han diagnosticado, crecerá. Una nueva comensala, francesa, ha venido a hacer un trabajo para una ONG que viene a intervenir por el tema del sida. Reconoce que en ocasiones las inversiones de dinero solidario paralizan procesos autónomos de reparación de déficits. Nuestro discurso sobre la dependencia que genera un modelo de solidaridad dominante lo acepta aunque me doy cuenta que toda la gente con que hablamos que es parte interesada porque cobra sueldos como colaboradores o asalariados por mucho que acepten un discurso critico no significa que vayan a renunciar a sus contratos.”La pela és la pela”, se dice en catalán. Durante una de las comidas se preguntan las unas a las otras sobre las misas de las monjas y de los monjes: uy, la de ellos es muy bonita, ¡cantan tan bien! –ah pues la de ellas tampoco está tan mal dice la otra. Oye te gustó la de Paul Newnan el otro día ¡es tan guapo! Yo prefiero a Robert Mitchum, ¡es tan hombre! Están preocupadas por el horario de la una y de la otra, las misas digo, para el dia siguiente, domingo. Todas con sus crucecitas discretas en el cuello, de oro, por supuesto y no se olvidan de santiguarse o de dar las gracias (supongo) por los alimentos a ingerir. Si yo estoy en la mesa digo al final el Amén, que me suena a peliculero, pero soy el único que lo digo. En realidad estoy pensando cuando lo digo en mis deseos fantásticos o prohibidos que nunca se cumplen del todo.
¿Cómo no vamos a convertir todo esto en auscultación literaria de primer uso? No podemos evitar reírnos y –con ganas- con pequeños detalles. Tenemos el perdón de nuestros pecados garantizado por lo que hace a este punto: también nos reímos de nosotros mismos. La ironía es el más eficaz de los antídotos existenciales que te permite tragar con todo y que cursa con unas buenas dosis de plática humorística con tu propia sombra. Oye no te pases tío –me dice la mía- que siempre me toca ir pegada a mis pies y tampoco tienes tan en cuenta. Perdona tía, perdona, no quería ofender. Nuestra ilusión seria reírnos con los objetos de risa en cuestión pero no creo que les hiciera mucha gracia. El humorista hace reír a su público hablando de estupideces humanas en la que instintivamente ese público piensa que queda descartado. Eso va asi hasta que lo que cuenta es lo que hace exactamente un capullo de un asiento que en un respiro en medio de la carcajada se dice, pero si lo que acaba de decir es exactamente lo que hago yo. Hay no poca gente que vive para el chiste no por contarlo sino por serlo (La sociedad de autores debería reconocerla y asignarle el porcentaje correspondiente). Nos consta que nuestras pías compañeras (por cierto siempre hay mas mujeres adeptas al credo que hombres en todos los lugares que vamos) se ganan el cielo a pulso pero lo que es en la tierra parece que no rascan mucha bola. ¿De qué sirve rezar a dioses y no escuchar los sonidos del mundo en directo? Otra comensala que ha viajado y ha estado en Barnápolis tiene las conclusiones muy claras: le gustan los españoles y los italianos por abiertos (fetiche semántico al que estamos muy acostumbrados) y también los canadienses, no dice porque, todos los demás países no. Vale, y ¿en 10 días de estancia en Barcelona ya tienes esa conclusión tan formada? La verdad es que ese tipo de valoraciones repentinas a los que interlocutores de paso se sienten como obligados a decir siempre permite poner el incisivo de lo diferentes que son lso franceses por fríos y cejijuntos y que nos han separado a los latinos con una buena franja de territorio para practicar el chauvinismo y otras francas curiosidades. Antiguamente me negaba a entrar en conversaciones del tipo: los tal son así, los cual son asá. A fuerza de dejarme contaminar por ese tipo de juicios del que nadie –seamos honestos- se substrae yo también le he encontrado su goce supletorio para hacerlo. Toda generalización es injusta pero toda no generalización, en el laberinto de cada relativismo, te deja en ascuas y es peor.
El catolicismo es una organización que funciona: proporciona logística para sus adeptos prácticamente en todo el mundo. Aunque no se tengan alas personales siempre se puede acudir a las de Iberia y viajar hasta donde sea. Mientras tanto el exceso de arroz blanco apelmazado en cada comida, mediodía y noche, hace revisar la primera conclusión del mimo al paladar. Me arriesgo con una salsa con espinas y la gelatina que ya probé en la policía de entrada al país que es la del arroz para unirla a unos pocos espahettis y malogro los espaghettis. Me alimento de cocacola y de mangos. La mayor parte de la botella que compramos el dia anterior y dejamos en la nevera colectiva desaparece por los esófagos de nuestras compañeras de mesa. Es nuestra contribución, sin decírselo, a su potencial calórico para la agotadora agenda de plegarías a la que están apuntadas.
A las observaciones del campo humano añadimos las de la micro fauna. Unas compensan a otras y siempre se complementan. La diferencia de un humano con un insecto tampoco es tanta salvo el tamaño. La honestidad de este con sus planes de ataque es infinitamente más honesta y evidente que la de aquel. Nuestro ocio se reparte entre observaciones, elaboraciones, conversaciones y caricias. El exotismo de las megafonías de las mezquitas empezamos ya a meterlo dentro del capitulo de la contaminación acústica pero aun lo podemos soportar.
Al menos el actorado católico sigue siendo más discreto aunque las comensalas en la mesa no paran de sorprendernos. ¿cómo no vamos a tomar todo esto como detalles de personalidades curiosas? Al mismo tiempo sabemos que por muy pía que sea una persona basta rascarla un poco para encontrar petróleo incendiario bajo su piel.

Para el dia que tenemos pensado dejar las benedictinas un presentimiento extraño me invade mientras hacemos los preparativos para cargarlo todo. Hasta que no pongo la llave de contacto no advierto que la batería se ha descargado. Un minuto antes compruebo que el cierre centralizado no funciona y un par de días antes la segunda de las luces del interior de la caja se atenuó y apagó después de hacerlo la primera un dia antes. Todos esos detalles eléctricos empezaron en Kaolack tras el cambio del filtro del aceite. De momento no culpo a Mendo, el ultimo mecánico, pero ¿por qué ahora y no antes? Esto no pudo desencadenar todo lo demás pero siempre que sucede un evento extraño sin causa aparente no solo piensas en el evento precedente relacionado con el tema sino que puedes apostar por una alta probabilidad de que este pueda ser causante de aquel. Cuando tratamos por dos veces arrancar el vehículo con la batería de otro coche del taller de las monjas no hay fuerza de arranque. Pensamos en el motor de arranque, en la dinamo ¿qué se yo? ¡No entiendo como podemos tener tantos problemas con un vehículo que aún es nuevo! ¿Es posible que el micro compresor que utilizamos para hinchar una rueda descargara la batería tanto? No entiendo nada, soy un cero a la izquierda. Cuando no tengo información sobre lo que pasa me siento atrapado. Hay un problema añadido: dependemos tanto del vehículo que nos convierte en unos inútiles sin él, no podemos dar un paso. Admito que cuando un vehículo no funciona me dan ganas de llevarlo más que al mecánico al chatarrero y pasar a los tiempos infantiles de la bici o del patinete. La última vez que desmonté una batería no tenía nada que ver con esta de un motor eléctrico. Todo es distinto. Solamente liberarla de los dos bornes pero que junto a uno ya salen tres cables contiguos es toda una hazaña mecánica. Los ingenieros deben tener un plus para hacer diseños que impidan la accesibilidad a los legos. No entiendo como pueden obstaculizar tanto el acceso a los tornillos. Dicho esto, el futuro, el nuestro, en estos momentos pasa por una moneda suspendida en el aire. Cruz seguiremos clavados a la incertidumbre, cara, viento en popa, Dakar nos espera. Debo admitir que viajar es esto: ver como reaccionas ante cada adversidad, pequeña o grande y como te mueves en el ring de las incertidumbres. Una cosa es filosofar sobre un mundo con falta de referentes y hacer apología de la indeterminación como la ciencia mas adelantada y otra muy distinta quedarte sin el propio recurso para el desplazamiento. El principal de todos los referentes es el poder de movimiento: nuestros pies son nuestras ruedas de caucho rodando sin ellas estamos perdidos.
Felicité es una joya de mujer. Seguimos insistiéndole en que se relaje y no asuma todas las atenciones para con los demás si olvida las suyas. Nos cuenta que viene de preparar Aloe Vera para ingerir. Simplemente bate la gelatina y la mezcla con miel. También nos dice que los citronelle plantada es un ahuyentador de mosquitos. Mientras hacemos práctica de consejeros dietistas para que recupere la salud me siento totalmente ridículo al saberme psicológicamente desbordado por el problema del automóvil, que seguramente debe ser fácil de resolver. No soporto los contratiempos. Antes de ir a la cena, devolvemos las cosas a la misma habitación en la que habíamos estados instalados por 9 días.
He de admitir que viajar es en el fondo saber lo que haces ante los imprevistos. Hacer un quilómetro tras otro en un encadenamiento de carreteras sin que pasa nade fuera de lo previsible no es un viaje, es dar vueltas a una noria. De acuerdo, pido perdón, en deferencia a los usuarios de norias, tiovivos, -mayoritariamente niños- pasajeros de calesas y de ascensores. No negaré que todo eso también es viajar. Viajar es ir del punto A al punto B por cualquier procedimiento aunque un minuto despues del B pases al punto A y así un buen rato. La cara de felicidad de un crio montado en uno de estos pequeños tiovivos a todo color que todavía seles puede ver en el parque de Perpignan no la consigue el viajero más adusto por más vuelos que haya tomado en su vida.
Tras 24 horas de recarga de la batería de la furgo que trasladé a la habitación para hacerlo con ayuda de un pequeño cargador eléctrico desde la red que estrenábamos, al reponerla tuvo suficiente fuerza y encendí el motor. Mi filosofía de la desesperanza me decía que no iba a funcionar. El puente que hicimos con un coche de las monjas con ayuda de uno de sus obreros no permitió el arranque. ¿Por qué ser tan desconfiado? Lo peor que puede pasa nos es que tengamos que demorar nuestro plan de ruta pero como en el fondo da lo mismo estar en un sitio que en otro eso tampoco sería tan grave. Di una vuelta por los alrededores para estar seguro que el coche tiraba. Era la tarde y decidimos quedarnos hasta el dia siguiente para, tal vez, cubrir el tramo hasta la capital y contactar con el representante de la Fiat. Dependía de si nuestra propuesta de hacer el curso de corá chez les moines de 6 días a 4 horas diarias los dos por el precio de uno fuera aceptada o no. Antes de seguir camino hablamos con le frere Jean Paul que se ocupa de la tienda en el monasterio benedictino y puso cara de resignación más que de convencimiento pero aceptó nuestra propuesta. Más por Vic que por mí pero ambos nos merecíamos el regalo de música celestial. De todos modos el dia que dejamos el monasterio femenino tras once días seguidos con dos de demora fue un dia de lluvia sin tormenta un dia para quedarse en casa y que alguien te cuente historias junto al fuego. Las historias que cuentan los abuelos las llaman cuentos del fuego o junto al junto al fuego. Para encontrar una fuente eléctrica para nuestros ordenadores recorrimos la carretera que pasa por pequeñas localidades hasta la costa norte del delta. Al preguntar a alguien por un restaurant por la necesidad de corriente nos ofreció su casa. Un rato despues estábamos instalados en un gran salón donde no había otros muebles que nuestras mesas de trabajo. Nuestro anfitrión se llama Babaká y colabora con la ong WWF. Si alguien nos vuelve a decir, así en genérico, cuidado con los africanos es para darle una hostia sin más.
Las primeras referencias senegalesas que registra mi memoria es de hace la tira de tiempo cuando me dijeron que en el puerto de Dakar había que ir al tanto porque los nativos esperaban al recién llegado ávidos de dividendos y no tenían el menor reparo en meter las manos en los bolsillos de los viajeros que arribaban para mangarles lo que encontraran. Algo parecido a los nativos que esperaban a los extranjeros en la estación de Cuzco que armados con cuchillas de afeitar cortaban las mochilas por detrás mientras estos trataban de salir de la andana del tren y recoger lo que se caía en el suelo. De eso segundo puedo dar fe como testigo directo, de lo otro no. Nuestro contacto actual con el homo senegalensis nos proporciona otro registro: gente despierta, inteligente, progresista y siempre amable. En resumen, cuanto más tiempo llevamos en el oeste africano mas cómodos nos sentimos con nosotros mismos y más conectamos con la sintonía psicológica de los lugareños. No me cabe duda que cuando volvamos a Europa echaremos a faltar muchas de sus formas y por encima de todo, su posesión del tiempo: son los dueños de las horas.
Por lo general no siempre andan rápidas las relaciones. Si bien el tradicional carácter abierto de los africanos es famoso no siempre es asi cuando la gente se abre resulta ser más estupenda de lo que esperabas.
En Kayar, final de carretera y ciudad pesquera, las piraguas, repìntadas con predominancia del rojo, se aguantan las unas a las otras en la playa. Hay que buscar un hueco hasta el mar para poder dar un paseo. Me aborda uno de los chicos que ya se nos presentaron a la entrada del pueblo con un discursito muy bien aprendido: somos el comité d’ accueil (nos muestra la tarjetita que lo pone) y os aconsejamos que estacionéis en tal zona porque mas adelante hay arena y corréis el riesgo de embarrancar. ¡cuanta amabilidad! Nos decimos. Nos dejamos engañar y nos metemos en una zona sin salida bastante lejos del embarcadero para quedarnos a merced de los guías. Vista la trampa damos media vuelta y terminamos de seguir la calle principal hasta la zona donde venden pescado. Vic se queda en la furgo abordada por la niñatada: achat nous un balón!, l’ argent!, cadeau! Y yo me saco de encima el guía diciéndolo una frase infalible: tú eres guía, yo no soy turista, quieres ganar dinero, de mí no sacarás un franco, soy un poeta y los poetas queremos estar paseando solos junto al mar. ¡Mano de santo!, el tipo da media vuelta y deja de molestarme.

[1] Memorias de doña Eulalia de Borbón, infanta de España. Editorial Juventud. Barcelona 1967.
[2] Robert Graves. Claudioel Dios y su esposa Mesalina. El país Madrid 2005

Una Pareja tranquila

Keur Guilaye, St Jean Baptiste monastère 23 julio 2008
El don de la invisibilidad ya está suficientemente descrito en otros textos. El nuestro nos viene dado por multitud de pequeños factores. Los europeos con los que coincidimos siguen haciendo gala de su nula extroversión. No incide para nada en nuestra cuota de existencialidad. Se den cuenta los damos de si hemos llegado, estamos o pasamos no es determinante para seguir o condicionar nuestro estilo de vida. No quiero caer en el lapsus de decir programa de vida. Un programa exige otros niveles de dedicación. Tal como están las cosas es mejor no comprometerse con nada para nadie. Mientras viajas quedar para el día siguiente o incluso hacerlo para la tarde puede ser un problema para ti y para la otra parte. Las variables para el viajero son muchas y el compromiso anterior puede impedir la oportunidad de una experiencia mejor que surja luego. Eso tiene un tinte napoleónico. Napoleón, figura historia que ha recibido mas reconocimientos de los merecidos y mas nefasto para la libertad de lo que le ha sido dictaminado, aconsejaba que la mejor manera de no faltar a la palabra era no dándola nunca. ¡Menudo bárbaro prelingüístico! Pero bueno, la verdad es que prefiero a alguien que no me de nunca su palabra a alguien que me la de y no la cumpla, por mi parte prefiero no quedar en algo si me va a condicionar tanto que me quite de otros haceres que hacerlo y luego tener que cumplirlo a disgusto.
Tras nuestra comida en l’ Aliance Senegalaise, arroz con hueso de pollo, retomamos la carretera, olvidando que el bibliotecario dijo que vendría expresamente a darnos un libro sobre la figurara de los imames. El asfalto desde Kaolack no presenta ningún problema. Entramos en Fatick, que está muy urbanizado, también asfaltado con asfalto suficiente para reparar un buen fragmento de la nacional que tanto nos ha tocado los adentros y continuamos hasta Mbour, una ciudad absolutamente moderna. Las imágenes de los baobabs aglomerados por el camino, una dulzura. Aquí pasamos la noche frente a Sonatel en la calle principal tras consultar al guarda uniformado nocturno de la empresa a unos pasos de nosotros. Noche no interrumpida por nadie con nuestra ventana lateral abierta. Antes, siguiendo pulcramente nuestro manual de supervivencia, pedimos quedarnos en el patio de la iglesia católica mas cerca del mar, el foyer de las monjas tiene un limitador de altura con un alambre espino circular que impide el acceso de la furgo para tomar una habitación, y el patio diáfano de la iglesia nos estaba esperando. Error de perspectiva. En esta ocasión es Vic quien se acerca hasta el despacho para solicitarlo (solemos repartirnos la función). Vuelve al rato diciendo que hay un borde en el cargo y que no puede decidir por no ser el responsable, el cual volverá mas tarde despues del responso por su colega fallecido en Kaolack. Al cabo de una hora el mismo tipo sale en clave de agresivo diciéndonos que estamos invadiendo su espacio. Lo trato de no cristiano y de impostor tras decirle que no tiene la menor idea del concepto de solidaridad y del descredito en el que incurre con la tesis de la casa de dios como la de todos, Amenazó con avisar a la policía tras gritos y aspavientos agresivos. Por mi parte antes de un minuto de este intercambio de pareceres me digo: estoy de suerte, he aquí una oportunidad para catarsis de bolsillo y me esmero con mi artillería verbal y saltitos de saltimbanqui apasionado. En realidad me excedo –me dirá luego Vic- un poco en mis ejercicios pendientes de teatro. Anécdota a añadir a la del dia anterior con el hombre escondido de Caritas. No pasó nada que no supiéramos ya. Las religiones son clubes privados, sea cual sea su grado de seguimiento, y sus managers son gestores de propiedades privadas. El hecho de que nos vayamos encontrando, predominantemente, con buena gente en esta nueva aproximación al catolicismo, desde que tuvimos conciencia de nuestro reclutamiento forzoso de niños y nos dimos de baja unos años después, no significa que perdamos de vista las funciones que cumplen en cuanto a idiotizar a la gente tras creencias rotundamente indemostrables por no decir que son una forma de denominar mentiras muy planificadas. Lo menos que se les puede decir es que son impostores. Lo que no quita que no pocos de ellos trabajen con proyectos sociales y contribuyan a un grado de conciencia social. No es el caso que nos ocupa. Quise asegurarme que ese hombre de religión se acordaría siempre de esa escena. Evidentemente a la hora de pedirle como se llamaba no quiso decírnoslo con lo cual nuestro libro queda privado de un nombre más de la lista de los malos pero gana más espacio para otras grafías más dignas.
En el aparcamiento de Sonatel nos aprovechamos del campo de wifi de la zona desde dentro de la furgo y pude consultar el correo e insertar el capitulo anterior en Un Viaje Existencial.
A la mañana siguiente horas de panorama marino en una zona donde varias casas están habitadas por francófonos blancos. Caminé con mi slip por el borde de la playa: la enorme cantidad de inmundicia tirada por la gente, los peces muertos, el agua llena de objetos de toda clase y el mal olor me llenó de tristeza. No recuerdo otra playa de las sucias del mundo más sucia que ésta, ni siquiera la del Cuco en el Salvador en la que había algún animal muerto. Llegué hasta la zona de los cayucos y volví junto a Vic. A mediodía tras el aprovisionamiento de plátanos y bananas retomamos la carretera hasta Thies donde pasamos la tarde frente al hospital que, en un concurso de originalidad se decidió que, también se llamara St Jean de Dieu. Aquí le compramos casi 8 metros cuadrados de tela fuerte de algodón a un vendedor más que impetuoso, nervioso y con prisas. También vimos como un par de niños de la lata cambiaban monedas por valor de 3mil cefas. El negocio, pues, no les va tan mal. Antes de abandonar el local otro senegalés que nos identificó por el lenguaje se dirigió a nosotros en castellano. Estuvimos hablando un rato con él, André Fayet, que vive en Guissona. Nos ilusionó poder hacerlo, también escuchar unas cuantas frases de él en catalán despues de llevar 6 años de inmigrante integrado. André lleva encima el sello una nueva esclavitud: hipotecado por 40 años por el piso que se ha comprado en Catalunya. Vimos en él la concreción de varias características que explican el Senegal actual. Trabajador de éxito que se puede permitir un viaje de vacaciones al año a sus orígenes, con una propiedad en el extranjero y otra aquí, bien vestido sin que le falte ningún detalle, importador de divisas y a caballo al menos entre dos geografías completamente diferentes. Tras un rato de charla y pasarnos toda la tarde en un local con nuestros ordenatas (solitarios de Vic y espesas grafías de Jes) cambiamos de ubicación. La conexión con las figuras conjuntas a la nuestra: el camarero togolés, los distintos clientes que saludaban al entrar –todos menos la pareja francófona blanca-, la mujer de la limpieza: una increíble loba para amamantar a varios Rómulos y Remos a la vez, el dueño, muy puesto en su papel de hombre serio, buscamos una ubicación en una calle cercana a pesar de tenerla en la explanada de este sitio, parada de taxis frente al hospital.
Vamos de pareja tranquila tratando de ubicarnos al menos otra semana seguida en un mismo sitio. Ninguna prisa para llegar a ningún sitio aunque tenemos varios incógnitas pendientes con respecto al futuro de este año. Es evidente que hay partes de nuestra aventura (el email de Galo Baldó, nuestro sobrino, se dirige a nosotros como “aventureros”) que nos repite secuencias, frases incluso, cambian las caras pero siguen los verbos. No, no somos aventureros, solo estamos aquí, somos quilometreros, pero ni siquiera esto. Haciendo viajes cortos y medios de fin de semana, estando en nuestra casa en Barnápolis, a las alturas de este mes también podíamos haber rodado la cantidad que llevamos hasta ahora. La aventura, si es que hay alguna, es naturalizar nuestra presencia aquí y tratar a quienes nos encontramos como iguales (aunque la igualdad es una de las palabras más demagógicas que existe) a cambio de otro tanto.
Retomamos la carretera para Keur Moussa pasando por Pout una zona donde cualquier cantidad anterior de mangos en oferta no es nada en comparación a la exhibida en la carretera. Las mujeres, las protagonistas en la venta. Llegamos al monasterio benedictino de los hombres. Le pere Marie André nos dice que por de pronto pasemos al refectoire y comamos y que luego tras consultarlo nos dirá como está el tema de la habitación. Durante la comida una huésped, Michelle, de Paris, cerca de Versalles, se queda algo sorprendida al explicar nuestra peripecia y africana y mostrarnos críticos con el tipo de solidaridad dominante. Nos habría encantado continuar hablando con ella toda la tarde por su interés sincero y su cultura despierta. Su acompañante, un curioso hombre que no hace nada por presentarse, ni por participar en la conversación, tampoco en sentarse a la mesa a la comida, con aspecto de enfermo, que en un momento dado la otra mujer le alcanza una de las sillas para que se siente junto a Michèlle, le dice en un momento dado al oído, que deben irse porque la carretera a Dakar es complicada. Hay unos 60 kms de distancia y es la 1 de la tarde. Suficiente para no tratar de saber más del personaje. Tanta falta de seguridad resultante insultante. Nos quedamos sin Michèle y nos vamos con Marie André y la otra comensal con nuestra furgo hasta un pabellón de huéspedes donde nos ha conseguido dos habitaciones, solo para dos días, porque están comprometidas a otra gente que las han reservado .En realidad solo pasamos a utilizar una. Vic y yo tenemos suficiente con una cama individual y con una sola mesa para compartir. Seguimos estando a repartirnos un piñón a partes iguales aunque nos peleemos frecuentemente (intercambios de pareceres en versión no light).El pabellón está recintado y en un sitio aislado, con los sonidos compañeros tan gratificantes de los pájaros que son los únicos que realmente, toca decir de paso, pueden comprendernos en la magnitud de nuestro cromo. Antes de meternos en nuestras ocupaciones no podemos por menos que comparar el recibimiento en el monasterio con el del impostor en el anterior punto católico en el que nos detuvimos en Mbour. Estamos de suerte, el sitio es justo lo que necesitamos.
Al atardecer, con los deberes del día hechos, salimos a dar una vuelta hasta el centro del pueblo a un par de kms. Compramos pan. Una unidad que no debe pasar de los 200 gramos la expendedora dice que es el de kilo. Nos recuerda lo mucho que evolucionamos en España cuando 30 años atrás hubo aquellas polémicas sobre el pan de kilo que pesaba 850 gramos con tendencia a la baja y que el Estado tuvo que intervenir para reglamentar pesos y precios. No sé por donde anda la cuestión pero sí puedo asegurar que los panaderos son los magos más extremos capaces de engrandecer con muy poca harina volúmenes considerables de formas que engañan a los ojos. Seguramente tienen el acceso a lecturas privilegiadas de la biblia en las que dan instrucciones concretas del milagro de los panes y los peces. El colonialismo francés ha extendido la baguette hasta el punto que es uno de los iconos modernos más populares del desencuentro con el objeto. Un rato de charla con la chica nos da la razón al objetar el coñazo de los altavoces de la mezquita de al lado que un rato antes nos asustó durante nuestro paseo, tal vez porque inconscientemente interpretamos el Aaaallaaah con un ¡a ellos! refiriéndose a nosotros. Nos detuvimos en una buvette a tomar dos flags, pedidas una tras otra. Emily la mujer que vino despues saludó a todos sus clientes dando la mano a cada uno y luego sentándose a nuestra mesa. Llevamos la conversación sobre lso problemas para servir bebidas alcohólicas. Nos habló de que sus clientes son musulmanes y que vienen al anochecer a beber, que efectivamente ha recibido críticas a sus espaldas pero no insultos a la cara. Extendimos un poco más la conversación a su modo de vestir sexy: pantalones muy ajustados y blusa sin mangas marcándole los senos, estilo de muchas senegalesas; nos dijo que eso no ocasionaba ningún conflicto y quedaba justificado por el calor intensa. Sin duda el islamismo funciona de manera diferente en el África negra que en los países árabes mucho más estrictos y propensos al fundamentalismo. Trasladada las mismas dos preguntas a un imam posiblemente se escandalizaría ante las mujeres prohibitivas y ante los desobedientes de Mahoma lanzados a la perdición del alcohol.
Los puntos de alcohol que venimos clienteando por el África recorrida tienen una doble interpretación: son sin duda los antros de la dipsomanía concentrada por un lado pero también los lugares de la extralimitación, verdaderos extrarradios de la moral pública estricta y restricta. A fin de cuentas un bohemio si quiere soñar en público termina por ir al espacio del alcohólico.
Marie André nos visita a la mañana siguiente y viene a hacer pequeños detalles domésticos en el pabellón de visitantes en el que estamos. Me muestra el hoyo en el recinto donde lo tiran todo mezclado: plásticos, latas, pilas eléctricas y restos orgánicos. Trato de ganarme el cielo diciéndole el potencial tóxico de todo esto y que nosotros hacemos 8 tipos de basuras separadas en nuestro país. Al igual que los otros monasterios visitados no conocen esto ni le conceden demasiada importancia. Algo inconcebible dada la destrucción de energía potencial como abono para la agricultura, la intoxicación ambiental y la complicación para eliminar restos. Paralelamente los monasterios son ejemplos organizativos de utilización de los recursos y modelos de trabajo y económicos para las zonas en las que están ubicados. Tengan los recursos que tengan detentan una sobriedad, una elegancia y exquisitez con los espacios, un nivel de vida alto sin que dependa de la riqueza puntual de la que se disponga. De los monasterios cabe decir que consiguen resultados en sus niveles materiales, sin contar sus pretensiones ideológicas ni espirituales, ahí donde se ubican. El de Conacry, Saint Joseph de Séguéya, tras tres años y medio después de su fundación demuestran con las cuentas en la mano y producciones recolectadas, una práctica de éxito.
Vamos a una de las ceremonias de los benedictinos en su iglesia. Acompaño a Vic con la silla de ruedas y de paso me quedo dada la distancia que hay desde el pabellón de nuestra hôtellerie al establecimiento de rezos. La configuración de los monjes confirma que unos pocos que son los más ancianos son los blancos y probablemente los fundadores, el resto son negros y la mayoría muy jóvenes. Una regularidad que ya comprobamos en anteriores monasterios. El exceso de rito me supera y el deceso de ratos dedicados a la corá me defrauda. Demasiadas veces alternando levantarse y sentarse, también varias para curvar el espinazo y alguna otra para arrodillarse. Yo decido quedarme sentado junto a Vic que lo esta en la silla rodante y otra mujer con un pie amputado y muletas que esta en nuestro mismo sector. Gozo de los cánticos aunque no leo en el libro de ellos que alguien amablemente nos proporciona. La gestualística íntegra es para adorar a un dios que no veo por ninguna parte. En un momento dado las palmas extendidas como recibiendo no sé si el influjo del espíritu santo. En conjunto me ha resultado tan plasta como cuando de niño y preadolescente fui obligado a ir a misa, a rezar y a confesarme por aquello de ser un buen cristiano. Cuando decidí serlo en un periodo voluntario de mi vida, por lo poco que aprendí de los mensajes cristianos, choqué frontalmente con los católicos los primeros interesados en hacer de la tesis del amor al prójimo una mentira piadosa. Con todo, reconozco el entorno acústico reconfortante de los templos en actividad a pesar de que su feligresía sigue toda una gimnástica de deferencias precisas. El momento culminante es hacia el final con dos episodios: el de comulgar y el de darse la mano entre desconocidos tras la orden: daros la paz. El de comulgar, hay que decir que ninguna persona, de las que he mirado tras ese curioso acto de la ingesta del cuerpo de Jesús o su representación simbólica –estudio observacional que empecé a hacer desde que cumplí los 8 años de edad- comulga de la misma manera; unos mastican directamente la hostia, otras bocas la llevan con suavidad esperando su disolución en los siguiente minutos, otros se tropiezan al andar al ser portadores de tamaña responsabilidad, otros van ultrareconcentrados sabiéndose exentos de toda mácula. En cuanto al segundo gesto no está mal del todo saludarse con desconocidos aunque ese saludo siempre hay que entrecomillarlo porque se hace por razones rituales y por orden expresa. Hay que precisar que la paz no se da ni se regala, como mucho se desea y cada cual ha de construirla dentro de sí mismo y de su entorno. Las mismas personas que un cuarto de hora antes se han dado la mano con el consabido: “que la paz sea contigo”, luego se hacen la guerra un cuarto de hora despues cuando se encuentran en la calle.
En la boutique, establecimiento de paso igualmente ritualístico tras la ceremonia, todo está bajo llave en las vitrinas. Desistimos comprar los cds de sus canticos por caros y compramos mermelada de guayaba y sirope de naranja, también una partitura para Cora. Preguntamos el precio de una de ellas que esta en venta. Más de 400mil cefas.
No tengo ningún problema en ser visitante de templos y en tratar de recogerme un rato para tratar de conectar en últimos sentidos del todo que las cosas de lo concreto no dan para nada pero estimo que el rito va en contra de la meditación, cualquier mantra o rosario es una forma para detener el pensamiento y capturar el leguaje con fórmulas pre-establecidas. De todos modos aunque no tenga interrupciones acústicas debo admitir que el silencio de un templo, su austeridad o magnificencia, tanto da; su iconografía o sus paredes desnudas, poco importa; la dureza de sus bancos de madera, bueno; ayuda al recogimiento y a separarse de la agenda diaria para intentar ser exclusivamente vacío merodeando en torno a un cero multiplicado por si mismo. (Burt, el gamberro sin pelos en la lengua que puede soltar sentencias como esta:¡multiplícate por cero!, es el crío que me hubiera gustado tener de amigo cuando fui niño. De ese déficit no me ha consolado ningún catecismo, ni siquiera el catecismo social de A.Comte.
Dejamos una habitación para saltar a otro en el convento de las mujeres a unos 3 kms de distancia, en Keur Guilaye, ese es el nombre del chef del poblado. El de las benedictinas se llama St Jean Baptiste. Felicité, una beata intermediaria con las monjas nos muestra habitaciones, abre puertas y facilita llaves. Nos instalamos en una pequeña habitación en un gran recinto donde no hay otros huéspedes. Sí hay cuatro mujeres aojadas en otro pabellón solo para damas. Compartimos la mesa aunque no la conversación:7 comensales y 3 charlas en paralelo. La comida excelente. Perdemos estatus por lo que hace al alojamiento pero lo ganamos por lo que hace a los cuidados. Las confituras artesanales sumamente esmeradas, una constante monacal junto a los siropes. Vamos a la celebración de misa para comparar el rito con sus colegas benedictinos hombres. Al poco rato me desentiendo del tema dejo a Vic en el templo y yo salto a mi propio ritual privado, el del ordenador en la habitación donde no se está tan mal aunque no tiene mesa y hemos de usar la nuestra.
Nuestras compañeras de mesa en el refectoire son mujeres que pasan unos días buscando la calma y acudiendo al programa de plegarias. Como con 7 no tienen bastante también hacen un pequeño cantico al comienzo y fin de la comida. Despues de todas estas experiencias monacales saldré tan depurado que mi pis será del color del agua bendita.
Con una de las monjas hotelieres, Paul Marie que nos pregunta por nuestro proyecto de libro y le sugerimos de participar en uno de sus espacios de recreación, le decimos que hacemos comparaciones entre el catolicismo otros cristianismos y el islamismo. Está de acuerdo con mi impresión de que las iniciativas de trabajo social parten de los católicos y no tanto de las otras partes que más o menos secundan. Un rato después me ve con una de mis libretas manuscritas y me dice ¿no estarás escribiendo lo que he dicho antes verdad? Echamos una ojeada a los libros de la pequeña biblioteca del refectoire, donde hay unas butacas, no hay ni uno solo de entrada que nos estimule a su lectura a diferencia de la biblioteca descuidada, por lustros, del espacio de la segunda vez que estuvimos en Bamako, donde encontramos a M.Yourcenar y otros autores fuera de la esfera pía. Sin embargo las revistas impecablemente editadas dan cuenta de los apostolados e intervenciones en lo social del catolicismo en los sitios más remotos del planeta.
En el refectoire las siguientes comidas confirman que se come muy bien. Nadie nos pregunta porque no nos santiguamos o no nos juntamos a sus agradecimientos por los alimentos y cosas parecidas. Vic de niña participaba de este rito en el seno familiar y yo recuerdo a mi padre hacer la señal de al cruz sobre el pan de kilo (que entonces era de kilo y tenia superficie suficiente para hacerla) antes de cortarlo. Un inciso sobre la señal de la cruz: no deja de ser curiosa su semejanza al hacerla con el aspa cuyo gesto significa barrar algo. Donde mas se puede observar eso es en la triple personación en la frente (no pensar), en la boca (callar) en el corazón (no sentir). En los escenarios monacales que venimos repitiendo encontramos un cierto patrón de conductas: la intensidad del acto congregacional de las ceremonias contrasta con la frialdad a veces de rotundos silencios de los actos convivenciales. La hipótesis para una tesis de investigación por si alguien quiere hacerla sería/es que la coincidencia en la ceremonia y en los credos y en sus espacios para ellos no garantiza una mayor comunicación humana que la falta de esos dos factores. El mismo hecho de la clôture, la clausura, con los tiempos diarios tan administradamente reglados y los espacios de comidas concentrados con la intervención acústica monopolizada por una lectura religiosa hace superfluo todo lo demás. Evidentemente la comunión mística con lo que sea substituye o debe substituir la necesidad de toda comunicación humana que lo mas que puede asegurar es mantener los pies en tierra en un tipo de mundo bastante insatisfactorio. El objetivo de la clausura es la comunicación con dios no entender más el mundo humano de por sí bastante inexplicable.
Nuestras compañeras comensales vienen a rezar intensivos durante unos días para encontrar la calma espiritual o lo que sea. Sus vestidos y el detalle de andar cargadas de oros les delatan su estatus y un mayor apego a lo material y a la imagen más de lo que sus credos aconsejan. Una de ellas nos habla de su tragedia personal: el abandono tras 8 años de noviazgo por parte de él y su embarazo con el primo que vino a consolarla tras aquella pérdida y el consiguiente abandono de éste. Sigue siendo una constante la cantidad de mujeres con hijos y sin maridos a la vista en el África recorrida. El argumento de la irresponsabilidad masculina está servido aunque quienes nos vimos forzados a la paternidad por mujeres impositivas tengamos otro punto de vista añadido al respecto.
Nuestra vida es tranquila. No miramos la tele y no vamos a estresarnos corriendo a la primera ciudad del mapa para darnos baños de ruido que nos infarten. El mayor espectáculo es tertuliar o estar en silencio ante el espectáculo de la luna llena de 3 noches atrás o ver la alta concentración de libélulas nocturnas, de cuatro alas que venían a deshojarse de ellas junto al fluorescente de nuestro porche en una especie de metamorfosis inversa a la evolución de la oruga. Nos explicaron que eso sucede los días de lluvia y que el animalito resultante tiene que ver con la futura termita. Deberíamos consultar todo eso en un manual de biología. La verdad es que el espectáculo de la naturaleza es fausto, supera cualquier asunto de las noticias internacionales o nacionales. Por cada individuo humano debe haber al menos un millón de insectos (que me corrija su censor) y está claro que si alguien hereda la tierra van a ser ellos. No deja de ser una curiosidad que los animales más pequeños sobreviven a lo que sea mientras que los más grandes tengamos problemas físicos de todo tipo en nuestra adaptación al medio. En algún agujero del patio del último recinto en el que estamos alojados, uno de esos bichos desalados debe estar haciendo su propio informe sobre la pareja de abutacados, nosotros, que estuvo observando a los de su especie como el mejor programa que daban por la noche. La lluvia y los variados sonidos de los pájaros en cuanto cesa completan la actividad espectacular. No necesitamos la tele para nada. En cuanto a éste artefacto es uno de los trastos menos necesarios para la vida aunque cuando seguimos ocasionalmente un telenoticias de un canal francés nos advierte de los crímenes de actualidad. No entendemos como la gente se pega a la pantalla como el foco gravitacional más importante de un local nada más entrar desconfirmando el interés de los otros clientes que podamos estar en él. Como viajeros nos toca reconocer que hay otros viajeros que se desplazan miles de quilómetros desde sus ciudades-origen para hacer exactamente lo que hacen cada dia en sus casas de allá también en sus lugares-destino: ver una peli por la tele y dejar de mirar la realidad o de documentarla en directo o en primera persona.
Nuestra última cotidianeidad monacalizada tiene las tres citas de refectoire donde con Felicitas, Jeanne, la mujer de 40a mama que busca marido y Bárbara, una ivoriana que nos ratifica la noticia, ya antigua, del acuerdo entre presidente y jefe de la rebelión para darle el cargo de primer ministro en su país y reciclar los rebeldes acostumbrados a ganar dinero extorsionando a los viajeros. Jeanne nos dice directamente si le podemos buscar un marido en España. Le explicamos algunas cosas sobre la mentalidad distinta y el peligro de que este sea su primer objetivo. Para ella seguridad personal y amor son lo mismo. Le sugerimos que venga el año próximo a visitarnos para presentarle gente o que escriba un anuncio aclarando que es católica practicante.
Despues de nuestras cenas y rato en el porche o patio nos acostamos y damos masajes. Luego Vic se queda en su ama y yo me voy últimamente a la de la furgo donde me pongo a salvo de los mosquitos no ya solo por sus picadas sino por sus zumbidos que me despiertan.
Las comensalas y las monjas siguen con la costumbre de sorprenderse con mi nombre y el combinado que hace con el de Vic. Lo tenemos todo garantizado: el triunfo en la capa de latierra y la salvación en el más allá.

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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