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PSICONEWS

jueves 19 de junio de 2008

En Gao

Duna Rosa en Gao. Particularidad: està a la orilla del rio Niger
Cama para dormir al aire libre en la parroquia de Gao

La bonita iglesia de la parroquia de Gao


Habitacion de la parroquia de Gao



Calle de Gao con casa de adobe




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. Gao 15 junio 2008
Gao es un sitio para quedarse. Nombre de leyenda. Lugar de partida de caravanas. Tuaregs. Cuando estuvimos aquí por enero solo pasamos una noche y dos fragmentos de día. Nos esperaba un continente, teníamos que rodar ligeros. Ahora tenemos tiempo podemos quedarnos. Nos queda el resto del año para vivirlo al detall y sin prisas. En el mercado Washington, como en todos los mercados intrincados de callejuelas y de tiendas superpuestas, hay que vigilar cada cosa para no perderte nada. Se hablan varias lenguas: Shorei, Thamashek, Phel, Houssa, Bambará y por supuesto francés. Despues de 3 días alojados en la misión católica buscamos otras soluciones. Al final de la misa a la que ha ido Vic mientras yo he ido a hacer un recorrido de bancos, pere Maurice que la ha cooficiado con Pint la ve y mira un par de veces de reojo pero no la saluda. Ya nos había parecido esquivo durante la cena, excusa por la que introdujimos el tema de la convivencia entre sacerdotes en comunidades. Pint dijo que suele haber más problemas domésticos en las comunidades de religiosas que en las de los hombres y que en todo caso es mejor el número de 3 o 4 que no el de 2. Interesante observación.
El BMD reconoce la tarjeta visa y de la caja de los tesoros saco 150mil cefas despues de varios minutos de espera en que la tarjeta esta engullida, en la pantalla dice que tenga paciencia, y la maquina ¡al fin! hace el ruidito de contar los billetes. Salvados por el momento. Dependemos de las conexiones por internet de la banca para que podamos seguir renivelando nuestro poder adquisitivo. No somos nada sin eso. Basta que se estropee la banda magnética de la tarjeta o que el banco no trabaje con la Visa o que tenga bloqueada la comunicación para que las circunstancias nos envíen al pozo de las serpientes. El supuesto mundo del futuro sin dinero es tan utópico que no me imagino a la gente volviendo a confiar en sus tratos de palabra en todas sus transacciones y que en lugar de bancos hubieran oficinas de calculo o una especie de cajeros notariales en los que los acuerdos se documentaran al momento para la memoria recíproca de los pactantes, socios e interesados.
Hay gente que te pregunta al identificarte como blanco en qué clase de misión estás. Al principio nos resultaba curiosa la palabra. ¿Misión? Ninguna, no, no somos misioneros. Nuestra misión -si así se puede llamar- es además de escribir este libro tomar distancia del primer mundo para vivir el tercero –sin dejar de soñar en el quinto- con todos sus colores y calamidades. Todas no, en realidad eludimos todo lo que podemos aquello que nos puede complicar la vida y aun así la anécdotica de la adversidad no para de crecer. El quinto mundo es una manera de cita el otro mundo posible del que se hace apología y demagogia quedando para el desiderátum de cada cual en qué va a consistir.

Visita de Alí le magnifique, así se auto presenta, un chico que me ha acompañado por la ciudad para indicarme donde están los cybers y las bibliotecas. Le digo que venga a verme donde nos alojamos que le daré algo. Habla dos idiomas locales además del francés y algo de inglés. Quiere prosperar como guía. Nuestra paillote de barro (ni siquiera arcilla, tierra mojada con algunas briznas de hierbajos y paja) es más confortable de lo que nos pareció el primer día. Es ovalada. La cúpula produce eco y las paredes son gruesas. La casa de los Spaak también estaba construida con ese material. El barro queda a la vista en la parte exterior salvo la parte de puertas y ventanas que tiene una capa de mortero. En la cúpula hay un agujero cubierto por una chimenea de metal.

Ser Humano sí-ser Humano no, 0 a 0, esa es la discusión que nos traemos entre manos episódicamente Vic y yo. Ella cree en la humanidad, yo no, ella dice, bueno, en el ser humano, yo digo que significa lo mismo, que las dos denominaciones una abstracción, que hay que contar con personas concretas, mirarlas y valorarlas una a una. Mira como han volcado su compasión los chinos a propósito de los damnificados por el terremoto en su país, ¿por qué no lo han hecho durante décadas con los tibetanos represaliados y el Tíbet impedido como nación? Son cosas distintas. Claro, la gente ayuda en casos extremos, antes no, de haberlo hecho podía haber evitado en gran parte la dimensión de la catástrofe. La gente da el último adiós al protagonista principal de un entierro o lo visita en el hospital en caso de accidente pero antes no se preocupa del afectado ¿Qué clase de mundo es éste? En las páginas de poemas puedo escribir que somos resultado de la materia y ser hermanos de la tierra, en la práctica resulta difícil identificarse con algunos congéneres creyendo que somos hijos de la misma naturaleza.

Consulto en el dispensario que esta al lado junto a nuestra habitación de la paroise. El facultativo esta rodeado de su equipo en torno a la mesa. Me receta antiestamínicos para mis rojeces de piel. 2 por día durante tres días. Las tomo. Es la primera vez que consulto a un profesional de la medicina alopática por ello. Desde abril que lo vengo sufriendo he dado por supuesta que era una reacción de mi organismo contra el calor pero espero que no contra el viaje.

Que haga calor por encima de los 40grados significa beber agua caliente, echarse a dormir en un colchón que está caliente, ponerse las gafas de metal y sentir el calor en el puente de la nariz, hacer bocanadas de aire cuyo calor se nota en la garganta, sudar la gota gorda, tomar duchas a temperatura ambiente que significa agua caliente, perder el apetito, no poder tocar el ardiente volante, sufrir las ronchas rojas que pinchan como agujas de coser –es mi caso- si las toco y prácticamente no poder pisar la arena con las zapatillas que llevo. Tienes que pegarte al lugar más fresco como una lapa. Habíamos pensado en un itinerario eludiendo las épocas de lluvias, ahora las esperamos con ganas porque eso refrescará el ambiente. Vic sigue usando la silla de ruedas aunque el dolor a propósito de su caída ha desaparecido prácticamente del todo. El mes y medio de rehabilitación previsto se ha convertido en dos meses y medio de momento. Nos hemos deshecho de la tabla de madera reciclada en Tanguiéta y las dos planchas de aluminio para la arena las he recolocado en su lugar. Vic ya puede subir y bajar de la furgo por su lateral medio sin necesidad de la rampa.
Consultamos con un ortopeda la posibilidad de hacer un mecano alternativo de estilo clásico, como los que había usado ella. Antes de la sofisticada articulación de titanio alemana el sistema clásico iba/va con una arandela o cierre cuadrangular que hace de abrazadera para que la estructura no se doble. Necesita 7 días de trabajo hábil para hacerla. La otra posibilidad de cambiar el mecanismo del mecano antiguo, que es el que usa ahora, en el nuevo, la descartamos porque los tornillos están remachados y luego no podrían readaptarse con suficiente seguridad. Imposible encontrar unos parecidos en el mercado del lugar.
Con un sentimiento innegable de intrusión por nuestra parte dejamos la habitación y nos pasamos el día entero por Gao sondeando otras opciones. Descubrimos un restaurantito que se come bien y es limpio. Luego nos ubicamos en la biblioteca Diakosoy donde seguimos escribiendo este libro y haciendo otras cosas. Lo habitual es que distinta gente nos aborde para ofrecernos distintas cosas o pedírnoslas aunque Gao es una ciudad expuesta a distintos visitantes blancos durante distintas épocas y tienen, parece, bastante superada la presencia blanca. El famoso orgullo tuareg no quita que uno nos venga expresamente a ofrecernos cruces (¡cruces!) de ébano sin aceptar nuestra negativa de compra ni siquiera a la quinta o sexta vez de decirle no. De la gente que se nos acerca hemos de distinguir pronto y rápido en clave de qué vienen: los comerciantes y guías explícitos son muy fáciles de distinguir. El guía profesional no pierde el tiempo con el viajero que rechaza clara y explícitamente su propuesta de servicio pagado. Los comerciantes son más duros de convencer. Depende del tiempo que lleven sin haber hecho ninguna venta. Hay que distinguir también a los que se te sientan al lado y te miran, simplemente te miran. Si lees, duermes, estas compartiendo una conversación lo más probable es que despues de una hora se cansen y se vayan. Eso siempre depende de que otros estímulos alternativos tengan. Al fin y al cabo no deja de ser el espectáculo atractivo del día, a falta de circo ambulante les sirve cualquier cosa, incluidos nosotros. Hay que detectar a lso que tienen tiempo que perder y vienen a hacerte perder el tuyo. También hay que distinguir a los oportunistas y malhechores.
Localizamos un restaurante pequeño, recién abierto, llamado Mahida, en el barrio Sosso-Coüra, al que nos hacemos inmediatamente clientes. Está en la calle perpendicular a la carretera que va al aeropuerto, es la número 215, porte 507. En Gao muchas calles no tienen nombre sino número. Fanta-Wallet Al Kalifa su cocinera y mánager sonríe. Su sonrisa permanente está a la altura de su buena comida. Tiene detalles cuidadosos de higiene. Falta la cerveza fría: no la sirven porque el islam lo prohíbe, Al comentarle que estamos buscando un lugar para alquilar por dos semanas nos ofrece una habitación gratis. Al visitar su casa al día siguiente acompañado de Hussein, su marido. Las habitaciones disponibles no tienen nada salvo suciedad. Cabe la posibilidad de que usemos su salón, con tele y ventilador de aspa, pero hay un problema la furgo no entra en su garaje, además frente a la puerta olvidaron una masa de banco que se ha endurecido dificultando toda maniobra. A la salida uno de los candados andorranos que usamos de combinación se ha atorado y ha cambiado por su cuenta el orden de la numeración. Son cuatro cifras, 9999 posibilidades. Despues de varias tentativas para sacarlo bajo un sol aplastante, salvándome por los pelos con un sombrero de paja, pienso que si hay una cuarta parta de la dentadura salida eso significa que el número cambiado que bloquea la salida del resto está en la tercera columna contando por el lado derecho. Pruebo las diez posibilidades y al fin doy con el número asignado por el destino. Luego hago lo mismo con la primera columna para adivinar el siguiente que el azar ha querido concederme. Despues de un buen rato recupero el volante. ¡Uf! Hussein me lleva a un patio vecinal donde guardar el vehículo. Nada mas entrar hay un planché delgado con una malla que cubría un pozo (supongo que a modo de trampa) que está hundido, algún vehículo lo pisó. No, gracias aquí no vamos a guardar la furgo. A la salida tomo una calle distinta, calculo mal el espesor de la arena que veo en frente y la tomo con poca velocidad. Embarranco. Lo del otro dia en Dosso no fue nada en comparación a lo de ahora. Un hombre y el esfuerzo simbólico de una troupe infantil empujando, mientras yo le doy marcha atrás, sacando arena con la pala a cada pequeño tramo, hacen el milagro de recuperar suelo firme. Ronda de regalos para todos. Los niños contentísimos. Algunos que ven el revuelo de lejos se suman a las manos tendidas. Otra experiencia más, otro litro de sudor por los poros. Sudar tiene una ventaja no prevista: necesitas ir menos veces al meapunto.
Utilizamos el espacio del cyber en la casa de la cultura pero la conexión está cortada. La instalación es muy moderna, las pantallas y las torres todavía están enfundadas. Su mánager es un hombre crítico. Simpatizamos. Las continuas interrupciones eléctricas impiden el trabajo de la ciudad. Nos refugiamos en otra biblioteca donde los niños repasan cuentos en total silencio, uno de los bibliotecarios sobrevive a su jornada con los pies descalzos sobre la mesa y un saharaui nos habla en español sobre su adhesión al Polisario.
Nuestro circuito por alojamientos alternativos a los altos precios de la hostelería de poca infraestructura (recintos sin sombra) nos lleva a Save the Children. Nos acordamos de Tom. El responsable local está en Bamako. También preguntamos en Oxfam, su responsable está en Bamako. (Oxfam esta vinculado a Intermón y la antecesora de Intermón fue la primera asociación con la colaboré cuando apenas había dejado de ser un niño). Luego preguntamos en USaid, su responsable no está. Todos deben estar reunidos en alguna parte hablando de la coordinación de la solidaridad o su ejecución. El hecho de que no estén significa que los sustitutos no tienen autoridad suficiente. A nuestra solicitud en Save, llaman a no sé quien el cual dice no sé qué sobre si tenemos credenciales de miembros de Save y en caso contrario no nos puede alojar. Se da la paradoja que una década atrás, durante mi sondeo por algunas ONGs con sede en Barcelona una con la que colaboré puntualmente durante un curso fue con Save the Children. Mi nombre debe seguir en su base de datos. Me llamaron una sola vez para proponerme ocuparme de un niño con necesidades especiales dentro de un horario que no podía hacerlo. Nunca más volvieron a contactar. De las otras ni recuerdo su nombre. Mis conjeturas sobre el emporio oenegero de entonces y su acusado acriticismo en lo social no hacen sino confirmarse durante la aventura africana de ahora. Quiero repetirlo una vez más, ongs= a mundo empresarial cerrado internamente descoordinado que se ocupa de su supervivencia como empresas concurrenciales y competitivas que se reparten el beneficioso y productivo mundo de la solidaridad. Por lo pronto hacen circular capital: alquilan o compran casas y vehículos, generan puestos de trabajo (burócratas, chóferes, guardeses y contratan técnicos de los países ricos. Sabemos de casos de parejas que al separarse una opción e retirada es irse a una ong a ver mundo). No deja de ser una ironía en la nuestra -de aventura- que los especialistas en solidaridad carezcan de criterios para aplicarla a casos concretos. El nuestro es uno concreto. Claro que a sus ojos podemos pasar por viajeros que no queremos ponernos a la altura de los precios de mercado y que si no podemos hacerlo ¿qué pintamos dando vueltas por el mundo? Ya ha sido dicho que los precios de mercado real son otros, y en todo caso los precios turísticos están a una altura desorbitada prefiriendo los hoteleros tener sus habitaciones vacías que tenerlas llenas con precios mas razonables y ventajosos para todos. Luego cuando conocemos a Gilles, su mánager, nos explica las razones de los altos precios a causa de lo alta que está la electricidad.
Recuerdo que en una playa de Córcega tras pasar la noche cerca de un espolón que da a un faro, nos avisaron de que ahí mismo habían sido apedreados varios cochecampistas y autocaravannings por los lugareños, al parecer por estar en desacuerdo con los recursos autónomos de los viajeros y no hacer consumos de restaurants y hoteles o servicios ofrecidos por la localidad. Es posible que el problema de origen empieza por el lugareño que se cree amo y señor de su lugar y frunce el ceño ante cualquier otra figura forastera o solo le interesa en tanto que portadora de divisas y dividendos que sonsacarle.

En Gao nos encontramos con un edificio del mercado ennegrecido por un incendio que sufrió, al parecer por un cortocircuito en la instalación eléctrica. El gasoil se ha subido en 70 cefas de más por litro. Hay tics que siguen siendo los mismos: mocosos armados y hombres con palos gruesos arrean innecesariamente a sus asnos a bordo de las planchas de los carros que arrastran. Los frecuentes cortes de luz eléctrica impiden el trabajo fluido en el ordenador, especialmente cuando el rato que está el cable enchufado sus baterías no se recargan, sospechamos que por el calor.
La rebelión ha encarecido los precios porque la ruta comercial desde Argelia se ha visto afectada. Alimentos básicos se han subido.

Arreglamos la habitación que nos han ofrecido para guardar nuestras cosas. Vic duerme en el salón de la casa y yo, de momento, en la furgo. Fanta tiene una sirvienta que no habla para el restaurant, se llama Kalla. Es una niña a punto de ser mujer. No sabemos muy bien la relación. Parece que solo tiene lo puesto, duerme en el suelo, en cualquier rincón y acarrea una marmita con la cena que come sola. Nos da mucha pena. El niñito de 1año10 meses, todo un hombrecito que anda, nos tiene miedo y nada mas vernos berrea. Lo sobornamos con caramelos cada vez que llora. Eso lo hace callar. Condicionamiento Operante. No es la mejor pauta educativa pero el crío vuelve a la calma y de paso nos la devuelve a nosotros.

Pasamos el dia refugiados del sol en la casa, ubicada en el barrio le Plateau, dándonos duchas y en los rincones mas frescos. Luego por la noche vamos a cenar a su restaurant. Estamos completamente tirados. A todos los males africanos hay que añadir el del calor. África no solo es el continente del sol también lo es de las altas temperaturas (supongo que el desierto australiano puede ser peor). Envidiamos las temperaturas de veintitantos grados que se ven por la tele en lso informes meteo de otras ciudades o incluso la de 5 grados de La Paz. Estamos achicharrados. Entendemos un poco mas la lasitud africana viviendo bajo esas altas temperaturas. Todo sería completamente diferente con un polideportivo con piscina climatizada, un jardín público con altos árboles y más sombras por toda la ciudad. Al dia siguiente de uno de los peores días que dormimos a intervalos bajo el ventilador nos enteramos que la temperatura alcanzó los 52 grados.¡52! El calor es seco y parece que, más resistible si la misma cifra fuera en una zona húmeda. En algún tiempo hubo una piscina en la localidad. Los franceses sabían vivir. La zona no tiene problemas de agua, el Níger es su proveeduría y el agua es de mejor calidad que en Bamako. Para cuando haya un polideportivo con piscina climatizada volveremos o tomaremos uno de esos aviones semanales durante la temporada turística (diciembre-febrero) desde Francia y vendremos a recordar viejos tiempos, los de estos días. Ahora lo pasamos mal pero estoy seguro que ésta o estas semanas en Gao las recordaremos con mucho cariño.
A diferencia de Goudel, donde la arena no nos permitía transitar y no salíamos de la casa salvo en vehículo y para ir al centro, aquí sí nos mezclamos más con el barrio. La casa en la que estamos comparte patio con otros dos habitáculos menores, uno a cada lado. La forma de construcción es la típica con barro y techos-terrazas que no se usan para nada, ni siquiera como recogedores de agua de lluvia. Cuanto mas gruesas son las paredes y las terrazas mas frescor hay en el interior de las casas. Hay otros barrios que están compuestos de cabañas tradicionales de ramas y paja trenzada. Se ven masas de tierra por todas partes (bancos) con las que engrosar terrazas o hacer paredes. Frente a la puerta del garaje de donde vivimos hay una masa que se ha endurecido al no ser usada a su debido momento. Al tercer dia hemos arreglado la habitación y advertimos que la corriente de aire producida entre las dos ventanas supera incluso el ventilador del salón. Cuelgo la hamaca entre las rejas de ellas. Es el mejor punto donde darse un chute de frescor. Con las cosas de la furgo amueblamos casi todo. Los taburetes de tres patas plegables sirven de soporte para las planchas de aluminio para desatascar las ruedas que han hecho de rampa y ahora hacen de estantes. Vivimos como dios si dios supiera vivir como nosotros.
Al segundo día de estar en un lugar instintivamente adoptamos un nuevo ritmo. La frecuencia de actos y reiteraciones, el ritmo, termina por crear el rito. Es así que al atardecer vamos al auberge Tizimizi más cercano (hay 3 en la localidad) y tomamos una Castel bien fría, que por la mañana tomamos nuestro té.)(La filosofía zen apuesta por el té con toda una precisa argumentación mística). Dedicamos un rato de ordenador para textos y meditaciones. Vic, desde que los ha descubierto en el ordenador, se ha tirado a los solitarios (mejor eso que tirarse a la bebida). Juego de ajedrez casi cada día, ahora en la pantalla de su ordenador. Tiene la ventaja de no tener que volver a poner las fichas en el tablero, el soft lo hace automáticamente. No prescindiremos totalmente del manual magnético pero la pantalla es mucho mejor y se ve más. Sigo ganándola y sigue enfadándose por sus movimientos erróneos. Inexplicablemente siempre deja que mis peones lleguen hasta la penúltima línea de cuadros y mueve superfluamente su rey.
Hasta la casa viene distinta gente a ofrecernos distintas cosas. Un niño nos trae un matojo de menta para nuestro té, otra niña viene con su bandeja de mangos. Son tan monos que no podemos resistirnos a comprarles aunque realmente no lo necesitemos. Nuestro vehículo en la puerta delata que hay extranjeros dentro. Los niños desescolarizados no hablan francés pero siempre conseguimos hacernos entender en lo básico. Por la noche vamos al Restaurant Mahida donde la mujer de la sonrisa permanente, Fanta, nos da de comer. Es una forma de contribuir a sus ingresos. También coincidimos con otros parroquianos con los que intercambiamos saludos, sonrisas y charlas. Nuestros paseos con la silla de ruedas les deben resultar extraños. El concepto de paseo no existe. Hay desplazamientos pero no paseos. No hemos visto en ninguna parte durante estos meses las calles donde exhibirse tan explotadas en Europa y tan evidentes en las nuevas economías de los países de la ExYugoslavia. Otra curiosidad africana es que la mayoría de chicas emergentes y de buen ver no tienen –o no ostentan- la picardía de toda la gestualística de la insinuación. A cuenta gotas vemos a chicos y chicas que pelan la pava en algunas esquinas al atardecer a falta de plazas. La única plaza en Gao es la de Independencia. Un recinto cerrado con candados en el centro cerca del edificio de la Asamblea Regional, sin nada dentro, ni árboles ni bancos, reservada para grandes celebraciones.
En la calle del Mahida donde hay otros restaurants, algo impensable en ciudades secundarias de Níger, el momento festivo del dia es la noche. La gente se reúne frente a sus casas para charlar. Se ven pocas teles, todavía no han sucumbido a la comecocos universal.
Hay algo de la vida africana cotidiana que también tiene que ver con la simplificación. “Los europeos necesitáis muchas cosas” nos dijeron. Es cierto. Aunque la mayor parte de ellas están en el desván, en el garaje, en los cajones o en las estanterías o, incluso, en la despensa, sin ser utilizadas. El hombre blanco necesita segurizantes, cuántos más mejor: seguro de coche, seguro de vida, seguro del hogar, asegurar el pago de la hipoteca, la devolución de los créditos, tener segura la comida, la nevera llena, asegurarse que no le entren intrusos en la escalera…Seguridad-seguridad-seguridad. Muchos africanos no tienen la seguridad de si van a poder comer. Hurgando en cada uno, si aceptara teorizar su existencia cargada de limitaciones, encontraríamos un filósofo instintivo. Alguien lo hizo con los sadhus y yoghis hindúes y se encontró que su saber superaba milenios de filosofía occidental platónico-aristotélica.
Vic y yo somos hogareños. No tenemos las mejores condiciones pero disponer de una casa nos substrae del agravio climático y nos permite seguir con lo nuestro que aunque no sea lo más extraordinario es nuestra elección para este año. La gente que no tiene vínculo con las letras se pasa la mayor parte ociosa del día sumida en la parálisis o en la tumbona. Nosotros nos lo pasamos sumidos en el interminable discurso de la vida.
Vivir en Gao parece posible, incluso en esta época del año. Si no fuera por mi reacción epidérmica al calor me siento feliz. En horas de sol no me atrevo a salir fuera. Demoramos nuestra visita al cyber por esta razón. Deseo que la tecnología corra más aprisa y que en pocos años los internautas podamos conectarnos, usando nuestros móviles o pastillas de telefonía móvil a precios razonables, desde cualquier parte del mundo sin tener que ir a los ciberlocales.
Algunas noches al acostarme las zonas que toco del colchón es una tortura de agujas, es como acostarme en una cama de alfileres. El masaje de estrujamiento, esa nueva modalidad que he perfeccionado para aliviarme y mis ratos de gato junto a Vic, mi mamacita, que se ocupa de mí cuando estoy fané y descangallado, no me devuelven al esplendor a pesar de su prodigiosa técnica con un juego de muñecas proverbial que supera al de cualquier otra acariciadora que exista en el mundo. Cambiaría, sin dudarlo, cama de faquir con puntas de 3 pulgadas por mi síntoma epidérmico.

Un hombre que no nos conoce de nada nos aborda en la calle muy interesado por las dificultades de movimiento de las piernas de Vic. Es un argelino que ha vivido o tiene intereses en Hamburg y que trafica con miel comprándola a 1 euro en el país de al lado y vendiéndola a dos en Mali. Enseguida nos habla de un famoso cirujano alemán que hace elongaciones óseas y repara esqueletos humanos antes de enterarse de la dolencia real de Vic. El hombre es un entusiasta verbal que no simpatiza con los comunistas y al saber nuestro origen cultural en seguida se declara partidario de que Franco los matara. Le replico que hay un contrasentido: los comunistas fueron una minoría y el franquismo mató en masa un millón y medio de españoles: las cuentas no se ajustan. El hombre habla castellano y ha trabajado en España. No son pocas las veces que perfectos desconocidos te declaran su franquismo incondicional al saber nuestra procedencia. Es algo que nos ha venido pasando en varios países también de Europa. Resulta mas curioso que siga pasando despues de tantos años de postfranquismo y democracia hispana. La ventaja de que un desconocido declare su ideología fascista antes de sondear la nuestra te evita hacer paripés conversacionales que van a terminar inevitablemente en desplantes y puedes ventilártelo con cuatro frases mal contadas. A pesar de todo, el entusiasmo del hombre lo salva o lo hace simpático a mis ojos, no a los de Vic, aunque no tiene ni idea de historia española. Luego Hussein nos informa que el tipo está loco. A mi no me lo ha parecido. Es solo un extrovertido incontenible. Esa es otra curiosidad interpretativa: quien habla más de la cuenta o mas rápido pasa por loco, supongo que también se interpretará con el mismo registro a quien escribe más de la cuenta y lo divulga indebidamente.

Aprovechando que tenemos una habitación descargo los dos bidones-cofre que compramos en Guilguim al principio del viaje. Han sido la envidia por miles de kilómetros, mucha gente nos ha pedido que se los demos o vendamos, a pesar de que en países como Burkina se pueden encontrar. Es la primera vez que los bajo en este año. Ideales para la lluvia y para que no se filtre nada de polvo dentro (no se puede decir lo mismo del otro cofre que tenemos especial para vehículos) pero poco prácticos para abrir la tapa y meter y sacar cosas.Falta idear una manera para que las tapas queden libres, tal vez poniéndolos a lo largo del portabultos en lugar de atravesados como han venido hasta ahora. Tampoco los necesitamos para abrirlos a menudo. Vamos a embutir todo lo que podamos que no nos sirve para el resto del año y espero no tener que volverlos a descargar hasta nuestro retorno a España.
En el Mahida conocemos a Cristina que trabaja para Oxfam. Tiene un largo recorrido de contratada para ONGs. Intercambio de pareceres sobre el oenegerismo. Entendemos el hecho de que sus cooperantes asalariados pasen a formar parte de las élites locales se explica en parte por el mínimo de condiciones laborales agradables como estímulos para venir a trabajar en condiciones tan adversas (casa climatizada puesta + vehículo de desplazamiento con chófer). El Restaurant de l’Amitié, en la misma calle, una fiesta tugurial en contra de la sida, una fiesta. Echamos una ojeada en la puerta pero no entramos. Tenemos suficiente dosis de ruido verbal y de locales semioscuros en nuestras biografías.

Jes y yo


Gao, 19 de junio de 2008


Jes, menudo, proporcionado, eterno “enfant terrible”, conversador inteligente en minúsculas tertulias, nervioso en sus movimientos, pausado en sus respuestas. Alérgico al boato, a los falsos halagos, a ser manipulado – tanto por los bienintencionados como por los malintencionados -, a los grandes espacios públicos, al ruido y al humo de los locales impersonalizados. Amante de las causas perdidas, de la intimidad, de la palabra llena, de los dilemas imposibles, del tú a tú sin impuestas jerarquías.

Jes, delirio de sensibilidad que su piel eriza a partir de una sutil caricia. Vibra por cada uno de sus sentidos; pero, en donde más inconfundiblemente se manifiesta es en todo aquello que afecta a su corazón, a sus sentimientos. Por una adversidad que violente su estado emocional todo su ser puede parecer que ha sufrido un desequilibrio de su sistema inmunológico: desde un fuerte dolor en el pecho, a brotarle granitos rojos y molestos, o a perder el control psicomotriz y golpearse con lo más absurdo. En esos momentos es naturaleza en su estado más puro, lo racional no participa, puede odiar al mundo en un segundo, para después, volver a su entrañable sentimiento amoroso por la persona amada o por la causa defendida.

Por otra parte, el cuestionamiento permanente sobre el estado de las cosas, de la vida, de todo aquello en que participe el ser humano desde su individualidad a su gregarismo, es como una especie de sello impreso en su ADN que le es imposible evitar. Nunca baja la guardia aceptando una conversación sobre lo intrascendente, sobre lo más ordinario y práctico de la cotidianidad; ello es demasiado vulgar y mecánico, no requiere esfuerzo intelectual ni creatividad. El ser pensante es su ideal de humano, un ser que busca los porqués y no la fe, que cree en el conocimiento y le disgusta la palabrería. Es amigo de la polémica, sí, pero por el afán de reconstruir argumentos, de contrastar ideas e intercambiar conocimientos.

Pero si con la tertulia y el discurso oral disfruta, la escritura sin descanso de todo lo que vive, le rodea y piensa es su verdadero motor de existencia. El mundo es una excusa para hablar de él, es un lugar lleno de personajes y de situaciones dignas de plasmar en forma de obra teatral, novela, poema o ensayo filosófico-político. Todas las situaciones vividas las canaliza o filtra como en el caso de sus decepciones, disgustos o sinsabores. La grafía – y, actualmente, el dígito - es su gran terapia, es su refugio y su forma de aislarse de todo lo que le inoportuna: el ruido, la injusticia, los desencuentros personales...

Jes es mi confidente de alegrías y miserias, mi amor y mi tormento a la vez. Amor porque no concibo vivir sin su presencia, sin sus “te quiero” que me recuerda a cada instante, sin su incondicional dedicación en momentos difíciles. Tormento porque mucha de nuestra cotidianidad nos fricciona, nos desencuentra, nos hace ver al otro incompatible para las pequeñas cosas que son imprescindibles para las grandes cosas: el orden, la limpieza, la estética, las fórmulas sociales; elementos todos ellos que forman parte de la educación. Nuestra infancia ha sido diametralmente opuesta en lo vivido: Jes prefiere olvidarla y yo, recordarla. Después de años de convivencia, el amor entre los dos sigue estando por encima de la vulgaridad cotidiana, a pesar de que lucha por sobrevivir a las desavenencias propias de la personalidad.

La personalidad, gran palabra que yo defino como el sello físico, psíquico y sentimental que cada individuo ha ido perfilando a lo largo de los años y que, en la edad madura, llega a su máxima consolidación y es casi imposible modificarla. Nuestro encuentro, nuestro amor nació en edad madura, cuando ya todo en nosotros estaba fijado, impreso en nuestra psique. Así pues, luchar por cambiar al otro en lo que consideras desavenencias, siempre resultará una tarea inútil y absurda. La discusión es sólo porque necesitas encontrar el espacio que cada uno necesita y no para imponer al otro su criterio.

Desde el primer momento le consideré mi príncipe azul que venía a defenderme de los peligros del mundo. Profunda conciencia de lo que es la economía doméstica, con él aprendí la importancia del ahorro, de lo absurdo del despilfarro y de la importancia del intercambio, entre otras cosas.


El año 1992 fue decisivo para mi vida. Mi madre murió y me sentí huérfana por primera vez a pesar de que ya había perdido a mi padre a los 20 años. Ella ha sido, y todavía lo es, un modelo de espíritu y de manera optimista de ver la vida. Ella siempre ha estado al pie del cañón en mi vida sin entrometerse para nada, en reserva por si la necesitaba. Tan especial ha sido que, incluso para morirse puso en práctica su emblemático lema: “el decimoprimer mandamiento, no estorbar”, apagándose como una velita en el mismo banco de la iglesia. Gracias al testamento elaborado por mis padres, cuando ella murió tuve el privilegio, por mi condición de discapacitada, de recibir una herencia muy superior a la de mis hermanos, con ella me compré un piso y los muebles eran por primera vez nuevos y no de segunda mano o regalados. Tenía 40 años, una existencia muy intensa y un trabajo estable. Pero, cuando terminé de decorar mi nuevo pisito con el patio floreado, que tanto le hubiera gustado toquetear a la autora de mis días, me sentí muy sola y desvalida. Mi vida no tenía sentido si no la podía compartir con alguien muy querido fuera de mi círculo de familiares.

El año 1994, con 42 años conocí a Jes. Tuve lo que se suele decir, un flechazo, sus ojos de caramelo con pintitas verdosas me deslumbraron, sobre todo cuando los entreabría como para protegerlos de la luz y a mí me parecía que me invitaba a descubrir sus misterios. En nuestros sucesivos encuentros, nuestras coincidencias de vida y de pensamiento eran cada vez más asombrosas: misma edad, años de militancia en la clandestinidad, años de ecologismo, desencanto político y muchas ganas de vivir. Siempre tuvimos miedo de las palabras que te obligaran a un compromiso formal. Sus experiencias como padre, como marido o como pareja de otras mujeres le hacía ser cauto. Yo nunca me casé, ni fui madre, ni viví más de dos o tres meses con las parejas que tuve, la mayoría eran más jóvenes que yo o con necesidades opuestas a las mías; se puede decir que mi vida amorosa ha sido una suma de desencuentros que me han llevado a quererme más porque pensé que me tocaría vivir sólo conmigo hasta el final de mis días, y eso suponía aprender a entenderme, a soportarme y a disfrutarme.

Pero, cuando uno piensa que está todo perdido, el destino, o no sé qué suma de factores cósmicos, aparece lo que tu corazón necesita en ese momento. En las sucesivas citas que íbamos teniendo, mis sentimientos hacia él eran confusos; por una parte, era una persona demasiado nerviosa porque siempre tenía prisa y no el tiempo que fuera para estar juntos, por otra parte, parecía sereno y tranquilo cuando disertábamos de los miles de temas que nos preocupaban. Con su bien proporcionado cuerpo menudo y su aspecto de bello joven, siempre pensé que era una privilegiada si algún día él me elegía como favorita en su vida. Desde el principio observé que era una persona de gran atractivo para las demás mujeres y que eso le halagaba soberanamente. La inseguridad sobre mis encantos me hace, constantemente, estar al acecho de sus ocultos deseos por otras damiselas.

Ahora, después de 12 años y medio de convivencia, pienso que somos unos héroes del amor. Hemos acumulado experiencias: las manías que cada uno fija con los años han ido evolucionando de la intransigencia al respeto, los espacios compartidos nunca han perdido la cuota de individualidad, los deseos ahora son ternuras, las pasiones, actos de solidaridad y confianza en el otro. La relación, nuestra relación, es un continuum de reajustes: discusiones-besos, peleas-risas, monólogos-diálogos... que la hacen activa, transparente, compleja y nunca tediosa.

Con 55 años ya no somos ningunos chavales, pero sí nos sentimos desplazados respecto a la mentalidad o la vida de la mayoría de las parejas de nuestra generación. Nos identificamos más con los que todavía tiene curiosidad por las cosas, que con los que piensan que ya lo tienen todo vivido o les aterra los imprevistos, independientemente de su condición o edad. Aunque siempre instalamos nuestro inquebrantable ritmo cotidiano de escritores allá donde vamos, no dejamos de disfrutar de las novedades o sorpresas que la aldea, la ciudad o el país te ofrece.

Jes, de naturaleza tímido y reservado, en los viajes se transforma en dicharachero y gregario: busca cualquier excusa para conversar con las personas, pasea y se entretiene con el o la vendedora del lugar comentando la calidad-precio del producto, o con no importa quién le diga hola. Gracias a eso hemos conocido a gente muy interesante, que, de primera impresión no te lo parecería; también, claro está, se ha producido el efecto decepcionantemente contrario. Con su capacidad de convicción, hemos conseguido dormir gratis, y con toda la seguridad del mundo, en los lugares más variopintos: aeropuertos, parroquias y misiones católicas, casa particulares... En este sentido, su habilidad no tiene límites. En alguna ocasión hemos llegado de noche cerrada a un lugar inhóspito y hemos encontrado un grupo de hombres sentados tranquilamente y que yo consideraría de poco fiar; pues él se para tranquilamente y les pregunta cualquier cosa sobre su indumentaria o sobre algún detalle del entorno, eso les desconcierta tanto que se rompe el hielo de la desconfianza mutua y, al final, te consiguen un aparcamiento en el lugar más seguro del pueblo, donde hay luz toda la noche y un vigilante. En otras ocasiones, por ejemplo, ante policías corruptos, en plena noche o con un sol de justicia, que te paran buscando cualquier excusa como que no llevas el cinturón de seguridad y te piden una desorbitada cantidad en concepto de multa (sin recibo) o un regalo; él consigue darle la vuelta al asunto, de tal manera, que ellos se sienten culpables y te piden que les alguna medicina para sus males antes de despedirnos.

Pero donde es la estrella incuestionable es en los viajes. Su sentido de la orientación es perfecto, nunca se pierde ni tiene miedo a equivocarse de camino, siempre encuentra la alternativa para llegar al destino – en ese sentido me ha enseñado mucho, aunque no he aprendido del todo a orientarme, ahora no me desespero si me pierdo, tengo más recursos que antes y no tengo miedo-. Cuando llega a una ciudad hace, lo que yo llamo, el paseíllo de reconocimiento: busca el centro o el punto más característico y, desde allí “coloca” al resto de la ciudad.

Respecto a su prodigiosa memoria, me siento como una maleta cuando me refiere detalles concretos de algún pueblo o ciudad donde ya hemos estado. Al consignar por escrito todos los detalles del día, cuando volvemos a un lugar, se acuerda perfectamente del paisaje, de la fecha y de lo que hicimos en su momento; yo, es como si fuera por primera vez, todo lo he olvidado. Pero es una memoria selectiva: guarda todo aquello que suponga una historia a literaturizar, no lo que es inmediatamente práctico para su cotidianidad; es decir, olvida al segundo: dónde ha puesto la bolsa del dinero, dónde ha puesto las llaves, dónde están las cosas en la casa o en la furgoneta...; en ese sentido, la prodigio en memoria soy yo.

Si, por un lado valora lo que normalmente se considera poco pragmático: filosofar, pensar y reflexionar. No por ello ha dejado de desarrollar una serie de habilidades que le han servido para ser un superviviente nato: bricolagea cualquier cosa, cocina con lo mínimo, lo recicla todo aunque durante años no sepa para qué necesita tanto chisme acumulado, de tal manera que puede conseguirlo todo gastando lo imprescindible; yo no tengo en cuenta el gasto de las cosas y esto le enerva bastante. En otros temas la convivencia puede tener algunos roces: yo aprecio más la calidad que la cantidad; el orden y el vacío en las paredes que la hiper-ocupación del espacio, comer poca cantidad y de calidad que lo mismo muchas veces. En fin, que parece más hijo de familia numerosa que yo, prefiere hacer un perolo de avituallamiento para varios días que trabajar cada día variando el menú, eso a mí me desespera. Imagino que cada pareja debe de tener sus batallas domésticas, no debemos de ser los únicos.

En cuanto a nuestra comunicación, por el momento no ha perdido un ápice de frescor. A veces estamos muy extrovertidos y las palabras nos sale como cascadas, tanto, que tenemos que auto-controlarnos para no interrumpir al otro. Otras veces sólo es uno el que quiere hablar y el otro se pone en actitud de estar atento:“perrito de trapo instalado detrás del coche que te saluda por la ventanilla y accionado por un dispositivo que siempre dice sí con la cabeza”, cuando en realidad su mente está en otra parte. Entonces te callas o provocas que el contrario baje de su nube.

Yo creo que el amor entre dos dura cuando no deseas educarle, cuando respetas la individualidad y cuando hay diálogo y no tienes miedo de decir lo que piensas. Por lo menos a nosotros nos ha ido bien hasta ahora.

Vic y yo


Niamey 4 de junio 2008
Vic sílaba reductora de Victoria. Victoria es el nombre que suena en todas partes: desde occidente a oriente, en el norte y em el sur. No hay una sola ciudad que se precie del mundo que no ostente este nombre en uno de sus hoteles, comercios, avenidas o monumentos. Supera con creces al de Jesús, el mío, incluso en territorio catolizado. Vic es la compañera de mi vida, la que viene ocupando, casi ya, una cuarta parte de mi biografía. Eso es recíproco, tenemos la misma edad. Andamos juntos en nuestro decimotercer año convivencial. La persona mas importante a juzgar por longevidad y lealtad de todas las que me han querido y a las que he querido. Es una persona con los dos pies bien plantados en el suelo. Si hay una persona realista, esa es ella. No sé de ningún otro ser humano con una psique tan equilibrada como la suya. Es una experta en realidades sin dejarse batir por ningún límite. El justo complemento para un selenita como yo. Es una de las siete razones existenciales de mi vida. (para hablar de las otras seis pedir cita previa). Sin lugar a dudas si vale la pena continuar respirando el aire del planeta es porque ella también habita su atmosfera. Sus atributos de anumérica y anómica añaden valor a su posicionamiento en el mundo. Es capaz de olvidar la factura pagada del tipo que sea un minuto despues de haberlo hecho. No se deja impresionar por ninguna cifra. Los ceros a la izquierda o a la derecha no tienen significados distintos. En cuanto a los nombres confunde los de ciudades, países y personas. He debido de repetirle el de Koubri, donde nos hemos pasado quince días, una docena de veces (acuérdate de S. Kubrick, le digo). Todo eso la instala en unas coordenadas muy por encima de las aflicciones de otros mortales. Es una mujer de armas tomar. Una almirante dando órdenes a bordo de su silla rodante. Ordenes precisas, determinantes, informativas: piedra, escalón, agujero, rama, charco, clavo, caquita… Con cada palabra me saca de mi ensimismamiento habitual mezclado con el automatismo de mi fuerza de empuje y sorteo los distintos obstáculos con los que nos encontramos. Raramente nos precipitamos juntos por barrancos o nos atropellan tranvías.
Es una gran mujer dentro de un cuerpo de mujer de metro y medio que hace que yo me sienta un gigante sin llegar al metro setenta. Tiene las espaldas de levantadora de pesas o remera del Volga y una poderosa fuerza en sus manos. Aunque no practicamos el boxeo ni el tiro del plato, es decir tirarnos platos, lo sé porque lo sé. Un tiempo atrás era un peso pluma con el que podía cargar en las escaleras automáticas de los grandes almacenes o en otros actos levitatorios, actualmente es un peso pesado ante cuyo porte me arriesgo a un ataque de ciática.
Su manjar preferido en los desayunos es el pan con aceite y sal, incluso en época o zona de penuria en que el aceite de oliva tiene que ser sustituido por el de cacahuete o el de palma. No le gustan demasiado los dulces salvo mis besos. Es una ciclotímica reducida a la nada tan pronto anochece y no hay estímulos en la proximidad. Durante los horarios monacales antes de las 9pm y despues de nuestras sesiones de masajes pasa a la posición de bella durmiente. Es una sirena kaput. Le escribí un poema con este titulo. No le gusta mucho aunque lo saqué a partir de una conversación con ella en que combinó las dos palabras. Si anduviéramos en un velero y naufragáramos ella seria mi salvadora porque yo nunca he aprendido a nadar a crol.
Es mi contrincante casi diario cuando viajamos jugando al ajedrez. Casi siempre pierde y yo me he habituado a ganarle con lo cual mi evolución ajedrecista se ha estancado; cuando me toca jugar, ocasionalmente, con otros hago el ridículo. Cada partida supera la anterior creando situaciones de estrategia más complejas, dignas para tener a un locutor apasionado al lado, como Pujal, para radiarlas.
Vic lee los libros de historia de una tirada. Prefiere los libros gruesos, argumentativos y narrativos que no los ensayos.
Es mi compañera oral. No hay dia que no hablemos. ¿‘todas las parejas tienen cosas que decirse despues de tantos años juntas?
Cuando tenemos que dar una conferencia me cede el puesto primero en el habla.
Su risa franca, su sonrisa permanente, su mirada directa, la convierten en el primer foco de atención mientras yo estoy a una cierta distancia sideral de la escena. De las personas que he conocido en esta vida, si Vic no existiera debería corregirse el sesgo de la especie y pedirla por vía urgente a la expenduría de árboles genealógicos. Es una persona con muchos amigos y muchas personas que la quieren. Es que se hase de queré al rato, la chica. En las sesiones de internet se pasa dos horas respondiendo al correo personal.
Enseguida apea las confianzas con quien conoce. Introduce temas tabúe y quita el rigor de las formas.
Es muy respetuosa con los demás y muy cuidadosa consigo misma. Su sola presencia en los lugares basta para atrapar la atención: -aquí ocurre algo, dice el inconsciente colectivo del personal. Es el antídoto para toda amargura y desfallecimiento.
Desde que otros preparan nuestras comidas nuestro volumen de bronca doméstica se reduce considerablemente. En la furgo podemos tener un par de minutos de discusión cada noche al acostarnos por su colección de bolsas, bolsos y maletitas, una docena y media por lo bajo. Le toca hacer espacio para poder horizontarlizarnos. En casa es una adicta a jugar a cocinitas. Se enfada cuando se lo digo. Siempre necesita estar activa para no considerarse a si misma como un mueble. Lo peor que le podría pasar es actuar como su tía Inés, afectada también de polio que presumía de no hacer nada. Aunque hacia algunas bisuterías. Una minúscula parte de la familia nos tiene castigados de cara a la pared porque vivimos en pecado. Definición de pecado: compartir cama y vivir juntos sin tener el fallo ceremonioso de una oficina o un altar encargados de matrimonios.
Olvido con facilidad la condición de minus de ella. Me tiene que recordar algunas veces que determinadas cosas no puede hacerlas. Vic sin polio tendría la envergadura de sus hermanas gemelas Paloma y Rocío, con lo cual yo hubiera pasado de gigante a enano. Es la hermana pequeña de 14 hermanos, 3fallecidos. Pilló la polio en Tánger de cría. Otra persona en su lugar hubiera desarrollado una amargura por el descuido de sus padres al no protegerla del virus. En vez de eso es la hija mas devota de sus padres a los que frecuentemente recuerda, especialmente citando anécdotas y frases de su madre.
Ahí donde va triunfa: canta en una coral, interpreta partituras al clarinete, es correctora de mis textos. No todo son virtudes. Es antimapística. Despues de clases maratonianas ha aprendido a mirar los mapas de carreteras al derecho y a distinguir las distancias. El trayecto Barcelona-Madrid que hacemos frecuentemente de unos 600 kms se puede convertir fácilmente en 650 o 700 reales por algunos despistes. La culpa también es mía, mientras conduzco miro la carretera pero no los carteles, sea porque hablo o porque hago meditación trascendental. A pesar de todo, seguimos perdiéndonos por las geografías, lo cual tiene por ventaja llegar a sitios curiosísimos que jamás hubiéramos planificado. Las grandes aventuras empiezan a un par de kilómetros del asfalto de las rutas principales.
Le encanta comparar cosas en las tiendas: cremitas, jaboncitos, mermeladas. Luego me toca a mí ser su consumidor. Se le ilumina el semblante siempre que le cuentan algo genuino, no importa de qué artesanía. Comprar es una forma de solidaridad.
Se adapta en todas partes.
Es una experta en caricias. Me mima todo lo que puede y más.
Me llama el cuatro por mi posición de hombre pegado simultáneamente a una butaca y a un teclado y cuando me masajea la espalda y mi epidermis reacciona placenteramente me llama gallinita, ga-ji-ni-ta, alargando cada sílaba al estilo vocal de los Lutiers. Yo me quedo clavado como un gato en una edad en que los orgasmos genitales ya no tienen más valor que las caricias de la espalda. Yo la llamo Viconda, cuchita, victorina, bonitinga o mujer-imperio, también tía si he de quejarme por algo. Ella también me llama tío si se enfada conmigo. ¿Oye tío que te has creído?
No se deja hacer siempre fotos. Sigue llevándolo mal eso de estar sentada en una silla. Tampoco quería salir con sus bastones. La tengo que pillar in fraganti. Dice que se ve una foca fofa. Yo también la llamo bolita y mujer-Botero. Nunca he conseguido hacerle fotos desnuda a pesar de haberlo acordado. Mi voyerismo se resintió profundamente.
Si nuestra relación terminara me había dicho de hacerme monje y dejar de bucear por la psicología e intimidad femeninas. La etapa de visitante monacal reciente me ha hecho repensar que la séptuple obligación ritualística diaria no es propia para un bohemio como yo. Debería haber una elección intermedia: tal vez pudiera ser un visitante-inquilino. Espero que no tenga que acudir a este extremo. Dentro de cincuenta años seguiré haciendo de cuatro. El lugar es lo de menos con tal de que viva en calma y la sangre de los adversarios de los alrededores no me salpique la mesa. Schopenhauer, en una ocasión, mientras trabajaba molesto por el griterío de la calle lanzó un objeto contundente, creo que era una plancha de esas de metal de antes calentadas con brasas dentro, para atajar la fuente de sus molestias. Eso produjo daños por los que fue juzgado y tuvo que hacerse cargo con una indemnización o pago de mantenimiento de la persona, una mujer, creo, a la que había agredido y dejado lisiada (debería confirmar los detalles de la anécdota). Espero no caer en la falta de contención del filósofo, en ese caso muy burro y agresivo. Sin duda la sabiduría y la estupidez se pueden dar cita en el mismo individuo.
Volvamos a Vic. No concibo mi vida sin ella. Es mi aliada, mis alas, mi socia, mi apoyo, mi sostén, mi amor, mi todo, que diría Beethoven, especialmente desde que hace un año concluyó una relación paralela poniendo fin a mis días de bígamo. El amor, sin embargo es complejo, los besos pueden ser balas que canta Aute. Con Vic nunca he experimentado el sentimiento de deslealtad o traición. Jamás de los jamases, tampoco el de dubitativa. Si algo resulta difícil de tolerar en un mundo que incrementa sus inseguridades es tener por compañía fundamental una persona insegura de lo que quiere y de si te quiere o no. Vic esta muy segura de si misma. Su déficit físico que ha tenido desde los dos años de edad dejándole unos pies practicamente de púber, un 34-35, ha favorecido el crecimiento de su conciencia y la seguridad en si misma. Toda una paradoja: a sus pasos tentativos en desplazamientos vacilantes le corresponde una de las personalidades mas seguras que respira bajo la capa celeste. Yo olvido su déficit. Simplemente, no lo veo. No tiene nada que ver con la cortesía de la casa. Desde antes de conocerla había desarrollado mi teoría particular del déficit: no hay humano que no tenga alguno. Todos pertenecemos a un universo deficitario divididos en dos categorías: quienes los tienes visibles y quienes no. A menudo puedo sentirme más deficitario que ella por otros temas psico-corporales en los que no voy a entrar en detalles. Pero eso no me ha hecho proyectarme. Vic es ella y sus bastones. Es lo que me dijo por teléfono en una primera cita lúdica que tuvimos para conocernos. Me reconocerás porque voy con bastones. Vale. Anduvimos por la zona de la sala Maldá y la plaza del Pino. Resulto que teníamos conocidos comunes y que yo ya la conocía de haber coincidido con ella en una reunión ecologista liderada por su elocuencia. Ya me fijé ahí en su voz, sus bellas facciones y en sus adivinables supertetas bajo el suéter. Era la líder, tenía algunos tíos detrás de su culo, perdón, su charme.

Toda ella sería con el tiempo, para mí, pura sensibilidad. Bastaba tocarle los pezones para que orgasmara.
Después de varios años de insistir en que dejara de trabajar como profesional en la educación de adultos y conseguirlo, su vida y la nuestra juntos han cambiado bastante. Tenemos mucho más tiempo para los dos. Mi horario profesional de psicólogo de despacho por cuenta propia nunca me ha tenido tan pegado a la escucha apasionada de discursos neuróticos como para no poder vivir sin esa actividad. La película, por muy buena que sea, después de haberla visto unas cientos de veces, te aburre. No sé si a un cirujano le pasa lo mismo cada vez que abre un abdomen en la misma zona.
Ahora los dos tenemos tiempo para los dos y para seguir repasando el mundo. Por mucho que andemos con el cartelito de la pobreza universal o digamos que nosotros también somos pobres en nuestras charlas, nadie nos cree. Lo cierto es que no tenemos que trabajar para vivir, nuestras pensiones y rentas nos permiten vivir desahogadamente y nuestro concepto del lujo no tiene nada que ver con llevar joyas encima.
Vic, no solo me soporta, sino que además le gustan muchas cosas mías. Nunca he dejado de sentirme querido por ella. Nunca he puesto en duda su sinceridad sentimental conmigo. Me ha mostrado en muchas ocasiones su camaradería y su consecuencia. Es un poco celosa. La verdad es que es muy celosa. Y eso forma parte de las restas. No es demasiado postmoderno, pero es lo que hay. Lo cierto es que no sé de ninguna relación personal que funcione que no sea la prototípica pareja. A pesar de eso, no dejamos de hacer planes de otras formas de compartir la vida privada.
Vic, últimamente, con su ordenador portátil propio se ha hecho escritora. Escribe y describe personajes y situaciones, muy bien. Nos podemos pasar horas juntos sin interrumpirnos, ella en su ordenata o haciendo prácticas de clarinete y yo con el mío o con un libro, aunque ella siempre acepta un beso de improviso cuando me levanto para hacer un paseo de diez metros para buscar el adjetivo o el substantivo que me faltan.
Vic nunca dice no o tal vez a propuestas de currículo vital: viajes, adquisiciones o placeres. Tampoco nos hemos propuesto por el momento ningún imposible como visitar el lado oscuro de la luna. Nunca ha pretextado su movilidad reducida como coartada para dejar de hacer algo aunque en ocasiones pueda parecer que el realismo de ella sea más limitante de lo que verdaderamente es.
Los dos juntos hacemos buena pareja. Somos un combinado dialectico estable de comprensión, equilibrio, amor de crucero y respeto. Raramente nos separamos cuando estamos en ruta. Dormir en camas individuales separadas o en habitaciones contiguas lo soportamos de mala gana. Aunque yo siempre me autodefino como el segundo de a bordo, ambos sabemos que somos iguales ante la ley según rezan las constituciones europeas. En serio, somos el uno para el otro tal como se copian las literaturas baratas de kiosco. Ningún año juntos presupone o ha presupuesto seguir el siguiente. Vivir con conceptos de libertad significa que cualquier dia podamos separarnos. Bien mirado, uno desde que nace no hace sino separarse continuamente de las cosas, de las referencias y de los demás. El mismo acto de nacer es un acto de separación, el de morir, por supuesto que también ; y, entretanto, las elecciones que se van haciendo llevan a tomar distancias de las opciones no-elegidas, además de la que se hicieron y dejaron de servir.
Vic es muy graciosa. Con los años lo es más. Le pone voz a todo: a las ciudades, a los objetos, a los árboles, a los animales. No tiene ningún inconveniente en hacer pequeños diálogos con lo que sea. Me parece absolutamente normal que hable con un gallo haciendo co-co-co-co, co co co co. El gallo, claro, al cabo de un rato responde despues de decodificar el significado real de las últimas intenciones de su interlocutora igualmente bípeda como él pero un poco más gruesa. Todo empezó al salir de una ciudad o al desacampar de un lugar, diciéndole adiós a tal sitio y añadiendo alguna otra frase como nos lo hemos pasado muy bien. Luego ha ido mejorando su arte y además de hablar ella en galliano, como antes ha quedado dicho, también le pone voz al supuesto sentir de lo que sea, a la furgo, a las cosas que tenemos o a las plantas. ¿Por qué no? todo tiene una onda y se la capta.
A veces me paso con ella por la cantidad de cosas que necesita por su estado. La silla y los bastones son objetos con los que convivo y con los que creo convivir bien. No es así. Me enfado en ocasiones cuando el espacio queda reducido. Injustificadamente me enfado. De una parte la silla de ruedas me parece confortable y nos solemos intercambiar. En un establecimiento público ella siempre prefiere la silla que haya por fea e incomoda que sea. Se desvincula lo antes que puede de la imagen de mujer sentada en una silla rodante. En ocasiones como en Togo debía poner dobles las horribles y frágiles butacas de plástico para que no se rompieran bajo su peso. Yo en cambio prefiero acomodar mi culo a la silla rodante que arriesgarme con sillas de baratillo que ofrecen muchísimos bares, restaurantes, etc, lo mismo digo de los asientos públicos en las plazas o parques.
Aunque Vic ya no es la chica de goma que rebotaba cuando se caía y volvía a ponerse de pie en un plis-plas (aquí no ha pasado nada) sigue el consejo de un antiguo proverbio chino: si caes siete veces levántate ocho. Su tenacidad por enfrentar los límites es inigualable. Por eso cuando alguna vez es vencida por el desaliento y llora frente a las dificultades de movimiento me desarma totalmente. Ella es más fuerte que yo y más fuerte que nadie que yo conozca. Su depre le dura poco. Al poco rato la oigo reír y tontear con críos que vienen a saludar. Estoy contento de que sea mi compañera y yo de ser su compañero, de habernos encontrado y estado acompañado durante nuestras respectivas medianas edades, de basar nuestra sentimentalidad en la sinceridad renovada y no en un compromiso legal que nos vincule por obligación.

lunes 16 de junio de 2008

En el ecuador del viaje

Patio de vecinos de la casa donde habitamos, propiedad de Fantha y Hussein
Restaurantito de Fantha

Casas de los mas pobres en Gao


Gao
7 de junio, a punto de llegar a la mitad del año, al ecuador de nuestro viaje. Hoy es un día donde el pesimismo me arrebata los sentidos.

Otra vez Níger, otra vez Mali. Nuestro ánimo se ha visto afectado negativamente por causas externas, en cierta medida previsibles si tenemos en cuenta la época del año y la zona geográfica. Las consecuencias en nosotros del insoportable calor cuando no dispones de un lugar en condiciones: noches en la furgoneta casi en vela por no correr una gota de brisa, los miles de granitos por el cuerpo de Jesús que le pinchan como agujas debido a la permanente sudoración y a las altas temperaturas, la insaciable sed que lasa los movimientos, la irascibilidad que todo ello nos provoca. También las pésimas infraestructuras que dispone África para personas habituadas a vivir con cierto bienestar; a no ser que quieras pagar lo mismo que en Europa: los restaurantes de africanos nunca disponen de lo que anuncian; en caso afirmativo, la calidad, higiene y precio es absolutamente surrealista, tampoco el interés por agradar al cliente o preocuparse por proporcionar una agradable sombra de árboles o techados de paja entra en sus esquemas. Cada vez más optamos por soluciones de urgencia cuando la deshidratación, el hambre o la rabiosa necesidad de dejar de sudar te corroen el espíritu: ir a un establecimiento regido por un europeo – un Centro Cultural, un camping, una biblioteca francesa o americana – Cuando no tienes ni un hotel o una casa fija donde poder refrescarte, todos estos inconvenientes te hace ver África desde una perspectiva en absoluto idílica, más bien odiosa.

Las estancias en los Monasterios, fresquitos, confortables, disponiendo de ducha y agua fría sin restricciones, comiendo calidad tres veces al día siguiendo un estricto horario, nos hace sentir el contraste, del vivir errantes en la furgoneta, cada vez con mayor intensidad. No sé si es la edad o la cantidad de meses que llevamos soportando estas extremas temperaturas que nos hace ver las cosas tan negras. Estoy segura de que, si dispusiéramos de un habitáculo en condiciones todo sería más agradable para los dos.

Ahora empiezo a comprender el porqué la Iglesia católica y las grandes ONGs, que llevan muchas decenas de años en África, se dotan de instalaciones tan confortables. Sus miembros fundadores son blancos y la riada de cooperantes, también; son personas no habituadas a estos climas y necesitan su pequeño oasis para poder rendir en el duro día a día que les espera. Esto no me impide cuestionar el cómo de sus actuaciones, tema ya señalado en otros capítulos de este blog.

En lo que queda de año y, dado que no podemos recorrer la totalidad del continente, estamos pensando en buscar un lugar, y habitar un mes, en cada uno de los países del oeste que nos queda por visitar. Con ello podríamos conocer e integrarnos mejor a la vida cotidiana del lugar sin preocuparnos de nuestro bienestar físico y psíquico.

Está claro que la furgoneta no está preparada para acogernos durante un año entero con un clima tan severo. Esta experiencia y nuestros huesos cargados de años nos obliga a replantearnos el tipo de vehículo para los sucesivos viajes de estas características que tengamos pensado realizar. El confort es imprescindible a estas alturas de nuestras vidas.

No se trata de tirar la toalla sino de ser prácticos, este viaje es una opción de vida y, como tal, hemos de buscar y encontrar el mejor camino para realizarla y disfrutar, tanto en el intento, como en la puesta en práctica.

Después de este desahogo, parece que me siento más serena y las cosas las empiezo a ver con el optimismo que siempre me ha caracterizado.

Seis días después

La suerte que nos acompaña es proverbial, cuando estamos a punto de la desesperación más insufrible, viene un ángel de la guardia y nos salva. Reposando una deliciosa comida africana con unas cocacolas casi congeladas en un restaurantito recién pintado y limpísimo. Comentamos a la dueña, Fantha, lo que estábamos buscando, ella piensa un rato, lo consulta con su marido y nos ofrece, gratuitamente, una habitación en su casa. No podíamos creer el ofrecimiento, así que regresamos para cenar y ella volvió a insistir. Quedamos en ir a verla al día siguiente. Jesús acompañó al marido, Hussein, y esa misma noche decidimos aceptar la invitación a pesar de que no hay patio suficiente para meter la furgo y el garaje es muy bajito. Desde ese día, cada noche vamos a cenar a su restaurante y, cuando cierran, a las 22h, traemos a su criada en la furgo y ellos vienen en la moto con su hijo de 1 año y 10 meses, Al Califa.

Cada día bendecimos, a nuestra manera, la invitación de este joven matrimonio. Las temperaturas que se están registrando (picos de 52º y de 45º) nos tumban en el sentido literal de la palabra. Sólo tenemos ganas de dormir y de ducharnos. El apetito sólo florece a la hora de cenar, cuando el sol se ha escondido. Por las noches, ella nos da un mejunje que consiste en mezclar jengibre en Fanta de naranja añadiendo unas hojitas de menta, todo en una botellita casi congelada que levanta a un muerto y abre las ganas de comer. Yo creo que ha sido este invento de Fantha lo que me ha resucitado. Jesús también está agotado, pero tiene más ilusión que yo por las cosas en este momento, no pierde el ritmo de escribir en el ordenador cada día, o de preparar té. Yo me siento derrotada físicamente, no tengo fuerzas ni para soplar el clarinete y me paso el día durmiendo y mojándome vestida en la ducha para mantener por más tiempo el frescor. Es después de cinco días de letargo estival que empiezo a tener ganas de hacer algo.

Es en estas situaciones, cuando uno desea abandonarse - no comer y sólo beber por dentro y por fuera- ves lo importante que es compartir tu vida con otra persona. Yo, que siempre suelo ser la fuerte y la optimista, por unos días he perdido el oremus y Jesús ha sido un auténtico ejemplo de fortaleza y optimismo. La convivencia es genial porque está llena de compensaciones que, continuamente, regulan los desajustes que uno de los miembros puede tener; siempre está el otro que te anima y te cuida.

Ahora, yo duermo en una habitación sobre una cama de hierro trenzada con cuerda de colores (típica de esta zona) sin colchón, pero con una tela nuestra para evitar rozaduras. Jesús, en la furgoneta porque no se fía de dejarla sola en la calle, aunque ya ha instalado la hamaca de colgar dentro de la habitación y duerme ahí la primera parte de la noche. De vez en cuando, nos ponemos al día de las noticias en la TV con antena parabólica situada en el salón típicamente árabe, decorado de la siguiente manera: una alfombra de tonos rojizos que cubre todo el suelo, sofases pegados a la pared un forma de hilera con almohadones , un ventilador de aspas en el techo, una mesita de madera y la TV. Es curioso las pocas cosas que tiene en las casas, independientemente de si son pobres o ricos, parece que no tienen tantas necesidades como nosotros, por ejemplo: no vemos la cocin, sólo un hornillo de carbón en un rincón del salón (imagino que es porque ya la tiene en el restaurante), no hay armarios, el cuarto de baño (con ducha, lavabo y retrete) sólo lo usamos nosotros. Me pregunto: ¿dónde se duchan, dónde lavan la ropa que siempre la llevan tan impecable, dónde la guardan? Son misterios que, cuando tenga más confianza con Fathima, le preguntaré.

El problema del polvo es terrible cuando vives en una casa sin cristales en las ventanas, como es la gran mayoría. Esta noche, como es habitual, la especie de tornado que asola la ciudad sin asfaltar hace que la arena cubra todo lo que pilla, incluido la boca y dentro de la nariz. El proceso es el siguiente: un fuerte viento, arena en suspensión que no te deja ver a más de un metro, como si fuera niebla y después lluvia cargada de arena. Este proceso suele durar de 1 a 2 horas, pero esta noche yo creo que han sido 4 horas de golpeo de puertas y fresquito entre corrientes. El espectáculo dantesco es cuando amanece y ves el resultado, todos los objetos cubiertos de arena: bolsas, tetera, cama, botellas, ropa... y, con el agravante de que ni hay luz, ni agua hasta que los vuelvan a conectar. Asi que, para evitar la entrada de tanta arena, o te pones cristales en las ventanas y luego añades aire acondicionado, o te esperas a que asfalten las Calles. Mientras tanto, los pobres, a tragar polvo, mojándote literalmente en la ropa que llevas y beber mucho líquido para no deshidratarte.

Esta experiencia de vivir en una casa con nativos era algo que deseábamos hace tiempo. A pesar de que, realmente, no compartamos toda la jornada con nuestros anfitriones, porque ella se pasa el día en el restaurante y él unas horas, con horarios cambiantes, en el aeropuerto como meteorólogo, para después hacer de canguro de su hijo. Nos sentimos muy a gusto y muy libres como sus huéspedes. La vivienda tiene muchas habitaciones y un gran patio cerrado que da a otros vecinos jóvenes; uno de ellos es profesor de inglés en el liceo cercano y es encantador, de vez en cuando, compartimos agua fría en bolsitas heladas que nos trae un chavalín o nuestro té turco, otro, muy joven y con cabellos largos, es estudiante de Biológicas. Por las mañanas es el único momento que nos vemos con los vecinos porque hace fresco y tomamos el té en el patio. En la casa de al lado vive un francés casado con una rica malienense, tienen dos hijos pequeños y regentan – él los dos mejores y más caros albergues de la ciudad, ella dos pubs -. Parece ser que el suegro de él es un importante político, además de rico (si era rico antes o después de ser político, no lo sé). Otra curiosidad es que en una misma calle, toda llena de arena, pueden convivir sin problemas, vecinos paupérrimos con rebaños de bueyes que salen a dar una vuelta y mansiones muy ostentosas como la del francés. Cada día vienen vendedores a ofrecerte cosas ( rápidamente corre la voz por el barrio de que hay blancos nuevos y...) niños con mangos, con menta, tuaregs artesanos... En fin, siempre picamos porque son encantadores.

Nuestra integración en la vida africana está llegando a situaciones insospechadas y prohibitivas según los consejos sanitarios dados antes de salir de España: Bebemos en vasos en restaurantes de cierta categoría, bebemos agua del grifo y sin filtrar, utilizamos los cubiertos que nos incluyen en cualquier Maquis de la calle... Y, por ahora, nuestra salud no se ha visto afectada por ninguna diarrea más larga de un día.

África es como un hijo “difícil”, te puede desesperar, pero no la puedes dejar de querer.

El futuro tecnologico ya es presente en Africa


Barrio pobre de Gao compartiendo antenas

Gao, Malí, 10 de junio de 2008

La globalización tecnológica también empieza a tener peso en África. Malí, uno de los países más míseros de África, donde la mendicidad, la pérdida de poder adquisitivo y la falta de trabajo son las constantes permanentes, en los centros culturales del estado, la dotación informática de sus aulas es de última generación. Pupitres individuales con un ordenador de mesa y pantalla cada uno, aire acondicionado y ventiladores de aspas en el techo en un recinto inmaculado, muy protegido de los ladrones y del polvo y con personal cuidadoso y entendido en la materia.

Las bibliotecas son un primor en cuanto a limpieza, conservación y condiciones: hay espacios para los niños que participan en juegos de mesa o leen relajadamente lo que les interesa sin molestar a los adultos y jóvenes que parecen devorar las páginas. Incluso el bibliotecario llama la atención a todo aquel chaval que tire algo fuera de la papelera.

El hacer uso de estas infraestructuras te da la impresión de estar en un paraíso con personas (de ambos sexos) sin problemas de subsistencia y sin preocupaciones propias de la miseria. Parece como si todos estuviéramos aquí refugiándonos, no sólo del agobiante calor exterior, sino de las imágenes de suciedad, abandono y desidia de los edificios y de tanta gente de la calle. Todos aquí (en la biblioteca) parecemos personas contentas que tienen la posibilidad de disfrutar delante de una lectura o de un juego de mesa. A mi lado tengo a un tuareg muy interesado en sus lecturas que hace ostentación de su vestimenta, a chicos y chicas jóvenes concentradísimos en sus libros, y en la habitación continua, chavalines hablando tranquilamente o jugando a las damas africanas.

Pero la felicidad no se suele disfrutar por mucho tiempo. Casi todos estos locales sufren del síndrome de corte de luz, del edificio o de toda la ciudad; puede durar todo un día o puede ser intermitente, cinco minutos cada dos horas. Imaginemos que en el Centro Cultural- que es el caso de esta mañana cuando estábamos allí leyendo porque no había conexión a Internet - han organizado un curso para enseñar algún programa informático, les vienen los alumnos y no hay luz en toda la mañana. El profesor se dedica a darles una charla teórica paseando su desesperación por el aula, y los pupilos adultos y muy bien vestidos, escuchando echando ojeadas de ansiedad al ordenador cubierto de plásticos que tienen sobre su pupitre. Como ex-enseñante, puedo entender perfectamente la sensación de impotencia que estos profesionales y estos alumnos pueden tener al no poder realizar lo que tenían previsto; estos últimos, imagino, habrán pedido permiso en sus trabajos o les habrán enviado para formarles y así progresar en sus negocios.

Y es que África, la que desea sinceramente progresar, tiene todavía que sufrir más desengaños de los que la historia les ha impuesto. Desengaños debido al desfase entre la infraestructura y la tecnología; entre la educación y la asimilación del presente tecnológico - procedente de los países industrializados - que les invade; entre la falta de conciencia y la corrupción de sus gobernantes... Y así, una lista larguísima de inconvenientes que muchos héroes anónimos africanos intentan superar.

A pesar de los pesares que tiene que sufrir el que vive aquí, pienso que África empieza a despertarse y a destetarse de tanto Papá Noel que viene de los continentes tecnológicos y también a ser capaz de reconstruirse así misma.

Africanos, no os durmáis, vuestro futuro ya es presente.

El bebe en la espalda

Ultima fase
Quinta fase

Cuarta fase


Tercera fase



Segunda fase




Primera fase





Gao, Junio de 2008

En este mes de mayo han nacido dos sobrinos nietos de mis sobrinas Marta, María y Beatriz, y a punto está otro de mi sobrino Borja y el Ijo de Jesus que lo tendra en diciembre.

La maternidad es un hecho que me emociona y más en estos momentos familiares. Por eso, no hago más que fijarme en toda mamá con bebé que me encuentro y a preguntar a los técnicos sanitarios los efectos sobre la salud del niño que puede tener la espalda vertical a una edad tan temprana.

Las madres, al mes de nacer sus hijos, los llevan en la espalda, así, su vida cotidiana y sus labores domésticas no quedan afectadas porque sus manos siempre están libres para trabajar. Si lloran, el movimiento continuo de la madre les mece y se tranquilizan. Si tienen necesidad de pecho, aflojan un poco la sábana-soporte, lo mueven ligeramente hacia la cadera y, el mismo bebé busca el pezón y ellas puede mantener sus manos libres.

Los médicos pediatras dicen que estos niños están muy estimulados porque reciben muchos impulsos visuales y sonoros, ya que su cabeza siempre está libre y puede mirar todo lo que la madre le presenta con sus movimientos. Las piernas separadas alrededor de la madre, al contrario de lo que se podría pensar, no deforman estos miembros sino que parece que aumenta su elasticidad. El hecho de estar tan pegado a la madre le hace sentirse protegido y, al mismo tiempo, su frágil espalda no se resiente porque siempre reposa sobre la madre. Normalmente se lo empiezan a poner en la espalda al mes de nacer y hasta que los pasos del bebé sean seguros, pero hay madres que los transportan incluso con un año (depende del peso del niño y de las fuerzas de la madre). Dicen que, con este sistema, los niños pasan directamente, del regazo a caminar sin gatear. Respecto a la espalda de la madre, los expertos dicen que no sufre demasiado porque son mujeres acostumbradas a llevar muchos kilos sobre la cabeza haciendo equilibrio y, por lo tanto, van muy derechas y con la musculatura de la cintura y del cuello muy desarrollados. Al contrario que en los países llamados civilizados, donde la actividad predominante se efectúa sentado y con la cabeza inclinada, sin desarrollar mucho ni los músculos del cuello, ni los de la cintura; ello provoca figuras con tendencia al encorvamiento y dolores de espaldas, sobre todo en la vejez.

Pienso que sería una buena idea comenzar a practicar esta sana experiencia; llevando los bebés sobre el regazo en la mochila o en el cochecito los niños están demasiado aislados del mundo y no se les estimula lo necesario, mientras que en la espalda ellos tienen la libertad de mirar a ambos lados girando su cabecita - a la vez que desarrollan tempranamente su musculatura de cuello -, o dormir cuando les plazca. También, de esta manera, podemos evitar el gasto de todo tipo de artilugios del mercado para estas necesidades, artilugios que sólo se usan durante un periodo cortísimo y fomenta que el niño sea el centro del universo, sea muy dependiente y un poco tirano en el futuro. Por cierto, he visto este sistema también con gemelos, la madre los lleva repartidos , bien uno delante y otro detrás, bien en las dos caderas cuando tiene que mamar.

Animo a todos/as los futuros y presentes padres a practicar estos usos que no perjudican y ayudan al niño y a los progenitores que no tienen que dejar todas sus actividades cuando el niño lo exija.

Hagamos de la maternidad un hecho natural y no algo extraordinario, los niños, los futuros adultos y los padres, lo agradecerán.

En esta serie de fotos numeradas os presento los pasos necesarios para cargarse el niño a las espaldas. Este niño es un poco mayor, tiene 1 año y 10 meses, corre y sube y baja escalones que le llegan hasta la rodilla. Agradezco a mi modelo de veinte anos, la propietaria – Fantha, y su hijo Califa - del restaurantito limpísimo que hemos frecuentado en Gao (Mali) y la anfitriona, junto a su marido Hussein, de la casa donde nos alojamos, haberse prestado a escenificar el proceso - con su hijo - para que yo lo ilustrara gráficamente.

Repitiendonos




Gao 8 junio 2008
Repetimos la carretera de vuelta sorteando los agujeros como podemos: Zinder-Takietá-Tessaoua-Maradi-Goudan Roumji- Birnin Kounni-Dogondoutchi-Dosso-Birnin N’Gaure-Niamey. Unos 950 kms al oeste que tienen sabor de retorno. Si fue una pesadilla hacer esta carretera a la ida, en la que no sabíamos lo que nos esperaba, lo ha sido doblemente a la vuelta que sí sabíamos en el mal estado en el que está. Tal vez para dentro de dos años esté ya completamente terminada. Por el camino algunos camiones atravesados y tumbados. Mientras los sigan cargando en exceso seguirán teniendo accidentes tontos. En Kounni nos detenemos a pasar la noche en el mismo establecimiento católico. Cena con Pascal, pere Victor de Tanzania y otros colegas. Conocemos al que le robaron el 4x4 y se lo localizaron. Antes nos paramos en G.Roumji bajo la sombra de un árbol en la explanada de un colegio. Es domingo y solo hay cuatro críos del vecindario. De un árbol cuelga una bombona de butano grande. A un chico y una chica les damos los botes de conserva de cristal que hemos vaciado durante la comida. Él se pasa un rato largo limpiándolo en la fuente junto a la que estamos. Dar los frascos de cristal es el modo que hemos encontrado para reciclar el vidrio a falta de contenedores específicos para eso. En Doutchi repostamos nuevamente en Oilybia e hinchamos las ruedas delanteras en el vulcanissateur de enfrente. El tipo flipa con mi nombre y me dice que debería llamarme Emmanuel. Como siempre el manómetro es independiente del hinchador y hay que ir haciendo lecturas sobre la marcha. La rueda izquierda había bajado a 1,5 y la otra 3,5. Las remonto a 4 k.de presión. En N’Gaure tomamos la carretera de 25 kms hasta Kiota donde hay una fantástica mezquita y sombras considerables. África bajo la sombra forestal es el paraíso. Allí compramos un par de tasaba (en zarmá, zaitun en árabe o chapelé en francés) que son esos rosarios de cuentas y que pueden ser reciclados como collares. Imposible tomar cerveza en ningún sitio. El Corán lo prohíbe, acudimos a la coca cola que Mahoma también hubiera prohibido pero que todavía no había sido hecho el registro de marca. Hacemos todo el viaje tanto a la ida como a la vuelta con el climatizador puesto. En los muchos puestos de peage intermedios mostramos el ticket pegándolo en el cristal de la ventana para no tener que bajarla. Propongo una nueva definición de clases de realidad en los países bajo el tórrido sol: hay dos realidades completamente distintas, la de los espacios climatizados y la que queda afuera.
Nos devolvemos a Niamey tras cruzar el atolladero de siempre del mercado nuevo. Genovieve no está en el despacho de Cadev, esta fuera y no regresa hasta final de semana. Está Mathieu, su colega, el cual nos permite usar la sala que ya usamos una semana y media antes. Nos deja todo instalado: el humidificador, el garrafón de boca invertida que refrigera el agua y todo a punto para que podamos trabajar bien. Mathieu es la pareja de Renn, él estuvo contratado antes por los Spaak que ésta como hombre del hogar. Al advertir los valores del chico Genovieve le propuso un trabajo mejor en Cadev y ser sustituido por su esposa en la función doméstica a la cual le enseñó el estilo de la cocina europea y otras pautas caseras a seguir. A la tercera visita a la capital de Níger ya tenemos más sitios donde ir y resulta fácil orientarse. Es como todas las ciudades, tras conocerla un poco te basta un itinerario de media docena o poco más de sitios para tener tus propios refugios, lugares de relación, de descanso y de avituallamiento. Todas las ciudades son agotadoras el primer día en que llegas y soportables si sabes gestionar tus pasos en ellas tras conocerlas un poco. Pasamos la noche en la furgo en la calle frente al local de Caritas Development y por la mañana usamos su ducha y su mesa para desayunar. Gestiones en el consulado de Mali. 5 ociosos esperan hacer nuestra gestión y nuestra contribución a sus pagas: 40mil cefas por los dos visados que los mantendrá en activo un rato sacándolos de sus jueguitos de internet hasta el siguiente solicitante de visado.

El contacto con nuestras imágenes directas en los espejos hace meses que lo hemos perdido. Esto tiene sus ventajas: no tienes el menor sentimiento de envejecimiento, luego cuando te ves te llevas una sorpresa: ¡ah, pero este de ahí soy yo! Nos vemos en la pantalla cuando descargamos la memoria de la cámara digital al ordenador. Vic se está poniendo más guapa con su cabellera desmelenada y su zona creciente de canas visibles no enmascaradas por el tinte. La verdad siempre tiene algo de excitante y de revolucionario.
Vic ha aprendido a hacer pis en el artefacto de ruteros del que nos proveímos, con el vehículo en marcha, reduciendo la velocidad a 70kms hora. Se terminan por hacer cosas impensables. ¿Eso saldría o ha salido en un guión de cine? Pido derechos de autor a joven cineasta que tome la idea a partir de esta confesión.

Volvemos a pasar por Amandine donde batimos el récord de permanencia continuada en el mismo local de todos los tiempos: más de 13 horas. Los precios son caros, muy caros, en relación al país, pero merece la pena pagarlos por su cobertura wifi gratuita. Nos enteramos que Haddad Khalil, que yo creía que era el tipo que me cambio euros en Zinder, es en realidad el dueño de varios locales: aquel, éste, un almacén de comida que esta enfrente y otros.
Insertamos los capítulos pendientes en nuestro blog de viaje, en el que Vic se está relajando, dejando que yo me ocupe del grueso narrativo, y navegamos por la ciberjungla para enterarnos de los despotismos desilustrados de algunos otros países africanos para ser visitados. Por la noche nos instalamos en el recinto de la misión católica. Pasa de medianoche y, en ésta ocasión, ni siquiera pedimos permiso aunque le informamos de nuestras intenciones al guardián que se acerca un par de veces a la furgo. Al día siguiente utilizamos la pequeña biblioteca (un centro de documentación) para continuar con nuestras lecturas y ordenadores a pesar de que el bibliotecario nos dice que eso de conectar el ordenador no está contemplado. En todas partes hay pequeños detalles con los que te quedas con la cara en forma de interrogante, de ocho o con unos ojazos pasmados o todo junto. Pero no se puede esperar respuestas satisfactorias para todas las preguntas ni siquiera dar con personas que se les ocurra darlas.
Después de vivir algo más de un mes en Níger retomamos la carretera por la que llegamos. Para nuestra suerte las desviaciones por caminos de tierra que encontramos 4 meses atrás ya no están salvo una. Todo está asfaltado y estamos de estreno. Pues sí, hay cosas que cambian. Nos detenemos en Tillaberi a pasar la noche. La iglesia católica de la ciudad lleva tiempo cerrada. Es un templo minúsculo. En cambio sí hay un par de templos de Asamblea de Dios. Es curioso contemplar el ofrecimiento de las iglesias protestantes que aunque son más cutres abundan en mayor cantidad de nombres y lugares. Una razón de su expansión podria ser que utilizan los idiomas locales para su proselitismo. Conocemos a Idrissa que nos lleva hasta un Camping Relais fuera de uso por no pagar los impuestos. Es de su primo para el que trabajó como gerente. No se entiende que desde el mismo poder se sabotee la expansión económica de iniciativas de este tipo. El trabaja desde hace tres años y medio para la oficina de impuestos sin cobrar un sueldo ni estar contratado como asalariado. De vez en cuando el jefe le da 5mil o 10mil francos. Lo invitamos a tomar cerveza y compartimos una velada en el jardín público junto a una paillote que nos sirven la consabida flag. Tillaberi tiene un plan de urbanización: hay algunos quilómetros de interior asfaltados con bordillos pintados de color rojo y blanco. Pasamos la noche en ese jardín. No es la primera vez que unos ruteros blancos lo hacen. Por la mañana invitamos a te turco y pastas a Idrissa que viene a vernos y al guarda.
Seguimos para la frontera. En el primer puesto de peage pretenden cobrarnos 1000 cefas hasta la frontera de Mali. Nos saltamos el lugar pero en el siguiente puesto de peage en Ayarou nos hacen pagar el cuádruple de la tarifa real, que en realidad era de 350 o tal vez 200. La conversación con los del peage con intervención de un policía (la policía suele aprovechar las barreras del peage para posicionar sus puestos de control) no tiene desperdicio. No hay nada, ningún tarifario, ningún papel concreto que demuestre que hemos de pagar esas cantidades. Durante un rato larguísimo los dos tipos del puesto, el jefecito, un tipo escuálido, un pingajo y su subordinado, un tipo fuerte, más enérgico, el que detenta la inflexibilidad, se lo pasan buscando las tarifas pedidas entre sus papeles que, por supuesto no encuentran. Puesto que en todo Níger hemos comprobado varias veces la arbitrariedad de los precios del peage según el tipo que esta al mando de la cuerda hay motivos sobrados para desconfiar de lo que dicen. Finalmente pagamos. La otra alternativa era quedarnos ahí hasta que agotaran su turno. Por las noches se van. Nuestro tiempo vale más. ¡De acuerdo!, lección aprendida.
En Ayarou empieza el vía crucis de salida de un país y de entrada en otro. Las mismas capullas preguntas de donde vienes y a donde vas, en puntos de la carretera que las respuestas son obvias, para apuntarlas en libros que nadie cotejará y asi malgastar durante décadas vidas enteras dedicadas a eso. En Mali, para nuestra sorpresa, a iniciativa del aduanero nos pide el carnet internacional de passage. Sin gastar un cefa cruzamos. Al llevárselo al policía (los laissez passer en Mali además del tamponazo de aduana tiene que haber uno de la policía) es la primera vez que ve uno. Sospecho que ese documento reconocido por las aduanas pero no por las policías, nos creará problemas. En efecto a la llegada a Gao unos policías que leen nuestra pizarra no la entienden y creen que es un ataque a África. Aprovechan la circunstancia que Vic no lleva el cinturón puesto para multarnos con 15mil cefas (no es nuestro día). Cuando revisan los papeles no identifican el carnet de passage. A la entrada en Mali la anterior ocasión mostré ese documento y el tipo de douana, el tarado del tampón que nunca terminaba de caer sobre el impreso, no lo aceptó. Los de este puesto son inflexibles quieren que paguemos al acto la sanción. Les pego un meeting, en el que no paro de hablar durante 10 minutos seguidos, sobre nuestra colaboración desinteresada por su país para que nos traten asi, también les explico el verdadero significado del slogan de la pizarra que lo han entendido justo al revés: que África es rica y Europa pobre. El otro día en Kiota a la vuelta a la carretera principal un criajo que se lo había aprendido a la ida al vernos pasar de nuevo cantó a modo de manifestante solitario: ni l’ Europe est toujurs riche, ni l’ Afrique es toujous pauvre. El chaval lo entendió, los policías no. Puesto que hay una predominancia de intérpretes equivocados en el mundo, absolutamente comprobada y manifiesta en África, no podemos arriesgarnos a ser fusilados porque se nos malinterprete. A la primera oportunidad dejamos la pizarra en blanco hasta nuevo eslogan. En el meeting les digo algo así como: ¿a qué viene tanto ataque contra nosotros?, venimos expresamente a colaborar con vuestro pueblo y nos tratáis de esta manera. Al mencionarles que estuvimos y vamos al hospital de Hombori y decirles mi titulación de psicólogo clínico se quedan con la idea de que soy un doctor y dos de ellos, con enfermedades distintas, los dos jefazos del puesto, uno con una ulcera y otro con un eczema en la pierna me piden antibióticos. No aclaro su equivocación acerca de mi verdadera especialidad. A uno le aplico crema antiinflamatoria y al otro le doy 8 bolitas del primer tubo de homeopatía que me da Vic. No les servirán para nada. Durante mucho rato tratan de quedarse con el tubo de pomada y con el frasco entero de bolitas, Les hago una receta para ambos. Son tan burros que también son burros para eso y toman al pie de la letra las indicaciones que les doy. Vuelvo a lamentar no tener arsénico, cianuro, nitroglicerina o algún producto mas adecuado para ellos. Es un decir, soy incapaz de matar a una mosca, bueno, corrijo, moscas y mosquitos sí mato algunos, también una araña espeluznante que he descubierto en el cuarto de baño de un zapatillazo. O ella o nosotros. Es la ley de la supervivencia. La verdad es que antes me mataría alguien –espero que no, quiero morir en mi cama con mi almohada de plumas- que yo me ponga en la tesitura de matar a alguien. Me dije de nunca ir a una guerra o responder con la violencia de los demás, claro que en cuanto sufro la agresividad todo mi ser reacciona para burlarme en la medida que puedo de mi agresor y salir lo mejor parado del asunto. Los quince mil cefas terminan en un regalo de un bolígrafo, las ocho bolitas y una aplicación de pomada. Vic asiste a toda la escena desde la cabina bajo el tórrido sol. La escena debe resultarle cinematográfica.
Hablemos un poco de la estupidez: la estupidez está citada en todos los diccionarios del mundo. Los estúpidos son conocidos y documentados desde hace muchos siglos. No son una minoría insignificante. Estamos rodeados de ellos, no es suficiente con dar la señal de alarma, habría que ir a residir a otro planeta. Pueden alcanzar puestos importantes en la sociedad, jefaturas de estado incluidas. Un estúpido es un tipo que no razona pero que aparentemente va de humano racional. Puede hacer algunas cosas humanas: vestirse, calzarse, andar, comer, mover los brazos, articular algunas frases, pero fuera de esto es un incompetente mental. Una vez detectado solo tienes una salida: tratarlo como tal. Te estás pasando tío, la gente no es tan burra como dices. ¿No? Lo es mucho más de lo que digo. Las discusiones con estúpidos me extenúan y en África han sido varias las que hemos tenido. Hablamos de la desidia africana como uno de sus males que mantiene el continente en el subdesarrollo, también hay que agregar la estupidez. Creo que ambas se complementan perfectamente. Que me perdonen todos los compañeros/as africanos que se esfuerzan con sus estudios, sus trabajos, que los vemos en las bibliotecas, que se interesan por informaciones del mundo, que participan críticamente en conversaciones, que están despiertos, que se preocupan por su presente y por su futuro, que se han documentado sobre su historia. Estoy seguro que son los primeros en sentir vergüenza de la ignorancia dominante de sus pueblos y de lo mucho que cuesta concienciar a las personas para que cambien de registro histórico. El problema de la estupidez es mayor de lo que parece: a quien menos afecta es al estúpido. No sabe que lo es. Un estúpido siempre tiene razón (quiere tenerla, luego entonces hay que dársela) y discute mas allá las cosas de sus posibilidades de datos y de recursos intelectuales. Lo más grave es que afecta a su entorno, a quienes tienen que padecer las consecuencias de sus errores. Todo eso no es nada nuevo, lo único que cambia es la dosis de contacto con ellos. Viajando y cruzando fronteras africanas los encuentras en mayor número que si vives ubicado en una población y tu circuito de paseos es breve y escaso de variables. G.Bernard Shaw dijo que “cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”. De hecho el sentimiento de vergüenza ya sería un dato a su favor para que su conciencia progresara algún día, sé de varios que no tienen la menor vergüenza de su estupidez. Lo peor que le puede pasar a alguien es estar condenado a vivir en el reino de los necios. No hay infierno que agrave eso. Pero no podemos hacernos ilusiones, cualquier tipo de sociedad, independientemente de su infra o supra desarrollo, está interesada en liquidar la creatividad individual: cualquiera que despunte en algo contra el sistema será crucificado. Es la ley del grupo contra el individuo. Ralph W. Emerson lo explicó con mayor precisión:”la sociedad es en todos los sitios una conspiración contra la personalidad de cada uno de sus miembros”.

Llegamos a Gao y pedimos alojarnos en la misión católica. La llevan los padres blancos. Es posible que interrumpa a Pint, pere responsable, en una siesta y muestra sutilmente su enfado: ante nuestro planteamiento de utilizar su recinto nos dice que no tienen el derecho. No es la primera vez que escuchamos esta expresion: no tener el derecho. Nos la dijo en otra ocasión una soeur del establecimiento de accueil junto a la Catedral de Ouaga. No tener el derecho, nos explica luego, significa que han sido advertidos por la policía de no acoger viajeros blancos. Al parecer, el gremio de hostelería los denunció por eso. Es evidentemente que no somos los primeros ruteros en África que acudimos a establecimientos católicos como recurso logístico. Le increpo duramente. En algún momento cambia de actitud, no sé si porque ve los bastones de Vic o porque, envalentonado con el meeting anterior, he ganado nivel en la oratoria de la persuasión, el caso es que no solo nos deja quedar sino que nos ofrece una habitación-paillote con ventilador. Estamos agotados, Vic se queda clavada en la cama. A mí, las discusiones con el personal humano me quitan cada vez más de mi humanismo, antes incondicional, y me dejan bastante cascado psicológica y físicamente. Por la noche guisamos por nuestra cuenta espaguetis con lentejas. Espahettis chinos cuya cocción es casi instantánea o necesita solo unos 5 minutos de ebullición. La espagheteria italiana en gama de productos no supera a la china. Nadie nos invita al refectoire con el personal de la casa. A la mañana siguiente visita de Pint. Tomamos un te en nuestra habitación. Me disculpo por mi asalto verbal del día anterior y nos sitúa un poco ante los peligros de la zona. No es la primera persona que nos dice que andemos con cuidado por la apetitosidad de nuestro vehículo. Escribo un artículo (Ante la rebelión concreta) con intención de insertarlo en la web de los rebeldes tuareg a la que dimos una ojeada. En un momento dado ¿Quién sabe? nos puede servir como salvoconducto por si tenemos algún encuentro con algunos de ellos codiciando lo nuestro. Evidentemente flipo.
Gao es un punto de enclave para el retorno para cruzar el Sahara. Es la ciudad de paso obligado para los ruteros que hacían, cuando se podía hacer, la experiencia de la arena durante bastantes semanas. La ruta hacia el sur desde Alger pasaba por Gardama-(la ciudad argelina más al sur que yo había visitado en un anterior viaje)El Golea-In Sallan- Tamanghasset-Arlit-Niamey-Gao y de aquí remontar el desierto por Bordj Moktnar-Reganne-Beni Abbés- Béchar-Orán. Ese itinerario lo habíamos mirado varias veces con mi amigo Joan Tomás 20 años atrás para hacerlo con su 4x4. Nos seducía pasar varias semanas durmiendo entre dunas y mirando las estrellas. Pura poesía. Ahora ya no lo veo así: la poesía, la mía, puede prescindir de ésta arena por el momento. Hay otras muchas coordenadas de soledad donde experimentarla. Además, hay que pensar en la inconveniencia de hacerlo por posibles peligros de ataques. Tomás nunca realizará ese viaje porque otro coche se estrelló contra el suyo en una curva mal tomada en una carretera montañosa de Catalunya y yo no sé si lo haré nunca. El mundo es más intransitable ahora. Preveo que los 10 años próximos, que serán los que tenemos de vida útil para otros viajes, lo será todavía más. Envidio a la gente que pudo hacer este recorrido en el siglo pasado. François estuvo en Gao, por aquel entonces, sufriendo el tórrido sol, esperando más de una semana subirse a un camión que estaba resolviendo su pana, para volver al mediterráneo. Cambió su viaje por un reloj de pulsera. Eran otros tiempos.

Nos reunimos en el refectoire con Pint y su colega, Maurice, los otros dos padres del centro están de viaje. Nos sumamos a mirar la última parte del partido Portugal-Turquia de la Eurocopa. La última vez que me senté ante un televisor para ver football fue durante unos días que pasé en Kent con una familia que comía cada uno con su plato en las manos sentado en el sofá. No he aprendido mucho de ese deporte desde entonces. Veo a unos cuantos tipos persiguiendo un balón y pasándoselo. De vez en cuando, se empujan o zancadillean para que no lo alcance el contrario o usan el propio cuerpo como barricada para dificultárselo. De fondo, una especie de coro de masas desde las gradas sigue el acontecimiento en una especie de eoh sordo. Si esa misma gente prestara tanta atención como al balón en las asambleas o en las conferencias –en el supuesto de que vayan a ellas- otro mundo habría.
Compartimos una cena civilizada pero con poco entusiasmo. Predominan los silencios a la comunicación. Tras ella los dos padres vuelven al televisor a ver la porción de juego para el desempate. Nosotros nos excusamos y nos vamos a nuestra habitación. Un rato después cae una tromba de agua. El centro de la tormenta de al otro lado del rio se desplaza mas cerca de nosotros. Maurice había asegurado que no llovería, también la noche en Tillaberi nuestro amigo de allá nos aseguró que no llovería. En ambos casos pudimos gozar del espectáculo de agua. Yo, además, aproveche para darme una ducha con ella. Me han dicho distintas personas que el agua de lluvia es la mejor cura para mis bourbouilles en la piel a propósito del calor. A la mañana siguiente ciertamente han disminuido, pero todas las mañanas tras el frescor de la noche disminuyen un poco y durante el calor del día aumentan.

martes 3 de junio de 2008

Existir

Graneros en Níger
Cebollas listas para el mercado

Frondosidad a orillas del Níger en Niamey






El Sahel




Hacia la siembra en el Sahel














Niamey, 3 de junio de 2008

De nuevo en Niamey después de dos duras jornadas por las peores carreteras que hemos rodado hasta ahora. Sólo faltaba esta vibración permanente en nuestros cuerpos - ya castigados por el calor y el cansancio – debida a los finos raíles que las ruedas de los 4X4 dejan en las pistas, o los continuos baches de las estrechas carreteras, o los bancos de arena donde el estómago se te encoge pensando que las ruedas no van a poder agarrarse.

Por ahora vamos saliendo de estas pequeñas anécdotas propias de un periplo como el nuestro, yo las llamo anécdotas porque pienso que es lo menos grabe que nos puede pasar

Empiezo a tomarme en serio el título del blog. Realmente es una prueba a la resistencia psicológica y una permanente reflexión existencial. Los lugares, las personas tan variopintas que nos vamos encontrando y que nos enseñan tantas cosas. Nuestro existir diario dentro de las incomodidades ajenas a nuestros hábitos. Todo ello nos hace mantener una continua pugna entre lo que somos y el cómo queremos ser, entre lo que deseamos realmente y lo que tenemos en definitiva. No es que desesperemos por el camino elegido, es, probablemente, el agotamiento por percibir diariamente un continuum de sensaciones, contrastes, desengaños, impotencias y realidades llenas de injusticias. A veces parece que ves muchos documentales televisivos y que, impunemente, haces“zaping” cambiando de ciudad o de sitio.

Se puede decir que no paramos de cuestionarnos cosas interiores y exteriores a nosotros. El tiempo sin horas concretas nos hace ver al mundo desde una perspectiva más serena e incómoda, incómoda porque te agita todo tu ser. El replanteamiento es nuestro tic permanente. Las cosas, los puntos de vista, los pre-juicios sobre todo lo que te rodea desaparecen porque el contexto, el momento, la situación, lo concreto, prima sobre las creencias, las tradiciones, lo inmutable, las generalidades, los tópicos... No hay nada más aleccionador que tener tiempo para ver y escuchar y no dar la sensación de prisas. Los momentos y las relaciones, aunque sean puntuales, parecen más intensas y naturales, en general, cuando te ven disponible todos se relajan y sueltan lo que pueden, incluso hasta lo que sienten...

Ahora es el tiempo de las primeras lluvias por esta zona del noroeste africano. El inmenso sahel, casi siempre duro, arenoso y con espinos secos, empieza a verdecer y los campos se llenan de gentes que van a sembrar el maíz y el sorgo y se recogen los mangos. El sagel ya tiene infinitos brotes verdes que empiezan a salir como lunares en medio de una manta arenosa. El Sahel puede ser verde siempre, afirmo, si cuando vengan las fuertes lluvias de los sólo 3 meses al año, se canalizan las aguas para reservarlas ante la larga sequía anual. El Sahel me recuerda que existir puede ser bello siempre que conozcas sus ritmos; desesperar ante su sequedad no soluciona su futuro.

Pienso que este contacto con el ritmo del Sahel pude ayudar a reflexionar el porqué unos son conscientes de sus capacidades y les funcionan las cosas como desean y a otros les ciega la desesperación.

En el ecuador de nuestro viaje se plantea de nuevo otro dilema, ¿después de Mali qué? Guinea Conakry, es su frontera hacia el sur, pero sufre una crisis política considerada extrema, para ir a Guinea Ecuatorial has de pasar por Nigeria y Camerún, países también conflictivos. ¿Qué hacer?, en principio pasar de Mali a Senegal. De nuevo el replanteamiento y la readaptación a las circunstancias. La práctica existencial no decae en nuestras vidas.

Sebta-Mirriah

Las raíces hacen de improvisados asientos sombreados
Preciosa mezquita en Birini

Deliciosa Biblioteca de Birini


Camellos en el Sahel








Bosque de baobabs de Mirriah





palmeral ybosque de baobabs de Mirriah






Zinder 1 junio 2008
Mientras vas manejando por las calles de las ciudades se oyen pequeñas explosiones que al principio te asustan creyendo que son reventones. Las calles de tierra están llenas de bolsas de plástico de medio litro usadas para agua potabilizada, esas bolsas contienen algo de aire que al aplastarlas producen la explosión. La recurrencia de los panoramas plastificados es de tal envergadura que ya nos hemos acostumbrado a tanta inmundicia. Las cabras pastan en ellos. Cuando ingieren una bolsa de plástico tratando de detectar briznas de hierbas suelen reventarse por dentro y morir. Hay algo imperdonable de los africanos: su suciedad, no tiene nada que ver con la falta de medios sino con la desidia total. A veces es el viento el único que remueve los millones de bolsas de plástico abandonadas pegándolas a alambradas y árboles, como el que teníamos que tomamos por abalorios en el patio de Goudel. Son los árboles de navidad de estas coordenadas. Además de la suciedad en las calles está la falta de duchas corporales. A parte de otras limitaciones idiomáticas resulta difícil sostener una conversación con alguien que en la proximidad es un foco del mal olor desprendido por su sudor. Todos sudamos. El dandy mas fino metido 12 horas al sol es un despojo. Llevamos tiempo no subiendo autoestopistas por esta razón además de algún otro detalle ya mencionado. Increíble pero cierto.
La gente que nos ve en el recinto nos saluda invariablemente con su bonne arrivée o preguntándonos por nuestro viaje.
En el recinto católico de Maradi, distintos despachos se reparten distintos proyectos. Nos quedamos en la biblioteca adjunta a trabajar. Nos prestan un aula donde en la pizarra hay restos de una clase de alfabetización de haousa. Si nos quedáramos aquí acudiríamos a esas clases. Conectan las aspas de techo. Estamos como reyes. O mejor dicho lo estaríamos si todos nuestros deseos se pudieran convertir en actos automáticamente. Las limitaciones de movilidad de Vic, mi cansancio físico creciente y la reacción rojiza en mi abdomen y brazos ante el exceso del calor, que vengo teniendo desde Tanguieta, nos tienen por debajo del perfil ideal de los viajeros que les sale todo redondo. Nos toca reconocer que los parámetros de comodidad en las latitudes africanas que vamos encontrando son los que mas se parecen a las formas cómodas de los locales europeos.
Vic se siente impotente ante el agobio de la furgo por los meses acumulados y porque me rebelo contra sus exigencias de reordenar bolsas, cosas y cositas. Llevamos mas cosas de las necesarias. Al fin subimos al cofre el edredón que viene siendo una molestia y no necesitamos para nada, también guardamos el mecano que no hemos conseguido arreglar hasta el momento. Los bidones siempre molestan. Hemos empezado a desprendernos de cosas. Regalamos la cuña de madera de una sola pieza comprada en Togo (el tarugo triangular con un mango) a pesar de lo poco que frena el freno de mano y hemos dado ya la mayor parte de la ropa personal que traíamos para usar y dar. También los souvenirs y los objetos repetidos que queremos conservar para el futuro los guardamos en el mueble de cajones de atrás para cuando tengamos un estante en el que exhibir nuestros trofeos de ruta, en realidad, simples objetos recordatorio.
24h/24 con la misma persona tiene sus fricciones. Cualquier ser estupendo de la capa de la tierra a full time puede convertirse en un peso pesado tras un intensivo de convivencia de meses. Incluso sin llegar a tanto, ahí donde hay dos personas hay contradicciones y donde hay contradicciones hay conflicto. La madurez se mide por saberlo gestionar no por escapar de él a cada bronca. Claro que a fuerza de gestionarlo aprendes a distinguir las situaciones que van a crear problemas de relación y decides que lo mejor es impedir a priori que se creen, por tanto eliges cuidadosamente a la gente para evitarlos al máximo. Viajando, las cosas son distintas a cuando estas viviendo en casa. En la casa hay espacios de retirada. El mismo horario semanal los proporciona; durante el viaje es más difícil conseguir el propio espacio. En realidad yo tampoco lo necesito tanto. Raramente dejo a Vic sola (ella interpreta esto como un exceso de proteccionismo por mi parte) y nada mas pensar en el panorama con el que se quedaría si a mi me pasara algo hace que se me quiten las ganas de hacer cosas por mi cuenta. Ocasionalmente doy un paseo solo, como la otra noche en Doutchi, pero regresé antes de que pasara media hora.
Tan pronto tengamos ocasión de ubicarnos un mes seguido en alguna parte reorganizaremos nuestra casita móvil y podremos tomar alguna distancia entre los dos repartiéndonos en actividades diferentes.

No hay nada más insoportable en África que una ducha de agua caliente. El agua se calienta por la simple acción solar en las tuberías y depósitos. Lo ideal es el agua de pozo. He aprendido a no secarme despues de darme una. Me pongo mis pantalones y camiseta, asi conservo el frescor un rato más. Otra solución es empapar la camiseta de agua o tras lavarla ponérsela para que se seque sobre la piel. Soy un hombre de invierno, nacido a finales de un diciembre, amante de los fríos pirenaicos y de las brumas londinenses, no soporto el sol intenso en particular si no hay un mar cerca donde recibir los beneficios de la brisa.

Tras pasar dos noches en Maradi y abastecernos con botellas de agua helada que dejamos durante la noche en el congelador, retomamos la carretera para el Este. Antes de hacerlo nos equivocamos tomando la de Nigeria, la que va al Sur, a Kano. Llegamos hasta Dan Issa a unos 10 kms de la frontera. Alli en el puesto de peage nos sacan de nuestro error. Justificamos nuestros 80 kms de más por nuestro amor a los paisajes. Eso significa que antes de llegar a Zinder el depósito está con bastante reserva agotada. Afortunadamente siempre llevamos una garrafa de 20litros de más. Nos detenemos un rato en Takietá en la única sombra disponible para meterlos dentro. Hay una troupe de curiosos en el lugar que se duplica a nuestra llegada. Alucinan con toda la parafernalia: escalera de aluminio, bidón de metal, embudo articulado, su sostén con una goma al limpia parabrisas y el operario metiéndolo. En esta ocasión nadie mueve un dedo para ayudarnos. Vic propone que digamos al irnos merci par tout, pero prefiero optar por la elegancia del silencio.
Antes de dejar Maradi, Collado ha venido a despedirse. Se iba al palacio de justicia por una colisión que tuvo con otro coche y cuya resolución apeló. Lleva tres años con el asunto judicial, Nos cuenta un poco las manipulaciones burocráticas al respecto y el tráfico de influencias y los apaños. No me parece tan diferente de lo que ocurre en España por los recorridos por juzgados que he experimentado en protagonismo propio y por lo que cuentan conocidos que también han sido atrapados en ese laberinto de inmundicias. Collado va con una demora de dos horas a la cita judicial porque conoce que los jueces se presentan con la misma demora. Es un hombre tallado y talludo acostumbrado a luchar por la justicia.

Antes de Zinder un montón de controles seguidos, cuatro, en los que nos piden los papeles. En uno de ellos desaparecen el funcionario con los pasaportes y los del coche dentro de un garito, tarda en salir. La única justificación es que escriban los datos en algún libraco porque en ningún puesto de los cientos de puestos hasta ahora que hemos cruzado durante estos meses tienen estación de radio o conexión de internet. Mientras tanto, hablo con uno de los chicos del peage y le pido que me deje abrir la barrera (una cuerda) que en esta ocasión tiene un zapato colgando a modo de aviso de ella. Pedimos permiso para hacer la foto del adminículo. Nos lo dan pero uno que no lo ha dado viene a decirnos que ahí no se puede fotografiar nada. ¡Por favor! ¡Es una cuerda y un zapato colgando, eso no pone en peligro los intereses estratégicos de ningún estado! Solo me da tiempo a dejar pasar un vehículo (ya puedo decir que tengo el oficio añadido de controlador de barreras de peaje en Niger) el policía vuelve con la documentación y se interesa por mi foto. Me ofrece té al estilo mauritano, lo rechazo por el consabido azúcar con te. En Níger se vuelve a ver la escena de gente que toma té pero no tanto como en Mauritania o Marruecos pero sí usan los micro vasos al estilo mauritano.
Una vez en Zinder nos instalamos en el restaurante El Alí. En su patio bajo una paillote corre el aire aunque estamos obligados a perder contacto visual con la furgo. Comemos, leemos y gozamos con la escena familiar de una familia de gatos. Otro gato, uno que no es de esa familia, rechaza los restos de salsa y carne de mi couscous. ¡Glub! A la hora de pagar la nota marca un 33% más de los precios anunciados en la pizarra. Vic lo discute, a mi ya se me quitan las ganas y estoy dispuesto a que se me trate de tonto. El patrón acepta nuestro razonamiento y pagamos los precios anunciados. En esta ocasión, como tantas otras, antes de encargar algo nos hemos asegurado (¿seguro?) que se nos ha entendido bien: no picante, el precio es el marcado etc. Pero a la hora de pagar siempre hay algún detalle abusivo. A la salida una troupe de niños ha cambiado de palabra: charité. No, por Zeus! Caridad no. Un tipo con una muleta se arrodilla desde antes de llegar a su altura. No, por favor, ¡no te arrodilles! Como nuestros movimientos son superlentos a causa de los pasitos de Vic con bastones, todavía en fase de readaptación a la verticalidad pedestre, toda la escena de acoso de los críos se hace todavía mas penosa, que a ratos callan intuyendo que no somos los blancos a los que están acostumbrados y a ratos se envalentonan cuando ven que gesto a gesto nuestro momento de partida va a ser inmediato. A un púber que nos ha dicho de vigilarnos el coche tratamos de darle algo a él pero no a los demás. La escena se complica metiéndonos todas las manos por la ventanilla y peleándose entre ellos. Al final conseguimos que ese se lleve algo y también el minus. Nos escapamos del lugar una vez mas con el corazón roto bombeándonos ácido sulfúrico.
Zinder es lo mas al este que vamos a recorrer en esta etapa del viaje. Su meridiano queda un poco al oeste del de Tunez que es por la parte norte lo que mas conocemos al este del continente africano. Sebta-Zinder: unos 5 meses, unos 15mil kms (la mitad de los que llevaríamos recorridos de haber continuado con nuestro plan inicial de ruta).
En la misión católica nos acogemos a los beneficios de su perímetro. El pere Calixto Baalaboore nos sugiere el recinto escolar de al lado donde según él estaremos mas tranquilos. Abdu, el guardián, nos acompaña y nos indica donde darnos una ducha. El agua sale caliente con lo cual preparo un cubo para que se refresque un poco durante la noche. En la escuela me pongo con el ordenador en un porche aprovechando que hay una toma de corriente eléctrica. Vic protesta, dice que es excesivo el tiempo que dedico a escribir. Le replico que solo me ajusto a mis cuotas de producción de lo contrario no cobraré la prima de la vida eterna. No la convenzo, afortunadamente ella puede vivir sin mi y mis ausencias (soy un absoluto out of order cuando estoy en el ordenata) las dedica a sus muchas actividades.
Por la mañana algunos niños vienen a explorar el ovni que se encuentran en el patio. Nos saluda sor Dolores, una hermana de la comunidad de la Asunción. En una de sus escuelas de Madrid estudiaron de niñas tres hermanas de Vic.
Luego entrevistamos al pere Callistus. La diferencia entre una entrevista y una conversación espontanea es que en la primera priorizas las respuestas de tu entrevistado y te limitas a organizar unas cuantas preguntas mientras que en una conversación colocas tus propias ideas. Hacemos un repaso del catolicismo en Níger donde apenas si alcanza el 1% con el detalle de que la mayoría son procedentes de otros países aunque tengan la nacionalidad nigerina. El estado se declara laico pero sus estadistas importantes son musulmanes. Confirmamos que a diferencia del islamismo lso católicos no hacen proselitismo y aceptan colaborar con lso musulmanes. Más del 80% de la escolarización que tienen son musulmanes. El concepto de caridad islámico (sadaka) no tiene nada que ver con el de solidaridad católica que trata de invertir para dar condiciones de autonomía a los ayudados enseñándoles oficios o aprendiendo a disponer de recursos propios. Cuando repasamos los males de África todos aceptan que hay algo de la desidia que es injustificable. Mientras hablamos con Callistas una mujer que viene con su crío y que nos saluda pone a su bebe a hacer kk a unos 7 metros de donde estamos. Debe llamarle la atención para que use el wc. Hay ejemplos en Egipto y en Cote de Ivoire que a partir de decretos de estado corrigen los hábitos sucios de sus ciudadanos haciendo que los hotel de ville vigilen ese comportamiento por calles y barrios. Callistus dice que es así que el Cairo es una ciudad limpia.
Tras la entrevista nos instalamos en el patio del CCF donde los jueves por la mañana la biblioteca está cerrada al público. Varia gente usa sus mesas del patio en tono muy tranquilo con sus lecturas, papeles o juegos de damas. Nadie consume nada. El estilo del espacio nos recuerda el de Bobo o el de Niamey. Hay innumerables ejemplos de la vida cotidiana africana que supera la europea. Su posesión del tiempo y su sosiego son fundamentales para la salud psíquica, la atención de la gente es constante. Cuando volvamos a Europa estoy seguro que tendremos mono de la deferencia africana. Todas las realidades son realidades locales que están compuestas de subrealidades. Basta cambiar de calle y de local para sumergirse en subespacios diferentes. A veces las soluciones están a diez metros de donde estás y los paraísos provisionales también. Cuando estemos en la terraza de cualquier centro urbano ajetreado, en Barcelona, París o en Madrid, rememoraremos con nostalgia los muchos sitios tranquilos que estamos habitando por aquí.
Nos acercamos hasta Mirriah cuyo bosque de baobah justifica la visita. Nos instalamos en el recinto del hospital donde pasamos la noche. El ayudante del gerente viene a vernos tras un rato de esperarlo y nos autoriza a quedarnos. A la mañana siguiente pedimos hablar con el gerente para presentarnos y hacer una visita por las instalaciones. La entrevista se convierte en una reunión con buena parte del equipo profesional. Luego, durante el tour asistimos a uno de los espectáculos más deplorables. El hospital tiene como mucho unos 20 años. Los techos de todos los pabellones tienen pérdidas. Subo para inspeccionar un par de ellos: el tejado central es de plancha ondulada y los laterales tienen tela asfáltica que se ha levantado. Mucho material en cajas espera en el blog operatoire como almacén. Hubiéramos preferido no hacer esta visita: no hemos visto un solo despacho, una sola habitación, una sala de curas en condiciones higiénicas. El despacho del gerente intransitable. Los enfermos hospitalizados agobiados por sus familiares, sus habitaciones sucísimas con restos de comida, con los colchones de espuma desbaratados. Conocemos al medico adjunto Ibrah Mourtala, nos hace de guía Mussa Alkali el responsable de mantenimiento.
Me siento como hace unos años que estuve usando un despacho del hospital de st. José del Rio donde preparamos una propuesta para las comunidades libres de la selva lacandona en Chiapas, completamente convencido que no iba a servir de nada mientras la estábamos redactando. En efecto, ni siquiera la contestaron. De una parte la solidaridad internacional se debate en la polémica extenuante de facilitar medios y financiaciones para que sean los mismos damnificados o necesitados quienes lo gestionen, de otra parte las comprobaciones de campo son lamentables. Recuerdo que la directora indígena de aquel hospital no era tan competente y que había un conflicto entre la rica medicina tradicional y la nueva farmacopea importada. Al menos era un hospital en el que limpiaban cada día y estaba saneado. Moussa Alkali, nos hace los honores de acompañamiento y de pasar la mañana con nosotros. A l hora de la comida se ofrece a ir a buscar algo para nosotros pero lo declinamos. Sus formas de organizar las invitaciones más rudimentarias no es su fuerte. Tomamos la sala de reuniones como nuestro despacho y bajo el ventilador de aspas (apagamos los dos fluorescentes encendidos superfluamente durante una mañana superclara) y un cartelito muy mono que dice “il n’ y a pas d’ equipe efficace sans réunions efficaces, et pas de réunions efficaces sans discussions eficaces.” (¿No proponíamos criterios? Este seria el criterio madre de todos los criterios posibles ¿entonces por qué no funcionan las cosas?) damos otro paso de vuelta al tornillo que nos aprieta la nuca. ¿Cómo enfrentar el discurso sempiterno de que no hay medios en un superlocal como este cuando los medios de los que disponen están malbaratados? Detrás de los montones de cajas de medicamentos enviados, de los fardos de mosquiteras que ocupan toda una habitación, de los equipos de tecnología sanitaria, hay decenas de miles de personas que han puesto su granito de arena en alguna parte del mundo acomplejados por su burguesismo. Los hospitales deberían ser además de centros de curas lugares de educación sanitaria. Cuando le preguntamos a la asistenta social que se apunta a la frase de piñon fijo “n’ hi ha pas de moyans” y nos habla de su trabajo para paliar los niños malnutridos si veria útil hacer una campaña de sensibilización en la zona rural para enseñar a practicar sexo sin embarazo dice que sí, que es posible. Comparativamente puede ser más útil un video de educación sexual y explicación de profilácticos y anticonceptivos traducido al housa que no varias toneladas de leche en polvo. La gran discusión a hacer a las prácticas de intervención es que inciden en los efectos y no en las causas. Las causas tienen que ver siempre con formas culturales, disposiciones actitudinales y mentalidades. La mejor cura pasa por la prevención y no hay nada más preventivo que una educación. Educar es la clave. Curar una herida en un box de cura y permitir el hacinamiento del herido y la conversión de su habitación hospitalaria en una pocilga es un contrasentido. Claro que un hospital además de una correcta política de gestión necesita la colaboración de sus hospitalizados. En el hospital de Mirriah los enfermos son los primeros en llevarse los colchones o sus fundas. Moussa nos cuenta que si algo no funciona como el grifo la reacción habitual es la de darle golpes para que suelte el agua y que no hay día que no tenga discusiones por asuntos de este tipo. Durante nuestra estancia no tenemos en ningún momento la sensación de que se trabaje. El médico es el único que nos da prisas para volver a sus quehaceres. Todo discurre con una placidez parsimónica. Para el punto de vista del europeo kármico (el que se quiere quitar la culpa de encima por tener mas pasta que los ciudadanos de los países subdesarrollados) ya cumple enviando esas toneladas de leche en polvo o maquinaria ultimo modelo. Nuestra excursión por las salas del hospital nos ha hundido todavía más en la miseria. Un par de sillas de ruedas ultimo modelo (infinitamente mejores que las nuestras) aguantan el polvo de las décadas sin ningún uso para nadie. Todo lo que no está usado esta bajo el polvo, ni siquiera nadie ha tenido la delicadeza de cubrirlo con telas o sabanas para preservarlo. La visión dominante es que materiales modernos exportados desde los países ricos caen, mayoritariamente, en manos de inútiles que no saben que hacer con ellos o que una vez estropeados los arrinconan. África entera parece que basa su vida en una continua lista de cosas pendientes por hacer, averiadas o rotas y que esperan el bufido de un genio de lámpara para que se pongan a funcionar. Ciertamente tienen que ser los mismos nativos los que gestionen los recursos pero demuestran por repetido que no lo hacen o no saben hacerlo. Este hospital no pasaría ninguna de las normas mínimas de gestión de calidad y en comparación a otros, como el de Hombori, es infinitamente mejor por la envergadura de su infraestructura. Por lo que parece solo hay una persona encargada de la limpieza pero tampoco la vemos por ninguna parte y el pabellón que nos dice que ha limpiado en nuestro día de visita no se nota que lo haya hecho. . Lo que si vemos es un 4x4 flamante que es lavado y relavado con más de cien litros de agua por un chico en la explanada. Cada vez que oímos hablar de que no hay medios nos dan ganas de coger las manos de la persona que lo dice y llevarlas hasta la inmundicia más cercana para recogerla, reciclarla o en definitiva limpiar ese punto. Consecuentemente nos toca denunciar a todas las ONG cuyos criterios no van más allá de recoger esos supuestos medios en forma de dinero para pagar salarios a la misma estructura organizativa y para finalmente comprar tecnología o productos cuya supervisión de uso no se asegura. En nuestro discursito aclaramos que hombre blanco no es igual siempre a ONG ni igual a dinero y que nuestra condición personal es la de hablar en nombre propio y no de ningún grupo pero que podemos acreditar sus necesidades reales para vehiculizarlas a algunas ONGs aclarando de entrada que el listín de ONGs en España empieza a parecerse el del listín telefónico que varia de año en año. A pesar de las aclaraciones el de mantenimiento sigue refiriéndose a nuestra asociación. Tras nuestra visita nos llevamos una lista de demandas: desde colchones a ordenadores, a maletines de médicos a neumáticos para sus ambulancias. La añadiremos a una circular a ONGs para acreditar esa lista convencidos que su envío no resolverá los problemas: los ordenadores se estropearan si los reciben y no los arreglarán, los equipos de anestesia o incubadora otro tanto, el bisturí de laser también. Por encima de todo el material se debería enviar a alguien que supervisara su utilización y en general que introdujera una política correcta de gestión. En todas partes hace falta un mánager que no anteponga el amiguismo a los intereses de la empresa de la que se hace responsable.
Lo interesante de la visita es el nulo sentido de la vergüenza de los profesionales en su forma de estar. Parte de ellos se sentirán incómodos por ser funcionarios de una administración que los abandona a su suerte sin dedicar el presupuesto de mantenimiento o reparaciones, otra parte se dará por rendida y continuará viviendo con el salario que tiene convencida que es victima de un estado incompetente. Se trata de un hospital público donde solo por 6000 cefas se costea una hospitalización y la medicación dure el tiempo que dure. La estructura sanitaria en torno a este hospital es considerable. Hay 42 dispensarios en la región y otros 90 puntos de salud menores. Además de la trentena de trabajadores del centro hay otros cientos en la zona rural. ¿Si hay tantos profesionales cómo es que hay tan poca efectividad? La prioridad de este hospital es arreglar el tejado parcheando los puntos de la tela asfáltica que lo necesiten. Eso permitiría la rehabilitación de sus pabellones que solo son usados como almacenes o como garaje de motos averiadas tal como el de cirugía. Lo de las motos es una curiosidad, motos de trial ultimo modelo que a la primera avería no tienen donde o con quien repararla. En África lo que mas funciona son los coches de modelos antiguos cuyas piezas de recambio puedan están por todas partes en los innumerables puntos de piezas usadas. Nuestra perspectiva del hospital de Mirriah con todas las firmas flamantes de los grupos cooperantes es una muestra del fracaso solidario. A fuerza de dar respuesta a la inmediatez se pierde la perspectiva de una intervención estructural y conceptual a escala profunda. Además de lo que oímos en boca de los que trabajan solidariamente por la sociedad mas necesitada observamos las contradicciones visibles de los resultados. El otro día con Collado mientras él hablaba con una mujer y una púber, esta ostentaba las terribles escoriaciones en su cara. Es una púber no un anciano. Sigue habiendo adultos que practican atrocidades a gente de su propia sangre, a sus hijos porque no saben oponerse enérgicamente a tradiciones lastimosas, absurdas e hirientes. Estamos convencidos que ninguna ONG, ningún centro de ayuda, ningún estado europeo debería ayudar a ningún país africano sin exigir contraprestaciones garantizadas y sin una supervisión del empleo de esas ayudas. Dentro de las contraprestaciones debería haber cambios actitudinales concretos además de la responsabillización con los materiales recibidos. Yo te ayudo a cambio de que modifiques y hagas modificar tal actitud. No creo que de otro modo las ayudas sirvan de tanto. Recuerdo los cientos de arboles talados a unos metros de la carretera principal talados, en lugar de trasplantados, por su ampliación en Burkina ¿Qué tiene eso de progreso?
De vuelta a Zinder en el cruce de las dos carreteras pasamos por el rito de la revisión de nuestros papeles. No se porque le discuto en esta ocasión al chico uniformado de lo absurdo de tantas revisiones y de los millones de horas obligadas a perder a la gente. Hablamos sobre el control policial, pretende decirme que es el mismo en Europa y en los USA. Otro policía que no habla francés pero que ve los gestos de la conversación viene a molestarnos. Lee nuestra pizarra y nos preguntan cuanto tiempo l o llevamos. El policía malo nos dice que hemos de presentarnos en la gendarmerie. Lo toreamos diciéndole que tenemos otras citas. Es el retrato del absurdo. El tipo que no entiende francés husmea nuestra disidencia y quiere castigarnos por ella. Por mi parte me paso tratándole de decir al joven que su vida y la de profesionales como el esta perdida porque la dedica a algo tan improductivo como esos controles que no sirven de nada asi hasta jubilarse a los 53 años que es la edad que lo hacen en este país. Un policía nativo no puede admitir que nadie le discuta sus funciones, tampoco ningún policía de ningún otro país del mundo, son los amos y señores de sus garitos. A ratos olvido lo del rol obligado del viajero poniendo sonrisas estúpidas a policías estúpidos que te paran para preguntarte si te va bien el viaje o la salud o para pedirte un regalo, pero a los cinco minutos de haberlo olvidado confirmo que es un error. Le digo al policía que Níger es su país y pueden organizarlo como quieran aunque dentro de30 años es posible que siga tan pobre como ahora, pero que en todo caso el mundo es de todos, al que los viajeros tenemos derecho.
En Zinder en una Total recargamos el depósito con 40mil cefas. Nos quedamos con 10mil para volver a Niamey y necesitamos más de un depósito para hacerlo. En el CCfrancés le pregunto a la directora blanca si puede cambiarme euros. Se deshace de mi, también otra francesa, que al encontrármela luego no puedo contenerme de decirle que está llena de miedo. Hay algo francés que no alcanzo a conectar. Eso de que fueran los primeros en la historia moderna en hacer una revolución y en destruirla los hace pasar de todo.
Durante la noche en torno a la mesa donde hemos bebido cerveza con Carotte, un tuareg que trabaja en el bar, y compone sus canciones acompañadas con una guitarra acústica que cuelga en un blog. Luego hemos comido espaguetis mientras se iba reuniendo la gente blanca que trabaja para distintas ONGs: Save the children, Goal,..Nada a ver con el CCF de Bobo en el que predominaba cada grupito en su mesita. Todo el mundo está muy despierto y es muy agradable. Es gente de la generación siguiente a la nuestra. Las luchas de la nuestra crearon algunos de los puestos de trabajo de la suya: enviados especiales en misiones de paz y desarrollos a distintas partes del planeta. A partir de cierto momento de la noche cuando aun no pasan de la cuarta ronda de cervezas nosotros tenemos ganas de retirarnos. Tom, de Save, nos ofrece una casa que tiene para oenegeros en tránsito. Aceptamos su ofrecimiento, la otra alternativa era dormir en la misma calle del centro o ir al recinto escolar de la anterior noche. Nos acompaña hasta una fabulosa casa donde podemos quedarnos una noche o dos. Hay sofases, tele, un cuarto de baño de verdad. Por todo ello la organización paga 150mil al mes más los salarios de los dos guardeses, debe ser. Durante la velada con todos, Manzo, que nos ha invitado a dar una conferencia al día siguiente en el contexto de un seminario de economía, se interesa por nuestras opiniones. A mi me cansa hablar de un tema serio en un contexto lúdico como este, además Manzo habla tan bajo que apenas consigo entender lo que dice. Conocemos a Pilar, una española que está con Goal en el tema de saneamiento de aguas. Nos interesamos mutuamente por lo que hacemos, de donde venimos y a donde vamos. Por lo que sondeamos, los cooperantes están contentos con sus trabajos que les dan la oportunidad de ver mundo y tener nuevas experiencias. Goal es una empresa (perdón una ong) poderosa. Sus vehículos son conducidos por choferes nativos porque al parecer la mayor mortandad de cooperantes en sus países-destino son debidos a accidentes de tráfico. Me sorprende tal medida, en Níger se conduce muy bien, los conductores son muy respetuosos y en todo caso mejores que en otros países europeos. Da la sensación que esa medida es proteccionista para con sus propios colaboradores no pudiéndoles confiar la conducción por no estar a la altura de tal responsabilidad. Más que una medida de seguridad yo la tomaría como un agravio. Curioso ¿no? En caso de accidente el copiloto tiene tantas probabilidades como el piloto de accidentarse. Sea por la razón que fuere contratar choferes para proteger al hombre blanco genera puestos de trabajo locales.
Compartir un rato lúdico con todos es divertido. Las formas posturales de los blancos no tienen nada que ver con las de los negros. Su manera (nuestras maneras) de ocupar las butacas, de separar o extender las piernas, de poner los pies sobre los asientos es mucho mas desenfadada que las formas de los negros más recatadas y las pocas o nulas mezclas de chicos con chicas. Según va llegando la gente hace una ronda de saludo. En el conjunto de docena y media de personas, hay dos o tres negros. Posiblemente los cooperantes son las piezas de engranajes más complejos en los que la satisfacción de los procesos particulares en los que están metidos les impide verificar los resultados más generales. Su entusiasmo, en todo caso, es elogioso. Cambiar valores está en la clave de todas las intervenciones y es sobre todo en esto que se viene teniendo muchas dificultades tanto en Europa como en África. A nosotros nos falta la energía pero también el convencimiento para participar en un programa continuado de intervención. Claro que hacerlo con un contrato asalariado presupone un estimulo extra al de hacerlo a fondo perdido y sin cobrar nada. De dedicarnos a un proyecto, posiblemente chocaríamos con enfoques directivos tal vez más interesados en cubrir expedientes y justificar apoyos solidarios que no en obtener resultados en cambiar realidades, es decir en cambiarlas en su trasfondo cambiando mentalidades.
Como en un puzle nuestro viaje existencial nos va dando todas las piezas. Convivimos y nos comunicamos con aquellos que forman parte de nuestros materiales críticos: católicos, oenegeros y nativos que no salen del discurso de que no tienen medios. Eso nos sumerge en una gran paradoja: el de conocer y tratar con gente valiosísima y admirable dentro de marcos discursivos bastante discutibles. ¿Pero acaso nosotros no somos discutibles en nuestro modo de andar por la vida? Sutil y explícitamente también nos pasamos por la rueda de molino al repasar nuestro itinerario. Una crónica de lo propio te pone en evidencia. Una crónica es un género que se vuelve contra el autor revelándolo en sus déficits y contradicciones. En el relato o en el ensayo tiene recursos para esconderse, en la crónica se ve a si mismo transcribiendo unos protagonismos que no están a la altura de los héroes de novelas.

Nos convertimos en una presencia residente en el Centro cultural francés que aquí, en realidad, es franco-nigeriano. Asistimos a la presentación de un libro de poesía resultado de talleres poéticos, participamos del aperitivo con una bebida basada en jengibre y otra de grosella. En las horas de sol solo deseas encontrar una piedra y meterte debajo. A mediodía la gente se esfuma.
En Zinder nos hemos quedado sin cefas. Uno de los franceses, Tomas, se ofreció a cambiarnos 100euros. Como se demoró durante la cita fui al almacén de importación-exportación de un libanés Haddad Khalil, que me hizo el cambio justo por 65600. Luego vino con bastante demora Tomas que ya que se prestó a hacernos también el cambio le cambiamos otros 100e por 65000 francos, dado que había ido expresamente al banco a sacar dinero para nosotros. Si no tienes dinero local no eres nadie y si lo tienes estás salvado, al menos mientras no te lo gastes. Tomas fue el único que se le ocurrió ofrecernos el cambio de todos los que les preguntamos cómo hacerlo. Los oenegeros cobran en moneda local y tienen cuentas bancarias in situ.
Aunque el seminario de economía no salió según lo previsto, finalmente dimos una clase-conferencia ante unas quince personas (todos hombres) en una escuela del CCF. Introducimos con nuestros limitados recursos lingüísticos la combinación entre Filosofía y Management. También entre Empresa y Ética. El problema del hombre blanco al hablar de sus ideas al hombre negro es que viene con las posiciones tomadas tras las experiencias del desarrollo y del ultra consumo en sus países de origen mientras que éste va detrás del desarrollo como un perro hambriento. La alternativa no es hacer de África otra zona del planeta superdesarrollada sino de construir otra clase de relaciones humanas y con la naturaleza que no pasen por su sacrificio tal como tenemos que soportar en los países desarrollistas. Hay razones estratégicas de peso para continuar manteniendo África en su belicismo, su división y su subdesarrollo. Al imperialismo no le conviene otra zona económicamente emergente y poderosa. Ya tiene bastante con China y ahora la India y con la UE consolidando su unión. Objetivamente al mundo capitalista le ha interesado y sigue interesando tener un África pobre, por eso dentro de 30 años todo el intervencionismo solidario parcheante no habrá conseguido construir ni estructuras alternativas ni cambios de valores haciendo el comparsa de esta gran política sutil.
Luego nos visitaron un par de las personas que asistieron a la charla previa cita solicitada. Nos trajeron documentación suficiente para atestiguar que hay un movimiento social nativo reivindicativo con objetivos claros pero con llamamientos al estado y al presidente de la república para que haga las cosas mejor. A estas alturas ya sabemos el principio, desarrollo y fin de cuantiosos movimientos del mundo que esperan que cambie el equipo de gobierno para que cambien las cosas. La nueva dialéctica social es al revés. Hay que cambiar las cosas para que cambien los gobiernos. Nuestro discurso de intervenir a escala local supervisando la actividad del ayuntamiento o instalando planes concretos: reforestación, jardines, limpieza de las calles e contradice con nuestra escasa disposición de hacerlo en nuestra propia localidad residencial cuando aun ahora no hay un solo ayuntamiento de ultima hornada (¿por qué se llamarán democráticos?) en la Hispania querida que instrumente asambleas populares para la discusión presupuestaria y para la toma de decisiones de los ejes principales de la política vecinal. Moussa Maman esta superimplicado en la lucha y ha comprado un terreno extenso con un proyecto de ajardinamiento. Aquí se pueden comprar varias hectáreas de terreno por el coste del gasoil necesario en cruzar el país. Aunque no lo sabe aún las personas concienciadas como él terminan por ocuparse de aquello que es suyo y terminan por renunciar al criterio de seguir insistiendo que la gente se levante y se mueva de una puñetera vez. De quedarnos a vivir aquí, algo que no haremos por la dureza del clima, supongo que tras una temporada de tentativas de hacer algo por la comunidad volveríamos a nuestras butacas y nuestras privacías, De hecho, nuestras intervenciones puntuales (de inspectores en el hospital o de conferenciantes puntuales) son la rémora de lo que fuimos pero no de lo que ya somos: sujetos inerciales cuyas células se rebelan ante lo que ven pero que saben que el mundo es el que es porque la mayoría de su gente hace que sea así. No es solo una cuestión de unos pocos que tienen pillados por los bajos a todos los demás, sino cuestión de muchos que ya les va bien acatar el ritmo de las cosas. Los grandes enemigos públicos en todas partes son la tradición y el conformismo.

Los Héroes

  1. La furgo parece un 4X4
Encima, el camión bloquea la pista


Pista maldita desde Konni


Viejo camión cisterna compitiendo con nosotros



Sahel con camello




Graneros de la zona de Dosso





Tuareg























El padre español José Collado, un héroe anónimo









Curiosa manera de señalar el peaje










La invasión de la arena en el sahel











Maradí 26 mayo 2008
Cada día africano nos mantiene dentro de una realidad completamente distinta a la que está(ba)mos habituados en Catalunya. Tras el caos de la primera impresión existe un orden. Los espacios están divididos y subdivididos y multidivididos, todo el mundo conoce sus límites y sus posesiones. Sabe lo que es suyo y lo que no lo es. La gente vive en la calle, a veces también duerme en ella. La idea que tengo de Calcuta cuantifica eso, pero Niamey tiene su encanto callejero. Basta cualquier lugar para tomarlo como punto de observación y dejar pasar las horas, los días y las escenas y transcribirlas como un relato inacabable del enjambre humano. Recomiendo la zona del mercado. Los mercados son las almas de las civilizaciones. Ahí es donde se cuecen las verdades de los precios y de las posibilidades. Hay dos escenarios de los que no perder detalle que no pueden faltar en el bloc de notas del viajero: las fronteras y los mercados. Representan de la A a la Z las verdades resumidas de un país.
Los verdaderos héroes son millones de personas anónimas que se enfrentan al escenario cotidiano. Vemos gente sin pies que se arrastra por el suelo para conseguir su sustento, gente que anda en sus triciclos con pedales en las manos y las ruedas torcidas, gente que prepara las parrillas de carne en medio de nubes de moscas y buitres (en BF los vimos a menudo aquí no) al acecho. Hay innumerables tiendas y tienditas en las que sus comerciantes esperan a hacer una sola venta en todo el día. Continuamente hay invidentes acompañados de lazarillos que les informan de posibles dadivosos como nosotros. Y en medio de todo, los todo-terreno y los vehículos flamantes, la gente con pasta y otros registros de vida. Gente también como nosotros que sabe que está de paso, que ésta vida no es la suya, que la toma como una experiencia de temporada para regresar después a sus sofases de confort frente a una tele donde poner el video propio o donde el documental de otro repase todo esto que estará lejos y quedará atrás.
Los héroes son los que viven en bukás con paredes y techos de paja y aguantan tormentas que en las ciudades modernas europeas serian motivo para paralizar los transportes públicos y la circulación de tráfico y ocasionar enormes pérdidas. Los héroes son los que se enfrentan a la calle cada día sin tener la seguridad de lo que van a comer o de alcanzar los 50. Son los que tienen que enfrentar sus enfermedades sin tener dinero para pagar sus medicinas (como aquel muchacho que en Ouaga nos mostró su pierna con origen de gangrena y nos pidió yodo que le aplicamos en medio de la calle sabiendo que esto no lo curaría). Los héroes son los que viven sin esperanza y que sin embargo aguantan rendidos a su tragedia existencial. También son los que nos discuten con su visión fundamental que no tienen medios de vida, que no tienen nada, que no tienen trabajo, que no tienen suerte, que son los olvidados. Un antiguo discurso de los desheredaros que tantas veces nos había sensibilizado y por el que en otras ocasiones habíamos llorado y nos habíamos puesto manos a la obra para remediar alguna cosa. En nuestra actualidad madura con la piel endurecida y sosteniendo la mirada de los ojos de los más pobres les hablamos de que los medios son el trabajo, la voluntad organizada, la solidaridad mutua y la lucha por la vida. Puede ser hiriente: nosotros hablando de la lucha por la vida cuando sabemos que lo tenemos todo asegurado: que nos espera una propiedad y nos espera, si quisiéramos, un futuro de ociosos balanceándose en hamacas, que no tenemos que sudar la gota gorda para vivir, que tenemos capital suficiente con el que pagar nuestras décadas venideras y que somos unos privilegiados solo porque tuvimos la suerte de nacer mas arriba del estrecho de Gibraltar. ¿De qué estaríamos hablando si hubiéramos nacido en el África negra en un barrio miserable, con aguas infestas, hijos de padres ignorantes, bajo el imperio de tiranías desalmadas? Podemos hablar de los males de África: la corrupción sí pero la desidia también, en su lugar porque no los tenemos que vivir en el día a día ni tenemos que luchar contra esas lacras y por la dignidad. Si como extranjeros tuviéramos un problema muy serio sabemos que en caso extremo podemos ir al aeropuerto internacional más cercano y estar en unas cuantas horas de retorno a nuestras latitudes para volvernos a pegar al confort y dejar pasar las miserias del planeta como el infierno al que están condenados los otros.
Cuando hay ocasión nos metemos en discusiones que sabemos que van a dejar ninguna solución concreta pero que tal vez dejen la memoria de un criterio distinto. En el fondo sabemos que si hubiéramos nacido en el África del subdesarrollo despues de sufrir sus límites y miserias, de no haber hecho la revolución con la que poderlo reorganizar, nos la hubiéramos pirado a otros lugares del planeta donde uno se pudiera desarrollar más o al menos vivir más tranquilamente. No sin razón solemos decirnos que España es uno de los territorios mejores de los que conocemos. Dentro de sus múltiples curiosidades retrogradas se puede vivir medianamente bien con la presunción de que sus tensiones nacionales internas no la lleven a una nueva guerra civil antes de que la palmemos.
Los males del mundo son muchos, los males de África no están tan desconexos de los del resto de la humanidad. Después de participar en todas las reflexiones posibles sobre este mundo hemos terminado por dejar a cada cual a su propia suerte, ese es el criterio del pensamiento burgués que tanto nos había disgustado pero no par falta de empatía con las miserias ajenas o porque nuestra respuesta solidaria sea nula si no por estar convencidos que no puedes hacer nada por nadie que no quiera luchar por si mismo. Esa es una constante humana, no tiene nada que ver con las condiciones materiales sino con la autoestima y la dignidad. Finalmente la gente tiene todo su derecho a vivir en un mar de alienaciones con todo su alto poder adquisitivo o en un mar de agravios con toda la falta de él. El primero se elige, el segundo- aceptémoslo entrecomillas- no. Pero hay algo que no es de la elección personal que tiene al necesitado perpetuándose en sus condiciones de necesidad. ¿Qué puede hacer un ciego en el tercer mundo si no ser un menesteroso? Para contrarrestarlo no sé de ninguna iniciativa popular de gente posicionada, por sus comercios y sus trabajos, que hayan creado un fondo económico para los que no pueden trabajar o para quienes van a la ruina o para quienes no tienen brazos, ojos o piernas para hacerlo. Sin embargo poco o mucho la solidaridad de la calle existe en tanto que inexplicablemente los héroes sin voz sobreviven. Como siempre, el estado y sus negligencias están detrás de todo, pero detrás del estado está la sociedad entera y las suyas. Los héroes anónimos serian los que deberían cambiar las cosas. Son los subjetivamente mas interesados en hacerlo, sin embargo el día a día les puede mas que un plan de futuro, un plan de revolución. En algún momento en que nuestras conversaciones llegan en el que hacer, las soluciones que proponemos: cooperativismo, ocupar tierras para hacerlas fértiles al estilo del movimiento de los sin tierra brasileiros nos ponen en un aprieto: podríamos ser acusados de subversivos de insistir en esta línea, algo que no hacemos por la razón de siempre: ésta ya no es nuestra guerra. En cuanto a la clase política bastante trabajo tiene en perpetuarse a si misma. Los diputados de Níger ganan 1,5 millones de cefas al mes y se han ocupado últimamente en aprobar medidas para su beneficio como casta selecta. “Un home d’ etat pense aux generations futures, un politicien a la prochaine election” dijo James Freeman C. No parece que haya muchos políticos interesados en la historia y en los humanos más bien en su carrera y en su estatus, pero eso es un común denominador a todos los tiempos históricos y continentes.
Los héroes son los conductores de los taxi-brousse que no arrancan hasta que el pasaje esta completo y apelmazado y se meten por sitios imposibles. En el trayecto DogonDoutchi-Birni Konni, unos 150kms, la mayor parte de la carretera está degradada con enormes agujeros en el asfalto y zonas de arena. (Ha sido el tramo mas duro hasta ahora de todo el recorrido aunque los camiones y la maquinaria moderna de Razel con el logo de las estrellitas azules de la UE están trabajando para hacer una nueva carretera). Alguna la hemos atravesado buscando un paso alternativo fuera del camino tras caminar por él y evaluar las posibilidades que aguante el peso de la furgo. Los héroes son también los niños que palean tierra fina para tapar los socavones en el asfalto esperando que los conductores les den alguna cosa, que tiran sin pararse tal como hemos hecho nosotros.
A la llegada a Konni he observado otro daño en la parte de atrás de la furgo con el plástico endurecido torcido. Los héroes son esos pasajeros que ves a bordo de camiones sujetos a sus mercancías o sobre la malla de otros que llevan ganado dentro o todos los demás que aceptan la experiencia de ser ensardinados para cruzar el país o ir a otra ciudad a visitar sus familiares o vender sus mercancías. Los héroes son las personas como los Spaak que supeditan su vida privada a la gente que necesita ayuda, que por diez años con sus tratamientos consiguen que gente como un hombre que tenia una cita hospitalaria para que le serraran su pierna la continúe conservando u otros con parálisis progresivas retrasen su proceso, como el de Fati ,una chica que va a menudo a su casa sin perder nunca la sonrisa a pesar de no poder sentarse por las enormes dificultades en incorporarse o tener que balancear su brazo para poder subir su mano a una repisa y dese ahí podérselo montar para llevarse comida a la boca. Los héroes son gente como Andrea que acepta el enjambre de críos del barrio invadiéndole el porche o dispuesto a hacer la primera cura de otros que acuden en su ayuda en lugar de ir al puesto sanitario, que renuncia a las comodidades de su Italia natal para aguantar el calor, el polvo y los bochornos africanos.
En Konni pedimos alojamiento al père Pascal Jawotho de la misión católica. Nos ofrece una habitación con ducha y compartimos la mesa para comer en el porche. No dispone de cocinero y tiene la cocina desorganizada pero consigo guisar unos tortellini aunque él viene con espaguetis con pollo. Compartimos ambos platos.
Durante la noche otra tormenta de viento y lluvia, que se repite por la mañana. Antes de contactar con él nada más entrar en la ciudad uno que no le preguntamos, pero que se mete en medio de la conversación con otro que le hemos preguntado, nos indica erróneamente un corral confundiéndolo con la misión. El pastor Elies en seguida quiere sacar partido de nuestra llegada pidiéndonos que vayamos a la misa del día siguiente que es domingo, algo que los católicos hasta ahora no nos ponen nunca como premisa.
Por la mañana del domingo no salimos de la habitación hasta muy tarde. La lluvia nos clava a la cama y a las caricias. A media mañana compartimos el refectoire con Pascal y un par de visitantes mientras desayunamos. Conecta la televisión que transmite una misa homenaje desde Benin a propósito de la muerte del primer obispo africano. Es una misa y unos soliloquios interminables cuyos mensajes hablaban de los principios de la estructura social. Viene Clarisa, la cocinera de las soeurs a buscar cacharros que llenará con la comida del día. Nosotros trabajamos en nuestros ordenadores en la mesa del comedor. Luego comemos con Pascal aprovechando el tiempo de la comida para que nos cuente la intervención pastoral de la iglesia en la localidad. Su plan supone el trabajo continuo e incluye criterios de deferencia y trabajo unitario con los islámicos. El catolicismo comparativamente resulta liberador en relación al islamismo que no acepta siempre matrimonios interreligiosos y que de aceptarlos con mujeres católicas los hijos nacientes tienen que ser educados según el islam. El catolicismo es anterior al islamismo en Níger. Vino con el colonialismo y detrás de la extensión islámica en Níger está el apoyo de Libia.la intervención social de las parroquias católicas contribuyen a una evolución personal que no acepta el islam. Eso se nota en cosas tan simples como admitir que una mujer pueda ir en moto en las moto-taxi algo que puede verse en Benín sin mayor escándalo. Nos confirma la visión que ya tenemos de las mezquitas en las que el imam o marabú exigen de los niños que toman a su cargo que vuelvan con limosnas cada día. Los tienen todo el día en la calle en lugar de escolarizarlos y ellos van viviendo de eso. Es sorprendente que esto sea aceptado por la comunidad. Los niños de las latas son un ultraje a los derechos infantiles. Es inexplicable que el islamismo pueda tolerar esa atrocidad.
El establecimiento donde nos alojamos está bastante atrotinado, polvos y ramas movidas por el viento por todas partes, la cocina sin cocinero y super desorganizada pero la habitación nos permite descansar y el ventilador lo tenemos en permanente funcionamiento durante toda la noche. Colaboramos por nuestro consumo eléctrico con 5000cefas. La ruta hasta Maradi esta asfaltada pero muy bacheada. La ruta está Zinder está siendo uno de los tramos más duros de este año. Durante más de 150 kms he debido sortear los agujeros. Solo los últimos cincuenta están arreglados. Hemos tenido por compañeros del camino además de las pequeñas camionetas Toyota taxi-bus a los grandes camiones y a un montón de coches con una matricula provisional de color amarillo que la mayoría empiezan por VTFL. Muchos Honda que van a Nigeria para ser vendidos.
En Maradi, siguiendo nuestro modus operandi, pedimos ubicar nuestra furgo en el recinto de la misión católica. Empieza a agotarme la repetición. Por otro lado la alternativa a los recintos católicos no existe o es mucho peor. Sí hay un montón de iglesias protestantes, tantas que incluso existe una asociación estable para la coordinación de todas ellas. Sus medios son muy precarios. Las diferencias de medios con los católicos son notorias. No tenemos la menor idea de cómo consiguen adeptos. A fuerza de repetir nuestro itinerario por los establecimientos católicos estamos sesgando nuestro viaje. Lo lógico sería acudir a la protección de los marabú y hablar con ellos sobre islamismo. A lo más que llegamos con los musulmanes es a saludarles en árabe o contestarles al suyo también en árabe. Se sorprenden mucho con eso, pero la cosa no pasa de ahí. De catolicismo ya estábamos bastante enterados. Pero a rasgos generales el islamismo no se plantea grandes innovaciones sociales y prioriza tener el pueblo en la ignorancia, mientras que los católicos que vamos conociendo que hacen labor pastoral se implican en proyectos sociales considerables. El padre José Collado, cuyo origen familiar es de Tarifa, pero que lleva en África desde 1968 nos desborda con su personalidad radiante de solidaridad. En un poco rato que sale de su despacho para acompañarme hasta la furgo donde se ha quedado Vic, nos habla de los cuantiosos proyectos que tienen en curso. Deja muy claro que lo que menos hacen es proselitismo. Reciben a quien se les acerca pero no van a buscarlo. Es un hombre de empresa muy identificado con su misión. En el este de Níger es donde hay más densidad de población y donde hay más integrismo musulmán. Nos cuenta como enfrentó en una ocasión una horda de gente que ya estaba subiéndose a las paredes para asaltar las instalaciones siendo los mismos manifestantes los que dijeron de no tocarlas. En ese acontecimiento quemaron un templo protestante. Nos cuenta la anécdota de un robo reciente por unos bandidos de un 4x4 en una de sus parroquias al norte del país, siendo devuelto a los dos días por los mismos tuareg en armas y el potencial explosivo del país a causa de las reservas de uranio y la intervención libia en la zona a causa de un viejo sueño de Gadafi de unir toda la zona.
Hace semanas que estamos condicionados por dos impulsos contrarios: el de permanecer en lugares de descanso y el de movernos por sitios aún no visitados. Este viaje medio de ida y vuelta a Zinder confirma el cansancio. El paraíso es cualquier habitación con mesa, enchufe, ducha, cama y un ventilador. ¿La furgo?, bueno la furgo es para chicos y chicas de plastilina que se acoplen a todo.
Fuera de Niamey no hay cajeros automáticos. El Banque Atlantique los anuncia en otras ciudades, asi como otros bancos, pero en realidad no están todavía en servicio. Le muestro mi enfado a un empleado de una sucursal en Maradi por haberme detenido expresamente al ver su poste de los que se iluminan anunciándolo. Estará en funcionamiento dentro de uno o dos meses, no antes, ¿entonces porque no esperan a anunciarlo cuando ya funcione, de ese modo no estaría perdiendo el tiempo con Vd. ni Vd. conmigo por haberme detenido en balde? Raramente me enfado pero el enfado sirve para medir la reacción del interpelado, que sonríe y busca rictus de complicidad en los vigilantes que están al lado (en las puertas de todos los bancos hay) pero no me discute lo que le digo. La razón (no la histórica sino la ordinaria) está de mi parte. Tenemos el dinero justo para combustible para llegar a Zinder y volver.
Los controles policiales de Níger no son especialmente molestos aunque siempre hay alguno que nos enseña los dientes. Cuando se ponen a buscar los visados en el pasaporte no se aclaran. Es conveniente en los pasos fronterizos verificar la visa de entrada, en que pagina la ponen y que la fecha sea clara, de otro modo el siguiente policía que la revise puede sospechar que eres un intruso ilegal o un terrorista. Lo mejor es facilitarles toda la documentación con todo género de explicaciones para que vean que eres un perfecto cumplidor de la ley y siervo de los galones que se te pongan por delante. En cuanto al disco despintado de haute controle gendarmerie u haute la police sigue teniendo un doble sentido. La mayoría de policías hacen la siesta y no mueven el culo a tu paso, algunos que quieren triunfar en la vida interpretan que haute es igual a stop y significa quieto-parado nada mas veas el disco. El problema es que a menudo encuentras el disco y no ves a ningún control, tal vez porque lo olvidaron desde la última vez que tuvieron un puesto en ese sitio, en otras tienes que discriminar entre el montón de vagos echados en las sombras de alrededores y averiguar qué grupo de ellos va uniformado y si alguno mueve el esqueleto para venir a molestarte.
Nos quedamos la tarde de nuestra llegada en el recinto católico. Es lunes y su biblioteca está cerrada, J.Collado abre una habitación no usada junto a nuestro estacionamiento para poder conectar el ordenador. La habitación esta llena de polvo pero tiene un ventilador. Barro un poco y me quedo dentro a trabajar, mientras tanto Vic se echa en nuestra cama para descansar.
Cada vez que hablamos con alguien que esta implicado en proyectos de reformas reales y cambios situacionales nos corroe el gusano de otros tiempos y nuestra energia derivada para otros asuntos, generalmente testimoniales o de placer. Solo somos unos observadores dispuestos a criticarlo todo o a pasarlo por el laboratorio de los detalles pero no a quedarnos en los sitios para implicarnos en un plan de alimentación, un banco ético de microcréditos, crear una escuela o evaluar cualquier otro proyecto de intervención que justifique nuestra dedicación de tiempo y deje un saldo de resultados contables para los lugareños. Hay muchos héroes, como Collado, a los que sus iglesias deberían hacer santos pero no por su apostolado evangelista como por su capacidad de rehacer la realidad. En cuanto a nosotros, se nos disiparon las energías en otros muchos proyectos del pasado que a ratos funcionaron. Cuando Vic y yo nos decimos de buscar un lugar del mundo, quedarnos ahí para lo que nos quede de adeptos a la vida y tirar la llave, y nos preguntamos la posibilidad de hacerlo en los muchos sitios que recorremos y paramos, siempre repetimos el no por respuesta, no, aquí no, aquí tampoco. Hay algo que tampoco nos sobra que no estamos dispuestos a renunciar: el confort, la paz, la salud y la vida en nuestro santuario privado. Por otro lado sigo pensando que en cualquier lugar del mundo con las condiciones climáticas permisibles y los poderes facticos neutralizados uno se puede quedar y sentirlo como suyo.

De Cómic

Solidaridad africana:mientras jes descarga los 20 litros de gasoil en la furgo, los demás miran.
Espontáneo adorno en el árbol: trapos yplásticos que devuelve el viento

Poblado en el Sahel


Panorámica del Sahel con las primeras lluvias








Construyendo cimientos formados por seleccionadas piedras dentro de redes metálicas que crean un sólido bloque





Cama autóctona para dormir a la intemperie






Padre Andrea de la parroquia de Dosso







casa de los Spaak








Patio de los Spaak









Doutchi 27 mayo 2008
Sigue el cómic: el guarda y vecinos de la oficina de Caritas Development me indican que hay una espina clavada en el neumático de la furgo, un simple palillo, Al parecer hay muchos pinchazos debidos a eso. Al cambiar el neumático olvido poner una plancha de madera debajo del gato y cuando tengo la furgo levantada el suelo cede y el gato se hunde hasta unos 12 cms. La furgo ruge, afortunadamente el disco de la rueda no toca el suelo. A priori he considerado todo ese cromo pero la descarto. No, no es posible, me digo, el suelo parece seguro. Me valgo de un segundo gato, del Toyota break de Genoviève, para relevantarlo. Tras cambiar la rueda el volante vuelve a expresar una oscilación, no tan exagerada como los impulsos que iban tirando a un lado en Togo pero suficientemente advertibles. La rueda esta desequilibrada. El paso siguiente para la reparación del neumático tiene su propio gimkhama. Encontrar un taller de reparación no es tan sencillo. Vulcanizadores hay un montón, en todas partes se ven lugarcitos con columnas de neumáticos anunciándose. No conocen el nuevo tipo de neumáticos sin cámara interior o no los reparan desde el exterior de la cubierta sin desmontarla. Trato de repararlo yo con el kit de reparación que trajimos para esta eventualidad ayudándome del compresor de uno de los puntos de reparación que nos presenta Genoviève que es donde arregla sus pinchazos. He visto hacerlo un par de veces pero no me acuerdo muy bien como se hace. Lo intento ante una platea a rebosar de espectadores advirtiéndoles que es la primera vez que lo hago y que no tengo mucha idea. Sigo más o menos las instrucciones en inglés de la cajita tras rascar el adhesivo del precio que las tapa pero en alguna fase me equivoco y sigue habiendo una pequeña pérdida de aire. No intento arreglarlo para no hacer más estropicios. Cuando al fin encuentro un establecimiento de neumáticos en la rue de la Mairie llevado por un libanés me dice que solo trabaja con las marcas de neumáticos que él vende pero que en mi caso hará una excepción al preguntarme para que ONG colaboro y contestarle, le miento, que estoy con Caritas Development. Tratan de arreglarlo haciendo lo mismo que yo hice pero sigue habiendo una pequeña pérdida. Desmontan la cubierta y la llevan a arreglar con calor en otra parte. Finalmente solo me hacen pagar esa segunda parte. Me devuelven el neumático tras reequilibrarlo. Asisto a la operación.
Mientras dura todo esto me acerco hasta el gran carrefour delante de la Asamblea Nacional que está tomada por una concentración de protesta. La manifestación esta autorizada pero todas las calles tienen hileras de policías con las porras en la mano. Por la megafonía las voces de siempre gritando los gritos de siempre en todos los lugares del mundo. Un tipo se me acerca diciendo que me conoce de no se qué y me pide dinero que me devolverá despues, para reparar su moto. Le digo que se ha equivocado de persona y que en todo caso no se lo presto. Se enfada.
Las anécdotas son constantes. Superan la velocidad de relato. Una buena parte se quedan sin ser transcritas. El otro día al paso por delante del Hotel Términus salió de ahí alguien que trabaja con una moto conducida por otro para alcanzarnos y preguntarnos si vendíamos nuestro coche. En otra ocasión en una de las grandes calles, nos alcanzó otra moto con otros dos hombres a la altura de un semáforo para preguntarnos por cuanto la vendíamos. En esta ocasión respondí: 20millones.La cifra los ahuyentó. No hay día que al pasar con nuestro vehículo no oigamos algún grito para llamarnos la atención. En el caso de los dos motoristas del semáforo se extrañaron que no nos hubiéramos detenido ante el suyo. La visión africana del trato de los asuntos sigue sorprendiéndonos. Si pides algo a alguien antes de responderte si lo tiene te pregunta cuántos quieres. O bien va a buscar a otro establecimiento algo que supone que es lo que tú quieres. Otra curiosidad antropológica es cuando preguntas por un sitio o una calle. En lugar de darte las indicaciones inmediatas de cómo llegar se demoran un rato. La cosa va mas o menos así: Oú est x? –N’ est pas là. –Oui, je sais, que es qu’ il faut faire por hi aller? –Vous voulez hi aller? –Oui (dices sin añadir, ¿porque crees que me he detenido y te estoy preguntando?). Es entonces y solo entonces a la tercera pregunta que el aludido responde. A veces no, solo dice que esta lejos y que no sabe. En otras ocasiones haces una pregunta y te responden algo que no tiene que ver con lo esperado diciéndote el consabido pas de probleme. En el estacionamiento del Centre Culturel Français de Niamey donde fuimos a reunirnos con el hombre blanco (la florinata blanca) para ver una representación de una obra de Oscar Wilde, al preguntarles a los guardeses del parking si eran dos los guardianes, contestó con el “pas de probleme”. Un francés blanco que oyó la respuesta intervino, un tanto rebotado por haber sido sometido a esta respuesta durante más veces probablemente que nosotros, explicándoles que eso no respondía a la pregunta. Posiblemente en zarmá o haousa las cosas son distintas y nos colmarían con toda clase de detalles. A diferencia de los Spaak que hablan la lengua local nosotros nos mantenemos como podemos con nuestro francés todavía torpe.
Tuvimos nuestro bautismo de agua en Niamey. Una impresionante tromba de agua con un impresionante rugido de viento antes. Aguantamos el aguacero desde el bureau de Genoviève. Decidimos pasar la noche allí metiendo el vehículo dentro del pequeño cobertizo y no arriesgarnos a ir de noche hasta Goudel. En menos de 15 minutos la tarde dejó de ser tarde para ser noche cerrada. Los árboles se doblaban y la calle se convirtió en un rio. Mientras duró la tromba con la luz cortada jugamos nuestra partida de ajedrez a la luz de las velas, Cuando amainó un poco preparé la cena. Invitamos a Noël el guarda de noche. Genovieve y Guilén adivinaron que nos habíamos quedado en el despacho. Al día siguiente salvo algunos charcos y algunos postes tumbados la vida continuó como cada día sin mayores detalles que reseñar. Ese tipo de descarga es más propia de julio. Este año se ha anticipado. Veremos que pasará ahora con los mosquitos. Durante las dos últimas semanas nuestras noches han estado a salvo de ellos. Las guías que dicen que toda la zona adyacente al cauce del Níger es zona de mosquitos tienen que revisar la afirmación con respecto a Niamey.
Recorrí los establecimientos importantes del centro de la ciudad para tratar de conseguir un tensor, de los que se usan para cables de acero. He pensado que puede ser una solución provisional para el mecano que falla de Vic. Si bien he encontrado el modelo no he conseguido el tamaño. Los establecimientos están vacios de clientes. Venden productos de importación que vienen de Europa con precios más altos que allá.
Subo a la oficina del BIA (Banque Internacional Africane) para sacar dinero de la tarjeta visa. Piden una comisión fija de 10mil cefas a parte del porcentaje por sacar dinero en un país extranjero. Lo desestimo para ir al Banque Atlantique donde solo acepta la máster card. Desde hace décadas venimos encontrándonos que ahí donde falla la Visa es aceptada la Master Card. Para nuestro horror la mayoría de tarjetas que tenemos son Visas. Somos bastante estúpidos.
Delante del edificio el mismo tipo que vi 4 meses atrás estaba de verborràgico sigue con su discurso desgañitante. Admiro su poderosa voz. Anda perfectamente vestido y con un pliego de papeles en la mano. Pregunto a uno de los vendedores de cds de enfrente al que le he comprado uno para tratar de averiguar algo del personaje. Il est fou, es todo lo que podemos sacar. El loco verborrágico es el alter ego de la sociedad. Cada gran ciudad que se precie tiene el suyo, al menos uno. Es un tipo que trabaja a fondo perdido. Suele ser territorial y monodiscusrivo. Le da por hablar de todo o de nada, suele estar especializado sin embargo en una historia que explica incoherentemente aunque con frases entendibles. A ratos parece que te mira, pero no, simplemente pasea y baña con sus ojazos todo lo que le entre en el campo visual. Cuando te cruzas con él, puede tomarte por el responsable de no se que asunto al que le dirige su petición de no sabes que cosa. Lo intrigante del loco es cuando anda bien vestido, tiene su cuartel de apoyo detrás, una familia que le espera y que se asegura que ande aseado y aparente, cuando pone la mirada con porte de general y cuando se expresa en varios idiomas. No es pues siempre un indigente `pidiendo, con el do de su pecho, una sepultura digna. Es difícil conocérsele la historia. Es posible que los familiares al principio lo saquen de la calle para devolverlo a la casa pero un dia u otro deciden que es mejor dejarle que salga que tenerlo que aguantar cada día. No deja de ser una forma espontanea de socializar su síntoma. Un día aparece y se incrusta en la escena. El resto del personal fijo lo fagocita y acepta como el nuevo inquilino espacial. Una calle principal tiene su ajetreo: puestos ambulantes de venta, comercios con escaparates, guardias de seguridad, viandantes, talleres, gente que construye o reconstruye un edificio, taxis y coches que pasan y pitan, y –como el caso que nos ocupa- un loco de los de verdad que no para de hablar aunque nadie se pare a escuchar. Lo curioso de ese prototipo de loco es que habla para un público. Durante la noche no está, cuando no hay nadie, tampoco. Aparentemente habla para si mismo pero no, comunica su protesta al mundo aunque él mismo no sepa qué caray está haciendo ni tenga controles para dejar de hacerlo.

A la mañana siguiente Bob, el jardinero de los Spaak, no falta a su cita con el riego y aunque no lo riega todo, echa agua donde la noche anterior ha descargado una inmensa cantidad de litros por metro cuadrado. Nuestra ropa que había estado tendida en un pequeño patio interior Renn la vuelve a lavar porque el viento y el polvo la ensuciaron de nuevo. Llegar hasta este pequeño patio de sol o secadero guiado por Bob me lleva por algunas interioridades de la… ¿casa-choza, dije? Recuerdo algunos squatts visitados o habitados bastante mejores que este lugar. Luego redondeando el perímetro por fuera advierto que el solar no está tan mal, unos cien metros cuadrados. Es una casa grande de planta baja con los cantos de las gruesas paredes a un estilo que podría recordar el ibicenco si su blanco fuera repintado y las vigas cascadas de origen fueran disimuladas, Bob se mueve por la casa como si fuera la suya, cuando los Spaak van a Europa él se queda a vivir en ella para custodiarla. En la excursión de interioridades me vienen imágenes de El silencio de los Corderos y de otras películas de ese género fílmico en las escenas en que la policía al final descubre el laboratorio de cadáveres del psicópata que quiere atrapar. Estoy seguro que bajo una tonelada de polvo (varias paredes están perforadas y es inevitable que entre) rezuma el saber añejo de los sabios alquímicos que junto a su calavera de escritorio como sujetapapeles podían disertar sobre el alfa y omega de la existencia. Tanto Genoviève como Guilen son entrañables. Despues de dos semanas de vivir con ellos, de tener su total confianza, sus puertas abiertas, compartir sus mesas y sus conversaciones no solo estamos agradecidos sino que los admiramos por su implicación en este ambiente de vida tan distinto al europeo. No sabemos si su intervención en el campo educativo, él, y en el campo de la educación de la no-violencia activa y resolución de conflictos, ella, tiene saldos objetivos considerables. Lo cierto es que su dedicación abnegada cumpliendo pulcramente con sus horarios de trabajo es para decir chapeau a pesar de que él trabaja sin cobrar (no lo necesita, ya tiene una buena pensión y el trabajo puede servirle como gimnasia neuronal para retrasar su parkinson) y ella por un sueldo insuficiente dentro de una ONG con poca entente con la dirección y con escasa actividad los días que hemos ido. Es la primera vez que convivimos con gente de recursos no precisamente altos que tiene empleados domésticos fijos que vienen diariamente a ocuparse del jardín y de la casa.Nuestro cariño por ellos irá mas allá de los capítulos en los que son mencionados en nuestro viaje existencial.
Tras el ritual del desayuno con té y la ducha ronda de despedidas con Hadjo, Renn y Bob, también del guarda del vecino que alguna tarde a nuestra vuelta al barrio dejaba su puesto levantándose del suelo para venir a abrir nuestra puerta. Tomamoa la carretera del aeropuerto y después la de Dosso. Nos detenemos en Birni en la sombra ante la pequeña biblioteca. Una mujer phel le pide al que debe ser su hijo que me muestre las clapas de pelo que le caen de su cabeza. Es una constante que los enfermos en la calle nos consulten por sus dolencias. No es que piensen que todos los blancos seamos médicos pero sí que tenemos mayores accesos a la medicina que ellos. Mientras hacemos vida domestica en nuestra mesita: Vic de costurera y yo empapelándome, un monton de niños tranquilos va creciendo, curioseando. En realidad no nos molestan. Un adulto que pasa les explica que nos dejen en paz, esa es otra escena recurrente. A partir de cierto momento en que sí nos molestan especialmente uno o dos que no para de repetir la palabra superelegida en francés me levanto apra llamarle la atención y genero una desbvandada, el grupo no vuelve a formarse. Antes he tenido que marcar una línea en el suelo valiéndome de los bastones de Vic para que mantuvieran la distancia. La biblioteca abre y nosotros empleamos un par de horas dentro leyendo periódicos y escribiendo. Una placa de cobre en el exterior dice que ha sido construida con la colaboración de los USA (el edificio nos dice el bibliotecario) y Francia (el interior y los libros nos dice el mismo informador). Para nuestra sorpresa el silencio es total y su uso también.
Terminamos de llegar a Dosso, donde tras conocer el padre Andrea Tenca,de la Lombardía, insiste en que usemos una habitación en lugar de dormir en el patio de la iglesia. Para ir de la parroquia a su casa hay que pasar por una vaguada y una zona de arena donde embarrancamos. Él toma el volante: la rueda de la derecha patina y desprende el olor de caucho quemado. Uso la pala plegable por primera vez. Saco el vehiculo en marcha atrás antes de que el guardés llegue a nosotros con una pala mayor. Llego al recinto usando otra via que parece que tiene el suelo más compacto. Andrea también comparte su mesa con nosotros y a la mañana siguiente nos reunimos en la misma mesa para el desayuno. Nos proporciona información sobre la cultura nigeriana. Níger, a diferencia de otros países, la estructura jerárquica de los pueblos es respetada y usada por la estructura de estado. Existe una loi de la chefferie que estos días precisamente está en revisión. También nos actualiza sobre los datos del exiguo peso del cristianismo en sus distintas confesiones en la zona. Junto a la parroquia hay un cementerio de cruces latinas que lleva mas tiempo que la iglesia. Por su iniciativa llama a la misión católica de Dogon Doutchi donde nos esperan por la noche para cenar.
Por la mañana nos quedamos un rato a trabajar en la mesa comedor mientras él recibe sus citas de ese día en el porche. Enfrente una cama hecha con branquillones trenzados tal como los trabajan los burkinabé es la que usa para enfrentar las noches de calor. Antes de dejar Dosso visitamos el museo local. Su director habla italiano. Hizo sus estudios en Roma. En el local hay un artesano que trabaja el telar clásico con una piedra pesada al final de toda la urdimbre estirada en lugar de un tambor y con un ancho de unos 13cms. La forma de tejer es haciendo grandes tiras que luego ensamblan entre ellas. No podemos resistirnos ante el colorido de las telas. Elegimos uno con predominio de los amarillos y pagamos prácticamente el precio que nos piden. 50euros con un billete y 10mil cefas. Vamos de ricos aunque no tenemos la seguridad de cual va a ser el próximo cajero automático que nos permita seguir funcionando. El anterior impulso ante una oferta artesanal fue en la Capadocia el pasado verano cuando sucumbimos ante la alfombra y la historia de una anciana que nos dijo haber estado trabajando durante meses para hacerla.
Los africanos cuando llegan a un lugar en el que estás te saludan. Simplemente te saludan dándote la mano o haciendo ese gesto característico a distancia de llevarse la mano al pecho y contorneándose un poco. En la carretera los vehículos que vienen en dirección contraria ponen el intermitente que da a tu lado para que sean mejor vistos. Visten elegantemente con pantalones y camisolas anchas llenas de colores. Los trajes europeos de tergal de los despachos quedarían en ridículo para esa región del mundo y en todo caso el clima no los permite en el continente. Los niños enseguida tratan de ayudar llevándote cosas cuando te ven muy cargado o empujando la silla de Vic aunque no puedan con ella. No son siempre unos angelitos como declaró uno de los embajadores (¿embajadores?) de la Unicef, así definidos por el autor de una nota periodística, Ana Duato e Imanol Arias, cuando vinieron a pasar unos días al país, pero están llenos de expectación y de interés. El problema del hombre blanco, nosotros incluidos, es que tratamos de llegar a conclusiones precipitadas sobre situaciones, costumbres y conductas que no conocemos del todo. Al hacerlo nos toca pasar por tesituras contradictorias en las que en una primera impresión afirmamos cosas que hemos de desmentir con una aproximación mas experimentada.
Pasamos por Kouré Mairoua justo a la hora de las alabanzas a alá. Es viernes. Hemos desistido de volver a Birnin Gaoure, unos kms antes de Dosso para acercarnos a Kiota uno de los sitios de peregrinación de la zona a laque viene gente de Nigeria cuya frontera está muy cerca. (toda la carretera hasta Diffa transcurre muy cerca de la línea fronteriza con Nigeria).En Mairoua no es posible conseguir una cerveza fría, tampoco una cocacola de verdad. Vic se arriesga con una limonada de polvos. Comemos arroz mezclado con haricots rojos que enriquecemos con la salsa de soja de nuestra despensa. Tomamos nota del detalle de construcción en la base de un pequeño puente para protegerlo de las trombas de agua. Construyen diques de contención con jaulas alambradas de piedras en forma de grandes bloques. Es una de las alternativas de construcción para hacer diques y suelos compactados que no se emplean a menudo y que son ideales para lugares con piedra de no muy buena calidad.
En Doutchi conocemos a Pascal, el cocinero y Nicaise, el seminarista que aun no ha sido ordenado. El titular de la parroquia está ausente. Estaban al corriente de nuestra llegada y nos acogen estupendamente. Nos prestan un bungalow con unos techos en forma de arcos. Las paredes están rebozadas con tierra. Pasamos toda la noche con un ventilador de pie de giro, casi lo prefiero al de techo. Dejamos la puerta abierta. Vic me despierta con gritos angustiosos de tono infantil. Desde el episodio del intruso desnudo algunas noches duerme inquieta y ha tenido al menos esta pesadilla. La verdad es que nuestra confianza en general sigue in crescendo. Hemos dormido con la puerta abierta de la habitación. En la primera semana de este viaje africano iba con el ordenador portátil a todas partes. Incluso me lo llevé a la sede de la embajada en Mauritania (el sitio mas kafquiano hasta ahora para diligencias burocráticas) en Rabat metido en una mochila de espalda para no dejarlo fuera en la furgo sin custodiar. Actualmente nos instalamos en cualquier parte y ya no miramos la furgo desde la buvette o el restaurant para ver si alguien trata de llevárselo o robar el interior. Ahí están que sea lo que dios quiera. ¿dios? Resulta menos agobiante prever eso a priori que estar todo el día de vigilante de la playa. La verdad es que puedo decirlo porque me consta la autovigilancia de la gente. Hay un tipo de cosas que no se tocan y en todo caso la seguridad aquí es mucho mayor que en otras partes, lo que no quita que nos quedara un cierto trauma sobre las manos largas a partir de aquella vez que en el viaje a Marruecos con nuestro coche minúsculo que compartimos con Galo y Paco, unos criajos nos robaran el estuche de documentos del coche del lateral de la puerta, en una aldea cerca e Marrakesch. Los recuperamos porque finalmente algún adulto hizo que nos los devolvieran.

Recursivos

Furgo en el patio de los Spaak
Guilén y Victoria




Genevieve y nosotros



Niamey 20 mayo 2008
En Amandine nos tratan bien aunque no dejamos nunca propina alguna. No las dejamos en ninguna parte: ni en África ni en Europa. Además de la posible interpretación de esto por la famosa racanería catalana, tenemos un discurso perfectamente organizado en nuestros archivos mentales sobre un algo de prepotente que hay en darla y un algo de lacayo que hay en recibirla. Amandine es una de las expresiones europeas en Niamey. Un bastión de sus adelantos. Su intenso aire acondicionado y el humo de tabaco nos cascan la tarde lentamente. No deja de ser paradójico que aquí se pueda enfermar más que en las inmediaciones del petit marche donde todo parece caótico y sucio. En las dos ocasiones anteriores que estuvimos, uno u otro hemos tenido problemas digestivos y la última vez mi garganta se ha irritado a causa del enrarecimiento. Genoviève y Guilen no han entrado nunca. Antiguamente antes de ser restaurante y panadería había sido un local de apuestas de la PMU. Los beneficios se iban fuera del país. Un encargado, libanés, se ocupa de nosotros preguntándonos a cada rato si nos funciona bien la conexión wifi. El establecimiento es uno de los lugares mas chics. Vienen los europeos y la gente rica autóctona, las mujeres africanas más bonitas de la ciudad, peinadas de peluquería y con un punto de gravidez de las nalgas más razonable, entran un rato a comprar algo o a sentarse en una de las mesas.

Hice una visita a la embajada de Lybia aprovechando que están la zona donde vivimos. Lo tomé como una visita turística de sus instalaciones aunque sospechaba a priori que no obtendría ningún dato útil. El hombre de la puerta me impresionó por su aspecto muy parecido a los alienígenas UMO: cabeza triangular con la punta angular en la barbilla y la base en un amplio cráneo-plataforma revestido de una gran mata de pelo, dos enormes bóvedas a modo de ojos. Hizo todo lo que pudo para facilitarme la espera. Un segundo hombre que no hablaba francés lo mismo que éste me puso en contacto con un tercero que me dijo que pasara al supergran edificio donde probablemente me pedirían fotocopias de los pasaportes para enviarlas a Trípoli para solicitarlo y que eso podía costar varios meses. Probablemente he sido el primer ciudadano español que se le ocurría hacer este periplo en Niamey. Fui acompañado por un cuarto hasta un vestíbulo impresionante donde una mesa vitrina tiene un gran Corán abierto por un par de paginas del interior, tal vez las 459 y 460. Siempre me fascina la grafía árabe, eché una ojeada sin entender nada. Pasé a un despacho con dos mesas y dos funcionarios: una completamente vacía y la otra llena de papeles que sí hacia de escritorio de trabajo. Me atendió el hombre de la mesa vacía; en un francés imposible de descifrar, medio entendí que solo podía obtener el visado vía embajada de Madrid y que actualmente se podía recorrer el país sin llevar guía turístico obligado contigo. No le creí. A la hora de pedir el email de su embajada en España no lo tenían. El de la mesa vacía no se atrevió a escribir nada en el papelito y bolígrafo que me dio para que yo mismo escribiera Libya embassy para buscarlo en internet. Salí sin nada que nos sirviera pero con información extra para un párrafo más de nuestra literatura. Sabemos que Libia colabora con Niamey en al menos un programa de desarrollo.

Después de un montón de consideraciones hemos descartado continuar hacia los países del este y del sur. Un minuto de silencio. Es una conclusión grave. Lo más prudente es que nos mantengamos en el oeste y si es posible recorrer la cornisa mediterránea llevar nuestro paseo hasta Lybia. Guilen se apresuró a decir que nuestra decisión era sabia y que África no está para ir por tierra por un montón de lugares. Su biografía atestigua esto: en varias décadas con la nacionalidad nigeriana ha visitado muy pocos países del continente.
Antes de que pasara una semana de alojados con los Spaak ya estábamos un poco cansados de sus condiciones domesticas. El particular orden de su domicilio y algunos detalles sintomáticos de las manías de él nos pusieron en aviso. De pronto un día nos pregunta si sabemos por qué estaba completamente desmontada una pequeña cajita mezclada con los botes de jabón del cuarto de baño que resultó ser un voltímetro y que lleva conectado un cable que sale por la ventana. El artilugio ya nos pareció raro, pero como todo en la casa es bastante raro no le dimos la mayor importancia. El aparatito al parecer sirve para comprobar que el o los depósitos de agua están llenos. Está ubicado en un sitio totalmente imprevisto. Es posible que inadvertidamente lo tocáramos o desmontáramos con nuestras toallas. Pero el detallito nos hizo pensar en que el hombre tiene poco de anfitrión. Otro día nos pregunto por no sé que entrada en no sé que habitación (Renn, la doméstica. dijo haber sido ella), otra vez nos preguntó por otro extraño aparato eléctrico de otra habitación en la que no hemos puesto los pies. La condición de invitado no es tan fácil de llevar. El huésped vive en territorio ajeno y no olvida que el mejor huésped al tercer día sobra. Además, los códigos de relación cambian siempre con la especificidad de cada propiedad privada. En una casa ajena, dependiendo claro está de quien sea, puede ocurrir que nunca sepas con exactitud si lo que estás haciendo puede molestar o no a su dueño. Si la gente vive/vivimos en sus/nuestras casas particulares es porque no puede/podemos aguantar por mucho tiempo la presencia colonial de extraños. Tenemos bastante experiencia tanto en el papel de anfitriones como en el de huéspedes y en ocasiones nos vacunamos preventivamente contra todo lo que pueda suceder. Al primer día de nuestra estancia en la casa de Goudel nos preguntamos ante esa parejita tan abierta y afable: ¿y si fueran esa clase de personajes que de vez en cuando dan las noticias europeas de matrimonios casi ancianos que entierran a sus víctimas en el patio? ¿O peor aun que se las comen para no dejar rastro? ¡No, ser comidos no! ¡Por favor! Ser cortados en pedacitos y guardados en la nevera nos clavaria en una experiencia excesiva: poco literaturizable, demasiado gélida. El vasto campo imaginario proporciona toda clase de hipótesis. Preferimos otra clase de final existencial y para nuestra crónica, menos tétrico. Casi cada día para medir el estado de la convivencia preguntamos si les parece bien que la prolonguemos o no. Implícitamente ellos la propusieron al preparar la pócima alcohol+cola de caballo que requería un reposo de 7 días. Por lo general los sitios públicos proporcionan unas constantes más segurizantes. En Amandine, en los centros culturales franceses, en las bibliotecas, en los bares, en los auberges, esta perfectamente pactada la presencia del cliente; en una casa particular se pierde la condición de cliente, lo cual puede llegar a ser una desventaja aunque aparentemente sea más económico. Cuando viajas pasas por experiencias y sitios impensables. En cualquier mina abandonada se puede encontrar una última esquirla de metal precioso.

Estar continuamente cambiando de condiciones de ubicabilidad pasa por un utilitarismo de los recursos. ¿Utilitaristas? Si, ¿Por qué no serlo? ¿Hay alguien que no lo sea? El utilitarismo es una palabra que ha terminado por sonar mal (¿por qué? ¿Tal vez porque todo el mundo sabe que en el fondo es utilitarista?) Pero la gente toma contacto con recursos en función de su utilidad. Pedir información a alguien es utilizarlo para que te la dé, pedir alojamiento en un establecimiento es utilizarlo para tener un cobijo o un margen de seguridad. Mientras recurrir es un verbo respetable utilizar cae bajo las lupas de las sospechas. Un recurso es cualquier cosa, medio, contacto que permite una función dentro de un proceso. Quien no es recursivo está rematadamente perdido. Preferimos que se nos valore por nuestras habilidades recursivas que no por un utilitarismo unilateral que no practicamos. ¿Es solo una diferencia de palabras o hay algo más? Sea lo que fuere, usar un recurso en marcha te permite continuar con la experiencia del vivir, es decir, con vida, lo cual no es poco. La hoja de ruta, la nuestra, te lleva por campos abiertos, por espacios públicos, por recintos religiosos, por casas particulares, por barriadas miserables, por establecimientos lujosos. En todas partes hay alguna clase de intercambio, unas veces establecido y otras implícito. En unos lugares pagamos con nuestro dinero y en otros con nuestra información o nuestra simpatía o nuestros ratos de conversación. Debe haber habido algún tiempo histórico en el que el viajero era recibido junto al fuego ofreciéndole una sopa caliente. Lo que el transeúnte recibía en una parte como tal lo ofrecía en otra como anfitrión. Esto es intercambio, el más elemental de todos. Los siglos fueron pasando y los forasteros se convirtieron en motivos de negocio. Las posadas no solo se pagaron sino que terminaron pagándose a precios de oro. Hoy en día el extranjero, y en particular si es blanco, europeo y va a bordo de un vehículo flamante (la flama del nuestro es discutible) que le haya costado 20mil o mas euros es motivo de especulación y vampirismo. Hay dos modos de viajar por el mundo: saltando de hotel en hotel con habitaciones reservadas y el nuestro. Vale, hay muchos modos de viajar pero en conjunto se reducen a estos dos. El primero predetermina las experiencias puesto que no hay hoteles en todas partes y el segundo te hace mas dueño de ellas permitiéndote elegirlas al poder elegir tus ubicaciones.

Somos gente de poca fe, mejor dicho, de fe nula .A pesar de eso no dejamos de valorar a las personas por su condición de individuaos no por la de su pertenencia a tal o cual credo, tal o cual lengua, tal o cual partidismo. Por lo general la experiencia de contacto con vocacionales de la religión, profesionales que viven de ella, por y para ella, no pasa por la discusión teológica. En Turquía, Vic se metía en unos berenjenales con cuatro palabras en ingles y dos en turco sobre Alá sí-Alá no, yo pasaba del tema y me sumergía en la pantalla del ordenador de la biblioteca donde sucedía la escena. Personalmente al dios único no le tengo ni mayor ni menor simpatía que a los miles de dioses que figuran como inventario de leyendas y mitos que están en los diccionarios mitológicos. Entrar en esa discusión con la gente del gremio sería/es una perdida de tiempo puesto que aun no estamos del todo compensados por la cantidad de tiempo perdido de cuando fuimos católicos obligados a trabajos forzados en nuestras infancias(catequesis, misas, confesiones, plegarias, procesiones, crucifijos en las cabeceras de las camas y otros horrores por el estilo). Conceder un minuto más a la cuestión es poco razonable. Hay toda una dedicación de energia y medios a ese asunto del que podemos dar cuenta tangencialmente, pero no sumergirnos en ello como tema prioritario. Lo cierto es que no nos hemos topado con nadie que trate de someternos a proselitismo alguno. Con un vocacional religioso en principio se puede estar hablando de bastantes asuntos sin necesidad de hablar de religión. Y venimos conociendo gente admirable en ese medio. Los Spaak son enormemente críticos del catolicismo y, sin embargo, son practicantes y se van a la otra punta de Niamey por elegir la teología particular del cura de sus ceremonias. Están de acuerdo con nosotros que la iglesia católica ha venido retrocediendo en las últimas décadas y que lo mejor que pudo dar de si en los últimos tiempos fue el Concilio Vaticano Segundo de Juan XXIII. Lo más que se puede decir a favor de la iglesia es que es una macro organización perfectamente estructurada donde la obediencia y el principio de jerarquía son intocabls. Tanto que algunos obispos africanos hacen pasar esa obediencia de algunas novicias por la cama donde calmar los infiernos de la libido que diría Bocaccio.

Ramón y Cajal dijo que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. La religión tiene una parte de la responsabilidad en pinchar esa rueda una y otra vez. La cuestión clave no es la relación entre inteligencia y fe sino entre conciencia e inteligencia. La tontería es infinitamente mas fascinante que la inteligencia, esta tiene sus límites, aquella no, dijo Claude Chabrol. La conciencia es otro cantar, tiene tantas definiciones que es imposible dividir a la gente entre consciente o inconsciente, algo que sí es posible hacerlo con respecto a la inteligencia, o al menos eso creía Binet. La fe también admite definición de clases. El sacerdote tras el sepelio de mi padre vino a mi encuentro en el patio para devolverme el CD audio que le había pedido que pusiera y me recomendó fe y sobre todo esperanza. Sin duda me adivinó no tengo nada de lo primero y muy poco de lo segundo. Quienes no tenemos fe estamos perdidos, vivimos sin coartada. Por si fuera poco soportamos menos las llamas del infierno que tienen por aperitivo los más de 40 grados de este mes en Niamey. La conciencia sería –en mi humilde hipótesis- el regulador de tu poder y de lo que eres, por tanto el gestionador también de tu inteligencia, al servicio de la ética. Sería pues restrictiva en unas cosas y ambiciosa en otras.
La inteligencia humana se viene poniendo al servicio también de las más grandes estupideces. La maquina humana de pensar puede razonar las cosas al servicio de los intereses. Es la conciencia la que supedita los intereses al razonamiento objetivo de los hechos. Los sofistas ya demostraron que la filosofía puede estar al servicio del mejor postor, hoy en día esa misión la cumplen los abogados, los políticos y los psiquiatras entre otros.
En este mundo tan heterogéneo viajarlo significa moverse por sus variables. No puedes ir con la idea a priori de irte a encontrar con tus espejos o tus iguales o tus adherentes u otras estupideces por el estilo. El encuentro con el mundo es el encuentro con cualquier otra cosa que no seas tú, en el cual nadas o naufragas entre continuas diferencias. Cualquier otra persona, cualquier otro, es una fuente de saber y a veces de lujuria, también puede serlo de molestias y otros percances. En principio viajar te proporciona infinidad de puntos de vista distintos al tuyo y, lo que es mejor, de informaciones e influencias que te ayudan a formar el tuyo. Ir con el piñón fijo a priori de pensar siempre igual es que vas perdiendo el tiempo tal como decía la cita de Cassius Clay unos capítulos atrás.
A pesar de nuestra aproximación durante los últimos meses a territorio catolizado, declaramos no ser victimas del movimiento ecuménico que es la manera que tiene el cristianismo de denominar la misión universal de la que se hace abanderado, en su proyecto de unidad de fe y su acción misionera en el mundo. La iglesia católica lo ha promocionado después del Concilio Vaticano II, su pretensión es la de conseguir una sola iglesia universal pero sin utilizar –de momento- las salvajadas de la bomba casera y de los suicida-bomba del fundamentalismo islamista. También declaramos no ser víctimas de ninguna iniciativa proselitista de parte de los imanes. Somos perfectamente aceptados y encajados como hijos sin dios y como hermanastros de la materia más vulgar: la naturaleza, principio y fin de todo. Esa es una cuestión de milenios por lo cual crédulos de una fe u otra se odian y se matan sin contemplaciones. No la va a resolver una crónica de viaje. El mundo moderno sigue asistiendo a una de las atrocidades diarias más inexplicables sobre la inconvivencialidad de religiones distintas (la de los palestinos y la de los israelíes) que va cursando con el ahogamiento de todo un pueblo por el operativo, a gran escala, de colonias judías en territorio ocupado, ante el consentimiento del orbe que se llama civilizado. No será la religión la que salvará a la humanidad, si es que hay algo que pueda salvarla, antes bien la seguirá idiotizando. Pero, puestos a creer en alguna alternativa transterrena ha habido en la historia del pensamiento religioso otras opciones mejores que la que ofrece el capo del Vaticano con su rictus de hombre vampiro. Eckart (1260-1327) fue un místico alemán que mantuvo la existencia de un cierto panteísmo, rescatado en siglos posteriores por el esoterismo y el ocultismo. La pluralidad tiene mejor cartel que cualquier visión única sobre una realidad única a manos de un mando o interpretación únicas. Mucho antes de las iglesias de dios único, el pensamiento dominante era mucho mas libre que el que se práctica desde el anterior siglo. La teoría homérica de la historia era concebida –dice Popper- como el capricho de ciertas divinidades antropomórficas erráticas. Era una teoría incompatible con el dios único y todopoderoso del judaísmo y del cristianismo. El conocimiento de la historia es incompatible con la de un dios misericordioso, todopoderoso que también puede ser todo vengativo y furioso si no se sigue su ley. Toda la historia de las religiones, pero también de las revoluciones, demuestra que el fanatismo es una idea ética pervertida convirtiéndola en su contrario. Se abren todas las prisiones en nombre de la libertad, dice Popper, para encerrar en ellas de nuevo a los condenados que están en contra de ese concepto de nueva libertad.
Todo eso lo conocemos, no por haberlo estudiado, sino por haberlo vivido como protagonistas en primera persona en trifurcas de movimientos tras la estrella polar del nuevo mundo. Podemos ser los más radicales agnósticos o más aun, los perfectos ateos, porque antes hemos sido por este orden: católicos, cristianos radicales, humanistas, marxistas y no sé ya cuantas cosas más: ecologistas, pacifistas, naturistas,... Desde que no somos nada nos podemos permitir serlo todo: esponjas absorbentes flotantes. En nuestros alveolos cabe todo, pero tampoco todo (hospitalarios sí, tontos no), damos cobijo a experiencias y conversaciones de distintos tipos para seguir aprendiendo en la medida que eso nos toca o seguir enseñando en la medida que eso nos inspire.

En casa de los Spaak cada día aprendemos algo nuevo. En una de mis deficientes siestas en una de las butacas de hierro y mimbre junto a la mesita de las comidas (en la casa no se conoce la existencia de sofá ni de tele) Guilen me propuso que usara la cama preparada para invitados al fondo del pasillo: un cuartucho sin ventanas pero sí con cuatro ladrillos perforados para mantener la corriente. No tuve tiempo de ver más, el sueño me venció, un montón de cajas de cartón, es posible que de Maggi marca-enseña de esta parte del continente, como un almacén, un ventilador de aspas con tanto ruido que lo apagué de inmediato. Lo sorprendente de los dos cónyuges es que no tienen el menor sentido del ridículo o de la vergüenza. Están perfectamente mimetizados con las formas de vivir africanas, de hecho las superan. Guilen mientras habla no tiene el menor inconveniente en acompañarse de sonoras pedorretas. Los demás hacemos como si no las hubiéramos escuchado. Su dominio de la intensidad sonora podría ser estudiado por la digestología avanzada. Presuponemos un pacto muy consolidado entre los cónyuges para asumir tales eventos como algo perfectamente natural y epicureano. En nuestro minúsculo habitáculo de la furgo cuando una presión atmosférica pugna por salir de mi vientre Vic me castiga con severidad critica cantándome la caña sobre no dejarnos vencer por la vejez y sus descuidos. El segundo fin de semana con los Spaak decidimos que compartir la casa todo el día puede ser muy duro. Fuimos a dar una vuelta por la corniche del fleuve. En realidad no hay ningún acantilado ni alto pero ahí esta el nombre: cornisa. Nos detuvimos en un restaurante elegante justo en el momento en que una oriental terminaba de dar las instrucciones a una veintena de empleados en el patio. Me recordó las reuniones de principio de jornada de las empresas japonesas. A uno de ellos le pedí la carta, volvió unos 5 minutos después con ella. Los precios son tan poco convincentes que no nos quedamos. Al lado, un establecimiento de artesanía: las puertas dogón, telas pintadas, una colección de personajes-escultura de las historietas de Tintín procedentes de CI y muebles con precios a partir de los cien mil cefas nos ayudaron a decorar mentalmente una casa colonial. Recorrimos el camino del río hasta la estación de bombeo de agua pagada por Japón. Cerca de allí ocupamos una sombra para nuestras actividades habituales: ordenador+clarinete. A ratos improviso solos, como en esa ocasión, ante unos criajos perplejos. Puedo ir desde el Mi mas bajo (todos los agujeros tapados) hasta el segundo Si bemol alto (todos abiertos); o sea que mis improvisaciones están obligadas a mantenerse dentro de los limites del laconismo, no pueden insuflar altísimos para adagios resentidísimos y poemas musicales de verdad. Pasar del si al do alto y el resto de la gama de las superaltas lo dejo para Vic. Una vecina que nos mira atentamente le explicamos que eso que hacemos se llama picnic. Los niños hacen de niños rodeándonos. No nos piden cadeaux.

El HP530 vuelve a darme un susto mas dejando de funcionar el programa de inicio. Ya estoy habituado a que su Windows me diga que no puede localizar los archivos que pincho o que no puede remediar tal o cual problema y luego seguir funcionando como si tal cosa. Para cuando volvamos compraremos otro más potente y seguro. Posiblemente para Vic y yo heredaré el suyo actual un HP tx pavillon 1000 que tampoco es gran cosa. Mi ordenador es mi otro yo. Sin él soy hombre muerto lo cual es una estupidez decirlo, (hasta que no te desconectan el ultimo tubo de una UVI en estado de coma no puedes técnicamente decir tal cosa). Vale la pena dedicar un poco más de pasta y tener uno mejor, incluso viajando en las condiciones como las nuestras.

Cuando llevamos 9 días en la casa-choza de los Spaak, él me enseña cómo reciclar el agua de la ducha para ser usada en el wáter turco. Consiste en ponerse dentro de una palangana. Es una lección aprendida. De niño mi mamá me lavaba así sobre la encimera de la cocina. Supongo que no he de hacer mucho esfuerzo para el tema. Guillen, que ya nos toma mas confianza, (no por su aires anales que esa se la tomo desde el primer día) me pregunta por algún objeto extraño de su casa de alguna habitación del que nada sabemos ni en la que nosotros no entramos. Por su lado Genoviève añade cosas a mis síntomas: una enzima que no pita, una colitis en marcha, me prepara como una mamá día sí día no una que otra pócima. Durante años he visto a Vic ir a la mesa del desayuno con un montón de grageas, capsulas, bolitas, siropes, gotas siguiendo una receta u otra para disminuir la gordura o para sentirse mejor. Ahora yo también formo parte de la comitiva de enfermos tratándose. Alguien de cierta edad que se precie sin estar empastillado o metido en elixires no es digno de crédito. En la mesa del refectorio de las soeurs de Koubri todos los demás comensales hacían su despliegue de medicamentos sacados de bolsas. Era toda una clase práctica de farmacopea. Nosotros competíamos con nuestro Kaya senegalensis de polvos antipalúdicos. Hemos mejorado, en estos momentos tomo un jarabe sacado de la miel que se licua en contacto con la cebolla cruda, pastillas de vitamina C, el Supradyn que hace que saque el pipi de amarillo, además de nuestros productos homeopáticos.
Tras el picnic vamos a tomar una birra al Camping Touristique donde estuvimos alojados las tres primeras noches de la anterior vez que visitamos Niamey. Pasamos un rato de un sábado tarde. Nos saluda gente que nos recuerda. Un montón de mujeres trabaja para el establecimiento, no deben cobrar demasiado porque las chicas las cambian a menudo. El gerente viene a saludarnos. Alguno de la tertulia de derechistas que conocimos la otra ocasión, también (uno de ellos nada más saber que éramos de España dijo sin venir a cuento: Arriba España, viva Franco, vale tío, vale).Cuando nos dispusimos a salir le falló el mecano a Vic y tuvo una caída sin consecuencias graves. La ortopedia de la polio no ha variado mucho desde la segunda guerra mundial. Un sofisticado mecanismo exportado desde Alemania permite a los ortopedas españoles montar el resto del aparato para mantener rígida la pierna entera o permitir doblarla por la rodilla. El cierre que permite el ángulo de la pierna a veces falla si se mete alguna tela o un cordón fino, pelusas o arena dentro. Algunas de las fracturas de poliomielíticos se deben a esto. Vic tiene ya experiencia. En otras ocasiones falla sin que nada lo justifique, tal vez por desgaste del mecanismo. El caso es que desde hacia un par de días el de Vic se doblaba sin apretar la palanca para gobernar esa acción. Estábamos advertidos sobre el riesgo de caída aunque ésta no tuvo ninguna consecuencia, pero la desarmó emocionalmente. Se cayó de culo y se golpeo con la cabeza en el suelo (la chichonera de mimbre no está contemplada en nuestro equipo de viaje). Estuvimos un rato los dos en el suelo. La acompañé en su dolor sentimental más que físico. Su instantáneo sentimiento de impotencia no duró mucho. Bajé el mecano de reserva del cofre e hizo el cambio. El problema de esta segunda prótesis es que, por un problema de inclinación, le produce una curvatura forzada y un dolor añadido. En Barcelona la he acompañado varias veces a su ortopeda de la calle Aribau junto a Universidad y sé que no es fácil acertar exactamente con el diseño. Cada mecano es distinto para cada pierna. No hay una polio exactamente igual a otra. Lo que para un técnico es un grado de inclinación, asegurar un tornillo o dar un mayor margen a una muesca para la usuaria puede ser un accidente grave e incluso la vida. Para Vic caminar, aunque sea poco y con extrema lentitud, es esencial. Yo tengo más asumido que ella que, tal vez a partir de algún día, no pueda desplazarse a ninguna parte sin silla de ruedas. Vic ya no es la mujer de goma de antes que rebotaba con sus caídas. La edad pasa y no perdona, el cuerpo se hace más rígido y las contusiones necesitan más tiempo de reparación. Eso rige para todos: desde la anatomía más funcional a la menos motora en cuya situación los golpes necesitan más tiempo de rehabilitación.

Despues de bastante tiempo sin que nos funcione la instalación de la placa solar consultamos a Ernest, un alemán que trabaja con energía solar y que es vecino de los Spaak. Discute la instalación que llevamos puesta, tanto por lo que hace a la conexión del cargador de mechero como a las placas. Sus razones parecen convincentes. Ambos cables tienen una sección muy pequeña y, según él, estuvimos de suerte que se fundiera la carcasa del porta fusibles del conector al mechero y no el cable de interior que va de esta a la batería del coche. Hemos decidido desmontar las dos pequeñas placas solares - porque que en realidad no nos sirven de nada - y tratar de salvar la batería recargándola con un cargador auxiliar desde la red de 220v. Una batería que no se utiliza tiene más probabilidades de estropearse y toda batería va perdiendo un cierto porcentaje de su potencia solo con el paso del tiempo y de uso. Suponemos que hay diferencias de deterioro entre las de gel y las de ácido. La idea inicial de tener una fuente solar de recarga de la batería era para poder tener estacionada la furgo durante semanas en alguna aldea. Las experiencias de aislamiento monacal y la vida de barrio de estos días en Niamey de momento dejan en una mera hipótesis que hagamos eso. Mientras tengamos una toma eléctrica a la red ordinaria (a pesar de los continuos cortes de luz) vamos tirando para nuestras necesidades.


En casa de los Spaak estamos más días de los que teníamos previsto. Demoramos la fecha de salida a causa de un pinchazo
Bebemos uarau (in zarmá,) rouge, también el co, preparado a partir del baobab. Son dos de los brebajes-sabores que descubrimos y que nos acompañan en Goudel. El agua corriente es filtrada por nuestros anfitriones. Primero dejan el agua corriente en reposo en unos baldes con carbón vegetal, después pasa por un triple nivel de cubos también de carbón y arena. Se puede beber con toda confianza. Es una manera casera para declorarla .De todas las aguas depuradas que hasta ahora hemos probado, el sistema usado en el monasterio de Diabo, que consiste en tomar agua del de pozo pasada por un filtro de cerámica que sorbe muy lentamente el agua pasándola de una marmita a otra, nos parece el mejor. En la dieta de los Spaak se consumen enormes cantidades de azúcar y harina refinados y leche en forma de yogurt y queso tierno. Lo que por una parte curan sus hierbas, por otra, hace estragos la dietética al uso. La inmersión de estos días en su alquímico mundo bien vale un cierto desequilibrio de los triglicéridos. Según van pasando los días, la entente con la pareja es total. La amistad crece.

Hemos comentado a visitantes de la casa, al jardinero, a la cocinera, la anécdota del intruso desnudo para que de alguna manera se extienda la noticia por el barrio. Hay dos hipótesis: una es que fuera uno de los muchos majaras que hay (desde el principio de este viaje vemos individuos ocasionales que sin problemas andan completamente desnudos, indigentes trastornados), otra que fuera ciertamente un mangui. Los ladrones se embadurnan con grasa y se quitan la ropa para que no puedan ser atrapados en caso de ser pillados in fraganti o se quitan la ropa para no ser atrapados cogiéndolos por ella.

Acompañamos a Genoviève a su bureau de Caritas Development, donde vamos otras veces a beneficiarnos del potente humidificador y de una mesa hexagonal de trabajo, es todo un lujo. Nos permite que usemos su videoteca. La patina de polvo de mandos, cintas, estante y todo da cuenta de cual es su intensidad de su uso. En Leyma (paraguas en zermá) compañía de seguros local vamos a tomar la continuación de otro seguro para la CEDEAO. Lo tomamos por 5 meses. Queda consolidada nuestra decisión de continuar en el oeste. Nuestro deseo africano de visitar el resto del continente sur y austral deberá buscar otro hueco en la agenda de los próximos años, tal como pinta el panorama de violencias ya veremos lo que podemos hacer llegado el momento. Jan Bover nos dice por email que ellos pagaron uno 25e por los visados a Nigeria el año pasado pero unos 90 para Camerún y que los precios oscilan sobre esta cantidad en varios otros países del sur. De todos modos la información llega cuando ya nos hemos replanteado la cuestión. Nos seguiremos manteniendo en el oeste una temporada más. La afirmación de recorrer en un año África se ha convertido en un cántaro hecho añicos.

Fragmentos y descripciones de viajes geográficos sobre una silla de ruedas movida por energias insospechadas. (Los textos pertenecen o a nuestro libro, en curso, el Viaje de la vida).

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